Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

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MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

miércoles, 8 de junio de 2011

ODINICOS, Misterios - Manly P. Hall


LOS MISTERIOS ODINICOS

 

Manly P. Hall

 


La fecha de la fundación de los Misterios Odínicos es incierta, algunos escritores  declaran que estos fueron establecidos en el primer siglo antes de Cristo; otros, en el primer siglo después de Cristo.  Robert Macoy, Grado 33, da la siguiente descripción de su origen: “En las crónicas norteñas, aparece que en el primer siglo de la era cristiana, Sigge, el jefe de los Aser, una tribu asiática, emigró del Mar Caspio y el Cáucaso a Europa del norte.  El dirigió su curso al noroeste desde el Mar Negro hasta Rusia, sobre la cual, según la tradición, él puso a uno de sus hijos como gobernante, y se dice que él también venció a los sajones y los francos.  Luego  avanzó  a través de Cimbria hasta Dinamarca, la cual reconoció a su quinto hijo Skiold como su soberano, y se trasladó hasta Suecia, donde Gylf, quien honró al maravilloso extraño, y fue iniciado en sus misterios, entonces gobernó.  Muy pronto él se hizo maestro aquí, construyó Sigtuna como la capital de su imperio y promulgó un nuevo código de leyes, y estableció los misterios sagrados.  Por cuenta propia, él asumió el nombre de Odín, fundó el sacerdocio de los doce Drottars (Druidas?) quienes condujeron la adoración secreta, y la administración de la justicia, y, como profetas, revelaban el futuro.  Los ritos secretos de estos misterios celebraban la muerte de Balder, el bello y amoroso, y representaban  la pena de los Dioses y los hombres en su muerte, y su restauración a la vida”.  (Historia General de la Francmasonería).


Tras su muerte, el Odín histórico fue exaltado, siendo su identidad fundida dentro de la del Odín mitológico, dios de la sabiduría, cuyo culto él había promulgado.  El Odinismo entonces suplantó la adoración de Thor, el tronante, la deidad suprema del antiguo panteón escandinavo.  El montículo donde, según la leyenda, fue enterrado el rey Odín, todavía se ve cerca del lugar de su gran templo en Upsala.


Los doce  Drottars  que presidieron los Misterios Odínicos evidentemente personificaban  los doce nombres santos e inefables de Odín.  Los rituales de los Misterios Odínicos eran muy similares a aquellos de los griegos, persas y brahmanes, tras los cuales estos fueron modelados.  Los Drottars, que simbolizaban los signos del zodíaco, eran los custodios de las artes y las ciencias, las cuales le revelaban a aquellos que pasaban exitosamente las pruebas de iniciación.  Como muchos otros cultos paganos, los Misterios Odínicos, como institución, fueron destruídos por el cristianismo, pero la causa fundamental de su caída fue la corrupción del sacerdocio.


Casi siempre, la mitología es el ritual y el simbolismo de una escuela de Misterio.  Resumido, el drama sagrado que formó la base de los Misterios Odinicos, era de la siguiente forma:


El Creador Supremo e invisible de todas las cosas fue llamado Padre de Todo.  Su regente en la Naturaleza era Odín, el dios de un solo ojo.  Al igual que Quetzalcóatl, Odín fue elevado a la dignidad de la Deidad Suprema.  Según los Drottars, el universo estaba diseñado del cuerpo de Ymir, el gigante escarchado.  Ymir se formó de las nubes de rocío que se levantaron de Ginnungagap, la gran hendidura del caos dentro de la cual los primeros gigantes escarchados y los gigantes en llamas habían lanzado nieve y fuego.  Los tres dioses   ---Odín, Vili, y Ve---   asesinaron a Ymir y de él formaron el mundo.  Las diferentes partes de la Naturaleza fueron diseñadas de los varios miembros de Ymir.


Después de que Odín había establecido el orden, él hizo que un maravilloso palacio, llamado Asgard, se construyera en el tope de una montaña, y aquí los doce Aesir (dioses) moraron juntos, muy distantes de las limitaciones de los hombres mortales.  Sobre  esta montaña también estaba Valhalla, el palacio de los asesinados, donde aquellos que habían muerto heróicamente, peleaban y celebraban día tras día.  Cada noche sus heridas eran sanadas y, tan rápidamente como la carne de  jabalí que se comían era consumida, se renovaba.


Balder  el Bello   ---el Cristo escandinavo---   era el hijo amado de Odín.  Balder no era guerrero; su espíritu compasivo y bello trajo paz y alegría a los corazones de los dioses, y, con excepción de uno, todos lo amaban.  De la misma forma que Jesús tenía un Judas entre Sus doce discípulos, también uno de los doce dioses era falso   ---Loki, la personificación de la maldad.   Loki hizo que Hothr, el dios ciego del destino, le disparara a Balder con una flecha de muérdago.  Con la muerte de Balder, la luz y la alegría desaparecieron de las vidas de las otras deidades.  Descorazonados, los dioses se reunieron para buscar un método con el cual pudieran resucitar a este espíritu de vida y juventud eterna.  El resultado fue el establecimiento de los Misterios.


Los Misterios Odínicos se daban en criptas o cuevas subterráneas, las cámaras, nueve en total, representaban los Nueve Mundos de los Misterios.  Al candidato que buscaba ser admitido, se le asignaba la tarea de resucitar a Balder de entre los muertos.  Aunque no cumplía esta tarea,  él mismo jugaba  la parte de Balder.  El se autoproclamaba un vagabundo; las cavernas a través de las cuales pasaba eran símbolo de los mundos y esferas de la Naturaleza.  Los sacerdotes que lo iniciaban eran emblemáticos del sol, la luna y las estrellas.  Los tres iniciadores supremos   ---el Sublime, el Igual al Sublime y el Superior---   eran análogos al Maestro Adorador y a los Jóvenes y Mayores Custodios de una logia Masónica. 

Después de vagar por horas a través de los confusos pasadizos, el candidato era llevado ante la presencia de una estatua de Balder el Bello, el prototipo de todos los iniciados en los Misterios.  Esta figura se erigía en el centro de un gran apartamento techado con escudos.  En medio de la cámara había una planta con siete capullos, emblemáticos de los planetas.  En esta habitación, que simbolizaba el hogar del Aesir, o Sabiduría, el neófito tomaba  su voto de secretividad  y piedad sobre la cuchilla desnuda de una espada.  El bebía el aguamiel santificado de un tazón hecho de una calavera humana y, habiendo pasado exitosamente por todas las torturas y juicios designados para desviarlo del hechizo de la sabiduría, finalmente se le permitía develar el misterio de Odín   ---la personificación de la sabiduría.  El era presentado, en nombre de Balder, con el anillo sagrado de la orden; él era adorado como un hombre vuelto a nacer; y de él se decía que había muerto y había sido resucitado nuevamente sin pasar por las puertas de la muerte.


La inmortal composición de Richard Wagner, El Anillo de los Nibelungos, se basa en los ritos de los Misterios del culto Odínico.  Aunque  el gran compositor se tomó muchas libertades con la historia original, las Operas del Anillo, declaradas como las más grandes tetralogías de los dramas musicales que el mundo posee, han tomado y preservado, de manera significativa, la majestad y el poder de las sagas originales.  Comenzando con Das Rheingold, la acción procede a través de Las Valquirias y Sigfredo, a un punto culminante que inspira compasión en Gotterdammerung, “El Ocaso de los Dioses”. 

 
Traducción del original en inglés The Odinic Mysteries del capítulo The Ancient Mysteries and Secret Societies (Part Two) del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  Sánchez & Rivera, Traductoras.  2010, Puerto Rico.  Revisado junio 2015.  riverafarrell@gmail.com

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