SIMBOLISMO FRANCMASONICO
Manly
P. Hall
INTRODUCCION
En varios manuscritos Masónicos antiguos ---por ejemplo, el Harleian, Sloane,
Lansdowne y el Edinburgh-Kilwinning--- está
establecido que el oficio de los constructores iniciados existió antes del
Diluvio, y que sus miembros fueron empleados en la construcción de la Torre de
Babel. Una Constitución Masónica fechada
del 1701 ofrece el siguiente cándido relato del origen de las ciencias, artes y
oficios de las cuales se deriva la mayor parte del simbolismo Masónico:
“Voy a decirles cómo comenzó esta
respetable Ciencia. Antes de la Inundación
de Noé, existió un hombre llamado Lamec, como está escrito en el Capítulo 4 de Génesis:
y este Lamec tenía dos Esposas. Una se
llamaba Ada, y la otra Sila; con la primera esposa, Ada, tuvo dos Hijos, uno
llamado Jabal y el otro Jubal, y con la otra esposa, Sila, tuvo un Hijo y una
Hija, y los cuatro hijos fundaron el principio de todas las Artes en el
mundo. Este Jabal era el Hijo mayor, y fundó
el Arte de la Geometría, y apartaba rebaños de Ovejas y Corderos en los campos,
y fue el primero en construir Casas de Piedra y Troncos de Árbol, como está señalado
en el Capítulo antes mencionado, y su Hermano Jubal fundó el arte de la Música,
de las Canciones, Armónicas y Arpa. El
Tercer Hermano [Tubal-cain] fundó el oficio de Herrero para trabajar con el
Hierro y el acero, y su hermana Naama fundó el arte del Tejido. Estos hijos sabían que Dios tomaría Venganza
por los Pecados, ya sea por medio del fuego o del agua, por lo que ellos
escribieron en Dos Pilares de piedra estas Ciencias que habían fundado, para
que ellas fuesen encontradas después de la Inundación. Una de las piedras fue llamada Marbell ---no puede quemarse con el Fuego, y la otra
fue llamada Laturus [bronce?], que no puede ahogarse en el Agua”. Por lo tanto, el autor de esta Constitución
declara que uno de estos pilares fue descubierto posteriormente por Hermes,
quien le comunicó a la humanidad los secretos que allí se habían inscrito.
En sus Antigüedades de los Judíos, Josefo escribe que de antemano Adán les
había advertido a sus descendientes que la pecadora humanidad sería destruida
por un diluvio. Por lo tanto, para
preservar su ciencia y filosofía los hijos de Set levantaron dos pilares, uno
de ladrillo y otro de piedra, sobre los cuales inscribieron las claves para su
conocimiento. El Patriarca Enoc ---cuyo nombre significa el
Iniciador--- evidentemente es una personificación
del sol, ya que vivió 365 años. También construyó
un templo debajo de la tierra que consistía de nueve bóvedas, una debajo de la
otra, colocando en la bóveda más profunda una lápida triangular de oro que tenía
sobre sí el absoluto e inefable Nombre de la Deidad. Según algunos relatos, Enoc hizo dos deltas dorados. Colocó el más grande sobre el blanco altar cúbico
en la bóveda inferior, y el más pequeño lo dio al cuidado de su hijo, Matusalén,
que realizó el verdadero trabajo de construcción de las cámaras de ladrillo, según
el patrón revelado a su padre por el Supremo.
En la forma y la disposición de estas bóvedas, Enoc epitomizó las nueve
esferas de los Misterios antiguos y los nueve estratos sagrados de la Tierra
por los cuales el iniciado debe pasar para alcanzar el Espíritu ardiente que
mora en su núcleo central.
Según el simbolismo Francmasónico, Enoc,
temiendo que todo el conocimiento de los Misterios sagrados se perdiese para el
tiempo del Diluvio, erigió las dos columnas mencionadas en la cita. Sobre la columna de metal, con símbolos alegóricos
adecuados, grabó la enseñanza secreta, y sobre la columna de mármol colocó una inscripción
declarando que a una corta distancia se descubriría un valioso tesoro en una bóveda
subterránea. Tras haber completado
fielmente sus labores, Enoc fue trasladado desde el área frontal del Monte Moria. Con el tiempo, se perdió la localización de
las bóvedas secretas, pero tras el transcurrir de las épocas llegó otro
constructor ---un iniciado de la orden
de Enoc--- y éste, mientras ponía los cimientos de otro
templo para el Gran Arquitecto del Universo, descubrió las bóvedas perdidas y
los secretos que estas contenían.
John Leylande fue designado por el Rey
Enrique VIII para revisar los archivos de las diferentes instituciones
religiosas disueltas por el rey y remover, para preservación, cualquier libro o
manuscrito importante. Entre los
documentos reproducidos por Leylande había una serie de preguntas y respuestas
con relación al misterio de la Masonería, escritas por el Rey Enrique VI. En respuesta a la pregunta, “Cómo llegó la Masonería
a Inglaterra?” el documento dice que Peter Gower, un griego, viajó en búsqueda de
conocimiento a Egipto, Siria y a cada tierra en donde los Fenicios habían plantado
la Masonería; ganando entrada a todas las logias de los Masones, aprendió mucho,
y al regresar se estableció en la Magna Grecia.
Fue reconocido por su sabiduría, formó una gran logia en Groton, e hizo
muchos Masones, algunos de los cuales viajaron a Francia, difundiendo la Masonería
en ese lugar; con el paso del tiempo, la orden pasó de Francia hasta
Inglaterra.
Aún para el estudiante superficial del
tema debe ser evidente que el nombre de Peter
Gower, el griego, es meramente una forma anglicista de Pitágoras; en consecuencia, Groton, donde estableció su logia, fácilmente
puede identificarse con Crotona. De esta
forma, se establece un vínculo entre los Misterios filosóficos de Grecia y la Francmasonería
medieval. En sus notas sobre las
preguntas y respuestas del Rey Enrique, William Preston hace referencia al voto
de secretividad según practicado por los antiguos iniciados. Sobre la autoridad de Plinio, él describe
cómo Anxarco, estando preso para que revelara algunos de los secretos que se le
habían confiado, mordió su propia lengua, y la tiró en la cara de Nicocreon, el
tirano de Chipre. Preston añade que, para
demostrar la santidad que le tenían a los secretos bajo juramento, los
atenienses reverenciaban una estatua de bronce que estaba representada sin
lengua. También hay que señalar que, según
el manuscrito del Rey Enrique, la Masonería tuvo su origen en el Este, y fue la
portadora de las artes y ciencias de la civilización para la humanidad
primitiva de las naciones occidentales.
Destacadas entre los símbolos de la Francmasonería
están las siete artes y ciencias liberales.
A través de la gramática, al
hombre se le enseña a expresar, con un leguaje noble y adecuado, sus
pensamientos e ideales más recónditos; a través de la retórica, se le capacita para ocultar sus ideales bajo la cubierta
protectora del lenguaje y las metáforas ambiguas; a través de la lógica, es entrenado en la organización de
las facultades intelectuales con las cuales ha sido dotado; a través de la aritmética, no solo es instruido en el
misterio del orden universal, sino que también obtiene la llave hacia las multitudes, magnitudes y
proporciones; a través de la geometría,
es introducido a las matemáticas de la forma, la armonía y el ritmo de los ángulos
y la filosofía de la organización; a través de la música, se le recuerda que el universo se fundamenta sobre las
leyes de la armonía celestial y que la armonía y el ritmo son omnipresentes; a través
de la astronomía, obtiene un
entendimiento de las inmensidades del tiempo y el espacio, de la correcta relación
entre sí mismo y el universo, y de la genialidad de ese Poder Desconocido que guía
las incontables estrellas del firmamento por el espacio ilimitado. Por lo tanto, equipado con el conocimiento
conferido por la familiaridad con las artes y ciencias liberales, el estudioso Francmasón
encara los pocos problemas con los
cuales debe lidiar.
Traducción al español del original en
inglés Freemasonic Symbolism del
libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall. ®Sánchez&Rivera,
Traductoras. 2012, Puerto Rico. riverafarrell@gmail.com










