Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.
MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

jueves, 27 de octubre de 2011

EL MISTERIO DEL APOCALIPSIS


Manly P. Hall

Parte V  (Final)


En los capítulos diecinueve y veinte se establece la preparación de aquel sacramento místico llamado las Bodas del Cordero.  La novia es el alma del neófito, que logra la inmortalidad consciente al unirse a su propia fuente espiritual.  Una vez más, los cielos se abrieron y San Juan vio un caballo blanco, y el jinete (la mente iluminada) que estaba sentado sobre este se llamaba Fiel y Verdadero.  De su boca salió una espada afilada y los ejércitos del cielo le siguieron.  Sobre los planos del cielo se llevo a cabo el Armagedón místico   ---la última gran guerra entre la luz y la oscuridad.  Las fuerzas del mal bajo el Ahriman persa batallaron contra las fuerzas del bien bajo Ahura-Mazda.  El mal fue derrotado y la bestia y el falso profeta fueron lanzados a un lago de azufre ardiente.  Satanás fue atado por mil años.  Entonces le siguió el juicio final; los libros fueron abiertos, incluyendo el libro de la vida.  Los muertos fueron juzgados según sus obras, y aquellos cuyos nombres no estaban en el libro de la vida fueron lanzados a un mar de fuego.  Para el neófito, el Armagedón representa la última batalla entre la carne y el espíritu cuando, al vencer finalmente al mundo, el alma iluminada sale a la unión con su Yo espiritual.  El juicio representa el peso del alma y fue tomado de los Misterios de Osiris.  La resurrección de los muertos de sus tumbas y del mar de la ilusión representa la consumación del proceso de regeneración humana.  El mar de fuego al cual aquellos que fracasaron en la severa prueba de la iniciación fueron lanzados, representa la esfera ardiente del mundo animal. 

En los capítulos veintiuno y veintidós se presentan el nuevo cielo y la nueva tierra que serán establecidos al término del reino de Ahriman.  San Juan, llevado en el espíritu hasta una montana alta y grande (el cerebro), observo a la nueva Jerusalén descendiendo como una novia adornada para su esposo.  La Ciudad Santa representa el mundo regenerado y perfeccionado, el Ashlar rectificado del Mason, ya que la ciudad era un cubo perfecto, en el cual se escribió, “su largo, ancho y altura son iguales”.  Los cimientos de la Ciudad Santa consistían de ciento cuarenta y cuatro piedras en doce filas, de las cuales se evidencia que la Nueva Jerusalén representa el microcosmos, modelado tras el gran universo en el cual se erige.  Las doce puertas de este dodecaedro simbólico son los signos del zodiaco a través de los cuales los impulsos celestiales descienden al mundo inferior; las joyas son las piedras preciosas de los signos zodiacales; y las calles de oro transparente son las corrientes de la luz espiritual por las cuales el iniciado pasa en su camino hacia el sol.  En aquella ciudad, no hay templo material, ya que Dios y el Cordero son el templo; tampoco hay sol ni luna, ya que Dios y el Cordero son la luz.  Aquí, el iniciado glorificado y espiritualizado, es mostrado como una ciudad.  En última instancia, esta ciudad se unirá con el espíritu de Dios y será absorbida en el Resplandor Divino.

Y San Juan observo un rio, el Agua de la Vida, que salió del trono del Cordero.  El rio representa la corriente saliendo del Primer Logos, que es la vida de todas las cosas y el principio activo de toda la creación.  Allí también estaba el Árbol de la Vida (el espíritu) cargando doce clases de frutas, cuyas hojas se usaban para sanar a las naciones.  Los doce meses de año  también están representados por el árbol, ya que cada mes rinde algún bien para el sustento de las criaturas existentes.  Entonces, Jesús le dice a San Juan que El es la raíz y el retoño de David, y el brillo y la estrella de la mañana (Venus).  San Juan concluye con las palabras, “Que la gracia de Nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros.  Amén”. 






Traduccion del original en ingles The Mystery of the Apocalypse del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  © Sánchez & Rivera.  2011, Puerto Rico.  madias85@yahoo.com



miércoles, 26 de octubre de 2011


EL MISTERIO DEL APOCALIPSIS


Manly P. Hall

Parte IV



El capitulo trece describe a una gran bestia que salió del mar, y que tenía siete cabezas y diez cuernos.  En este monstruo anfibio, Faber ve al Demiurgo, o Creador del mundo, saliendo del Océano del Caos.  Mientras que muchos intérpretes del Apocalipsis consideran a las diferentes bestias allí descritas como típicos agentes malignos, este punto de vista es el resultado inevitable de la desfamiliarizacion con las doctrinas antiguas de las cuales se deriva el simbolismo del libro.  Astronómicamente,  el monstruo que sale del mar es la constelación de Cetus (la ballena).  Como los ascetas religiosos miraban al propio universo como una invención maligna y engañosa, también vieron a su Creador como un tejedor de ilusiones.  Por lo tanto, el gran monstruo marino (el mundo) y su Hacedor (el Demiurgo), cuya fuerza se deriva del Dragón del Poder Cósmico, fue personificado como una bestia de horror y destrucción, que busca devorar la parte inmortal de la naturaleza humana.  Las siete cabezas del monstruo representan las siete estrellas (espíritus) que componen la constelación de la Osa Mayor, que los hindúes llamaron  Rishis, o Espíritus Cósmicos Creativos.  Los diez cuernos a los cuales Faber se refiere son los diez patriarcas principales.  Estos también representan el antiguo zodiaco de diez signos.

El número de la bestia (666) es un ejemplo interesante del uso del Cabalismo,  tanto en el Nuevo Testamento como entre los antiguos místicos cristianos.  En la siguiente tabla, Kircher muestra que todos los nombres del Anticristo dados por Ireneo tienen el 666 como su equivalente numérico.


T
300
30
A
1
30
ε
5
α
1
γ
50
α
1
ι
10
μ
40
τ
300
τ
300
τ
300
π
80
ε
5
ε
5
α
1
ε
5
μ
40
ι
10
γ
50
τ
300
ο
70
γ
50


ι
10
ς
200
ο
70


ς
200


ς
200

____

____

____

____

666

666

666

666




James Morgan Pryse también señala que, según este método de ilustración, el termino griego ἡφρην, que representa la mente inferior, tiene el 666 como su equivalente numérico.  Bien es conocido por los cabalistas que Ἰηơονς, Jesús, tiene como valor numérico otro número sagrado y secreto   ---888.  Al sumar los dígitos del numero 666, y al sumar de nuevo los dígitos del total, tenemos el sagrado numero 9   ---el símbolo del hombre en su estado no regenerado y también el camino hacia su resurrección.

El capitulo catorce abre con el Cordero sobre el Monte de Sion (el horizonte del Este), alrededor de Él se reunieron los 144,000 con el nombre de Dios escrito sobre sus frentes.  Allí, un ángel anuncio la caída de Babilonia   ---la ciudad de la confusión o de la mundanalidad.  Aquellos que no sobrepasan la mundanalidad perecen y llegan a darse cuenta de que el espíritu   ---y no la materia---   es perdurable; ya que, al no tener más ningún interés que no sea el material, son lanzados a la destrucción con el mundo material.  Y San Juan vio a Uno como el Hijo del Hombre (Perseo) montando sobre una nube (las substancias del mundo invisible) y llevando en su mano una hoz afilada, y con esta, el Resplandeciente segó la Tierra.  Este es un símbolo del Iniciador liberando en la esfera de la realidad las naturalezas superiores de aquellos que, simbolizados por el grano maduro, han alcanzado el punto de la liberación.  Y entonces vino otro ángel (Boötes)   ---la Muerte---   también con una hoz (Karma), que segó las vides de la Tierra (aquellos que han vivido por la falsa luz) y los lanzo al lagar de la ira de Dios (las esferas purgatorias).

Los capítulos quince al dieciocho, inclusive, contienen un relato de siete ángeles (las Pléyades) quienes derraman sus frascos sobre la Tierra.  El contenido de sus frascos (la energía liberada del Toro Cósmico) es llamado las últimas siete plagas.  Aquí también se presenta  una figura simbólica, denominada “la ramera de Babilonia”, que es descrita como una mujer sentada sobre una bestia de color escarlata; dicha bestia tenía siete cabezas y diez cuernos.  La mujer estaba ataviada en colores purpura y escarlata, y adornada con oro, piedras preciosas y perlas; y tenía en su mano una copa de oro llena de abominaciones.  Esta figura puede ser un esfuerzo (probablemente interpolado) para difamar a Cibeles, o Artemisa, la Gran Diosa Madre de la Antigüedad.  Como los paganos veneraban al Mater Deorum a través de símbolos propios del principio generativo femenino, ellos fueron acusados por los antiguos cristianos de adorar a una cortesana.  Como casi todos los Misterios antiguos incluían una prueba del carácter moral del neófito, la tentadora (el alma animal) se muestra aquí como una diosa pagana.    


Continúa…


Traduccion del original en ingles The Mystery of the Apocalypse del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  © Sánchez & Rivera.  2011, Puerto Rico.  madias85@yahoo.com


     


viernes, 21 de octubre de 2011

VISION DE JUAN DE LA NUEVA JERUSALEN - Imagen









De Historia Bíblica Vetada y Nuevo Testamento de Klauber.



LA VISION DE JUAN DE LA NUEVA JERUSALEN.

En la esquina superior izquierda se muestra la destrucción de Babilonia, y también al ángel que lanzó la gran piedra de molino al mar, diciendo,  “La gran Babilonia debe ser echada abajo con violencia, y no debe ser encontrada nunca más”.  En la parte inferior está el jinete, llamado Fiel y Verdadero, lanzando a la bestia al foso sin fondo.  En la parte inferior derecha está el ángel con la llave al foso sin fondo, quien, con una gran cadena, ata a Satanás por mil años.  En los altos cielos está representado uno como el Hijo del Hombre, quien porta una gran hoz con la cual el siega las cosechas del mundo.  En el centro está la Ciudad Santa, la Nueva Jerusalén, con sus doce puertas y el monte del Cordero elevándose en el centro.  Del trono del Cordero sale el gran río de cristal, o agua viviente, que representa la doctrina espiritual: la inmortalidad está conferida sobre todo aquel que descubra y beba de sus aguas.  Arrodillándose sobre un alto valle, San Juan contempla a lo lejos sobre la ciudad mística, el arquetipo de lo que ha de ser la civilización perfecta.  Sobre la Nueva Jerusalén, en un gran resplandor de gloria, está el trono del Antiguo, que es la luz de aquellos que moran en el imperio sin igual del espíritu.  Más allá del reconocimiento del mundo no iniciado hay un conjunto que siempre va en aumento, y que está compuesto por los  elegidos espirituales.  Aunque caminan sobre la Tierra como mortales ordinarios, son de un mundo aparte, y a través de sus esfuerzos incesantes, el Reino de Dios está siendo establecido lenta pero seguramente sobre la Tierra.  Estas almas iluminadas son los constructores de la Nueva Jerusalén, y sus cuerpos son las piedras vivientes de sus muros.  Iluminados por la antorcha de la verdad, hacen su obra; a través de sus actividades, la época dorada regresará a la Tierra y el poder del pecado y la muerte será destruido.  Por esta razón, los sabios dicen que los hombres virtuosos e iluminados, en lugar de ascender al cielo, lo bajaran y lo establecerán en el centro de la propia Tierra.





Traducción del original en ingles John’s Vision of the New Jerusalem del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  © Sánchez & Rivera, Traductoras.  2011, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com


jueves, 20 de octubre de 2011

EL MISTERIO DEL APOCALIPSIS


Manly P. Hall

Parte III


Los capítulos seis hasta el once, inclusive, son dedicados a un relato sobre la apertura de los siete sellos en el libro sostenido por el Cordero.  Cuando se rompió el primer sello, salió un hombre sobre un caballo blanco portando una corona y sosteniendo en su mano un arco.  Cuando se rompió el segundo sello, salió un hombre sobre un caballo bermejo, y su mano tenía una gran espada.  Cuando se rompió el tercer sello, salió un hombre sobre un caballo negro con un par de balanzas en su mano.  Y cuando se rompió el cuarto sello salió la Muerte sobre un caballo amarillo, y el infierno salió tras él.  Los cuatro jinetes del Apocalipsis pueden ser interpretados para representar las cuatro principales divisiones de la vida humana.  El nacimiento está representado por el jinete del caballo blanco que viene venciendo y para vencer; la impetuosidad de la juventud está representada por el jinete del caballo bermejo que tomo la paz de la Tierra; la madurez está representada por el jinete del caballo negro que pesa todas las cosas sobre la balanza de la razón; y la muerte está representada por el jinete del caballo amarillo a quien se le dio poder sobre una cuarta parte de la Tierra.  En la filosofía oriental, estos jinetes representan las cuatro yugas, o épocas, del mundo que cabalgando en sus eras designadas, se convierten, por un periodo especifico, en gobernantes de la creación.

Al comentar sobre la vigesimocuarta alocución de Crisóstomo, en El Origen de Toda Adoración Religiosa, Dupuis señala que cada uno de los cuatro elementos estaba representado por un caballo que portaba el nombre del dios “que se establece sobre el elemento”.  El primer caballo, que representaba el éter de fuego, fue llamado Júpiter  y ocupo el lugar más alto en el orden de los elementos.  Este caballo tenía alas, era muy veloz, y, trazando el círculo más grande, acompasaba a todos los demás.  Brillaba con la más pura luz, y sobre su cuerpo estaban las imágenes del sol, la luna, las estrellas, y todos los cuerpos en las regiones etéreas.  El segundo caballo, que representaba el elemento del aire, era Juno.  Este era inferior al caballo de Júpiter y trazaba un círculo más pequeño; su color era negro, pero aquella parte expuesta al sol se volvió luminosa, representando así las condiciones diurnas y nocturnas del aire.  El tercer caballo, que simbolizaba el elemento del agua, era sagrado a Neptuno.  Su trote era pesado, y trazaba un círculo muy pequeño.  El cuarto caballo, que representaba el elemento estático de la tierra, fue descrito como inamovible y, mascando su embocadura, era el corcel de Vesta.  Aun con sus diferencias en temperamento, estos cuatro caballos vivían juntos y en armonía, lo que concuerda con los principios de los filósofos, que decían que el mundo tenía que ser preservado por la concordia y armonía de sus elementos.  Sin embargo, andando el tiempo, el caballo competidor de Júpiter quemo la crin del caballo de la tierra; el estrepitoso corcel de Neptuno también se cubrió con sudor y anego al caballo inamovible de Vesta, lo cual resulto en el diluvio de Deucalion.  Finalmente, el flameante caballo de Júpiter consumirá al resto, cuando los tres elementos inferiores   ---purificados por la reabsorción en el éter flameante---   vendrán renovados, constituyendo “un nuevo cielo y una nueva tierra”.

Cuando se abrió el quinto sello, San Juan observo a aquellos que habían muerto por la palabra de Dios.  Cuando se rompió el sexto sello, hubo un gran terremoto, el sol se obscureció y la luna se volvió sangre.  Los ángeles de los vientos vinieron, y también vino otro ángel, que sello las cabezas de los 144,000 hijos de Israel que deben ser preservados del impresionante día de la gran tribulación.  Al sumar los dígitos según el sistema Pitagórico de la filosofía numérica, el numero 144,000 se reduce a 9, el símbolo místico del hombre y también el numero de la iniciación, ya que aquel que pase a través de los nueve grados de los Misterios recibe la señal de la cruz como emblema de su regeneración y de la liberación de la atadura de su propia naturaleza infernal o inferior.  La suma de las tres cifras del número sagrado  original 144 indica la elevación del misterio a la tercera esfera.

Cuando se rompió el séptimo sello, hubo un silencio por espacio de media hora.  Entonces vinieron siete ángeles y a cada uno se le dio una trompeta.  Cuando los siete ángeles tocaron sus trompetas   ---entonando el Nombre de siete letras del Logos---   sobrevinieron grandes catástrofes.  Una estrella, que fue llamada  Ajenjo, cayó del cielo, significando de esta forma que la doctrina secreta de los antiguos le había sido dada a los hombres y estos la habían profanado, motivando así que la sabiduría de Dios se convirtiera en un agente destructivo.  Y otra estrella   ---que simbolizaba la falsa luz de la razón humana que se diferenciaba de la razón divina del iniciado---   cayó del cielo, y a esta (razón materialista) se le dio la llave al foso sin fondo (Naturaleza), que esta abrió, motivando que todas las formas de criaturas malignas salieran.  Y también vino un ángel poderoso que estaba investido en una nube, cuyo rostro era como el sol y sus pies y piernas como pilares de fuego, y un pie estaba sobre las aguas y el otro sobre la tierra (el Antropos Hermético).  Este ser celestial le dio a San Juan un pequeño libro, ordenándole que lo comiera, lo que el profeta hizo.  El libro representa la doctrina secreta   ---aquel alimento espiritual que nutre el espíritu.  Y San Juan, estando “en el espíritu”, comió hasta llenarse de la sabiduría de Dios y el hambre de su alma fue aplacada.

El duodécimo capitulo trata sobre una gran maravilla apareciendo en los cielos: una mujer investida con el sol, y con la luna bajo sus pies, y sobre su cabeza tenía una corona de doce estrellas.  Esta mujer representa la constelación de Virgo, y también representa a la Isis egipcia, quien, a punto de dar a luz a su hijo Horus, es atacada por Tifón cuando el segundo intento destruir al hijo predestinado por los dioses para matar al Espíritu de la Maldad.  La guerra en el cielo se relaciona a la destrucción del planeta Ragnarok y a la caída de los ángeles.  La virgen puede ser interpretada para representar a la propia doctrina secreta y su hijo es el iniciado nacido de la “matriz de los Misterios”.  El Espíritu de la Maldad personificado en el gran dragón intento controlar la humanidad al destruir a la madre de aquellas almas iluminadas que han obrado incesantemente para  la salvación del mundo.  A los Misterios (la Virgen) se le dieron alas, y estos volaron al desierto; y el dragón maligno trato de destruirlos con una inundación (de falsas doctrinas); pero la tierra (el olvido) se trago las falsas doctrinas y los Misterios perduraron.


Continúa…


Traduccion del original en ingles The Mystery of the Apocalypse del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  © Sánchez & Rivera.  2011, Puerto Rico.  madias85@yahoo.com









La Virgen Coronada: Una Vision de Juan

(Grabado de Gustave Doré)


martes, 18 de octubre de 2011

LOS CUATRO JINETES DEL APOCALIPSIS - Imagen







De Figuras Bíblicas de Solis.


LOS CUATRO JINETES DEL APOCALIPSIS.

En la alegoría de los cuatro jinetes   ---según los misterios de la filosofía---   se establece la condición del hombre durante las etapas de su existencia.  En su primer estado, o su estado espiritual, él está coronado.  Mientras desciende al reino de la experiencia, él porta la espada.  Cuando alcanza su expresión física   ---que es su estado espiritual inferior---   él porta la balanza, y, a través de la “muerte filosófica”, es de nuevo liberado hacia las esferas superiores.  En los antiguos juegos romanos, la carroza del sol era tirada por cuatro caballos de diferentes colores, y los jinetes del  Apocalipsis pueden ser interpretados para representar la energía solar cabalgando sobre los cuatro elementos que sirven como su medio de expresión.



 Traducción del original en inglés The Four Horsemen of the Apocalypse del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  © Sénchez & Rivera, Traductoras.  2011, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com

EPISODIOS DRAMATICOS DE LOS MISTERIOS DEL APOCALIPSIS - Imagen









De Historia Bíblica Vetada y Nuevo Testamento de Klauber




 
EPISODIOS DRAMATICOS DE LOS MISTERIOS DEL APOCALIPSIS



En el primer plano central se muestra a San Juan el Divino arrodillándose frente a la aparición del Alfa y Omega que se erige  en el centro de las siete luces, y que está rodeado por una aureola de llamas y humo.  En los altos cielos, los veinticuatro ancianos con sus arpas e incensarios se inclinan ante el trono del Antiguo, de cuya mano, el Cordero toma el libro cerrado con siete sellos.  Los siete espíritus de Dios, en forma de copas de las cuales salen lenguas de fuego, rodean la cabeza del Antiguo, y las cuatro bestias (los querubines) se arrodillan en las esquinas de Su trono.  En la esquina superior izquierda, se muestra a los siete ángeles portando las trompetas, y también el altar de Dios y el ángel con el incensario.  En la esquina superior derecha están los espíritus de los vientos; bajo ellos está la virgen investida por el sol, a cuyas alas se le otorgo el poder para volar en el desierto.  A su derecha hay una escena que representa a los espíritus de Dios arrojando a la maligna serpiente al foso sin fondo.  En la esquina inferior izquierda se muestra a San Juan recibiendo, de la figura angélica, cuyas piernas son pilares de fuego y cuyo rostro es un sol brillante, el pequeño libro que se le dijo comiera si quería entender los misterios de la vida espiritual.

 
La lámina también contiene una variedad de símbolos, incluyendo episodios de la destrucción del mundo y el mar de cristal saliendo del trono de Dios. Los secretos de los Misterios Frigios se perpetuaron por la presentación de dichas concepciones simbólicas en forma de rituales y episodios dramáticos.  Cuando estas representaciones sagradas se le revelaron indiscriminadamente a toda la humanidad, y a cada alma humana se le designo su propio iniciador dentro de los santos ritos de la vida filosófica, le fue conferido un beneficio que no puede ser completamente apreciado hasta que los hombres y mujeres se hayan vuelto más sensibles a aquellos misterios que son del espíritu.


 


Traduccion del original en ingles Dramatic Episodes from the Mysteries of the Apocalypse del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  © Sanchez & Rivera, Traductoras.  2011, Puerto Rico.  madias85@yahoo.com