Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.
MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

viernes, 28 de febrero de 2014

ORACULO DE DELPHI, Consultando el - Imagen


 
 
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Con derecho de reproducción de Manly P. Hall.
 
 
CONSULTANDO EL ORACULO DE DELPHI.
 
Aunque el trípode y la base que aquí se muestran difieren de la descripción de varios autores, se hizo un intento por seguir lo más cercano posible el simbolismo oculto dentro de la alegoría del oráculo.  Los Misterios Délficos utilizaban el oráculo como su símbolo principal; y éste es más un misterio espiritual esotérico en el cual el estudiante de simbolismo está interesado, que el aspecto histórico y consecuentemente menos importante.
 
Aunque el espíritu que habitaba el humo que contínuamente salía de la fisura entraba al cuerpo de la sacerdotisa, el trípode vibraba como si fuese golpeado en repetidas ocasiones.  Se escuchaban fuertes tañidos que hacían eco por toda la caverna.  El estruendo aumentaba conforme se completaba el control del espíritu  sobre la sacerdotisa, y el estrepitoso estruendo no cesaba hasta que el espíritu liberaba a la Pitia de su agarre.  Las tres patas del trípode simbolizan los tres períodos de tiempo controlados por Apolo; a saber, el pasado, el presente y el futuro.  El espacio dentro de las patas de trípode forma el sagrado tetraedro pitagórico con la profetisa sentada sobre su ápice.   De la misma forma que la sacerdotisa de Delphi está sostenida sobre el abismo del oráculo, que está apoyado solo por las tres delgadas patas que terminan con garras, así también la naturaleza espiritual del hombre está suspendida sobre el abismo del olvido por tres hilos dorados de poder Divino.  El rostro de Apolo aparece sobre el trípode; y alrededor de la base se encuentran serpientes enrolladas que simbolizan a Pitón, cuyo deteriorado cuerpo yace debajo del santuario Délfico.
 
 
Traducción del original en inglés Consulting the Oracle of Delphi del capítulo Wonders of Antiquity del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sánchez & Rivera, Traductoras.  2014, Puerto Rico.  madias85@yahoo.com
 


ASTRONOMIA PITAGORICA



VIDA Y FILOSOFIA DE PITAGORAS
 
Manly P. Hall
 
 
ASTRONOMIA PITAGORICA
 
 
Según Pitágoras, la posición de cada cuerpo en el universo estaba determinada por la dignidad esencial de ese cuerpo.  El concepto popular de su época era que la Tierra ocupaba el centro del sistema solar; que los planetas, incluyendo el sol y la luna, se movían alrededor de la Tierra y que la Tierra en sí era plana y cuadrada.  Contrario a este concepto, y sin importar las críticas, Pitágoras decía que el fuego era el más importante de todos los elementos; que el centro era la parte más importante de cada cuerpo y que, de la misma forma que el fuego de Vesta estaba en el centro de cada hogar, así también había una ardiente esfera de esplendor celestial en el centro del universo.  A este orbe central él lo llamó la Torre de Júpiter, el Orbe de la Unidad, la Gran Mónada y el Altar de Vesta.  Como el sagrado número 10 simbolizaba la suma de todas las partes y la integridad de todas las cosas, a Pitágoras se le hacía natural dividir el universo en diez esferas, simbolizadas por diez círculos concéntricos.  Estos círculos comenzaban en el centro con el orbe del Fuego Divino; entonces venían los siete planetas, la Tierra y otro misterioso planeta llamado Antichton, que nunca fue visible.
 
Existen diversas opiniones en cuanto a la naturaleza de Antichton.  Clemente de Alejandría creía que éste representaba la masa de los cielos; otros opinaban que era la luna.   Muy probablemente era la misteriosa octava esfera de los antiguos, el planeta oscuro que se movía en la misma orbita de la Tierra pero que siempre estaba oculto de la Tierra por el cuerpo del sol que en todo momento estaba en exacta oposición con la Tierra.  Será ésta la misteriosa Lilith de quien los astrólogos han especulado por tanto tiempo?
 
Isaac Myer declaró: “Los pitagóricos decían que cada estrella era un mundo que tenía su propia atmósfera con una inmensa magnitud de éter rodeándolo”.  (Ver La Cábala).  Los discípulos de Pitágoras también reverenciaban mucho al planeta Venus debido a que éste era el único planeta lo suficientemente brillante como para arrojar una sombra.  Al igual que la estrella de la mañana, Venus es visible antes de la salida del sol; y al igual que la estrella de la noche, brilla inmediatamente después de la puesta del sol.  Debido a estas cualidades, los antiguos le otorgaron  un gran número de nombres a esta estrella.  Al ser visible en el cielo en la puesta del sol, fue llamada vesper; y cuando salía antes del sol, fue llamada la falsa luz, la estrella de la mañana o Lucifer, que significa el portador de luz.  Debido a esta relación con el sol, el planeta también fue llamado Venus, Astarté, Afrodita, Isis y La Madre de los Dioses.  Es posible que en algunas estaciones del año en ciertas latitudes, el hecho de que Venus era una creciente podía ser detectado sin la ayuda de un telescopio.  Esto podría explicar a la creciente que a veces se ve en conexión con las diosas de la antigüedad cuyas historias no concuerdan con las fases de la luna.  Sin duda, el conocimiento preciso que Pitágoras poseía con relación a la astronomía pudo haber sido obtenido en los templos egipcios ya que los sacerdotes entendían la verdadera relación de los cuerpos celestiales muchos miles de años antes de que ese conocimiento le fuese revelado al mundo no iniciado.  El hecho de que el conocimiento que adquirió en los templos lo capacitó para hacer afirmaciones que requerían dos mil años para corroborarse evidencia por que Platón y Aristóteles le tenían gran estima a la profundidad de los Misterios antiguos.  En medio de la ignorancia científica comparativa, y sin la ayuda de instrumentos modernos, los sacerdotes-filósofos descubrieron el verdadero fundamento de la dinámica universal.
 
Una interesante aplicación de la doctrina pitagórica de los sólidos geométricos expuesta por Platón se encuentra en El Canon.  Su anónimo autor dice: “Casi todos los antiguos filósofos diseñaron una teoría armónica con respecto al universo; y la práctica continuó hasta que el antiguo modo de filosofar murió.  Para demostrar la doctrina platónica de que el universo se formó de los cinco sólidos regulares, Kepler (1596) propuso la siguiente regla. ‘La Tierra es un círculo, el medidor de todo.  Alrededor de éste hay un dodecaedro; el círculo que lo encierra será Marte.  Alrededor de Marte hay un tetraedro; la esfera que lo encierra será Júpiter.  Entonces, hay un cubo alrededor de Júpiter; la esfera que lo contiene será Saturno.  Entonces, hay un icosaedro grabado en la Tierra; el círculo grabado en éste será Venus.  Un octaedro está grabado en Venus; el círculo grabado en éste será Mercurio’ (Misterio Cosmográfico, 1596).  Esta regla no puede ser tomada seriamente como una verdadera declaración de las proporciones del cosmos ya que no tiene ninguna verdadera semejanza con las proporciones publicadas por Copérnico al comienzo del decimosexto siglo.  Aun así, Kepler estaba muy orgulloso de su fórmula, y dijo que la valoraba más que al Electorado de Sajonia.  Esta fórmula también fue aprobada por aquellas dos autoridades eminentes, Tycho y Galileo, que evidentemente la entendieron.  El propio Kepler nunca ofrece la más mínima pista de cómo su preciada regla debe ser interpretada”.  La astronomía platónica no tenía relación alguna con la constitución o la disposición material de los cuerpos celestiales; más bien consideraba las estrellas y los planetas, principalmente, como puntos focales de la inteligencia Divina.  La astronomía física fue vista como la ciencia de las “sombras”; la astronomía filosófica fue vista como la ciencia de las “realidades”.
 
 
 
Traducción del original en inglés Pythagorean Astronomy del capítulo The Life and Philosophy of Pythagoras del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sánchez&Rivera, Traductoras.  2014, Puerto Rico.  madias85@yahoo.com
 
 
 


lunes, 24 de febrero de 2014

AFORISMOS SIMBOLICOS DE PITAGORAS



VIDA Y FILOSOFIA DE PITAGORAS
 
Manly P. Hall
 
 
LOS AFORISMOS SIMBOLICOS DE PITAGORAS
 
 
Iamblico recolectó treinta y nueve de los refranes simbólicos de Pitágoras y los interpretó.  Thomas Taylor tradujo estos refranes del griego.  La afirmación aforística era uno de los métodos preferidos de instrucción utilizados en la universidad pitagórica de Crotona.  A continuación se reproducen diez de los aforismos más representativos con una breve aclaración de sus significados ocultos.
 
1.    Rechazando las vías públicas, camina por senderos no frecuentados.  Por esto ha entenderse que aquellos que deseen la sabiduría deben buscarla en solitario.
2.    Siguiendo a los dioses, ante todas las cosas, gobierna tu lengua.  Este aforismo le advierte al hombre que sus palabras, en lugar de representarlo, no lo representan; y que cuando tenga duda hacia lo que debe decir, siempre debe estar en silencio.
3.    Cuando el viento sople, adora su sonido.  Aquí Pitágoras le recuerda a sus discípulos que el decreto de Dios se escucha en la voz de los elementos; y que todas las cosas en la Naturaleza se manifiestan a través de la armonía, ritmo, orden, o que proceden de los atributos de la Deidad.
4.    Ayuda a un hombre a levantar una carga; pero no lo ayudes a bajarla.   El estudiante es instruido a ayudar a los diligentes pero nunca a asistir a aquellos que buscan evadir sus responsabilidades, porque es un gran pecado fomentar la indolencia.
5.    No hables sobre asuntos pitagóricos sin luz.  Aquí, el mundo está advertido a no intentar interpretar los misterios de Dios y los secretos de las ciencias sin iluminación espiritual e intelectual.
6.    Cuando salgas de tu casa, no regreses porque las furias serán tus ayudantes.  Aquí Pitagoras le advierte a sus seguidores que quienes comiencen la búsqueda de la verdad y que, tras haber aprendido parte del misterio, se desanimen e intenten regresar a sus antiguos caminos de vicios e ignorancia, sufrirán excesivamente; es mejor no saber nada de la Divinidad que aprender poco y entonces detenerse sin aprenderlo todo.
7.    Alimenta a un gallo pero no lo sacrifiques porque éste le es sagrado al sol y a la luna.  Dos grandes lecciones se ocultan en este aforismo.  La primera es un aviso contra el sacrificio de las cosas vivientes para los dioses porque la vida es sagrada y el hombre no debe destruirla aún cuando sea una ofrenda para la Deidad.  La segunda le advierte al hombre que el cuerpo  humano, al que aquí se hace referencia como un gallo, es sagrado para el sol (Dios) y la luna (Naturaleza), y debe guardarse y preservarse como el medio de expresión más preciado del hombre.  Pitágoras también le advirtió a sus discípulos que no cometieran suicidio.
8.    No recibas una golondrina dentro de tu casa.  Esto le advierte al buscador de la verdad que no permita pensamientos a la deriva en su mente ni personas ineptas en su vida.  El buscador siempre debe rodearse de pensadores racionalmente inspirados y de trabajadores meticulosos.
9.    No le ofrezcas tu mano derecha tan fácilmente a cualquier persona.  Esto le advierte al discípulo a mantener su propio consejo y a no ofrecer sabiduría y conocimiento (su mano derecha) a aquellos que son incapaces de apreciarlos.  Aquí la mano representa la Verdad, que eleva a aquellos que han caído debido a la ignorancia.  Pero la mayoría de los no regenerados que no desean la sabiduría cortaran la mano que le es extendida en bondad hacia ellos.  Solo el tiempo puede lograr la redención de las masas ignorantes.
10.      Cuando levantes la ropa de cama, extiéndela  y oculta la impresión del cuerpo.  Pitágoras instruyó a sus discípulos, que habían despertado del sueño de la ignorancia al estado despierto de la inteligencia, para que eliminaran de sus recuerdos toda memoria de su antigua oscuridad espiritual; porque un sabio, cuando pasa, no deja forma alguna tras de él que otros que son menos inteligentes, cuando la vean, la utilicen como molde para la formación de los ídolos.
 
Los fragmentos pitagóricos más famosos son los Versos Dorados, adjudicados al propio Pitágoras, pero sobre cuya autoría hay un elemento de duda.  Los Versos Dorados contienen un breve resumen de todo el sistema de filosofía que forma la base de las doctrinas educativas de Crotona, o como más comúnmente se le conoce, la Escuela Itálica.  Estos versos abren aconsejándole al lector a amar a Dios, venerar a los grandes héroes y respetar a los demonios y a los habitantes elementales.  Luego instan al hombre para que piense cuidadosa y laboriosamente con relación a su vida diaria y para que prefiera los tesoros de la mente y el alma sobre las acumulaciones de bienes terrenales.  Los versos también le prometen al hombre que si se eleva sobre su naturaleza material inferior y cultiva el autocontrol, en última instancia será aceptado a la vista de los dioses, se reunirá con ellos y formará parte de su inmortalidad.  (Es muy importante señalar que Platón pagó un gran precio por algunos de los manuscritos de Pitágoras que fueron salvados de la destrucción de Crotona.  Ver Historia Deorum Fatidicorum, Génova, 1675).
 
 
Traducción del original en inglés The Symbolic Aphorisms of Pythagoras del capítulo The Life and Philosophy of Pythagoras del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sánchez&Rivera, Traductoras.  2014, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com
 
 
 


viernes, 21 de febrero de 2014

CUBO Y LA ESTRELLA, El - Imagen




 
 
EL CUBO Y LA ESTRELLA.
 

Al conectar los diez puntos del tetractys se forman nueve triángulos.  Seis de éstos están involucrados en la formación del cubo.  Cuando las líneas están adecuadamente dibujadas entre ellos, estos mismos triángulos también revelan la estrella de seis puntas con un punto en el centro.  En la formación del cubo y la estrella, solo se utilizan siete puntos.  Cabalísticamente, los tres puntos no utilizados de las esquinas representan el triple e invisible universo causal; mientras que los siete puntos involucrados en el cubo y la estrella son los Elohim   ---los Espíritus de los siete períodos creativos.  El Sabbat, o séptimo día, es el punto central.
 
 
Traducción del original en inglés The Cube and the Star del capítulo The Life and Philosophy of Pythagoras del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sánchez&Rivera, Traductoras.  2014, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com
 
 


TETRACTYS, El - Imagen



 
 
EL TETRACTYS.
 
Teón de Esmirna dice que los diez puntos, o tetractys de Pitágoras, eran un símbolo de mayor importancia ya que le revelaban a la mente reflexiva el misterio de la naturaleza  universal.  Los pitagóricos se obligaban a sí mismos por el siguiente juramento: “Por Aquél que le dio a nuestra alma el tetractys, que era la fuente y la raíz de la siempre emanante naturaleza”. 
 
 
Traducción del original en inglés The Tetractys del capítulo The Life and Philosophy of Pythagoras del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sánchez&Rivera, Traductoras.  2014, Puerto Rico.  madias85@yahoo.com
 


FORMA, El Número Relacionado a la - Imagen




 
 
EL NÚMERO RELACIONADO A LA FORMA.
 
 
Pitágoras enseñaba que el punto simbolizaba el poder del número 1, que la línea simbolizaba el poder del número 2, que la superficie simbolizaba el poder del número 3 y que el sólido simbolizaba el poder del número 4.
 
Traducción del original en inglés Number Related to Form del capítulo The Life and Philosophy of Pythagoras del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sánchez&Rivera, Traductoras.  2014, Puerto Rico.  madias85@yahoo.com
 

SOLIDOS GEOMETRICOS SIMETRICOS - Imagen



 
 
LOS SOLIDOS GEOMETRICOS SIMETRICOS.
 
A los cinco sólidos geométricos de los antiguos se le suma la esfera (1), la más perfecta de todas las formas creadas.  Los cinco sólidos pitagóricos son: el tetraedro (2) con cuatro triángulos equiláteros por caras; el cubo (3) con seis cuadrados por caras; el octaedro (4) con ocho triángulos equiláteros por caras; el icosaedro (5) con veinte triángulos equiláteros por caras y el dodecaedro (6) con doce pentágonos regulares por caras.
 
 
Traducción del original en inglés The Symmetrical Geometric Solids del capítulo The Life and Philosophy of Pythagoras del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sánchez&Rivera, Traductoras.  2014, Puerto Rico.  madias85@yahoo.com
 


miércoles, 19 de febrero de 2014

FUNDAMENTOS PITAGORICOS (III - Final)



VIDA Y FILOSOFIA DE PITAGORAS
 
Manly P. Hall
 
 
FUNDAMENTOS PITAGORICOS (III - Final)
 
 
Los pitagóricos no consideraban a los dígitos 1 y 2 como números ya que estos últimos representaban las dos esferas supermundanas.  Por lo tanto, los números pitagóricos comienzan con 3, el triángulo, y 4, el cuadrado.  Cuando estos dígitos son sumados al 1 y al 2, producen el 10, el gran número de todas las cosas, el arquetipo del universo.  Los tres mundos fueron llamados receptáculos.  El primero era el receptáculo de los principios, el segundo era el receptáculo de las inteligencias y el tercero, o inferior, era el receptáculo de las cantidades.
 
“Pitágoras y los pensadores griegos que le sucedieron vieron los sólidos simétricos como algo de mayor importancia.  Para ser perfectamente simétrico o regular, un sólido debe tener igual número de caras que se encuentran en cada uno de sus ángulos; y estas caras deben ser polígonos regulares iguales; entiéndase figuras cuyos lados y ángulos son todos iguales.  Tal vez, Pitágoras puede ser acreditado con el gran descubrimiento de que solo existen cinco sólidos de este tipo* * *.
 
“Bien, los griegos creían que el mundo [el universo material] estaba compuesto de cuatro elementos   ---tierra, aire, fuego, agua---   y para la mente griega era inevitable la conclusión de que las formas de las partículas de los elementos eran aquellas de los sólidos regulares.  Las partículas de tierra eran cúbicas; el cubo era el sólido regular que poseía la mayor estabilidad; las partículas de fuego eran tetraédricas; el tetraedro era el sólido más simple y, por ende, el más liviano.  Las partículas de agua eran icosaédricas por exactamente la misma razón pero a la inversa; mientras que las partículas de aire, que son intermedias entre las dos últimas, eran octaédricas.  Para estos antiguos matemáticos, el dodecaedro era el más misterioso de los sólidos; por mucho, era el más difícil de construir; el acertado dibujo del pentágono regular necesitaba una aplicación más elaborada del gran teorema de Pitágoras.  De ahí sale la conclusión, como Pitagoras lo dijo, de que ‘esto (el dodecaedro regular) fue utilizado por la Deidad cuando trazó el plan del Universo’.”  (H. Stanley Redgrove, en Pasadas Creencias).
 
El Sr. Redgrove no mencionó el quinto elemento de los Misterios antiguos; aquél que haría la analogía entre los sólidos simétricos y los elementos completos.  Este quinto elemento, o éter, fue llamado por los hindúes akasa.  Este estaba estrechamente correlacionado con el éter hipotético de la ciencia moderna, y fue la substancia interpenetrativa que impregnó todos los demás elementos y que actuó como un denominador y solvente común de ellos.  El sólido de doce caras también hacía una sutil referencia a los Doce Inmortales que emergieron del universo y también a los doce espirales del cerebro humano   ---los vehículos de aquellos Inmortales en la naturaleza del hombre.
 
De acuerdo con otros de su época, aunque Pitágoras practicaba la adivinación (posiblemente la aritmomancia), no hay una información precisa con relación a los métodos que éste utilizaba.  Se cree que Pitágoras tenía una notable rueda por cuyo medio podía predecir eventos futuros, y que aprendió la hidromancia de los egipcios.  El creía que el bronce tenía poderes oraculares porque aún cuando todo estaba perfectamente quieto, siempre había una resonancia en los recipientes de bronce.  En una ocasión, Pitágoras hizo una plegaria al espíritu de un río, y del agua salió una voz, “Pitágoras, te saludo”.  Se cree que él era capaz de hacer que los demonios entraran al agua y perturbaran su superficie; y de pronosticar ciertas cosas por medio de agitaciones.
 
Un día, tras haber tomado de un manantial específico, uno de los Maestros de Pitágoras anunció que el espíritu del agua había acabado de pronosticar que al día siguiente ocurriría un gran terremoto   ---una profecía que se cumplió.  Es altamente probable que Pitágoras poseyera poderes hipnóticos, no solo sobre el hombre sino también sobre los animales.  Por medio del ejercicio de la influencia mental, él hizo que un ave cambiara el curso de su vuelo; que un oso cesara sus destrucciones sobre una comunidad y que un toro cambiara su dieta.  Pitágoras también fue dotado con la segunda vista, siendo capaz de ver cosas a gran distancia y acertadamente describir sucesos que aún no habían ocurrido.
 
 
Traducción del original en inglés The Life and Philosophy of Pythagoras del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sánchez&Rivera, Traductoras.  2014, Puerto Rico.  madias85@yahoo.com
 
 


martes, 18 de febrero de 2014

FUNDAMENTOS PITAGORICOS (II)



VIDA Y FILOSOFIA DE PITAGORAS
 
Manly P. Hall
 
 
FUNDAMENTOS PITAGORICOS (II)
 
La famosa Υ pitagórica representaba el poder de la elección y fue utilizada en los Misterios como emblema de la Bifurcación de los Caminos.  El tallo central fue separado en dos partes; uno se ramificaba hacia la derecha y el otro hacia la izquierda.  La rama de la derecha fue llamada Sabiduría Divina y la de la izquierda Sabiduría Terrenal.  La juventud, personificada por el candidato que caminaba hacia el Sendero de la Vida, simbolizada por el tallo central de la Υ, alcanza el punto donde el Sendero se divide.  El neófito debe entonces elegir si tomará el sendero hacia la izquierda y, siguiendo los dictados de su naturaleza inferior, entrar a un período de insensatez  y desconsideración que inevitablemente resultará en su ruina, o si tomará el camino hacia la derecha y a través de la integridad, el trabajo y la sinceridad, retomará, en última instancia, la unión con los inmortales en las esferas superiores.
 
Es probable que Pitagoras obtuviera su concepto de la Υ de los egipcios quienes  incluyeron en algunos de sus ritos de iniciación una escena en la cual el candidato era confrontado por dos figuras femeninas.  Una de ellas, vestida con las túnicas blancas del templo, instaba al neófito para que entrara a las salas de aprendizaje; la otra, adornada con joyas que simbolizaban los tesoros terrenales, y que llevaba en sus manos una bandeja llena de uvas (emblemáticas de la falsa luz), buscaba atraerlo hacia las cámaras de la disipación.  Este símbolo aún está preservado entre las cartas del Tarot, donde es llamado La Bifurcación de los Caminos.  La vara bífida ha sido el símbolo de vida entre muchas naciones; y fue colocada en el desierto para indicar la presencia del agua.
 
Existen diferencias de opinión con relación a la teoría de transmigración difundida  por Pitágoras.  Según un punto de vista, él enseñaba que los mortales que durante su existencia terrenal se habían convertido en animales debido a ciertas acciones, regresaban a la Tierra en forma de las bestias en las cuales se habían convertido y a las cuales se asemejaban.  Así pues, una persona tímida retornaría en la forma de un conejo o un ciervo; una persona cruel retornaría en la forma de un lobo u otro animal feroz; y una persona astuta retornaría en la forma de un zorro.  Sin embargo, este concepto no encaja en el esquema pitagórico general; y es mucho más probable que esto se diera más en un sentido alegórico que en uno literal.  Se pretendía transmitir la idea de que los seres humanos se vuelven bestiales cuando se permiten a sí mismos ser dominados por sus propios deseos inferiores y tendencias destructivas.  Es probable que el término transmigración se entienda como lo que es más comúnmente llamado reencarnación, una doctrina que Pitágoras pudo haber contactado directa o indirectamente en India y Egipto.
 
El hecho de que Pitágoras aceptaba la teoría de las reapariciones sucesivas de la naturaleza espiritual en forma humana, se encuentra en una nota al pie de página de Historia de la Magia de Levi: “El fue un importante defensor de lo que solía llamarse la doctrina de la metempsicosis, entendida como la transmigración del alma hacia sucesivos cuerpos.  El mismo fue (a) Aetalides, un hijo de Mercurio; (b) Euphorbus, hijo de Panthus, que pereció en las manos de Menelaus en la guerra de Troya; (c) Hermotimus, un profeta de Clazomenae, una ciudad de Jonia; (d) un humilde pescador; y finalmente (e) el filósofo de Samos”.
 
Pitágoras también enseñaba que cada especie de criaturas tenía lo que él denominaba un sello que le era dado por Dios, y que la forma física de cada uno era la impresión de este sello sobre la cera de substancia física.  Así pues, cada cuerpo era estampado con la dignidad de su patrón divinamente dado.  Pitágoras creía que, en última instancia, el hombre alcanzaría un estado en el cual  desecharía su naturaleza grosera y funcionaria en un cuerpo de éter espiritualizado que todo el tiempo estaría yuxtaposicionado a su forma física y que pudiera ser la octava esfera, o Antichton.  De ahí, el hombre ascendería hasta el reino de los inmortales, a donde pertenecía por el divino derecho de nacimiento.
 
Pitágoras enseñaba que todo en la naturaleza era divisible en tres partes y que nadie podía volverse verdaderamente sabio a menos que no viese cada problema como si éste fuese diagramáticamente triangular.  El dijo, “Establezcan el triángulo y el problema está resuelto en dos terceras partes”; además, “Todas las cosas consisten de tres”.  De conformidad con este punto de vista, Pitágoras dividió el universo en tres partes, las cuales denominó el Mundo Supremo, el Mundo Superior y el Mundo Inferior.  El mundo más alto, o Mundo Supremo, era una esencia espiritual sutil e interpenetrativa que impregnaba a todas las cosas y que, por lo tanto, era el verdadero plano de la Suprema Deidad en sí, que en todo sentido era omnipresente, omniactiva, omnipotente y omnisciente.  Ambos mundos inferiores existían dentro de la naturaleza de esta suprema esfera.
 
El Mundo Superior era el hogar de los inmortales.  También era la morada de los arquetipos, o los sellos; de ninguna manera sus naturalezas formaban parte del material de la terrenalidad; más bien, al lanzar sus sombras a la profundidad (el Mundo Inferior), eran reconocibles solo a través de sus sombras.  El tercer mundo, o Mundo Inferior, era el hogar de aquellas criaturas que formaban parte de la substancia material o que estaban comprometidas en la labor con o sobre la substancia material.  Por lo tanto, esta esfera era el hogar de los dioses mortales, los Demiurgos, los ángeles que laboran con los hombres; también era el hogar de los demonios que formaban parte de la naturaleza de la Tierra; y finalmente, el hogar de la humanidad y los reinos inferiores, aquellos que son temporeramente de la Tierra pero que son capaces de elevarse sobre esa esfera por medio de la razón y la filosofía.
 
Continúa…
 
 
Traducción del original en inglés The Life and Philosophy of Pythagoras del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sánchez&Rivera, Traductoras.  2014, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com
 


lunes, 17 de febrero de 2014

FUNDAMENTOS PITAGORICOS (I)



VIDA Y FILOSOFIA DE PITAGORAS
 
Manly P. Hall
 
 
FUNDAMENTOS PITAGORICOS (I)
 
 
El estudio de la geometría, la música y la astronomía fue considerado esencial para un entendimiento racional de Dios, el hombre o la Naturaleza, y nadie que no estuviese lo suficientemente familiarizado con estas ciencias podía acompañar a Pitágoras como discípulo.  Muchos buscaban admisión a su escuela.  Cada aspirante era probado en estos tres temas; y si resultaba ignorante, era sumariamente desestimado.
 
Pitágoras no era extremista.  Enseñaba la moderación en todas las cosas más que el exceso en cualquier cosa, ya que creía que un exceso de virtud era en sí un vicio.  Una de sus declaraciones preferidas era: “Debemos evitar con nuestro mayor empeño y amputar con fuego y espada y con otros medios, la enfermedad del cuerpo; la ignorancia del alma; el placer del estómago; la sedición de las ciudades; la discordia de las familias y el exceso de todas las cosas”.  Pitágoras también creía que no había crimen que se igualara al de la anarquía.
 
Todos los hombres saben lo que quieren, pero pocos saben lo que necesitan.  Pitágoras les advirtió a sus discípulos que cuando oraran no lo hicieran por ellos mismos; que cuando pidieran cosas de los dioses no las pidieran para ellos mismos porque ningún hombre sabe lo que es bueno para él y por esta razón es indeseable pedir cosas que, si son obtenidas, solo demostrarían  ser perjudiciales.
 
El Dios de Pitágoras era la Mónada, o el Uno que lo es Todo.  El describió a Dios como la Mente Suprema distribuída por todas las partes del universo   ---la Causa de todas las cosas, la Inteligencia de todas las cosas y el Poder dentro de todas las cosas.  Además, él decía que el movimiento de Dios era circular, que el cuerpo de Dios estaba compuesto de la substancia de la luz y que la naturaleza de Dios estaba compuesta de la substancia de la verdad.
 
Pitágoras decía que comer carne nublaba las facultades del razonamiento.  Aunque no condenaba su uso ni se abstenía totalmente de hacerlo, decía que los jueces se debían abstener de comer carne antes de un juicio para que aquellos que estuviesen frente a ellos pudiesen recibir las más honestas e inteligentes decisiones.  Cuando Pitágoras decidía (como en ocasiones lo hacía) retirarse al templo de Dios por un extenso período de tiempo para meditar y orar, se llevaba consigo un suministro de comida y bebida especialmente preparadas.  La comida consistía de partes iguales de semillas de amapola y sésamo, la piel de la cebolla de albarra de la cual el jugo había  sido totalmente extraído, la flor del narciso, las hojas de malva y una pasta de cebada y guisantes.  El mezclaba estos elementos añadiéndole miel silvestre.  Para hacer la bebida, tomaba las semillas de los pepinos, pasas de uva deshidratadas (con sus semillas removidas), flores de cilantro, semillas de malva y verdolaga, queso rallado, harina y crema, mezcladas y endulzadas con miel silvestre.  Pitágoras alegaba que ésta era la dieta que Hércules hizo mientras viajaba por el desierto libio y que fue realizada según la fórmula que la propia diosa Ceres le dio a dicho héroe.
 
Entre los pitagóricos, el método preferido de sanación era por medio de la ayuda de cataplasmas.  Los pitagóricos también conocían las propiedades mágicas de un sinnúmero de plantas.  Pitágoras estimaba grandemente las propiedades medicinales de la cebolla de albarra, y se dice que escribió un volumen completo sobre el tema.  Sin embargo, hoy día este trabajo no se conoce.  Pitágoras descubrió que la música tenía un gran poder terapéutico y preparó armonías especiales para diferentes enfermedades.  Aparentemente, también experimentó con el color logrando considerables éxitos.  Uno de sus singulares procesos curativos resultó  de su descubrimiento del valor sanador de algunos versos de la Odisea y la Ilíada de Homero.  El hacía que estos versos le fueran  leídos a personas que sufrían de algunas enfermedades.  Se oponía a toda clase de cirugías y también objetaba la cauterización.  No permitía que el cuerpo humano fuese desfigurado ya que, a su mejor entender, esto era un sacrilegio contra la morada de los dioses.
 
Pitágoras enseñaba que la amistad era la más fiel y casi perfecta de todas las relaciones.  Decía que en la Naturaleza existía una amistad de todo hacia todo; de los dioses hacia los hombres; de las doctrinas hacia ellas mismas; del alma hacia el cuerpo; de la parte racional hacia la irracional; de la filosofía hacia su teoría; de los hombres hacia ellos mismos; de los compatriotas hacia ellos mismos; que la amistad también existía entre extranjeros, entre un hombre y su esposa, sus hijos y sus servidores.  Todos los lazos que no tenían amistad eran grilletes, y no había virtud en su conservación.  Pitágoras creía que las relaciones eran esencialmente mentales más que físicas; y que un extranjero de amable intelecto se acercaba más a él que una relación sanguínea cuyo punto de vista era diferente al suyo.  Pitágoras definió el conocimiento como el fruto de la acumulación mental.  Creía que este conocimiento podía ser obtenido de muchas formas, principalmente a través de la observación.  La sabiduría era el entendimiento de la fuente o causa de todas las cosas; y esto solo se podía obtener al elevar el intelecto a un punto donde intuitivamente podía reconocer lo invisible manifestándose externamente a través de lo visible, y de esta forma volverse capaz de estar en armonía con el espíritu de las cosas más que con sus formas.  La máxima fuente que la sabiduría podía reconocer era la Mónada, el misterioso átomo permanente de los pitagóricos.
 
Pitágoras enseñaba que tanto el hombre como el universo estaban hechos a la imagen de Dios; que ambos estaban hechos a la misma imagen, el entendimiento de uno dependía del conocimiento del otro.  Además, enseñaba que existía una constante interacción entre el Gran Hombre (el universo) y el hombre (el pequeño universo).
 
Pitágoras creía que todos los cuerpos siderales estaban vivos y que las formas de los planetas y las estrellas eran simplemente cuerpos revistiendo almas, mentes y espíritus de la misma manera que la forma humana visible solo es el vehículo que reviste un organismo espiritual invisible que en realidad es el individuo consciente.  Pitagoras veía a los planetas como magníficas deidades dignas de la adoración y el respeto del hombre.  Sin embargo, él consideraba que todas estas deidades estaban subordinadas a la Única Primera Causa dentro de la cual todos existían de forma temporera de la misma forma que la mortalidad existe en el centro de la inmortalidad.
 
Continúa…
 
 
Traducción del original en inglés The Life and Philosophy of Pythagoras del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sánchez&Rivera, Traductoras.  2014, Puerto Rico.  madias85@yahoo.com