Redibujado de una acuarela antigua del Siglo 18. (Artista desconocido)
CRUCIFIXION ROSACRUZ
La crucifixión solar es un ejemplo sobresaliente del conocimiento astronómico que poseía el llamado mundo prehistórico. Albert Ross Parsons escribe: “En el plan fundamental de Herschel sobre el universo en la forma humana, nuestro sistema solar se sitúa en el corazón del Hombre Divino de los cielos. Por lo tanto, el cataclismo en nuestro sistema solar, en el cual la eclíptica fue separada desde el ecuador celestial, fue una ruptura o desgarre del corazón del Hombre Divino. Como la eclíptica y el ecuador ya no coincidían mas, formaron una cruz en el cosmos sobre la cual el Hombre Divino fue traspasado. Esta idea era familiar tanto para los hindúes como para Platón. De aquí surgió el cristianismo prehistórico, la religión del cordero sacrificado desde la fundación del mundo, del Libro de Revelaciones.” (Ver Nueva Luz desde la Gran Pirámide.)
Ignorando el relato de la crucifixión en su sentido literal, los gnósticos solo consideraron su implicación cósmica. En el misticismo Rosacruz, se dice que el Espíritu de Cristo había establecido un enlace directo con la Tierra a través de la sangre que emanaba de las heridas en las manos, pies y costado de Jesús. La cruz, siendo el símbolo antiguo de la doctrina secreta, para el iniciado representa aquella institución divina que, cuando libera al hombre celestial de su parte animal, lanza la naturaleza espiritual hacia la esfera de la Realidad. Por ende, puede decirse que la cruz es el emblema filosófico de la muerte, y los Misterios no pueden alcanzar su fin hasta lograr que cada uno de sus neófitos pasara victoriosamente por el ciclo de sufrimiento, muerte y resurrección. El procedimiento completo se oculta en el simbolismo de la uva. Según la percepción de un autor, la angustia en el Jardín de Getsemaní es análoga al aplastamiento de las uvas en el lagar. Aquel que comprenda el misterio de la copa sacramental posee la llave hacia la regeneración humana. El hombre, crucificado, pasa a través de la muerte sobre el símbolo de la vida y llega a la vida sobre el símbolo de la muerte. La ruptura entre el Yo y el no-yo se completa de esta forma; y el espíritu, que sale de su crisálida, deja atrás el cascaron vacio como señal de su logro. En consecuencia, la angustia del Salvador no es la angustia de la muerte, sino del nacimiento. El misterio solo es comprensible a aquel que haya encontrado su vida perdiéndola.
Traducción del original en ingles A Rosicrucian Crucifixion del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall. Sánchez y Rivera, Traductoras. 2011, Puerto Rico; riverafarrell@gmail.com