Los
Misterios Druidas de Gran Bretaña y Galia
Manly P.
Hall
“En un período remoto,
los originales y primitivos habitantes de Gran Bretaña revivieron y reformaron
sus instituciones nacionales. Hasta la fecha,
su sacerdote o instructor había sido llamado simplemente Gwydd, pero se
consideraba necesario dividir esta función entre el sacerdote nacional o
superior y otro cuya influencia [estaría] más limitada. De aquí en adelante, el primero pasó a ser
Der-Wydd (Druida) o instructor superior, y [el segundo] Go-Wydd u O-Vydd (Óvate),
instructor subordinado; y ambos fueron bautizados con el nombre general de
Beirdd (Bardos) o maestros de sabiduría.
A medida que el sistema maduraba y aumentaba, la Orden Bárdica consistía
de tres clases: los Druidas, Beirdd Braint o Bardos privilegiados, y Ovates”.
(Ver La Costumbre de los Habitantes
Originales de las Islas Británicas, de Samuel Meyrick y Charles Smith).
El origen de la palabra
Druida está en discusión. Max Muller cree que, al igual que la palabra
irlandesa Drui, ésta significa “los hombres
de los árboles de roble”. Más adelante, él
le pone atención al hecho de que los dioses de los bosques y las deidades de
los árboles de los griegos fueron llamados dríades. Algunos creen que la palabra es de origen
teutónico; otros alegan que viene del Gales.
Algunos otros creen que es del gaélico druidh, que significa “un hombre sabio” o “un hechicero”. En sánscrito, la palabra dru significa “bosque”.
Para la época de la
conquista romana, los Druidas estaban bien resguardados en Gran Bretaña y
Galia. No había dudas de su poder sobre
el pueblo, y había instancias en las cuales los ejércitos, que estaban a punto
de atacarse unos a otros, sacaban sus espadas cuando eran ordenados por los
Druidas que vestían de blanco. Ningún
compromiso importante se hacía sin la ayuda de estos patriarcas, quienes
servían como mediadores entre los dioses y los hombres. La Orden Druida es merecedora de todo el
crédito por tener un entendimiento profundo de la naturaleza y sus leyes. La Enclyclopaedia
Britannica dice que la geografía,
ciencia física, teología natural y astrología eran sus materias favoritas. Los Druidas tenían un conocimiento
fundamental de la medicina, especialmente del uso de hierbas y cosas simples. Instrumentos
quirúrgicos rudimentarios también fueron encontrados en Inglaterra e
Irlanda. Un viejo tratado sobre la
medicina británica primaria dice que cada practicante tenía que poseer un
jardín o patio para el cultivo de ciertas hierbas necesarias para su
profesión. El célebre trascendentalista
Eliphas Levi hace la siguiente importante declaración:
“Los Druidas eran
sacerdotes y médicos, curaban por magnetismo y cargaban amuletos que contenían
su influencia fluídica. Sus remedios
universales eran el muérdago y los huevos de las serpientes, ya que estas
substancias atraen la luz astral de una manera especial. La solemnidad con la cual el muérdago era
recortado puso sobre esta planta una
confianza popular y se le atribuyeron poderes magnéticos. ***Algún día, el progreso del magnetismo nos
revelará las propiedades absorbentes del muérdago. Debemos entonces entender el secreto de esos
cultivos absorbentes que tenían las virtudes inusuales de las plantas y
sobrecargarnos con sus tintas y sabores.
Los hongos, las trufas, la savia de los árboles y las diferentes clases
de muérdagos serán empleados con
entendimiento por una ciencia médica, que será nueva porque es antigua ***pero
no debemos movernos más rápido que la ciencia, que retrocede lo que puede adelantar”.
(Ver La Historia de la Magia).
El muérdago no solo era
sagrado por ser símbolo de la medicina universal o panacea, sino también por el
hecho de que era cultivado sobre un árbol de
roble. A través del símbolo del
roble, los Druidas adoraban la Deidad Suprema; por lo tanto, cualquier cosa que
creciera sobre ese árbol era sagrada para El.
En temporadas específicas, y según las posiciones del sol, la luna y las
estrellas, el Gran Druida subía al árbol de roble y cortaba el muérdago con una
hoz dorada que estaba consagrada para tales fines. El crecimiento parasitario era entonces
recolectado en un paño blanco provisto para ese propósito, para que no tocara
la tierra y fuera contaminado por vibraciones terrestres. Por lo general, el sacrificio de un toro
blanco se hacía bajo ese árbol.
Los Druidas eran
iniciados de una escuela secreta que existía en su medio. Esta escuela, que tenía un gran parecido a
los Misterios Báquicos y Eleusinos de Grecia o a los ritos egipcios de Isis y
Osiris, era, con toda razón, llamada Misterios
Druidas. Se ha especulado mucho
sobre la sabiduría secreta que los Druidas alegaban poseer. Sus enseñanzas secretas nunca fueron
escritas, mas sí fueron comunicadas oralmente a candidatos especialmente
preparados. Robert Brown, grado 32,
opina que los sacerdotes británicos protegían su información de navegantes
tirios y fenicios quienes, miles de años antes de la era cristiana,
establecieron colonias en Gran Bretaña y Galia mientras buscaban estaño. En sus Antigüedades
Indias, Thomas Maurice diserta ampliamente sobre las expediciones fenicias,
cartaginesas y griegas a las Islas Británicas con el propósito de buscar estaño. Otros opinan que los Misterios, según los
celebraban los Druidas, eran de origen oriental, probablemente budistas.
La proximidad de las
Islas Británicas a la Atlántida perdida puede explicar la adoración al sol que
juega un papel importante en los rituales del druidismo. Según Artemidoro, Ceres y Perséfone eran
adoradas en una isla cercana a Gran Bretaña con ritos y ceremonias similares a
aquellos de Samotracia. No hay duda de
que el Panteón Druida incluye un gran número de deidades griegas y
romanas. Esto maravilló grandemente a César
durante su conquista de Gran Bretaña y Galia, y provocó que él admitiera que
estas tribus adoraban a Mercurio, Apolo, Marte y Júpiter, en una forma similar
a como lo hacían los países latinos. Es
casi seguro que los Misterios Druidas no eran autóctonos de Gran Bretaña y
Galia, sino que migraron de una de las civilizaciones más antiguas.
La escuela de los
Druidas estaba dividida en tres partes diferentes y las enseñanzas secretas que
allí fueron incorporadas eran prácticamente iguales a los misterios ocultos
bajo las alegorías de la Masonería de la Logia Azul. La menor de las tres divisiones era la de Óvate
(Ovydd). Este grado era honorario ya que
no requería de preparación o purificación especial. Los Óvates vestían de verde, el color Druida
del aprendizaje; y se esperaba que estos supieran algo de medicina, astronomía,
poesía, si posible; y, a veces, de música.
Un Óvate era un individuo aceptado en la Orden Druida por su excelencia
general y alto conocimiento de los problemas de la vida.
La segunda división era
aquella de los Bardos (Beirdd). Sus
miembros vestían de azul celeste, para representar la armonía y la verdad, y a
estos se le asignaba la labor de memorizar, al menos en parte, los veinte mil
versos de la sagrada poesía Druida. A
veces, ellos eran representados por el arpa británica o irlandesa
primitiva ---este era un instrumento
cuyas cuerdas estaban hechas de cabello
humano, y que tenía tantas cuerdas como costillas en un lado del cuerpo
humano. A veces, estos Bardos eran escogidos
como maestros de candidatos que buscaban entrar a los Misterios Druidas. Los neófitos vestían ropajes rasgados en
azul, verde y blanco; estos colores eran sagrados para la Orden Druida.
La tercera división era
la de los Druidas (Derwyddon). Su labor
particular era ministrar las necesidades religiosas de las personas. Para alcanzar esta dignidad, el candidato
debía primero convertirse en un Bardo Braint.
Los Druidas siempre vestían de blanco
---como símbolo de su pureza; y era el color que ellos utilizaban para
simbolizar al sol.
Para alcanzar la
posición exaltada de Gran Druida,
o jefe espiritual de la organización, era necesario que un sacerdote pasara por
los seis grados consecutivos de la Orden Druida. (Los miembros de los diferentes grados eran
distinguidos por los colores de sus cinturones, ya que todos vestían de
blanco). Algunos escritores opinan que
el titulo de Druida Principal era hereditario, que se pasaba de padre a hijo;
pero es más probable que este honor fuera conferido por elección a través de
papeleta. Su receptor era escogido por
sus virtudes e integridad por los miembros más eruditos de los grados Druidas
superiores.
Según James Gardner,
normalmente había dos Grandes Druidas en Gran Bretaña, uno que vivía en la Isla
de Anglesea, y el otro en la Isla del Hombre.
Se presume que había otros en Galia.
Estos dignatarios generalmente llevaban cetros dorados y eran coronados
con guirnaldas de hojas de roble, como símbolo de su autoridad. Los miembros más jóvenes de la Orden Druida
eran rasurados minuciosamente y vestidos modestamente; pero los más ancianos
tenían largas barbas grises y usaban maravillosos adornos dorados. El sistema de educación de los Druidas de
Gran Bretaña era superior al de sus colegas del Continente, y, en lo sucesivo,
muchos de los jóvenes gálicos eran enviados a los colegios Druidas de Gran
Bretaña para ser entrenados e instruidos en la filosofía.
Eliphas Levy dice que
los Druidas vivían en una abstinencia estricta, estudiaban las ciencias
naturales, conservaban la secretividad más profunda, y solo aceptaban nuevos
miembros después de haberlos pasado por un largo período de probatoria. Muchos de los sacerdotes de la orden vivían
en edificios diferentes a los monasterios del mundo moderno. Se asociaban con grupos como ascéticos del
Lejano Oriente. Pocos se casaban, aún
cuando el celibato no era obligatorio para ellos. Otros se retiraban del mundo y vivían como
reclusos en cuevas, en casa hechas en piedra áspera, o en pequeñas cabañas construidas en las profundidades de los bosques. Allí oraban y meditaban, y solo se dejaban
ver cuando realizaban sus deberes religiosos.
En sus Diez Grandes Religiones, James Freeman
Clarke describe las creencias de los Druidas de la siguiente forma: “Los
Druidas creían en tres mundos y en la transmigración de uno hacia el otro: En
un mundo superior a este, en el cual predominaba la felicidad; en un mundo
inferior de miseria, y en este estado actual.
Dicha transmigración tenía el propósito de castigar y recompensar, y
también de purificar el alma. Ellos decían
que en el mundo presente el Bien y el Mal tienen un balance tan exacto que el
hombre tiene toda la libertad de ser capaz de escoger o rechazar a cualquiera
de los dos. Las Triadas Galesas nos
dicen que la transmigración tiene tres fines: recolectar dentro del alma las
propiedades de todo el ser, adquirir conocimiento de todas las cosas y adquirir
poder para vencer el mal. También dicen
que hay tres clases de conocimiento: conocimiento de la naturaleza de cada
cosa, de su causa y de su influencia.
Hay tres cosas que disminuyen constantemente: la oscuridad, la falsedad
y la muerte. Así también, hay tres cosas
que aumentan constantemente: la luz, la vida y la verdad”.
Como casi todas las
escuelas de los Misterios, las enseñanzas de los Druidas estaban divididas en
dos partes diferentes. La más simple, un
código moral, les era enseñada a todos por igual; en cambio, la doctrina
esotérica más profunda solo era ofrecida a sacerdotes iniciados. Se exigía que los candidatos a entrar a la
orden fueran de buena familia y de altos valores morales. A estos
no se les confiaban secretos importantes hasta que hubieran sido
tentados de muchas formas y hubiesen probado tener fuerza de voluntad. Los Druidas les enseñaban a los pobladores de
Gran Bretaña y Galia todo lo concerniente a la inmortalidad del alma. Creían en la transmigración y, aparentemente,
en la reencarnación. Tomaban prestado en
una vida, prometiendo devolver en la próxima.
Creían en una especie de infierno purificatorio donde sus pecados eran
expiados, y después pasaban a la felicidad de unirse con los dioses. Los Druidas enseñaban que todos los hombres
serían salvos, pero que algunos debían regresar a la Tierra muchas veces para
aprender las lecciones de la vida humana y sobrepasar la maldad inherente en su
propia naturaleza.
Antes de que a un
candidato se le confiaran las doctrinas secretas de los Druidas, tenía que
estar atado a un voto de secretividad.
Estas doctrinas solo se enseñaban en las profundidades de los bosques y
en la oscuridad de las cuevas. En estos
lugares, lejos de las guaridas de los hombres, el neófito era instruido con
relación a la creación del universo, las personalidades de los dioses, las
leyes de la Naturaleza, los secretos de la medicina oculta, los misterios de
los cuerpos celestiales, y todo lo que tenía que ver con magia y
hechicería. Los Druidas tenían muchos
días festivos. Tanto la luna nueva como
la llena, y el sexto día de la luna era períodos sagrados. Se cree que las iniciaciones solo se daban en los dos solsticios y los dos
equinoccios. Al atardecer del 25 de
diciembre, se celebraba el nacimiento del Dios Sol.
Algunos dicen que las enseñanzas secretas de los Druidas estaban matizadas de filosofía
pitagórica. Estos tenían una Madonna, o
Virgen Madre, con un Niño en sus brazos; que era sagrada para sus Misterios, y
su Dios Sol era resucitado en el año correspondiente a la Pascua cristiana.
Tanto la cruz como la
serpiente eran sagradas para los Druidas, quienes realizaban la primera cortando todas las ramas de un
árbol de roble y amarrando una de ellas
al tronco principal formando la letra T.
Esta cruz de roble se convirtió en el símbolo de su Deidad superior. También adoraban el sol, la luna y las
estrellas. La luna recibía una
veneración especial por parte de estos.
César decía que Mercurio era una de las deidades principales de los
habitantes de Galia. Se cree que los
Druidas adoraban a Mercurio debajo de un objeto parecido a un cubo de
piedra. También veneraban en gran manera
a los espíritus de la Naturaleza (hadas, gnomos y ondinas); estos eran pequeñas
criaturas de los bosques y ríos a quienes se les realizaban muchas
ofrendas. Al describir los templos de
los Druidas en Las Sociedades Secretas de
todos los Tiempos y Países, Charles Heckethorn dice:
“Generalmente, los
templos de los Druidas, en donde el fuego sagrado era preservado, estaban
localizados en las alturas y en densos huertos de roble, y asumían diferentes
formas ---circular, ya que esta forma
era el emblema del universo; ovoide, aludiendo al huevo mundano del cual, según
las tradiciones de muchas naciones, surgió el universo o, según otros, nuestros
ancestros; serpentina, ya que la serpiente era el símbolo de Hu, el Osiris
Druida; en forma de cruz, ya que la cruz simboliza regeneración; o alada, para
representar el movimiento del Espíritu Divino.*** Sus deidades principales se redujeron a
dos ---un hombre y una mujer, el gran
padre y la gran madre--- Hu y Ceridwen,
distinguidos por las mismas características que le correspondían a Osiris e
Isis, Baco y Ceres, o cualquier otro dios y diosa supremo(a) que representa los
dos principios de todo Ser”.
Godfrey Higgins dice
que Hu, el Poderoso, considerado el
primer poblador de Gran Bretaña, provino de un lugar que las Triadas Galesas llaman País del Verano,
la actual Constantinopla. Albert Pike
dice que la Palabra Perdida de la Masonería se oculta en el nombre del dios
Druida Hu. La escasa información que hay sobre las
iniciaciones secretas de los Druidas indica una similitud indiscutible entre su
escuela de Misterios y las escuelas de Grecia y Egipto. Hu,
el Dios Sol, fue asesinado, y más tarde fue resucitado tras una serie de
pruebas severas y rituales místicos.
Los Misterios Druidas
tenían tres grados, pero solo pocas personas los completaban exitosamente.
El candidato era enterrado en un ataúd, como símbolo de la muerte del
Dios Sol. Sin embargo, la prueba más
importante era ser enviado al mar en una embarcación abierta. Mientras pasaban por esta prueba severa,
muchos perdieron la vida. Taliesino, un antiguo
erudito que pasó por los Misterios, describe la iniciación de la embarcación
abierta en La Idolatría Pagana de Faber. Se dice que los pocos que completaban el
tercer grado habían “vuelto a nacer”, y eran instruidos en las verdades secretas y ocultas de
la antigüedad que habían sido preservadas por los sacerdotes Druidas. Muchos dignatarios del mundo religioso y
político británico fueron elegidos de entre estos iniciados. (Para más detalles, ver La Idolatría Pagana de Faber, Dogma
y Enseñanzas de Albert Pike, y Druidas
Celtas de Godfrey Higgins).
Traducción del original en
inglés The Druidic Mysteries of Britain
and Gaul del capítulo The Ancient Mysteries and Secret Societies (Part
One) del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall. Sánchez & Rivera, Traductoras. 2011, Puerto Rico. Revisado, marzo 2015. riverafarrell@gmail.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.