Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.
MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

martes, 7 de junio de 2011

MISTERIOS DRUIDAS DE GRAN BRETAÑA Y GALIA - Manly P. Hall


Los Misterios Druidas de Gran Bretaña y Galia

 
 

Manly P. Hall

 
 

“En un período remoto, los originales y primitivos habitantes de Gran Bretaña revivieron y reformaron sus instituciones nacionales.  Hasta la fecha, su sacerdote o instructor había sido llamado simplemente Gwydd, pero se consideraba necesario dividir esta función entre el sacerdote nacional o superior y otro cuya influencia [estaría] más limitada.  De aquí en adelante, el primero pasó a ser Der-Wydd (Druida) o instructor superior, y [el segundo] Go-Wydd u O-Vydd (Óvate), instructor subordinado; y ambos fueron bautizados con el nombre general de Beirdd (Bardos) o maestros de sabiduría.  A medida que el sistema maduraba y aumentaba, la Orden Bárdica consistía de tres clases: los Druidas, Beirdd Braint o Bardos privilegiados, y Ovates”. (Ver La Costumbre de los Habitantes Originales de las Islas Británicas, de Samuel Meyrick y Charles Smith).

 

El origen de la palabra Druida está en discusión.  Max Muller cree que, al igual que la palabra irlandesa Drui, ésta significa “los hombres de los árboles de roble”.  Más adelante, él le pone atención al hecho de que los dioses de los bosques y las deidades de los árboles de los griegos fueron llamados dríades.  Algunos creen que la palabra es de origen teutónico; otros alegan que viene del Gales.  Algunos otros creen que es del gaélico druidh, que significa “un hombre sabio” o “un hechicero”.  En sánscrito, la palabra dru significa “bosque”.

 

Para la época de la conquista romana, los Druidas estaban bien resguardados en Gran Bretaña y Galia.  No había dudas de su poder sobre el pueblo, y había instancias en las cuales los ejércitos, que estaban a punto de atacarse unos a otros, sacaban sus espadas cuando eran ordenados por los Druidas que vestían de blanco.  Ningún compromiso importante se hacía sin la ayuda de estos patriarcas, quienes servían como mediadores entre los dioses y los hombres.  La Orden Druida es merecedora de todo el crédito por tener un entendimiento profundo de la naturaleza y sus leyes.  La Enclyclopaedia Britannica  dice que la geografía, ciencia física, teología natural y astrología eran sus materias favoritas.  Los Druidas tenían un conocimiento fundamental de la medicina, especialmente del uso de hierbas y cosas simples.   Instrumentos quirúrgicos rudimentarios también fueron encontrados en Inglaterra e Irlanda.  Un viejo tratado sobre la medicina británica primaria dice que cada practicante tenía que poseer un jardín o patio para el cultivo de ciertas hierbas necesarias para su profesión.  El célebre trascendentalista Eliphas Levi hace la siguiente importante declaración:

 

“Los Druidas eran sacerdotes y médicos, curaban por magnetismo y cargaban amuletos que contenían su influencia fluídica.  Sus remedios universales eran el muérdago y los huevos de las serpientes, ya que estas substancias atraen la luz astral de una manera especial.  La solemnidad con la cual el muérdago era recortado  puso sobre esta planta una confianza popular y se le atribuyeron poderes magnéticos.  ***Algún día, el progreso del magnetismo nos revelará las propiedades absorbentes del muérdago.  Debemos entonces entender el secreto de esos cultivos absorbentes que tenían las virtudes inusuales de las plantas y sobrecargarnos con sus tintas y sabores.  Los hongos, las trufas, la savia de los árboles y las diferentes clases de muérdagos  serán empleados con entendimiento por una ciencia médica, que será nueva porque es antigua ***pero no debemos movernos más rápido que la ciencia, que retrocede lo que puede adelantar”.   (Ver La Historia de la Magia).

 

El muérdago no solo era sagrado por ser símbolo de la medicina universal o panacea, sino también por el hecho de que era cultivado sobre un árbol de  roble.  A través del símbolo del roble, los Druidas adoraban la Deidad Suprema; por lo tanto, cualquier cosa que creciera sobre ese árbol era sagrada para El.  En temporadas específicas, y según las posiciones del sol, la luna y las estrellas, el Gran Druida subía al árbol de roble y cortaba el muérdago con una hoz dorada que estaba consagrada para tales fines.  El crecimiento parasitario era entonces recolectado en un paño blanco provisto para ese propósito, para que no tocara la tierra y fuera contaminado por vibraciones terrestres.  Por lo general, el sacrificio de un toro blanco se hacía bajo ese árbol.

 

Los Druidas eran iniciados de una escuela secreta que existía en su medio.  Esta escuela, que tenía un gran parecido a los Misterios Báquicos y Eleusinos de Grecia o a los ritos egipcios de Isis y Osiris, era, con toda razón, llamada Misterios Druidas.  Se ha especulado mucho sobre la sabiduría secreta que los Druidas alegaban poseer.  Sus enseñanzas secretas nunca fueron escritas, mas sí fueron comunicadas oralmente a candidatos especialmente preparados.  Robert Brown, grado 32, opina que los sacerdotes británicos protegían su información de navegantes tirios y fenicios quienes, miles de años antes de la era cristiana, establecieron colonias en Gran Bretaña y Galia mientras buscaban estaño.  En sus Antigüedades Indias, Thomas Maurice diserta ampliamente sobre las expediciones fenicias, cartaginesas y griegas a las Islas Británicas con el propósito de buscar estaño.  Otros opinan que los Misterios, según los celebraban los Druidas, eran de origen oriental, probablemente budistas.

 

La proximidad de las Islas Británicas a la Atlántida perdida puede explicar la adoración al sol que juega un papel importante en los rituales del druidismo.  Según Artemidoro, Ceres y Perséfone eran adoradas en una isla cercana a Gran Bretaña con ritos y ceremonias similares a aquellos de Samotracia.  No hay duda de que el Panteón Druida incluye un gran número de deidades griegas y romanas.  Esto maravilló grandemente a César durante su conquista de Gran Bretaña y Galia, y provocó que él admitiera que estas tribus adoraban a Mercurio, Apolo, Marte y Júpiter, en una forma similar a como lo hacían los países latinos.  Es casi seguro que los Misterios Druidas no eran autóctonos de Gran Bretaña y Galia, sino que migraron de una de las civilizaciones más antiguas.

 

La escuela de los Druidas estaba dividida en tres partes diferentes y las enseñanzas secretas que allí fueron incorporadas eran prácticamente iguales a los misterios ocultos bajo las alegorías de la Masonería de la Logia Azul.  La menor de las tres divisiones era la de Óvate (Ovydd).  Este grado era honorario ya que no requería de preparación o purificación especial.  Los Óvates vestían de verde, el color Druida del aprendizaje; y se esperaba que estos supieran algo de medicina, astronomía, poesía, si posible; y, a veces, de música.  Un Óvate era un individuo aceptado en la Orden Druida por su excelencia general y alto conocimiento de los problemas de la vida.

 

La segunda división era aquella de los Bardos (Beirdd).  Sus miembros vestían de azul celeste, para representar la armonía y la verdad, y a estos se le asignaba la labor de memorizar, al menos en parte, los veinte mil versos de la sagrada poesía Druida.  A veces, ellos eran representados por el arpa británica o irlandesa primitiva   ---este era un instrumento cuyas cuerdas estaban hechas de cabello  humano, y que tenía tantas cuerdas como costillas en un lado del cuerpo humano.  A veces, estos Bardos eran escogidos como maestros de candidatos que buscaban entrar a los Misterios Druidas.  Los neófitos vestían ropajes rasgados en azul, verde y blanco; estos colores eran sagrados para la Orden Druida.

 

La tercera división era la de los Druidas (Derwyddon).  Su labor particular era ministrar las necesidades religiosas de las personas.  Para alcanzar esta dignidad, el candidato debía primero convertirse en un Bardo Braint.  Los Druidas siempre vestían de blanco   ---como símbolo de su pureza; y era el color que ellos utilizaban para simbolizar al sol.

 

Para alcanzar la posición exaltada de  Gran Druida, o jefe espiritual de la organización, era necesario que un sacerdote pasara por los seis grados consecutivos de la Orden Druida.  (Los miembros de los diferentes grados eran distinguidos por los colores de sus cinturones, ya que todos vestían de blanco).  Algunos escritores opinan que el titulo de Druida Principal era hereditario, que se pasaba de padre a hijo; pero es más probable que este honor fuera conferido por elección a través de papeleta.  Su receptor era escogido por sus virtudes e integridad por los miembros más eruditos de los grados Druidas superiores.

 

Según James Gardner, normalmente había dos Grandes Druidas en Gran Bretaña, uno que vivía en la Isla de Anglesea, y el otro en la Isla del Hombre.  Se presume que había otros en Galia.  Estos dignatarios generalmente llevaban cetros dorados y eran coronados con guirnaldas de hojas de roble, como símbolo de su autoridad.  Los miembros más jóvenes de la Orden Druida eran rasurados minuciosamente y vestidos modestamente; pero los más ancianos tenían largas barbas grises y usaban maravillosos adornos dorados.  El sistema de educación de los Druidas de Gran Bretaña era superior al de sus colegas del Continente, y, en lo sucesivo, muchos de los jóvenes gálicos eran enviados a los colegios Druidas de Gran Bretaña para ser entrenados e instruidos en la filosofía.

 

Eliphas Levy dice que los Druidas vivían en una abstinencia estricta, estudiaban las ciencias naturales, conservaban la secretividad más profunda, y solo aceptaban nuevos miembros después de haberlos pasado por un largo período de probatoria.  Muchos de los sacerdotes de la orden vivían en edificios diferentes a los monasterios del mundo moderno.  Se asociaban con grupos como ascéticos del Lejano Oriente.  Pocos se casaban, aún cuando el celibato no era obligatorio para ellos.  Otros se retiraban del mundo y vivían como reclusos en cuevas, en casa hechas en piedra áspera, o en pequeñas cabañas  construidas en las profundidades de los bosques.  Allí oraban y meditaban, y solo se dejaban ver cuando realizaban sus deberes religiosos.

 

En sus Diez Grandes Religiones, James Freeman Clarke describe las creencias de los Druidas de la siguiente forma: “Los Druidas creían en tres mundos y en la transmigración de uno hacia el otro: En un mundo superior a este, en el cual predominaba la felicidad; en un mundo inferior de miseria, y en este estado actual.  Dicha transmigración tenía el propósito de castigar y recompensar, y también de purificar el alma.  Ellos decían que en el mundo presente el Bien y el Mal tienen un balance tan exacto que el hombre tiene toda la libertad de ser capaz de escoger o rechazar a cualquiera de los dos.  Las Triadas Galesas nos dicen que la transmigración tiene tres fines: recolectar dentro del alma las propiedades de todo el ser, adquirir conocimiento de todas las cosas y adquirir poder para vencer el mal.  También dicen que hay tres clases de conocimiento: conocimiento de la naturaleza de cada cosa, de su causa y de su influencia.  Hay tres cosas que disminuyen constantemente: la oscuridad, la falsedad y la muerte.  Así también, hay tres cosas que aumentan constantemente: la luz, la vida y la verdad”.

 

Como casi todas las escuelas de los Misterios, las enseñanzas de los Druidas estaban divididas en dos partes diferentes.  La más simple, un código moral, les era enseñada a todos por igual; en cambio, la doctrina esotérica más profunda solo era ofrecida a sacerdotes iniciados.  Se exigía que los candidatos a entrar a la orden fueran de buena familia y de altos valores morales.  A estos  no se les confiaban secretos importantes hasta que hubieran sido tentados de muchas formas y hubiesen probado tener fuerza de voluntad.  Los Druidas les enseñaban a los pobladores de Gran Bretaña y Galia todo lo concerniente a la inmortalidad del alma.  Creían en la transmigración y, aparentemente, en la reencarnación.  Tomaban prestado en una vida, prometiendo devolver en la próxima.  Creían en una especie de infierno purificatorio donde sus pecados eran expiados, y después pasaban a la felicidad de unirse con los dioses.  Los Druidas enseñaban que todos los hombres serían salvos, pero que algunos debían regresar a la Tierra muchas veces para aprender las lecciones de la vida humana y sobrepasar la maldad inherente en su propia naturaleza.

 

Antes de que a un candidato se le confiaran las doctrinas secretas de los Druidas, tenía que estar atado a un voto de secretividad.  Estas doctrinas solo se enseñaban en las profundidades de los bosques y en la oscuridad de las cuevas.  En estos lugares, lejos de las guaridas de los hombres, el neófito era instruido con relación a la creación del universo, las personalidades de los dioses, las leyes de la Naturaleza, los secretos de la medicina oculta, los misterios de los cuerpos celestiales, y todo lo que tenía que ver con magia y hechicería.  Los Druidas tenían muchos días festivos.  Tanto la luna nueva como la llena, y el sexto día de la luna era períodos sagrados.  Se cree que las iniciaciones  solo se daban en los dos solsticios y los dos equinoccios.  Al atardecer del 25 de diciembre, se celebraba el nacimiento del Dios Sol.

 

Algunos dicen  que las enseñanzas secretas de los Druidas  estaban matizadas de filosofía pitagórica.  Estos tenían una Madonna, o Virgen Madre, con un Niño en sus brazos; que era sagrada para sus Misterios, y su Dios Sol era resucitado en el año correspondiente a la Pascua cristiana.

 

Tanto la cruz como la serpiente eran sagradas para los Druidas, quienes realizaban  la primera cortando todas las ramas de un árbol de roble y amarrando  una de ellas al tronco principal formando la letra T.  Esta cruz de roble se convirtió en el símbolo de su Deidad superior.  También adoraban el sol, la luna y las estrellas.  La luna recibía una veneración especial por parte de estos.  César decía que Mercurio era una de las deidades principales de los habitantes de Galia.  Se cree que los Druidas adoraban a Mercurio debajo de un objeto parecido a un cubo de piedra.  También veneraban en gran manera a los espíritus de la Naturaleza (hadas, gnomos y ondinas); estos eran pequeñas criaturas de los bosques y ríos a quienes se les realizaban muchas ofrendas.  Al describir los templos de los Druidas en Las Sociedades Secretas de todos los Tiempos y Países, Charles Heckethorn dice:

 

“Generalmente, los templos de los Druidas, en donde el fuego sagrado era preservado, estaban localizados en las alturas y en densos huertos de roble, y asumían diferentes formas   ---circular, ya que esta forma era el emblema del universo; ovoide, aludiendo al huevo mundano del cual, según las tradiciones de muchas naciones, surgió el universo o, según otros, nuestros ancestros; serpentina, ya que la serpiente era el símbolo de Hu, el Osiris Druida; en forma de cruz, ya que la cruz simboliza regeneración; o alada, para representar el movimiento del Espíritu Divino.***  Sus deidades principales se redujeron a dos   ---un hombre y una mujer, el gran padre y la gran madre---   Hu y Ceridwen, distinguidos por las mismas características que le correspondían a Osiris e Isis, Baco y Ceres, o cualquier otro dios y diosa supremo(a) que representa los dos principios de todo Ser”.

 

Godfrey Higgins dice que Hu, el Poderoso, considerado el primer poblador de Gran Bretaña, provino de un lugar que las Triadas Galesas llaman País del Verano, la actual Constantinopla.  Albert Pike dice que la Palabra Perdida de la Masonería se oculta en el nombre del dios Druida Hu.  La escasa información que hay sobre las iniciaciones secretas de los Druidas indica una similitud indiscutible entre su escuela de Misterios y las escuelas de Grecia y Egipto.  Hu, el Dios Sol, fue asesinado, y más tarde fue resucitado tras una serie de pruebas severas y rituales místicos.

 

Los Misterios Druidas tenían tres grados, pero solo pocas personas los completaban  exitosamente.  El candidato era enterrado en un ataúd, como símbolo de la muerte del Dios Sol.  Sin embargo, la prueba más importante era ser enviado al mar en una embarcación abierta.  Mientras pasaban por esta prueba severa, muchos perdieron la vida.  Taliesino, un antiguo erudito que pasó por los Misterios, describe la iniciación de la embarcación abierta en La Idolatría Pagana de Faber.  Se dice que los pocos que completaban el tercer grado habían “vuelto a nacer”, y eran  instruidos en las verdades secretas y ocultas de la antigüedad que habían sido preservadas por los sacerdotes Druidas.  Muchos dignatarios del mundo religioso y político británico fueron elegidos de entre estos iniciados.  (Para más detalles, ver La Idolatría Pagana de Faber, Dogma y Enseñanzas de Albert Pike, y Druidas Celtas de Godfrey Higgins).

 
Traducción del original en inglés The Druidic Mysteries of Britain and Gaul del capítulo The Ancient Mysteries and Secret Societies (Part One) del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  Sánchez & Rivera, Traductoras.  2011, Puerto Rico.  Revisado, marzo 2015.  riverafarrell@gmail.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.