Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.
MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

miércoles, 30 de mayo de 2012

PINTURA NAVAJO DE ARENA - Imagen







De un dibujo original por Hasteen Klah.


PINTURA NAVAJO DE ARENA.


Las pinturas navajo secas, o de arena, se hacen al esparcir pigmento pulverizado de varios colores sobre una base plana de arena.  El dibujo que aquí se reproduce está circulado por la diosa del arcoíris, y muestra un episodio del mito navajo de la cosmogonía.  Según Hasteen Klah, el sacerdote navajo de arena que diseñó esta pintura, los navajos no creen en la idolatría; por eso no hacen imágenes de sus dioses, sino que sólo perpetúan su concepto mental.  De la misma forma que los dioses dibujan cuadros sobre las nubes móviles, así también los sacerdotes hacen pinturas sobre la arena, y cuando el propósito del dibujo se ha completado, este se borra con un manotazo.  Según este informante, las naciones Zuni, Hopi y Navajo tenían un génesis común; todos ellos salieron de la tierra y luego se separaron en tres naciones.

Los navajos surgieron por primera vez hace aproximadamente 3,000 años atrás en un punto que ahora es conocido como Montaña La Plata en Colorado.  Las cuatro montañas sagradas para los navajos son Montaña La Plata, Monte Taylor, Montaña Navajo y Montaña San Francisco.  Mientras estas tres naciones estaban debajo de la tierra, cuatro líneas de montañas estaban debajo con ellas.  Las montañas del este eran blancas, las del sur, azules, las del oeste, amarillas y las del norte, negras.  El auge y la decadencia de estas montañas motivaron la alternación del día y la noche.  Cuando las montañas blancas se elevaron, era de día bajo la tierra; cuando se elevaron las amarillas, era el crepúsculo; las montañas negras trajeron la noche y las azules, el amanecer.  Siete deidades principales fueron reconocidas por los navajos, pero Hasteen Klah era incapaz de decir si los nativos relacionaban a estas deidades con los planetas.  Bakochiddy, uno de estos siete dioses principales, era de color blanco con cabello rojizo claro y ojos grises.  Su padre era el rayo del sol y su madre era la luz del día.  El ascendió al cielo y, en algunos casos, su vida se parece a la de Cristo.  Para vengar el secuestro de su hijo, Kahothsode, un dios pez, ocasionó una gran inundación.  Para escapar la destrucción, los Zunis, Hopis y Navajos ascendieron a la superficie de la tierra.

La pintura de arena que aquí se reproduce es parte del ciclo de medicina preparado para la curación de enfermedades.  En la ceremonia de curación, el paciente es colocado sobre el dibujo, que está hecho en un hogan consagrado, y todos los forasteros son excluidos.  La sagrada esvástica en el centro del dibujo es, tal vez, casi el más universal de todos los emblemas religiosos y representa los cuatro rincones del mundo.  Los dos dioses jorobados a la derecha y a la izquierda asumen su aspecto debido a las grandes nubes que cargan sobre sus espaldas.  En el arte religioso navajo, las divinidades masculinas siempre se muestran con cabezas circulares y las femeninas con cabezas cuadradas.



Traducción de la imagen Navaho Sand Painting del capítulo American Indian Symbolism del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sánchez&Rivera, Traductoras.  2012, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com


N. de las T.  -  A la casa tradicional navajo se le llama “hogan”.


PIEZA DE CERAMICA INDIGENA - Imagen





Cortesía de Alice Palmer Henderson


PIEZA DE CERAMICA INDIGENA


Esta curiosa pieza fue encontrada cuatro pies bajo tierra debajo de una pila de basura de antigua cerámica indígena rota, no muy lejos de las ruinas de Casa Grande en Arizona.  Esta pieza es muy significativa por su impresionante parecido con el compas y el cuadrado Masónico.  Con frecuencia, las cestas, la cerámica y las frazadas indígenas tienen diseños ornamentales de especial interés Masónico y filosófico.



Traducción de la imagen Fragment of Indian Pottery del capítulo American Indian Symbolism del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sánchez&Rivera, Traductoras.  2012, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com




domingo, 27 de mayo de 2012

CLAVES A LOS MISTERIOS DE XIBALBA - Simbolismo Nativo-Americano




SIMBOLISMO NATIVO-AMERICANO


Manly P. Hall


CLAVES A LOS MISTERIOS DE XIBALBA


Le Plongeon escribe, “Estas iniciaciones no recuerdan vívidamente lo que Enoc dijo que vió en sus visiones?  Aquella brillante casa de cristal, ardiente y glacial---aquel lugar en donde estaban los arcos de fuego, la aljaba de flechas, la espada de fuego---aquella otra en donde el tenía que cruzar la corriente balbuceante, y el río de fuego---y aquellas extremidades de la Tierra llenas de toda clase de enormes bestias y aves---o la habitación en donde apareció uno de gran gloria sentado sobre el orbe del sol---y, finalmente, el árbol de tamarindo en el centro de la Tierra, el cual se le dijo que era el Árbol del Conocimiento, tiene su símil en la calabacera  en el centro del camino donde aquellos de Xibalba colocaron la cabeza de Hunhun Ahpu, después de sacrificarlo por haber fracasado en su primera prueba de iniciación?

***Estas eran las terribles pruebas que los candidatos a la iniciación en los sagrados misterios tenían que pasar en Xibalba.  Estas iniciaciones no parecen una contraparte exacta de lo que sucedió en una forma más leve en la iniciación a los misterios Eleusinos?  y también los grandes misterios de Egipto, de los cuales estas iniciaciones fueron copiadas?  El recital de lo que los candidatos a los misterios en Xibalba tenían que saber, antes de ser admitidos, ***recuerda las maravillosas proezas similares que se dice que los Mahatmas, los Hermanos de India, ejecutaron, y de varios de los pasajes del libro de Daniel, que había sido iniciado a los misterios de los caldeos o Magos que, según Eubulus, estaban divididos en tres grupos o géneros, siendo el más alto el mas aprendido?”  (Véase Misterios Sagrados entre los Mayas y los Quechuas).

En sus notas introductorias al Popol Vuh, el Dr. Guthrie presenta una serie de importantes paralelismos entre este libro sagrado de los quechuas y los escritos sagrados de otras grandes civilizaciones.  En las pruebas por las cuales Hunahpu y Xbalanque tenían que pasar, él encuentra la siguiente analogía con los signos del zodiaco, según empleados en los Misterios de los egipcios, caldeos y griegos:

“Aries, cruzando el río de lodo.  Tauro, cruzando el río de sangre.  Géminis, detectando los dos reyes maniquíes.  Cáncer, la Casa de la Oscuridad.  Leo, la Casa de las Lanzas.  Virgo, la Casa del Frío (el viaje usual al Infierno).  Libra, la Casa de los Tigres (la desenvoltura felina).  Escorpio, la Casa del Fuego.  Sagitario, la Casa de los Murciélagos, en donde el Dios Camazotz decapita a uno de los héroes.  Capricornio, la quema sobre el andamio (el Fénix doble).  Acuario, sus cenizas siendo esparcidas en un río.  Piscis, sus cenizas convirtiéndose en hombres-peces, y más tarde regresando a su forma humana.”

Parecería más apropiado asignarle el río de sangre a Aries y el de lodo a Tauro, y no es del todo improbable que en la forma antigua de la leyenda, el orden de los ríos fue invertido.  La conclusión más asombrosa del Dr. Guthrie es su esfuerzo por identificar a Xibalba con el antiguo continente de la Atlántida.  En los doce príncipes de Xibalba, el ve a los gobernantes del imperio atlante, y en la destrucción de estos príncipes por la magia de Hunahpu y Xbalanque, el ve una representación alegórica del trágico fin de la Atlántida.  Sin embargo, para el iniciado, es evidente que la Atlántida es simplemente una figura simbólica en la cual se establece el misterio de los orígenes.

Interesado principalmente por los problemas de la anatomía mística, el Sr. Pryse relaciona los diferentes símbolos descritos en el Popol Vuh con los centros de conciencia ocultos en el cuerpo humano.  De la misma forma, él ve en la esfera flexible a la glándula pineal, y en Hunahpu y Xbalanque, él ve la doble corriente eléctrica que recorre la columna espinal.  Desafortunadamente, el Sr. Pryse no tradujo esa porción del Popol Vuh que tenía que ver directamente con el ceremonial de iniciación.  El considera que Xibalba era la esfera sombría o etérica que, según las enseñanzas de los Misterios, estaba localizada dentro del cuerpo del mismo planeta.  El cuarto libro del Popol Vuh concluye con un relato de la construcción de un majestuoso templo, todo de blanco, donde se preservo una secreta piedra negra adivinadora, que tenía forma cubica.  Gucumatz (o Quetzalcóatl) participa de muchos de los atributos del Rey Salomón: el relato del edificio del templo en el Popol Vuh es un recordatorio del relato del Templo de Salomón, y sin duda, tiene un significado similar.  Brasseur de Bourbourg fue atraído, en primera instancia, al estudio de los paralelismos religiosos en el Popol Vuh por el hecho de que el templo y la piedra negra que este contenía, fue nombrada la Kaabaha, un nombre sorprendentemente similar al del Templo, o Kaaba, que contiene la sagrada piedra negra del islam.

Las hazañas de Hunahpu y Xbalanque se llevan a cabo antes de la creación de la raza humana y, por lo tanto, deben ser consideradas esencialmente como misterios espirituales.  Sin duda, Xibalba representa el universo inferior de la filosofía caldea y pitagórica; los príncipes de Xibalba son los doce Gobernantes del universo inferior; y los dos maniquíes en su centro pueden ser interpretados como los dos falsos signos del antiguo zodiaco insertados en los cielos para hacer a los Misterios astronómicos incomprensibles para los profanos.  El descenso de Hunahpu y Xbalanque al reino subterráneo de Xibalba al cruzar sobre los ríos con puentes hechos de sus sopletes, tiene una sutil analogía con el descenso de la naturaleza espiritual del hombre al cuerpo físico a través de ciertos canales superfisicos que pueden ser comparados a los sopletes o tubos.  El sabarcan también es un emblema apropiado del cordón espinal y del poder que reside dentro de su pequeña apertura central.  Los dos jóvenes son invitados a jugar el “Juego de la Vida” con los Dioses de la Muerte, y sólo con la ayuda del poder sobrenatural que los “Sabios” les impartieron ellos pueden triunfar sobre esos dioses tenebrosos.  Las pruebas representan el alma recorriendo los reinos sub-zodiacales del universo creado; su victoria final sobre los Dioses de la Muerte representa la ascensión de la conciencia espiritual e iluminada de la naturaleza inferior que ha sido completamente consumida por el fuego de la purificación espiritual.


De un análisis de los símbolos que aparecen sobre las imágenes de sus sacerdotes y dioses, es evidente que los quechuas poseían las claves al misterio de la regeneración.  En el Vol. II de los Anales del Museo Nacional de México está reproducida la cabeza de una imagen que generalmente se considera que representa a Quetzalcóatl.  La escultura tiene carácter oriental, y sobre la corona de la cabeza aparece tanto el motivo sol de la iluminación espiritual que tiene mil pétalos como la serpiente del fuego espinal liberado.  El Chacra hindú es infalible, y frecuentemente aparece en el arte religioso de las tres Américas.  Uno de los monolitos tallados de Centroamérica está adornado con las cabezas de dos elefantes con sus controladores.  Ninguno de estos animales ha existido en el Hemisferio Occidental desde los tiempos prehistóricos, y es evidente que los tallados son el resultado del contacto con el distante continente de Asia.  Entre los Misterios de los nativos centroamericanos existe una singular doctrina relacionada a los mantos consagrados o, como los llamaban en Europa, capas mágicas.  Ya que su gloria era fatal para la visión de los mortales, los dioses, cuando se le aparecían a los sacerdotes iniciados, se vestían con estas capas.  Tanto la alegoría como la fábula son las capas con las cuales la doctrina secreta siempre se envuelve.  Esta capa mágica de encubrimiento es el Popol Vuh, y muy adentro de sus dobleces se sienta el dios de la filosofía quechua.  Las grandes pirámides, templos y monolitos de Centroamérica también pueden ser comparados con los pies de los dioses, cuyas partes superiores están ocultas en las capas mágicas de la invisibilidad.




Traducción del tema Keys to the Mysteries of Xibalba del capítulo American Indian Symbolism del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sanchez&Rivera, Traductoras.  2012, Puerto Rico.  madias85@yahoo.com







jueves, 24 de mayo de 2012

LOS MISTERIOS DE XIBALBA - 2da. Parte-Final




SIMBOLISMO NATIVO-AMERICANO


Manly P. Hall


LOS MISTERIOS DE XIBALBA 
(2da. Parte - Final)


Presumiblemente, la tercera prueba se llevó  a cabo en una caverna llamada la Casa de las Lanzas.  Aquí, hora tras hora, los jóvenes fueron obligados a defenderse de los más fuertes y diestros guerreros armados con lanzas.  Hunahpu y Xbalanque apaciguaron a los lanceros, quienes, de esta forma detuvieron su ataque.  Entonces, Hunahpu y Xbalanque pusieron su atención a la segunda y más difícil parte de la prueba: el montaje de cuatro jarrones de las flores más raras pero sin permitírsele salir del templo para recolectarlas.  Incapaces de pasar sobre los custodios, los dos jóvenes consiguieron la ayuda de las hormigas.  Estas pequeñas criaturas, que se desplazaban por los jardines del templo, trajeron de vuelta los capullos para que por la mañana los jarrones estuvieran llenos.  Cuando Hunahpu y Xbalanque les presentaron las flores a los doce príncipes, estos últimos, con asombro, reconocieron que los capullos habían sido sustraídos de sus propios jardines privados.  Consternados, los príncipes de Xibalba se preguntaron cómo podían destruir a los intrépidos neófitos e inmediatamente les prepararon la próxima prueba.

Para su cuarta prueba, los dos hermanos fueron obligados a entrar a la Casa del Frío, en donde permanecieron por una noche completa.  Los príncipes de Xibalba consideraban que el frío de la glacial caverna era insoportable y lo describen como “la morada de los helados vientos del Norte”.  Sin embargo, Hunahpu y Xbalanque se protegieron de la mortal influencia del helado aire haciendo fuegos con conos de pino, cuyo calor hizo que el espíritu del frío saliera de la caverna para que los jóvenes no murieran sino que se llenaran de vida cuando el día comenzara.  El asombro de los príncipes de Xibalba se volvió más grande cuando Hunahpu y Xbalanque entraron de nuevo al Salón de la Asamblea custodiados por sus guardianes.

La quinta prueba también era de naturaleza nocturna.  Hunahpu y Xbalanque fueron llevados a una gran cámara que inmediatamente se llenó de feroces tigres.  Aquí, los primeros fueron obligados a permanecer por una noche.  Los jóvenes les lanzaron huesos a los tigres, y estos los despedazaron con sus fuertes mandíbulas.  Al echar un vistazo a la Casa de los Tigres, los príncipes de Xibalba observaron a los animales masticando los huesos y se dijeron unos a los otros: “Finalmente aprendieron (a conocer el poder de Xibalba), y se han rendido ante las bestias.”  Pero cuando al amanecer  Hunahpu y Xbalanque salieron ilesos de la Casa de los Tigres, los xibalbios gritaron: “De qué  raza son ellos?”, ya que no podían entender como un hombre podía escapar de la furia de los tigres.  Entonces, los príncipes de Xibalba les prepararon una nueva prueba a los dos hermanos.

La sexta prueba consistía en permanecer desde la puesta del sol hasta la salida del sol en la Casa del Fuego.  Hunahpu y Xbalanque entraron a un gran apartamento que estaba arreglado como una caldera.  Las llamas salían de cada lado de la caldera y el aire era sofocante; el calor era tan grande que aquellos que entraban a esta cámara solo podían sobrevivir por unos momentos.  Pero al amanecer, cuando las puertas de la caldera de abrieron, Hunahpu y Xbalanque salieron  sin quemadura alguna de la furia de las llamas.  Preguntándose como los dos intrépidos jóvenes habían sobrevivido a cada prueba que había sido preparada para su destrucción, los príncipes de Xibalba temieron que todos los secretos de Xibalba cayeran en las manos de Hunahpu y Xbalanque.  Así que, le prepararon la última prueba, que era aun más terrible que cualquiera de las que se realizaron anteriormente, seguros de que los jóvenes no podrían soportar esta prueba crucial.

La séptima prueba se llevó a cabo en la Casa de los Murciélagos.  Aquí, en un oscuro laberinto subterráneo, asechaban muchas extrañas y odiosas criaturas de destrucción.  Enormes murciélagos revoloteaban estrepitosamente por los corredores y, con sus alas dobladas, se colgaban de los grabados que había sobre los muros y techos.  Aquí también moraba Camazotz, el Dios de los Murciélagos, un repugnante monstruo con el cuerpo de un hombre y las alas y cabeza de un murciélago.  Camazotz llevaba consigo una gran espada y, elevándose por las tinieblas, decapitaba, con un solo movimiento de su espada, a todos los peregrinos incautos que buscaban encontrar su camino por las tenebrosas cámaras.  Xbalanque pasó exitosamente por esta horrible prueba, pero Hunahpu, que estaba desprevenido, fue decapitado por Camazotz.

Más tarde, Hunahpu fue resucitado por arte de magia  y los dos hermanos, habiendo frustrado cada intento que los xibalbios hicieron contra sus vidas, para tomar mejor venganza del asesinato de Hunhun-ahpu y Vukub-hunhun-ahpu, permitieron que fuesen quemados sobre una pira funeral.  Entonces, sus huesos pulverizados fueron lanzados a un río e inmediatamente se convirtieron en dos magníficos hombres-peces.  Más tarde, tomando forma de ancianos peregrinos, bailaron para los xibalbios y forjaron extraños milagros.  De esta forma, se despedazarían uno al otro y con una sola palabra se resucitarían uno al otro, o quemarían casas por arte de magia e instantáneamente las reconstruirían.  La fama de los dos bailarines   ---que en realidad eran Hunahpu y Xbalanque---   finalmente llego a oídos de los doce príncipes de Xibalba, quienes deseaban que los dos obreros de milagros ejecutaran sus extrañas proezas ante ellos.  Después que Hunahpu y Xbalanque mataron al perro de los príncipes y lo resucitaron, quemaron el palacio real e instantáneamente lo reconstruyeron, y ofrecieron otras demostraciones de sus poderes mágicos, el monarca de los xibalbios les pidió a los magos que lo destruyeran y que también lo resucitaran.  Así que Hunahpu y Xbalanque mataron a los príncipes de Xibalba pero no los resucitaron, vengando de esta forma el asesinato de Hunhun-ahpu y Vukub-hunhun-ahpu.  Más tarde, estos héroes ascendieron al cielo, en donde se convirtieron en luces celestiales.




Traducción del tema The Mysteries of Xibalba del capítulo American Indian Symbolism del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sanchez&Rivera, Traductoras.  2012, Puerto Rico.  madias85@yahoo.com

 



martes, 22 de mayo de 2012

LOS MISTERIOS DE XIBALBA - 1ra. Parte




SIMBOLISMO NATIVO-AMERICANO


Manly P. Hall


LOS MISTERIOS DE XIBALBA 
(1ra. Parte)


Los príncipes de Xibalba (así lo cuenta el Popol Vuh) enviaron a sus cuatro búhos mensajeros a  Hunhun-ahpu y Vukub-hunhun-ahpu, ordenándoles que llegaran de una vez hasta el lugar de iniciación en las resistencias de las montanas guatemaltecas.  Al fracasar en las pruebas impuestas por los príncipes de Xibalba, los dos hermanos   ---según la costumbre antigua---   pagaron con sus vidas por sus fallas.  Hunhun-ahpu y Vukub-hunhun-ahpu fueron enterrados juntos, pero la cabeza de Hunhun-ahpu fue colocada entre los tallos de la sagrada calabaza que crecía en el centro del camino que conducía a los espantosos Misterios de Xibalba.  Inmediatamente, la calabacera se cubrió de frutos y la cabeza de Hunhun-ahpu “no volvió a aparecer; ya que se volvió a unir con los otros frutos de la calabacera”.  Ahora, Xquiq era la hija virgen del príncipe Cuchumaquiq.  De su padre, ella conoció la calabacera, y deseando poseer algo de su fruto, viajo sola hasta el sombrío lugar donde esta creció.  Cuando Xquiq extendió su mano para tomar el fruto de la calabacera, le cayó un poco de saliva de la boca de Hunhun-ahpu en la mano, y la cabeza le hablo, diciendo: “Esta saliva y espuma es la posteridad que te acabo de dar.  Ahora mi cabeza dejara de hablar, ya que solo es la cabeza de un cuerpo, que ya no posee más piel.”

Siguiendo las advertencias de Hunhun-ahpu, la joven regresó hasta su casa.  Tras su padre, Cuchumaquiq, descubrir que ella estaba a punto de convertirse en madre, le cuestionó con relación al padre de su hijo.  Xquiq respondió que el niño fue concebido mientras observaba la cabeza de Hunhun-ahpu en la calabacera, y que no había conocido hombre alguno.  Rehusando creer su historia, e instigado por los príncipes de Xibalba, Cuchumaquiq pidió su corazón dentro de una urna.  Conducida por sus verdugos, Xquiq suplicó que la dejaran permanecer con vida, hecho al cual accedieron, al sustituir su corazón por el fruto de un árbol específico (caucho) cuya savia era roja y tenía la consistencia de sangre.  Cuando los príncipes de Xibalba colocaron el supuesto corazón sobre los carbones del altar para que se consumiera, todos se maravillaron por el aroma que de allí emergió, ya que no sabían que estaban quemando el fruto de una planta aromática.

Xquiq dio a luz gemelos, que fueron llamados Hunahpu y Xbalanque, y cuyas vidas estaban dedicadas a vengar las muertes de Hunhun-ahpu y Vukub-hunhun-ahpu.  Los años pasaron, y los dos niños crecieron hasta convertirse en hombres y sus obras fueron grandiosas.  En especial, sobresalieron en un juego específico llamado tennis, pero que era muy parecido al hockey.  Escuchando las proezas de los jóvenes, los príncipes de Xibalba preguntaron: “Entonces, quienes son estos que ahora comienzan de nuevo a jugar sobre nuestras cabezas, y que sin escrúpulos mueven (la tierra)?  No son Hunhun-ahpu y Vukub-hunhun-aphu muertos, que deseaban exaltarse ante nuestro rostro?”  Entonces, los príncipes de Xibalba enviaron a los dos jóvenes, Hunahpu y Xbalanque, para que también los destruyeran en los siete días de los Misterios.  Antes de marcharse, los dos hermanos se despidieron de su abuela, cada uno colocando en el centro de la casa una caña, diciendo que mientras esta viviera, su abuela sabría que ellos estaban vivos.  “Oh, abuela, Oh, madre, no llores; observa la señal de nuestra palabra que permanece con contigo.”  Entonces, Hunahpu y Xbalanque se marcharon, cada uno con su sabarcan (soplete), y por muchos días viajaron por el camino arriesgado, descendiendo por tortuosos barrancos y a lo largo de precipitados acantilados, pasaron por delante de extrañas aves y fuentes de aguas calientes, hacia el santuario de Xibalba.

Siete era el número de las pruebas existentes.  Como prueba preliminar, los dos aventureros cruzaron un río de lodo y una corriente de sangre, realizando estas dificultosas tareas usando sus sabarcanes como puentes.  Continuando su camino, llegaron a un punto donde convergían cuatro carreteras   ---una negro, una blanco, una roja y una verde.  Ahora, Hunahpu y Xbalanque supieron que su primera prueba consistiría de ser capaces de diferenciar entre los príncipes de Xibalba y las estatuillas de madera vestidas de forma parecida a ellos; también supieron que deben llamar a cada uno de los príncipes por su nombre correcto sin habérsele dado la información.  Para asegurar esta información, Hunahpu haló un cabello de su pierna, que se convirtió en un extraño insecto llamado Xan; dando zumbidos por la carretera  negra, el Xan entró a la cámara de concilio de los príncipes de Xibalba y picó la pierna de la figura que estaba más cerca de la puerta, y que resultó ser un maniquí.  Por este mismo artificio, la segunda figura resultó ser de madera, pero tras picar la tercera, hubo una respuesta inmediata.  Al picar en turno a cada uno de los doce príncipes congregados, el insecto reveló el nombre de cada uno de ellos, ya que se llamaban por nombres cuando discutían el motivo de las misteriosas picadas.  Habiendo asegurado la información deseada de tan nobel manera, el insecto voló de regreso hasta Hunahpu y Xbalanque, quienes habiéndose fortalecido, se acercaron sin miedo hasta el umbral de Xibalba y se presentaron ante los doce príncipes congregados.

Cuando se les ordenó  que adoraran al rey, Hunahpu y Xbalanque se rieron, ya que sabían que la figura que los señalaba era el maniquí sin vida.  Entonces, los jóvenes aventureros se dirigieron a los doce príncipes por sus nombres de esta forma: “Salve, Hun-came; salve, Vukub-came; salve, Xiquiripat; salve, Cuchumaquiq; salve, Ahalpuh; salve, Ahalcana; salve, Chamiabak; salve, Chamaiaholom; salve, Quiqxic; salve, Patan; salve, Quiqre; salve, Quiqrixqaq.”  Cuando los xibalbios invitaron a Hunahpu y Xbalanque a sentarse sobre un gran banco de piedra, estos últimos declinaron hacerlo, argumentando que sabían muy bien que la piedra se calentaba para quemarlos hasta la muerte si se sentaban sobre ella.  Entonces, los príncipes de Xibalba ordenaron a Hunahpu y Xbalanque a descansar por el resto de la noche en la Casa de las Sombras.  Esta acción completó el primer grado de los Misterios Xibalbios.

La segunda prueba tuvo lugar en la Casa de las Sombras, en donde a cada candidato se le ofrecía una antorcha de pino y un cigarro, con el requerimiento de que ambas se mantuvieran encendidas por toda la noche y que cada una debía ser regresada a la próxima mañana sin consumirse.  Sabiendo que la muerte era la consecuencia del fracaso en la prueba, los jóvenes quemaron plumas de aves exóticas que reemplazaron las astillas de pino (a las cuales estas se parecen mucho) y también colocaron luciérnagas en las puntas de los cigarros.  Aquellos que veían las luces estaban seguros de que Hunahpu y Xbalanque habían caído en la trampa.  Pero cuando se acercó la mañana, las antorchas y los cigarros le fueron regresados a los custodios sin consumirse y aun encendidos.  Asombrados, los príncipes de Xibalba observaron las astillas y los cigarros que no se consumieron, ya que nunca antes estos habían sido regresados intactos.


Continúa…

Traducción del tema The Mysteries of Xibalba del capítulo American Indian Symbolism del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sanchez&Rivera, Traductoras.  2012, Puerto Rico.  madias85@yahoo.com







domingo, 20 de mayo de 2012

EL POPOL VUH (Simbolismo Nativo-Americano)




SIMBOLISMO NATIVO-AMERICANO


Manly P. Hall


EL POPOL VUH


Ningún otro libro sagrado como el Popol Vuh establece de una forma tan completa los ritos de iniciación de una gran escuela de filosofía mística.  Este volumen, por sí solo, es suficiente para establecer indiscutiblemente la excelencia filosófica de la raza roja.

James Morgan Pryse escribe, “Los ‘Hijos del Sol’ Rojos no adoran al Único Dios.  Para ellos, ese Único Dios es absolutamente impersonal, y todas las Fuerzas que emanan de ese Único Dios son personales.  Esto es exactamente al revés de la popular concepción occidental de un Dios personal y de las fuerzas impersonales que obran en la naturaleza.  Decida por usted mismo cuál  de estas creencias es la más filosófica.  Estos Hijos del Sol adoran a la Serpiente Emplumada, que es el mensajero del Sol.  Él era el Dios Quetzalcóatl en México, Gucumatz en quechua; y en Perú el fue llamado Amaru.  De este último nombre sale nuestra palabra América.  Literalmente traducido, Amaruca es la ‘Tierra de la Serpiente Emplumada’.  Desde su centro principal en las Cordilleras, los sacerdotes de este Dios de Paz una vez gobernaron ambas Américas.  Todos los hombres Rojos que han permanecido fieles a la antigua religión aún están bajo su influencia.  Uno de sus fuertes centros estaba localizado en Guatemala, y el autor del libro llamado Popol Vuh era de su Orden.  En el idioma quechua, Gucumatz es el equivalente exacto de Quetzalcóatl en el idioma náhuatl; quetzal, el ave del Paraíso; coatl, serpiente   ---‘la Serpiente cubierta de plumas del ave del paraíso’!”

El Popol Vuh fue descubierto por el Padre Jiménez en el siglo diecisiete.  Fue traducido al francés por Brasseur de Bourbourg y publicado en 1861.  La única traducción completa al ingles es aquella realizada por Kenneth Sylvan Guthrie, que  estaba presente en los antiguos archivos de la revista La Palabra, y que se usa como base para este articulo.  Una porción del Popol Vuh fue traducida al inglés, con comentarios extremadamente valiosos, por James Morgan Pryse; pero desafortunadamente, su traducción nunca se completó.  El segundo libro del Popol Vuh está ampliamente dedicado a los ritos de iniciación de la nación quechua.  Estos ceremoniales son de suma importancia para los estudiantes de simbolismo Masónico y de filosofía mística, ya que establecen, más allá de toda duda, la existencia de antiguas y divinamente instituidas escuelas de Misterio en el continente americano.

Al describir el Popol Vuh, Lewis Spence ofrece una serie de traducciones del título del propio manuscrito.  Pasando por alto las interpretaciones, “El Libro de la Esterilla” y “El Registro de la Comunidad”, él considera probable que el titulo correcto es “La Colección de Hojas Escritas”, Popol significa la “corteza preparada” y Vuh, “papel” o “libro” del verbo uoch, escribir.  El Dr. Guthrie dice que las palabras Popol Vuh significan “El Libro del Senado” o “El Libro de la Santa Asamblea”; Brasseur de Bourbourg lo llama “El Libro Sagrado”; y Padre Jiménez lo llama “El Libro Nacional”.  En sus artículos sobre el Popol Vuh que aparecen en el decimoquinto volumen de Lucifer, James Morgan Pryse, acercándose al tema desde el punto de vista del místico, denomina esta obra “El Libro del Velo Azul”.  En el mismo Popol Vuh, el nativo cristianizado que lo recopiló de los registros antiguos de los cuales derivó su material, hace referencia a este como “El Relato de la Existencia Humana en la Tierra de las Sombras, y, Cómo el Hombre Vio la Luz y la Vida”.

Los escasos registros nativos disponibles contienen abundante evidencia que apunta a que las posteriores civilizaciones de América Central y América del Sur estaban completamente dominadas por las artes negras de sus supercherías sacerdotales.  En las convexidades de sus espejos magnetizados, los hechiceros nativos capturaron las inteligencias de los seres elementales y, echando un vistazo a las profundidades de estos abominables aparatos, eventualmente hicieron que el cetro se subordinara a la vara mágica.  Vestidos con ropajes de color marrón oscuro, los neófitos, en su búsqueda de la verdad, fueron conducidos por sus guías siniestros a través de los confusos pasajes de la nigromancia.  Por el camino a mano izquierda, descendían hasta las sombrías profundidades del mundo infernal, en donde aprendieron a dotar a las piedras con el poder de la palabra y a sutilmente enredar las mentes de los hombres con sus canticos y fetiches.  Como típico de la prevalente perversión, nadie podía alcanzar los grandes Misterios hasta que un ser humano sufriera inmolación por sus manos y el corazón sangrante de la víctima fuera elevado ante el lujurioso rostro del ídolo de piedra fabricado por la superchería sacerdotal, del cual los miembros se dieron cuenta de la verdadera naturaleza del demonio fabricado por el hombre, mas completamente de lo que se atrevieron a admitir.  Los sanguinarios e indescriptibles ritos practicados por muchos de los nativos centroamericanos pueden representar remanentes de la posterior perversión atlante de los antiguos Misterios del sol.  Según la tradición secreta, fue durante la posterior época atlante que la magia negra y la hechicería dominó las escuelas esotéricas, resultando en los ritos sangrientos de sacrificios y la repugnante idolatría que, en última instancia, acabó con el imperio atlante y que incluso penetró en el mundo religioso ario.



Traducción del tema The Popol Vuh del capítulo American Indian Symbolism del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sanchez&Rivera, Traductoras.  2012, Puerto Rico.  madias85@yahoo.com





viernes, 18 de mayo de 2012

REGISTRO MIDEWIWIN - Imagen




Cortesía de Alice Palmer Henderson


REGISTRO MIDEWIWIN SOBRE CORTEZA DE ABEDUL


El papiro de corteza de abedul es una de las posesiones más sagradas de un iniciado del Midewiwin, o Gran Sociedad de Medicina, de los ojibwas.  Con relación a estos papiros, el Coronel Garrick Mallery escribe: “Para las personas que están familiarizadas con las sociedades secretas, una buena comparación para los diagramas Midewiwin sería lo que se denomina un tablero de caballete de una orden Masónica, el cual se imprime, se publica y se expone públicamente sin exhibir ningún secreto de la orden; aun así, no solo es significativo, sino que es útil para los esotéricos al ayudarlos con su memoria y con los detalles de una ceremonia.”  Un relato muy completo y confiable de los Midewiwin es el que ofrece W. J. Hoffman en el Séptimo Informe Anual del Secretariado de Etnología.  El escribe:

“Los Midewiwin   ---Sociedad de los Mide o Chamanes---   consisten de un número indefinido de Mide de ambos sexos.  La sociedad está clasificada en cuatro grados separados y distintos, aunque existe una impresión general que prevalece, incluso entre varios miembros, de que cualquier grado más allá del primero es prácticamente una simple repetición.  El poder supremo logrado por alguien cuando hace algún avance depende del hecho de haberse sometido a ‘ser inyectado con los sacos de medicina’ en las manos de los sacerdotes oficiantes.***  Siempre ha sido costumbre de los sacerdotes Mide preservar los registros de corteza de abedul, y de dibujar delicados incisos para representar, pictóricamente, el plano del numero de grados del cual el poseedor está dotado.  Dichos registros o diagramas son sagrados y nunca se exponen al ojo público.”

Los dos diagramas rectangulares representan dos grados de la logia Mide y la línea recta que corre a través del centro, es el camino espiritual, o “camino recto y estrecho”, que corre a través de estos grados.  Las líneas que corren tangentes al camino central representan las tentaciones, y los rostros en la construcción de las líneas son manidos, o espíritus poderosos.  Al escribir sobre los Midewiwin, el Educador, la gran autoridad sobre el nativo-americano, dice: “En la sociedad de los Midewiwin, el objetivo es ensenar las doctrinas superiores de la existencia espiritual, su naturaleza y modo de existencia y la influencia que ejerce entre los hombres.  Es una asociación de hombres que profesan el conocimiento más alto que se le puede dar a las tribus.”

Según cuenta una leyenda, Manabozho, el Gran Conejo, que era un sirviente de Dzhe Manido, el Buen Espíritu, echando un vistazo sobre los progenitores de los ojibwas y percibiendo que ellos no tenían conocimiento espiritual, instruyó a una nutria en los misterios de Midewiwin.  Manabozho construyó un Midewigan e inició a la nutria, disparando el sagrado Migis (un pequeño cascaron, el símbolo sagrado de los Mide) dentro del cuerpo de la nutria.  Entonces, este confirió inmortalidad sobre el animal, y también le confió los secretos de la Gran Sociedad de Medicina.  La ceremonia de iniciación es precedida por baños de sudor y consiste, principalmente, en sobrepasar las influencias de los malvados manidos.  El iniciado también es instruido en el arte de la sanación y (a juzgar por la Lamina III del articulo del Sr. Hoffman) en un conocimiento de direccionalizar las fuerzas que se mueven por los centros vitales del cuerpo humano.  Aunque la cruz es un importante símbolo en los ritos Midewiwin, cabe señalar que los sacerdotes Mide firmemente se rehusaron a renunciar a su religión y ha ser convertidos al cristianismo.



Traducción del original en ingles Midewiwin Record on Birch Bark del capítulo American Indian Symbolism del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sanchez&Rivera, Traductoras.  2012, Puerto Rico.  madias85@yahoo.com

 



SIMBOLISMO NATIVO-AMERICANO - Introduccion





SIMBOLISMO NATIVO-AMERICANO
  
Manly P. Hall
  
INTRODUCCION

Por naturaleza, el nativo norteamericano es un simbolista, un místico y un filósofo.  Al igual que muchos pueblos aborígenes, su alma estaba en relación con los agentes cósmicos que se manifestaban a su alrededor.  Sus Manidos no solo controlaban la creación desde sus exaltados asientos sobre las nubes, sino que también descendían al mundo de los hombres y se mezclaban con sus hijos rojos.  Las nubes grises que estaban sobre el horizonte eran el humo de las cañas sagradas de los dioses, que podían hacer fuego de la madera petrificada y usar un cometa como llama.  Los nativos americanos poblaron los bosques, ríos y el cielo con innumerables seres superfisicos e invisibles.  Existen leyendas de tribus completas de nativos que vivían en las profundidades de los lagos; de razas que nunca fueron vistas en el día pero que, cuando salían de sus cuevas ocultas, recorrían la tierra por la noche y acechaban a los viajeros incautos; también hay leyendas de Nativos Murciélagos, con cuerpos humanos y alas semejantes a las de un murciélago, que vivían en bosques tenebrosos y acantilados inaccesibles y dormían colgados, de grandes ramas y de afloramientos rocosos, con la cabeza hacia abajo.  Aparentemente, la filosofía del hombre rojo que habla sobre las criaturas elementales es el resultado de su contacto íntimo con la Naturaleza, cuyas maravillas inexplicables son la causa generativa de dichas especulaciones metafísicas.

Al igual que los antiguos escandinavos, los nativos de Norteamérica consideraban a la tierra (la Gran Madre) como un plano intermedio, delimitado en la parte superior por una esfera celestial (la morada del Gran Espíritu) y en la parte inferior por un oscuro y aterrador mundo subterráneo (la morada de las sombras y de los poderes submundanos).  Al igual que los caldeos, ellos dividían el intérvalo entre la superficie de la tierra y la del cielo en diferentes estratos, uno que consistía de nubes, otro de los caminos de los cuerpos celestiales, y así sucesivamente.  El submundo estaba dividido de una forma similar, y, al igual que en el sistema griego, para el iniciado representaba la Casa de los Misterios Menores.  Aquellas criaturas que eran capaces de funcionar en dos o más elementos, eran consideradas mensajeros entre los espíritus de estos diferentes planos.  Se cree que la morada de los muertos estaba en un lugar distante: en los altos cielos, debajo de la tierra, en los distantes rincones del mundo, o a lo largo de los anchos mares.  A veces, un rio fluye entre el mundo de los muertos y el de los vivos, asemejándose, en este respecto, a la teología egipcia, griega y cristiana.  Para el nativo, el numero cuatro era una santidad peculiar, presumiblemente porque el Gran Espíritu creó Su universo en un marco cuadrado.  Esto sugiere la veneración de acuerdo a la tétrada de los pitagóricos, quienes sostenían que este era un símbolo digno del Creador.  Las legendarias narrativas de las extrañas aventuras de los intrépidos héroes, quienes, mientras estaban en el cuerpo físico, penetraban los reinos de los muertos, evidencian, más allá de toda duda, la presencia de cultos de Misterio entre los hombres rojos norteamericanos.  Por dondequiera que los Misterios se establecían, fueron reconocidos como los equivalentes filosóficos de la muerte, ya que todos aquellos que pasaban por los rituales experimentaban condiciones después de la muerte mientras aun estaban en el cuerpo físico.  Cuando se consumaba el ritual, el iniciado realmente obtenía la capacidad de pasar a voluntad hacia adentro y hacia afuera de su cuerpo físico.  Esta es la base filosófica para las alegorías de las aventuras en la Tierra Indígena de las Sombras, o Mundo de Fantasmas.

Hartley Burr Alexander escribe, “De costa a costa, la Caña sagrada es el altar del indígena, y su humo es la ofrenda adecuada para el Cielo.”  (Véase Mitología de Todas las Razas).  En las Notas de la misma obra, se da la siguiente descripción de la ceremonia de la pipa:

“El maestro de ceremonias, poniéndose de nuevo en pie, llenó e iluminó con su propio fuego la pipa de la paz.  Dando tres bocanadas, una detrás de la otra, sopló la primera hacia el cenit, la segunda hacia la tierra, y la tercera hacia el Sol.  Con el primer acto, agradeció al Gran Espíritu por conservar su vida durante el pasado año, y por permitírsele estar presente en este ayuntamiento.  Con el segundo, le agradeció a su Madre, la Tierra, por sus diferentes productos que obraron para su sustento.  Y con el tercero, le agradeció al Sol por su infalible luz, que siempre brilla sobre todos.”

Para el nativo, era necesario asegurar la piedra roja para su caña sagrada de la cantera de piedras para pipa donde, en algún remoto pasado, el Gran Espíritu había venido y, tras fabricar con Sus propias manos una gran pipa, había exhalado su  humo hacia los cuatro rincones de la creación e instituyó esta tan sagrada ceremonia.  Decenas de tribus nativas   ---algunas de estas viajaban miles de millas---   aseguraron la piedra sagrada de esta sencilla cantera, donde se había decretado un mandato del Gran Espíritu que decía que la paz eterna debía reinar.

El nativo no adora al sol; sino que considera a este brillante orbe como un símbolo apropiado del Gran y Buen Espíritu que siempre les irradia vida a sus hijos rojos.  En el simbolismo nativo, la serpiente   ---especialmente la Gran Serpiente---   corrobora otra evidencia que señala hacia la presencia de los Misterios en el continente norteamericano.  La serpiente voladora es el signo Atlante de los iniciados.  La serpiente con siete cabezas representa las siete grandes islas Atlantes (las ciudades de Chibola?) y también las siete grandes escuelas prehistóricas de la filosofía esotérica.  Más aun, quién puede dudar de la presencia de la doctrina secreta en las Américas cuando echa un vistazo sobre el montículo de la gran serpiente en el Condado Adams, en Ohio, donde el enorme reptil está representado como si estuviese arrojando el Huevo de la Existencia?   Muchas tribus nativo-americanas son reencarnacionistas, algunas son transmigracionistas.  Incluso, llamaban a sus hijos por los nombres que se supone hubiesen cargado en una vida anterior.  Existe un relato de un caso en donde un padre, inadvertidamente, le dio a su hijo el nombre incorrecto, haciendo que este llorara incesantemente hasta que el error fue corregido!  La creencia en la reencarnación también prevalece entre los esquimales.  Con frecuencia, los esquimales ancianos  se matan ellos mismos para reencarnar en la familia de algún ser amado recién casado.

Los nativo-americanos reconocen la diferencia entre el fantasma y el alma verdadera de una persona fallecida, un conocimiento restringido sólo para los iniciados de los Misterios.  Al igual que los platónicos, ellos también entendían los principios de una esfera arquetípica donde existen los patrones de todas las formas que se manifiestan en el plano terrenal.  También comparten la  teoría de los Espíritus de Grupo, o de los Espíritus Mayores que supervisan a las especies animales.  La creencia del hombre rojo en los espíritus custodios habría calentado el corazón de Paracelso.  Cuando ellos logran entender la importancia de ser protectores de tribus o clanes completos, estos custodios son llamados tótems.  En algunas tribus, impresionantes ceremonias marcan la ocasión cuando los hombres jóvenes son enviados al bosque a ayunar y orar, permaneciendo allí hasta que su espíritu custodio se les manifieste.  Cualquier criatura que allí aparezca se convierte en su genio peculiar, a quien recurren cuando se avecinan los problemas.

El héroe sobresaliente del folclor nativo-norteamericano es Hiawatha, un nombre que, según Lewis Spence, significa “aquél que busca el cinturón wampum”.  Hiawatha disfruta la distinción de anticipar, por varios siglos, el adorado sueño de una Liga de Naciones del ya fallecido Woodrow Wilson.  Siguiendo los pasos del Educador, Longfellow confundió al histórico Hiawatha de los iroqueses con Manabozho, un héroe mitológico de los algonquinos y de los ojibwas.  Tras muchos reveces y decepciones, Hiawatha, un jefe de los iroqueses, tuvo éxito al unir las cinco grandes naciones de los iroqueses dentro de la “Liga de las Cinco Naciones”.  El propósito original de la liga   ---abolir la guerra al sustituirla por concilios de arbitraje---   no tuvo éxito del todo, pero el poder de la “Cadena de Plata” confirió sobre los iroqueses una solidaridad que ninguna otra confederación de nativos-norteamericanos podía lograr.  Sin embargo, Hiawatha enfrentó la misma oposición que ha enfrentado cada gran idealista, independientemente de tiempo o raza.  Los chamanes volcaron su magia contra él y, según cuenta una leyenda, crearon un ave maligna que, cuando descendió en picada del cielo, despedazo a su propia hija ante sus ojos.  Cuando Hiawatha, tras haber completado su misión, navegó en su canoa autopropulsada por el camino de la puesta del sol, su gente se dio cuenta de la verdadera grandeza de su benefactor al punto de elevarlo a la dignidad de un semi-dios.  En la Canción de Hiawatha de Longfellow, el poeta ha puesto al gran estadista indígena en un escenario encantador de magia y ensueño.  Aun así, a través del asombro de los símbolos y las alegorías, puede verse tenuemente la figura de Hiawatha el iniciado   ---la personificación del hombre rojo y de su filosofía.




Traducción de la Introducción del original en ingles American Indian Symbolism del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sanchez&Rivera, Traductoras.  2012, Puerto Rico.  madias85@yahoo.com

 

Monticulo de la Gran Serpiente, Condado Adams, Ohio, Estados Unidos