Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.
MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

martes, 31 de enero de 2012

MATRIMONIO QUIMICO - Sexto Día



EL MATRIMONIO QUIMICO

Manly P. Hall

Sexto Día

La siguiente mañana, tras examinar el trabajo realizado por los invitados a la boda en el laboratorio y catalogarlo como satisfactorio, el anciano guardián hizo que se trajeran escaleras, cuerdas y grandes alas, y se dirigió a los “maestros” que ya estaban allí presentes de la siguiente manera: “Mis queridos hijos, ustedes deben llevar una de estas tres cosas constantemente con ustedes en este día.”  Muchos fueron arrojados, y a C.R.C., para su mortificación, le cayó encima una pesada escalera.  Aquellos que tenían alas se las amarraron a sus espaldas tan hábilmente que era imposible detectar que eran artificiales.  Entonces, el anciano guardián encerró a los “maestros” en la habitación inferior de la torre, pero en corto tiempo un orificio redondo fue descubierto en el techo y Virgo Lucífera los invito a todos a subir por este.  Aquellos con alas volaron al mismo tiempo por la abertura, aquellos que tenían cuerdas tuvieron muchas dificultades, mientras que C.R.C. con su escalera hizo un progreso razonable.  En el segundo piso, los invitados a la boda, músicos y Virgo Lucífera se reunieron alrededor de un artefacto en forma de fuente que contenía los cuerpos de las seis personas reales.

Entonces, Virgo Lucífera colocó la cabeza del Moro en un receptáculo en forma de paila en la parte superior de la fuente y sobre éste vertió las substancias preparadas el día anterior en el laboratorio.  Las vírgenes colocaron lámparas debajo del receptáculo.  Cuando hervían, las substancias pasaban por orificios a los lados de la paila y, cayendo sobre los cuerpos en la fuente de abajo, los disolvía.  Ya con los seis cuerpos reales habiéndose reducido a un estado líquido, un tapón fue abierto en el extremo inferior de la fuente y el líquido pasó a un inmenso globo dorado, el cual, cuando se llenaba, tenía gran peso.  Entonces todos, menos los invitados a la boda, se retiraron y en corto tiempo se abrió un orificio en el techo igual que antes y los invitados subieron confusamente hasta el tercer piso.  Aquí el globo fue suspendido por una fuerte cadena.  Los muros del piso eran de cristal, y había espejos que estaban tan bien acomodados que los rayos del sol se concentraban sobre el globo central, haciendo que se tornara muy caliente.  Más tarde, los rayos del sol fueron desviados y el globo fue puesto a enfriar, tras lo cual fue cortado con un diamante, revelando un hermoso huevo blanco.  Llevándoselo consigo, Virgo Lucífera se marchó.

Habiendo ascendido por otra puerta entrampada, los invitados se encontraron en el cuarto piso, donde había una paila cuadrada llena de arena de plata calentada por un fuego suave.  El magnífico huevo blanco fue colocado sobre la arena caliente para que madurara.  En corto tiempo, este se rompió y de él salió un ave fea y de mal genio, que fue alimentada con la sangre de las personas reales decapitadas que se había diluido con agua preparada.  Con cada alimentación, sus plumas cambiaban de color; de negras se tornaban blancas y, finalmente, se tornaron multicolores, mejorando así la constitución del ave.  Entonces, la cena fue servida; tras esto, Virgo Lucífera se marchó con el ave.  Los invitados subieron con cuerdas, escaleras y alas hasta el quinto piso, donde una tina coloreada con un fino polvo blanco había sido preparada para el ave, que disfrutaba bañándose en ésta hasta que las lámparas colocadas debajo de esta tina hicieron que el agua se tornara incómodamente caliente.  Cuando el calor removió todas las plumas del ave, esta fue sacada, pero el fuego continuó hasta que nada quedó en la tina salvo por un sedimento en forma de piedra azul.  Más tarde, esta piedra fue golpeada y convertida en pigmento; con este, toda el ave, con excepción de su cabeza, fue pintada.

Seguidamente, los invitados subieron al sexto piso, donde había un pequeño altar parecido a aquél que había en el salón del trono del Rey.  El ave bebió de la pequeña fuente y fue alimentada con la sangre de la serpiente blanca que se arrastraba por las aberturas en el cráneo.  La esfera en el altar se movía constantemente.  El reloj marcó uno, dos, tres; y el ave, recostando su cuello sobre el libro, sufrió su decapitación.  Su cuerpo fue reducido a cenizas, las cuales fueron colocadas dentro de una caja de madera de ciprés.  Virgo Lucífera le dijo a C.R.C. y a tres de sus camaradas que ellos eran “trabajadores” lentos y ociosos y que, por lo tanto, serían excluidos de la séptima habitación.  Se enviaron músicos que, con cornetas, “soplaron” con burla a los cuatro de la habitación.  C.R.C. y sus tres acompañantes estaban desalentados hasta que los músicos les dijeron que se alegraran, y los condujeron por una escalera en espiral hasta el octavo piso de la torre directamente debajo del techo.  Aquí el anciano guardián, parándose sobre una caldera pequeña y redonda, les dio la bienvenida y los felicito por ser elegidos por Virgo Lucífera para esta magnífica obra.  Entonces, Virgo Lucífera entró, y tras burlarse de la perplejidad de sus invitados, vació las cenizas del ave en otra vasija, llenando la caja de ciprés con materia inútil.  Entonces, ella regresó al séptimo piso, presumiblemente para despistar a aquellos que estaban allí poniéndolos a trabajar sobre las cenizas falsas que había en la caja.

C.R.C. y sus tres amigos fueron puestos a trabajar humedeciendo las cenizas del ave con agua especialmente preparada hasta que la mezcla tomó consistencia de masa, tras lo cual fue calentada y moldeada en dos formas en miniatura.  Más tarde estas de abrieron, revelando dos imágenes humanas brillantes y casi transparentes, que median aproximadamente cuatro pies de alto (hombrecillos), una masculina y la otra femenina.  Estas pequeñas formas fueron recostadas sobre almohadillas de satén y alimentadas gota a gota con la sangre del ave hasta crecer de tamaño normal y tener una belleza magnifica.  Aunque los cuerpos tenían consistencia de piel, no mostraban señales de vida, ya que en ellos no había alma.  Seguidamente, los cuerpos fueron rodeados con antorchas y sus rostros fueron cubiertos con seda.  Entonces, Virgo Lucífera apareció, trayendo consigo dos curiosas vestiduras blancas.  Las vírgenes también entraron; entre ellas, seis cargando grandes trompetas.  Una de estas trompetas fue colocada sobre la boca de una de las dos figuras y C.R.C. vio un pequeño orificio abrirse en la bóveda de la torre y un rayo de luz descender por el tubo de la trompeta y entrar al cuerpo.  Este proceso fue repetido tres veces sobre cada cuerpo.  Las dos formas recién animadas fueron removidas sobre un lecho de viaje.  En aproximadamente media hora el joven Rey y la Reina despertaron, y Virgo Lucífera les dio las vestiduras blancas.  Estos se las pusieron, y el Rey en persona regresó muy amablemente gracias a C.R.C. y a sus acompañantes; tras esto, las personas reales se marcharon sobre un barco.  Entonces, C.R.C. y sus tres privilegiados amigos se reunieron con los otros “maestros”, sin hacer mención alguna de aquello que habían visto.  Seguidamente, al grupo completo se les asignaron habitaciones atractivas, donde descansaron hasta la mañana.

Traducción del original en inglés The Chemical Marriage (The Sixth Day) del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  © Sánchez & Rivera, Traductoras.  2012, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com

domingo, 22 de enero de 2012

MATRIMONIO QUIMICO - Quinto Dia





EL MATRIMONIO QUIMICO

Manly P. Hall

Quinto Día


Cuando salió al alba, y pidiéndole a su escudero que le mostrara otros tesoros del palacio, C.R.C. fue conducido por muchas escaleras abajo a un gran salón de hierro que tenía una curiosa inscripción, la cual el copió cuidadosamente.  Mientras caminaba se encontró en la tesorería real, cuya luz venía completamente de algunos enormes carbunclos.  En el centro estaba el sepulcro triangular de Venus.  Levantando una puerta de cobre en el pavimento, el escudero escoltó a C.R.C. a una cripta donde había una gran cama sobre la cual, cuando su guía había levantado los cobertizos, C.R.C. observó el cuerpo de Venus.  Entonces, guiado por su escudero, C.R.C. se reunió con sus acompañantes, a quienes no les dijo nada sobre su experiencia.

Mientras tanto, la Virgo Lucífera,  vestida de terciopelo negro y acompañada por sus vírgenes, guió a los invitados hasta el atrio donde habían seis ataúdes, cada uno con ocho portaferetros.  C.R.C. era el único del grupo de “maestros” que sospechaba que los cuerpos reales ya no estaban en estos ataúdes.  Los ataúdes fueron bajados hasta los sepulcros y se colocaron grandes piedras sobre ellos.  Entonces, la Virgo Lucífera ofreció un pequeño discurso en el cual exhortó a cada uno de los presentes a ayudarla a devolver a las personas reales a la vida, declarando que ellos debían viajar con ella a la Torre del Olimpo donde las medicinas necesarias para la resurrección de las seis personas reales podían ser halladas por si solas.   C.R.C. y sus acompañantes siguieron a la Virgo Lucífera hasta la ribera donde todos se embarcaron en siete naves dispuestas según un extraño y específico orden.  Mientras las naves cruzaban el lago por un estrecho canal en el mar abierto, ellos fueron asistidos por sirenas, ninfas y diosas del mar quienes,  en honor a la boda, presentaron una perla grande y bella a la pareja real.  Cuando las naves llegaron a la vista de la Torre del Olimpo, la Virgo Lucífera ordenó el disparo de cañones para señalar su aproximación.  Inmediatamente, apareció una bandera blanca sobre la torre y una pequeña pinaza dorada con un hombre antiguo   ---el guardián de la torre---   que, con sus guardias revestidos de blanco, salió a recibir las naves.

La Torre del Olimpo se erigía sobre una isla que era perfectamente  cuadrada y que estaba rodeada por un gran muro.  Al entrar por la puerta el grupo fue conducido hasta la parte inferior de la torre central, que tenía un excelente laboratorio donde los invitados estaban dispuestos a lavar y moler plantas, piedras preciosas y toda clase de cosas, extraer sus jugos y esencias, y más tarde colocarlas en recipientes de cristal.  La Virgo Lucífera puso a los “maestros” a trabajar tan arduamente que ellos sentían que eran simples trabajadores serviles.  Cuando el trabajo del día había finalizado, a cada uno se le asignó un colchón sobre el suelo de piedra.  Como no podía dormir, C.R.C. caminó de lado a lado contemplando las estrellas.  Cuando llegó a una serie de escalones que conducían a la parte superior del muro, él subió por estos y miró hacia el mar.  Permaneciendo allí por algún tiempo, alrededor de la medianoche él observó siete llamas que, pasando sobre el mar hacia él, se reunieron en la parte superior de la torre central.  Simultáneamente, los vientos se levantaron, el mar se volvió tempestuoso y la luna se cubrió de nubes.  Con cierto miedo, C.R.C. corrió escaleras abajo y regresó a la torre y, recostándose en su colchón fue arrullado por el sonido de una fuente que fluía suavemente en el laboratorio.



Traducción del original en inglés The Chemical Marriage (The Fifth Day) del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  © Sánchez & Rivera, Traductoras.  2012, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com



jueves, 19 de enero de 2012

MATRIMONIO QUIMICO - Cuarto Dia

EL MATRIMONIO QUIMICO

Manly P. Hall


Cuarto Día



Después de tomar un baño y beber en el jardín de una fuente que tenía varias inscripciones   ---entre ellas una que leía “Beban, hermanos, y vivan”---   los invitados, guiados por Virgo Lucífera, subieron por los 365 escalones de las magnificas escaleras en espiral.  Los invitados fueron obsequiados con coronas de laurel y, cuando un telón se abrió, se encontraron ante la presencia del Rey y la Reina.  C.R.C. estaba anonadado por la gloria del salón del trono y especialmente por la magnificencia de las vestiduras de la Reina, que eran tan deslumbrantes que él no podía mirarlas.  Cada invitado fue presentado al Rey por una de las vírgenes y, tras esta ceremonia, la Virgo Lucífera ofreció un pequeño discurso en el cual informo sobre los logros de los “maestros” honestos y pidió que cada uno fuese cuestionado sobre si ella había cumplido su deber correctamente.  Entonces, el Viejo Atlas paso adelante y, en nombre de Sus Majestades Reales, saludo a la intrépida banda de filósofos y le prometió a la Virgo Lucífera que recibiría una magnifica recompensa.

La longitud del salón del trono era cinco veces su ancho.  Hacia el oeste había un gran balcón en el cual se erigían tres tronos, el del centro estaba elevado.  En cada trono se sentaron dos personas: en el primero, un rey antiguo con una joven consorte; en el tercero, un rey negro con una matrona con velo a su lado; y en el central, dos personas jóvenes sobre cuyas cabezas había una corona grande y valiosa, sobre la cual revoloteaba un pequeño Cupido que apuntaba con sus flechas primero hacia los dos amantes y después hacia el salón.  Ante la Reina yacía un libro atado con terciopelo negro sobre un pequeño altar, sobre el cual habían decoraciones doradas.  A su lado había una vela ardiendo, un orbe celestial, un pequeño y llamativo reloj, una pequeña pipa de cristal de la cual salía una corriente de licor en color rojo sangre y una calavera con una serpiente blanca arrastrándose hacia adentro y hacia afuera de las orbitas.  Tras sus presentaciones, los invitados se retiraron por las escaleras en espiral hasta el gran salón.

Más tarde, la Virgo Lucífera anuncio que una comedia iba a ser puesta en escena para beneficio de los seis invitados reales en un edificio llamado la Casa del Sol.  C.R.C. y sus acompañantes formaron parte de la procesión real, que, después de haber recorrido una distancia considerable, llego hasta el teatro.  La puesta era en siete actos, y tras su final feliz, todos regresaron por el jardín y subieron las escaleras en espiral hasta el salón del trono.  C.R.C. noto que el joven Rey estaba muy triste, y que en el banquete siguiente, el a veces le daba carne a la serpiente blanca que estaba en la calavera.  Cuando el festín termino, el joven Rey, que tenía en su mano el pequeño libro negro que estaba en el altar, le pregunto a los invitados si todos le serian fieles en prosperidad y en adversidad, y cuando ellos, temblando, respondieron en la afirmativa, el pidió que cada uno firmara su nombre en el pequeño libro negro como prueba de su fidelidad.  Entonces, las personas reales bebieron de la pequeña fuente de cristal, y los demás hicieron lo mismo.  Esto fue llamado el “Preliminar de Silencio”.  Entonces, las personas reales estrecharon las manos de todos los presentes con tristeza.  De repente, sonó una pequeña campana e inmediatamente los reyes y reinas se despojaron de sus vestimentas blancas y se pusieron vestimentas negras, el salón estaba decorado con tapices oscuros y las mesas fueron removidas.  Los ojos de las personas reales fueron cubiertos con seis bufandas en tafetán negro y se colocaron seis ataúdes en el centro del salón.  Un verdugo, un Moro, vestido de negro y cargando un hacha entro y decapito por turnos a cada una de las seis personas reales.  La sangre de cada uno fue recolectada en una copa dorada, que fue colocada en los ataúdes con el cuerpo.  El verdugo también fue decapitado, y su cabeza fue colocada en un pequeño cofre.

Tras asegurarle a C.R.C. y sus acompañantes que todos estarían bien si se mantenían fieles, la Virgo Lucífera ordeno a los escuderos que los condujeran a sus habitaciones por el resto de la noche mientras ella se quedaba vigilando a los muertos.  Alrededor de la medianoche, C.R.C. se despertó súbitamente y, mirando desde su ventana, observo siete naves sobre un lago.  Sobre cada una revoloteaba una llama; él creía que estas eran los espíritus de los decapitados.  Cuando las naves llegaron a la orilla, la Virgo Lucífera las reunió y, sobre cada una de las seis vasijas fue colocado un ataúd cubierto.  Tan pronto como los ataúdes habían sido dispuestos, las luces fueron extinguidas y las llamas pasaron de nuevo sobre el lago para que solo quedara una luz de vigilancia en cada nave.  Tras observar esta extraña ceremonia, C.R.C. regreso a su cama y durmió hasta la mañana.






Traduccion del original en ingles The Chemical Marriage (The Fourth Day) del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  © Sanchez & Rivera, Traductoras.  2012, Puerto Rico.  madias85@yahoo.com





martes, 17 de enero de 2012

MATRIMONIO QUIMICO - Tercer y Cuarto Día



EL MATRIMONIO QUIMICO

Cuarto Día

Manly P. Hall


Después de lavarse y beber en el jardín de una fuente que tenía varias inscripciones, entre ellas una que decía:  "Beban, hermanos, y vivan", los invitados, encabezados por Virgo Lucifera, subieron los 365 escalones de la escalera de caracol real.  Los invitados recibieron coronas de laurel y, al levantarse el telón, se encontraron en presencia del Rey y la Reina.  C.R.C. quedó asombrado por la gloria del salón del trono y especialmente por la magnificencia de las túnicas de la Reina, que eran tan deslumbrantes que no podía contemplarlas.  Cada inivitado fue presentado al Rey por una de las vírgenes y luego de esta ceremonia la Virgo Lucifera pronunció un breve discurso en el que recitó los logros de los honestos "artistas" y rogó que cada uno fuera interrogado sobre si había cumplido adecuadamente con su deber.  Entonces el viejo Atlas dio un paso adelante y, en nombre de sus Majestades Reales, saludó al intrépido grupo de filósofos y aseguró a Virgo Lucifera que recibiría una recompensa real.


La longitud del salón del trono era cinco veces su ancho.  Al oeste había un gran pórtico en el que se encontraban tres tronos, el central elevado.  En cada trono se sentaban dos personas: en el primero un rey anciano con una joven consorte; en el tercero, un rey negro con una matrona velada a su lado; y en el trono central dos jóvenes sobre cuyas cabezas colgaba una gran y costosa corona, alrededor de la cual flotaba un pequeño Cupido que disparaba sus flechas primero a los dos amantes y luego a todo el salón.  Ante la Reina había un libro encuadernado en terciopelo negro sobre un pequeño altar, sobre el cual había adornos dorados. Al lado había una vela encendida, un globo celeste, un pequeño reloj de sonería, un pequeño tubo de cristal del que salía un chorro de licor claro de color rojo sangre y una calavera con una serpiente blanca que entraba y salía de sus órbitas.  Después de sus presentaciones, los invitados bajaron las escaleras de caracol hasta el gran salón.

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Traducción del original en inglés The Chemical Marriage (The Fourth Day) del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  © Sánchez & Rivera, Traductoras.  2012, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com


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EL MATRIMONIO QUIMICO

Manly P. Hall

Tercer Día


Poco después del amanecer, las trompetas sonaron y la Virgo Lucífera, ataviada en rojo terciopelo, ceñida con una banda blanca, y coronada con laureles, entró acompañada por doscientos hombres uniformados en rojo y blanco.  Ella le dio a entender a C.R.C. y sus ocho acompañantes que a ellos podía irle mejor que a los otros invitados vanidosos.   Entonces se colgaron balanzas doradas en medio del salón y cerca de estas se colocaron siete pesas, una de tamaño mediano, cuatro pequeñas y dos muy grandes.  Los hombres uniformados, que llevaban una espada desnuda y una cuerda fuerte, fueron divididos en siete grupos y de cada grupo se escogió un capitán que estaba a cargo de una de las pesas.  Habiéndose remontado en su alto trono, Virgo Lucífera ordenó que empezara la ceremonia.  El primero en subirse a las balanzas fue un emperador tan virtuoso que estas no se inclinaron hasta que seis pesas habían sido colocadas sobre el extremo opuesto.  Entonces, él fue cambiado al sexto grupo.  Ricos y pobres subieron también a las balanzas, pero solo unos pocos pasaron la prueba exitosamente.  A estos se le otorgaron vestimentas de terciopelo y coronas de laurel, tras lo cual fueron sentados sobre los escalones del trono de Virgo Lucífera.  Aquellos que fracasaron fueron ridiculizados y atormentados. 

Habiendo ya finalizado la “inquisición”, uno de los capitanes le pidió a Virgo Lucífera que les permitiera a los nueve hombres que se habían declarado indignos que también fuesen pesados, y esto provocó angustia y miedo en C.R.C.  De los primeros siete, uno tuvo mucho éxito y fue felicitado con regocijo.  C.R.C. fue el octavo, y no solamente él aguantó todas las pesas, sino que aún cuando tres hombres fueron colgados al extremo opuesto de la barra, él no pudo ser movido.  Un escudero grito: “ES EL!”  C.R.C. fue rápidamente puesto en libertad, y se le permitió liberar a uno de los cautivos.  El eligió al primer emperador.  Entonces, Virgo Lucífera pidió las rosas rojas que C.R.C. traía consigo, las cuales éste le entregó inmediatamente.  La ceremonia de las balanzas finalizó alrededor de las diez en punto de la mañana.

Después de estar de acuerdo con las penalidades que serían impuestas sobre aquellos cuyas imperfecciones habían sido expuestas, todos fueron convidados a una cena.  A los poco exitosos “maestros”, incluyendo a C.R.C., se le otorgaron los asientos principales, tras lo cual el Vellocino de Oro y un León Volador fueron conferidos sobre ellos en el nombre del Señor Desposado.  Entonces, Virgo Lucífera presentó a los invitados una copa magnífica, declarando que el Rey le había solicitado a todos que compartieran su contenido.  Tras esto, C.R.C. y sus acompañantes fueron llevados a un entablado donde observaron las diferentes penalidades sufridas por aquellos que fracasaron.  Antes de abandonar el palacio, a cada uno de los invitados rechazados se le otorgó un preliminar de olvido.  Entonces, los elegidos regresaron al castillo en donde se le asignó a cada uno un ilustrado escudero que los condujo a través de las diferentes partes de la edificación.  C.R.C. vio muchas cosas que sus acompañantes no tuvieron el privilegio de presenciar, incluyendo el Sepulcro Real, donde él aprendió “más de lo que existe en todos los libros”.  El también visitó una magnífica biblioteca y un observatorio que tenía un gran globo de treinta pies de diámetro y que tenía todos los países del mundo marcados sobre este.

Durante la cena, los diferentes invitados plantearon enigmas y C.R.C. resolvió el acertijo que Virgo Lucífera preguntó con relación a su propia identidad.  Entonces, dos jóvenes y seis vírgenes, bellamente ataviados, entraron al salón comedor seguidos por una séptima virgen que portaba una pequeña corona.  Esta última fue llamada la Duquesa, y fue tomada por la Novia Hermética.  La Duquesa le dijo a C.R.C. que él había recibido más que los otros, por lo tanto, debía hacer un regreso mas magnífico.  Entonces, la Duquesa le pidió a cada una de las vírgenes que tomara una de las siete pesas que aún permanecían en el gran salón.  A Virgo Lucífera se le otorgó la pesa más grande, que fue colgada en la cámara de la Reina durante la ejecución cantada de un himno.  En la segunda cámara, la primera virgen colgó su pesa durante una ceremonia similar; así procedieron de habitación en habitación hasta que todas las pesas habían sido dispuestas.  Entonces, la Duquesa presentó su mano a C.R.C. y a sus acompañantes, y, seguida por sus vírgenes, se marchó.  Entonces, los escuderos condujeron a los invitados a sus dormitorios.  El escudero que le fue asignado a C.R.C. fue colgado con extraños tapices y con bellas pinturas.




Traducción del original en inglés The Chemical Marriage (The Third Day) del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  © Sánchez & Rivera, Traductoras.  2012, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com

lunes, 16 de enero de 2012

MATRIMONIO QUIMICO - Segundo Día



EL MATRIMONIO QUIMICO

Manly P. Hall

Segundo Día


Mientras entraba al bosque que rodeaba su pequeña casa, a C.R.C. le parecía que toda la Naturaleza se había preparado con regocijo para la boda.  Mientras procedía a cantar alegremente, llegó hasta un verde terreno baldío en el cual se erigían tres grandes cedros, uno de estos tenía una placa con una inscripción que describía los cuatro caminos que conducían al palacio del Rey: el primero era corto y peligroso, el segundo, tortuoso, el tercero era un camino magnifico y agradable, y el cuarto era adecuado solo para cuerpos incorruptibles.  Cansado y confundido, C.R.C. decidió descansar y, cortando un pedazo de pan, estaba a punto de consumirlo cuando una paloma blanca se lo pidió.  La paloma fue atacada por un cuervo, y en su esfuerzo para separar a las aves, C.R.C. inadvertidamente, corrió una distancia considerable por uno de los cuatro caminos   ---el que conducía al sur.  Mientras un viento pavoroso le impidió continuar su paso, el invitado para la boda se resignó a la pérdida de su pan y continuó por el camino hasta divisar en la distancia una gran puerta.  Mientras el sol bajaba, él corrió hacia el portal, sobre el cual, entre otras figuras, había una placa con las palabras Procul hinc procul ite profani.

Un portero vestido con hábitos en color cielo inmediatamente le pidió a C.R.C. su carta de invitación y, tras recibirla, le permitió entrar y también le pidió que tomara una ficha.  Tras describirse a sí mismo como un Hermano de la Roja Rosa Cruz, C.R.C. recibió, a cambio de su botella de agua, un disco dorado que tenia las letras S C.  Mientras se acercaba la noche, el peregrino corrió hasta una segunda puerta, custodiada por un león, y a la cual se le había adherido una placa con las palabras Date et dabitur volis, donde él presentó una carta que le fue dada por el primer portero.  Apresurándose por tomar una ficha que tenía las letras S M, él dio su pequeño paquete de sal y entonces corrió hasta las puertas del palacio antes de que estas se cerraran por el resto de la noche.

Una hermosa virgen llamada Virgo Lucífera estaba extinguiendo las luces del castillo a medida que C.R.C. se acercaba, y éste apenas pudo entrar por las puertas que se estaban cerrando.  Mientras estas se cerraban, atraparon parte de su abrigo, el cual éste tuvo que dejar atrás.  Aquí su nombre fue escrito en el pequeño manuscrito del Señor  Desposado, y a él le otorgaron un nuevo par de zapatos, y también una ficha con las letras S P N.  Entonces él fue conducido por escuderos hasta una pequeña cámara donde los “risos grisáceos” de la parte superior de su cabeza fueron cortados por barberos invisibles, tras lo cual él fue introducido a un salón espacioso donde se acomodó un buen número de reyes, príncipes y miembros comunes.  Al sonido de trompetas, cada uno se sentó a la mesa, tomando una posición correspondiente a su dignidad, para que C.R.C. recibiera un asiento muy humilde.  Como la mayoría de los seudofilosofos presentes eran vanos pretendientes, el banquete se convirtió en una orgía, la cual, sin embargo, cesó de repente con el sonido de música inspiradora y sublime.  Nadie habló por cerca de media hora.  Entonces, en medio de un gran sonido, la puerta del salón comedor se abrió y entraron miles de velitas iluminadas sostenidas por manos invisibles.  Estas fueron seguidas por los dos escuderos que iluminaban a la hermosa Virgo Lucífera, que estaba sentada en un trono que se movía por sí solo.  La Virgen, vestida de blanco y oro, se levantó y anunció que, para impedir la admisión de personas indignas a la boda mística, al próximo día se erigirían una serie de balanzas sobre las cuales cada invitado sería pesado para determinar su integridad.  Ella declaró que aquellos renuentes a someterse a esta prueba severa deberían permanecer en el salón comedor.  Entonces ella se retiró, pero muchas de las velitas se quedaron para acompañar a los invitados hasta sus habitaciones por el resto de la noche.

La mayoría de los presentes eran lo suficientemente presumidos para creer que ellos podían ser pesados con seguridad, pero nueve   ---incluyendo a C.R.C.---   sintieron sus imperfecciones con tanta profundidad que temieron el resultado y permanecieron en el salón mientras los otros fueron conducidos hasta sus dormitorios.  Estos nueve fueron atados con cuerdas y dejados solos en la oscuridad.  Entonces, C.R.C. soñó que vio muchos hombres suspendidos sobre la tierra por hilos, y entre ellos voló un hombre anciano que, mientras cortaba un hilo por todos lados, hizo que muchos cayeran a la tierra.  Aquellos que, en arrogancia, habían volado a elevadas alturas también cayeron a una distancia mayor y recibieron heridas más severas que los más humildes que, cayendo a corta distancia, a veces caían sin percance.  Considerando este sueño como un buen augurio, C.R.C. se lo contó a un compañero, mientras continuaban conversando hasta el amanecer.



Traducción del original en inglés The Chemical Marriage (The Second Day) del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  © Sánchez & Rivera, Traductoras.  2012, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com


sábado, 14 de enero de 2012

MATRIMONIO QUIMICO - Primer Día



EL MATRIMONIO QUIMICO

Manly P. Hall

Primer Día


Habiendo preparado en su corazón el Cordero Pascual y una pequeña hostia consagrada, una noche mientras oraba antes de la Pascua, Christian Rosencreutz fue interrumpido por una violenta tormenta que amenazó con demoler no solo su pequeña casa, sino que también amenazó con demoler el valle sobre el cual ésta se erigía.  En medio de la tempestad, él fue tocado por la espalda y, al voltear, vió a una gloriosa mujer con alas cubiertas de ojos, y vestida con ropajes de color cielo adornados con estrellas.  En una mano, ella sostenía una trompeta, y en la otra, un montón de cartas en todos los idiomas.  Tras haberle entregado una carta a C.R.C., ella inmediatamente ascendió al aire, a la vez que con su trompeta soplaba una ráfaga que estremeció la casa.  Sobre el sello de la carta había una curiosa cruz y las palabras “Con esto como estandarte vencerás.”  Dentro de esta cruz, escrita en letras de oro sobre un campo azul celeste, había una invitación para una magnifica boda.

C.R.C. se conmovió profundamente por la invitación porque esta era el cumplimiento de una profecía que él había recibido siete años antes, pero se sintió tan indigno de merecer dicha invitación que se paralizó del miedo.  Finalmente, tras recurrir a la oración, logró dormir.  En sus sueños él se encontró a sí mismo dentro de un calabozo repulsivo con una multitud de otros hombres, todos atados con grandes cadenas.  La gravedad de sus sufrimientos aumentaba mientras caían unos sobre otros en la oscuridad.  De repente, desde lo alto, bajo el sonido de trompetas; la cubierta del calabozo fue levantada, y un rayo de luz perforó la penumbra.  Enmarcado en la luz se erigió un hombre con la cabeza cubierta de canas que anunció que una cuerda sería bajada siete veces y que quien pudiera agarrar dicha cuerda sería puesto en libertad.

Se desató una gran confusión.  Todos buscaban agarrar la cuerda y muchos fueron lanzados fuera de esta por otros.  C.R.C. no tuvo esperanza de ser salvado, pero de repente la cuerda se movió hacia él y, cuando la agarro, pudo salir del calabozo.  Una mujer anciana llamada la “Matrona Antigua” escribió en un libro color amarillo dorado los nombres de aquellos que habían sido sacados, y a cada uno de los redimidos le fue otorgado como recuerdo un pedazo de oro que tenía el símbolo del sol y las letras D L S.  A C.R.C., que se había lastimado mientras se agarraba de la cuerda, se le hizo difícil caminar.  La mujer anciana le dijo que no se preocupara, más bien que le agradeciera a Dios el permitirle llegar hasta una luz tan elevada.  Luego sonaron trompetas y C.R.C. se despertó, pero el sueño era tan lúcido que él aún estaba adolorido a causa de las heridas recibidas mientras dormía. 

Con renovada fe, C.R.C. se levantó y se preparó para el Matrimonio Hermético.  El se vistió con un abrigo de lino blanco y se cruzó una cinta roja sobre sus hombros.  En su sombrero, coloco cuatro rosas y, como alimento, llevó pan, agua y sal.  Antes de abandonar su cabaña, se arrodilló y afirmó solemnemente que cualquier conocimiento que le fuese revelado lo dedicaría al servicio de su prójimo.  Entonces salió de su casa con regocijo.



Traducción del original en inglés The Chemical Marriage (The First Day) del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  © Sánchez & Rivera, Traductoras.  2012, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com

lunes, 9 de enero de 2012

EL MATRIMONIO QUIMICO - Introducción



EL MATRIMONIO QUIMICO

Manly P. Hall


Introducción


El autoproclamado autor de El Matrimonio Químico, Johann Valentin Andreæ, nacido en Württemberg en 1586, tenía veintiocho años de edad cuando esa obra fue publicada por primera vez.  Se presume que esta obra fue escrita más o menos doce años antes de su publicación   ---o cuando el autor tenía quince o dieciséis años de edad.  Este hecho es casi increíble, porque,  cómo  alguien tan joven pudo producir un volumen que contiene la riqueza del pensamiento y la filosofía simbólica ocultos entre las líneas de El Matrimonio Químico?  Este libro es la referencia más antigua que se conoce de Christian Rosencreutz, y, generalmente es visto como el tercero de la serie de manifiestos Rosacruces originales.  Visto como un trabajo simbólico, el propio libro está desesperadamente irreconciliado  con las declaraciones hechas por Andreæ relacionadas a este.  La historia de El Matrimonio Químico relata en detalle una serie de incidentes que le ocurrieron a un hombre envejecido, presumiblemente el Padre C.R.C. del Fama y Confessio.  Si el Padre C.R.C. nació en 1378, como se relata en el Confessio, y es idéntico al Christian Rosencreutz de El Matrimonio Químico, el fue elevado a la dignidad de un Caballero de la Piedra Dorada en el octogesimoprimer  año de su vida (1459).  A la luz de sus propias declaraciones, es inconcebible que Andreæ pueda haber sido el Padre Rosa Cruz.

Muchas figuras que aparecen en los diferentes libros sobre simbolismo publicados en la primera parte del siglo diecisiete tienen un parecido impresionante con los personajes y episodios en El Matrimonio Químico.  La boda alquímica puede evidenciar ser la clave para el enigma del Rosacrucianismo Baconiano.  La presencia de algunas palabras en inglés en el texto alemán de El Matrimonio Químico, indica que su autor también era conocedor de ese idioma.  El siguiente resumen de los principales episodio de los siete días de El Matrimonio Químico le dará al lector una idea claramente comprensible de la profundidad de su simbolismo.


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De Matrimonio Químico de Rosencreutz



PORTADA DE LA EDICION DE 1616 DE CHYMISCHE HOCHZEIT: CHRISTIAN ROSENCREUTZ.


La más admirable de todas las publicaciones envueltas en la controversia Rosacruz es la de El Matrimonio Químico, publicada en Estrasburgo.  Esta obra, que es muy rara, debe ser reproducida en facsímil exacto para proveerle a los estudiantes la oportunidad de examinar el texto actual con las diferentes formas de cifras empleadas.  Probablemente, ningún otro volumen en la historia de la literatura creó una conmoción tan profunda como este sencillo y pequeño libro.  Inmediatamente después de su publicación, el propósito para el cual el volumen fue creado pasó a ser tema de especulación popular.  Fue atacado y defendido tanto por teólogos como por filósofos, pero aún cuando los diferentes elementos contendientes  son gradualmente calmados, los misterios que rodean al libro permanecen sin resolver.  Se admite que su autor fue un hombre de excepcional conocimiento, y es digno de mención que aquellas mentes que poseían el entendimiento más profundo de los misterios de la Naturaleza estaban entre aquellos que se impresionaron profundamente con el contenido de El Matrimonio Químico.




Traducción del original en inglés The Chemical Marriage del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  © Sánchez & Rivera, Traductoras.  2012, Puerto Rico.  riverafarell@gmail.com