INTRODUCCION
Parte II
Manly P. Hall
Manly P. Hall
Después de la muerte de Platón sus discípulos se separaron en dos grupos. Uno, los Académicos, continuó reuniéndose en la Academia que Platón una vez presidió; el otro, los Peripatéticos, se movió al Liceo bajo el liderato de Aristóteles (384-322 a.C.). Platón reconoció a Aristóteles como su más grande discípulo y, según Philoponus, se refirió a él como “la mente de la escuela”. Si Aristóteles hubiera estado ausente de sus disertaciones, Platón hubiese dicho: “El intelecto no está aquí”. En su introducción a La Metafísdica, Thomas Taylor escribió sobre el maravilloso genio de Aristóteles:
“Si consideramos que él no solo estaba bien familiarizado con cada ciencia, como sus trabajos abundantemente lo evidencian, sino que también escribió sobre casi cada tema que se comprende en el círculo del conocimiento humano, y esto con precision y destreza sin igual, no sabremos qué admirar más, si la penetración de su mente o el alcance de ésta”. De la filosofía de Aristóteles, el mismo autor cita: “El fin de la filosofía morar de Aristóteles es la perfección a través de las virtudes, y el fin de su filosofía contemplativa es una unión con el único principio de todas las cosas”.
Aristóteles decía que la filosofía estaba dividida en dos partes: práctica y teórica. La filosofía práctica abrazaba la ética y la política; la filosofía teórica abrazaba la física y la lógica. El consideraba que la metafísica era la ciencia relacionada a aquella substancia que tiene el principio del movimiento y del descanso inherente a sí misma. Para Aristóteles el alma es aquello por lo cual el hombre primero vive, siente y entiende. Por lo tanto, él le asignó al alma tres facultades: nutritiva, sensible e intelectual. Además, él consideraba que el alma se dividía en dos partes ---racional e irracional--- y que en algunos individuos ésta elevaba las percepciones de los sentidos sobre la mente. Aristóteles definió la sabiduría como la ciencia de las primeras Causas. Las cuatro principales divisiones de su filosofía son la dialéctica, la física, la ética y la metafísica. El define a Dios como el Primer Motor, el Mejor de los seres, una Substancia inamovible, separada de las cosas sensibles carentes de cantidad corpórea sin partes e indivisibles. El platonismo se basa en el razonamiento a priori; el aristotelismo se basa en el razonamiento a posteriori. Aristóteles le enseñó a su alumno Alejandro Magno a sentir que si él no hubiese hecho el bien, no hubiese reinado ese día. Entre sus seguidores estaban Teofrasto, Strato, Lyco, Aristo, Critolaus y Diodorus.
Según Pyrrho de Elis (365-275 a.C.) y Timón propusieron, Sextus Empiricus dijo sobre el Escepticismo que aquellos que buscaban deben encontrar, o negar que lo hayan encontrado, o que lo puedan encontrar, o perseverar en su búsqueda. Aquellos que creen haber encontrado la verdad son llamados Dogmáticos; aquellos que la suponen incomprensible son los Académicos; aquellos que aún la buscan son los Escépticos. Sextus Empiricus resumió la actitud del Escepticismo hacia lo conocido con las siguientes palabras: “El fundamento principal del Escepticismo es que para cada razón hay una razón opuesta equivalente que nos hace abstenernos de dogmatizar”. Los Escépticos se oponían fuertemente a los Dogmáticos y eran agnósticos porque decían que las teorías aceptadas que tenían que ver con la Deidad eran autocontradictorias e indemostrables. El Escéptico cuestionó: “Cómo podemos tener conocimiento indudable de Dios sin conocer Su substancia, forma o lugar; ya que aunque los filósofos irreconciliablemente discrepan sobre estos puntos, sus conclusiones no pueden ser consideradas como verdades indudables?” Ya que el conocimiento absoluto se consideraba inalcanzable, los Escépticos decían que el fin de su disciplina era: “Frente a las obstinaciones, inalterabilidad; frente a la impulsividad, moderación; y frente al desasosiego, amortiguación”.
La secta de los Estoicos fue fundada por Zeno (340-265 a.C.), el “Cittiean” que estudió con Crates el Cínico, de cuya secta los Estoicos tuvieron su origen. Zeno fue sucedido por Cleanthes, Chrysippus, Zeno de Tarsis, Diógenes, Antipater, Panaetius y Posidonio. Entre los Estoicos Romanos más famosos están Epicteto y Marco Aurelio. Los Estoicos eran esencialmente Panteístas, ya que sostenían que, como no había nada mejor que el mundo, Dios es el mundo. Zeno decía que la razón del mundo estaba difuminada como una semilla a través de él. El Estoicismo es una filosofía materialista que unía la resignación voluntaria a la ley natural. Chrysippus sostenía que el bien y el mal eran oponentes, pero que eran necesarios ya que cada uno se apoyaba en el otro. El alma era vista como un cuerpo distribuido a través de la forma física y sujeta a su disolución dentro de éste. Aunque algunos de Estoicos decían que la sabiduría prolongaba la existencia del alma, la inmortalidad actual no se incluye en sus principios. Se dice que el alma estaba compuesta de ocho partes: los cinco sentidos, el poder generativo, el poder vocal, y una octava parte o hegemónica. La naturaleza estaba definida como Dios entremezclado a través de la substancia del mundo. Todas las cosas eran vistas como organismos corpóreos o incorpóreos.
La humildad marcó la actitud del filósofo Estoico. Mientras Diógenes daba un discurso en contra de la ira, uno de sus oyentes, desdeñosamente, le escupió la cara. Habiendo recibido el insulto con humildad, el gran Estoico respondió: “No estoy enojado, pero tengo duda de si estarlo o no!”
Epicuro de Samos (341-270 a.C.) fue el fundador de la secta Epicúrea, la cual se parece, en muchos aspectos, a la Cirenaica, con la diferencia de que ésta última tiene estándares éticos superiores. Los Epicúreos también colocaban al placer como el estado más deseable, pero decían que este era un estado importante y dignificado que se conseguía al renunciar a aquellas inconsistencias mentales y emocionales que producen dolor y pena. Epicuro dijo que mientras los dolores de la mente y del alma son mayores que aquellos del cuerpo, así también las alegrías de la mente y del alma sobrepasan a aquellas del cuerpo. Los Cirenaicos decían que el placer era dependiente de la acción o del movimiento; los Epicúreos clamaban que el descanso o la falta de acción también producían placer. Epicuro aceptaba la filosofía de Demócrito relacionada a la naturaleza de los átomos y basaba su física sobre esta teoría. La filosofía Epicúrea puede resumirse en cuatro cánones:
“(1) El sentido nunca engaña; y, por lo tanto, cada sensación y cada percepción aparente es cierta. (2) La opinión sigue al sentido y está sobreañadida a la sensación; y es capaz de distinguir la verdad de la falsedad. (3) Toda opinión que se afirme, o que no se contradiga por la evidencia del sentido, es verdadera. (4) Una opinión que tiene contradicción, o que no sea afirmada por la evidencia del sentido, es falsa”. Entre los Epicúreos importantes estaban Metrodorus de Lampsacus, Zeno de Sidón y Phaedro.
El Eclecticismo puede ser definido como la práctica de escoger doctrinas aparentemente irreconciliables de las escuelas antagonistas y, desde allí, construir un sistema filosófico compuesto en armonía con las convicciones del propio ecléctico. Probablemente, el Eclecticismo no puede ser considerado filosófica o lógicamente fuerte, ya que como las escuelas individuales llegan a sus conclusiones por medio de diferentes métodos de razonamiento, el producto filosófico de los fragmentos de estas escuelas necesariamente debe ser construído sobre el fundamento de las premisas conflictivas. Además, al Eclecticismo se le llamó el culto profano. En el Imperio Romano poco se consagró a la teoría filosófica; y en consecuencia muchos de sus pensadores eran del tipo ecléctico. Cicerón es el ejemplo más sobresaliente de eclecticismo primario, ya que sus escritos son una verdadera colección de fragmentos incalculables de las primeras escuelas del pensamiento. El eclecticismo aparenta haber tenido su inicio en el momento cuando los hombres dudaron, en un principio, de la posibilidad de descubrir la máxima verdad. Observando que todo el llamado conocimiento era una mera opinión, los menos estudiosos más tarde concluyeron que el camino más sabio a perseguir era aceptar aquello que aparentaba ser la más razonable de las enseñanzas de cualquier escuela o individuo. Sin embargo, de esta práctica surgió una pseudotolerancia desprovista del elemento de precisión encontrado en la lógica y la filosofía verdadera.
La escuela Neo-pitagórica surgió en Alejandría durante el primer siglo de la Era Cristiana. Solo dos nombres están conectados a ella ---Apolonio de Tiana y Moderatus de Gades. El Neo-pitagorismo es un enlace entre las antiguas filosofías paganas y el Neo-platonismo. Las primeras contenían muchos elementos exactos de pensamiento derivados de Pitágoras y Platón; el segundo, enfatizaba la especulación metafísica y los hábitos ascéticos. Varios autores encontraron una semejanza sorprendente entre el Neo-pitagorismo y las doctrinas de los Esenios. Se le dio un énfasis especial al misterio de los números, y es posible que los Neo-pitagóricos tuvieran un conocimiento mucho más amplio de las verdaderas enseñanzas de Pitágoras del que tenemos hoy. Aún en el primer siglo Pitágoras fue visto más como un dios que como un hombre, y aparentemente el resurgimiento de su filosofía fue recreado con la esperanza de que su nombre estimulara interés en los sistemas más profundos del aprendizaje. Pero la filosofía griega pasó el cénit de su esplendor; la masa de la humanidad estaba despertando a la importancia de la vida física y del fenómeno físico. El énfasis en las cosas terrenas que más tarde comenzó a imponerse, alcanzo su madurez de expresión en el materialismo y la comercialización del Siglo 20, aunque el Neo-platonismo tuviera que intervenir y tuvieran que pasar muchos siglos antes de que este énfasis tomara forma definitiva.
Aunque se cree que Ammonio Saccus era el fundador del Neo-platonismo, la escuela tuvo su verdadero comienzo con Plotino (204-269? d.C.). Entre los Neo-platónicos más importantes de Alejandría, Siria, Roma y Atenas estaban Porfirio, Iamblico, Sallustius, el Emperador Julián, Plutarco y Proclo. El Neo-platonismo era el esfuerzo supremo del paganismo decadente para publicar, y así preservar para la posteridad, su doctrina secreta (o no escrita). En sus enseñanzas el idealismo antiguo encontró su expresión más perfecta. El Neo-platonismo tenía que ver, casi exclusivamente, con los problemas de la metafísica superior. Este reconocía la existencia de una doctrina secreta e importante que, desde el tiempo de las civilizaciones más antiguas, ha estado oculta dentro de los rituales, símbolos y alegorías de las religiones y las filosofías. Para la mente que no está familiarizada con sus principios fundamentales, el Neo-platonismo puede aparentar ser una masa de especulaciones entremezcladas con fantasías de vuelos extravagantes. Sin embargo, este punto de vista ignora las instituciones de los Misterios ---aquellas escuelas secretas dentro de cuyas profundidades del idealismo se iniciaron casi todos los primeros filósofos de la antigüedad.
Cuando el cuerpo físico del pensamiento pagano colapsó, se realizó un intento para resucitar a la forma al introducirle una nueva vida por medio del descubrimiento de sus verdades místicas. Aparentemente este esfuerzo estaba desprovisto de resultados. Sin embargo, aún con el antagonismo entre el cristianismo primitivo y el Neo-platonismo, muchos principios básicos del segundo fueron aceptados por el primero y bordados dentro de la tela de la filosofía patrística. Brevemente descrito, el Neo-platonismo es un código filosófico que dice que cada cuerpo físico o concreto de una doctrina es meramente el cascarón de una verdad espiritual que puede ser descubierta a través de la meditación y de ciertos ejercicios de naturaleza mística. Comparado con las verdades esotéricas que contienen, las unidades corpóreas de la religión y la filosofía eran relativamente consideradas como de poco valor. De igual forma no se le puso énfasis a las ciencias materiales.
El término Patrístico se emplea para designar la filosofía de los Padres de la primera Iglesia Cristiana. La filosofía patrística se divide en dos épocas generales: la ante-Nicena y la post-Nicena. En un principio el período ante-Niceno estaba consagrado a los ataques hacia el paganismo y a las apologías y las defensas del cristianismo. La estructura completa de la filosofía pagana fue atacada y los dictados de la fe se elevaron sobre los de la razón. En algunos casos se realizaron esfuerzos para reconciliar las verdades evidentes del paganismo con la revelación cristiana. Entre los Padres ante-Nicenos más importantes estaban San Ireneo, Clemente de Alejandría y Justino Mártir. En el período post-Niceno se le dio especial énfasis al desenvolvimiento de la filosofía cristiana en las líneas platónicas y neo-platónicas, dando como resultado la aparición de muchos documentos extraños de naturaleza extensa, irregular y ambigua; casi todos eran filosóficamente incorrectos. Los filósofos post-Nicenos incluían a Atanasio, Gregorio de Nyssa y Cirilo de Alejandría. La escuela patrística es importante por su énfasis sobre la supremacía del hombre a través del universo. Se decía que el hombre era una creación separada y divina ---el logro más importante de la Deidad y una excepción a la supremacía de la ley natural. Para los patrísticos era inconcebible que debería existir otra criatura tan noble, tan afortunada o tan capaz como el hombre, para cuyo único beneficio y edificación todos los reinos de la naturaleza fueron principalmente creados.
La filosofía patrística culminó con el Agustinianismo, que puede ser definido como el platonismo cristiano. Contrario a la doctrina Pelásgica que dice que el hombre es el autor de su propia salvación, el Agustinianismo elevaba a la iglesia y sus dogmas a una posición de infalibilidad absoluta ---una posición que se mantuvo exitosamente hasta la Reforma. El Gnosticismo, un sistema de emanantismo, que interpretaba al cristianismo en términos de la metafísica griega, egipcia y persa, apareció en la última parte del primer siglo de la era cristiana. Prácticamente toda la información existente relacionada a los gnósticos y sus doctrinas, que fue estigmatizada como herejía por los Padres de la Iglesia ante-Nicena, se deriva de las acusaciones hechas en su contra, particularmente de las obras de San Ireneo. En el tercer siglo apareció el Maniqueísmo, un sistema dual de origen persa que enseñaba que el Bien y el Mal eran eternos oponentes de la supremacía universal. En el Maniqueísmo, Cristo es visto como el Principio de redimir al Bien, en contradicción con el hombre Jesús, que fue visto como una personalidad maligna.
La muerte de Boethius en el siglo sexto marcó el cierre de la antigua escuela griega de la filosofía. El noveno siglo vio el surgimiento de la nueva escuela del Escolasticismo, que buscaba reconciliar a la filosofía con la teología. Representantes de las principales divisiones de la escuela Escolástica eran el Eclecticismo de Juan de Salisbury, el Misticismo de Bernardo de Clairvaux y San Buenaventura, el Racionalismo de Pedro Abelardo y el Misticismo panteístico de Meister Eckhart. Entre los aristotélicos árabes estaban Avicenna y Averroes. El cenit del Escolasticismo se alcanzó con el advenimiento de Alberto Magno y de su ilustre discípulo Santo Tomás de Aquino. El Tomismo (la filosofía de Santo Tomas de Aquino, que a veces era llamado el Aristóteles cristiano), buscaba reconciliar las diferentes facciones de la escuela Escolástica. El Tomismo era un concepto básicamente aristotélico con la adición de que la fe es una proyección de la razón.
El Escotismo, o la doctrina del Voluntarismo, proclamada por Joannes Duns Scotus, un escolástico franciscano, enfatizó el poder y la eficacia de la voluntad individual, contrario al Tomismo. La característica sobresaliente del Escolasticismo fue su desesperado esfuerzo por colocar todo pensamiento europeo en un molde aristotélico. Eventualmente, los Escolásticos bajaron al nivel de simples fanfarrones que limpiaban tanto las palabras de Aristóteles que no dejaban nada con excepción de los huesos. Contra esta debilitada escuela de palabrerías sin sentido fue que Sir Francis Bacon apuntó sus amargas saetas de ironía y a la cual él relegó a la alfarería de las nociones descartadas.
El sistema Baconiano, o inductivo, de razonamiento (desde donde se llega hacia los hechos por un proceso de observación, y se verifican por la experimentación) allanó el camino para las escuelas de la ciencia moderna. Bacon fue sucedido por Thomas Hobbes (quien por un tiempo fue su secretario); quien dijo que las matemáticas eran la única ciencia exacta y se pensó que, en esencia, este razonamiento era un proceso matemático. Hobbes dijo que este asunto era la única realidad, y que la investigación científica estaba limitada al estudio de los cuerpos, el fenómeno relativo a sus posibles causas, y las consecuencias que surgen de ellas bajo cada variedad de circunstancias. Hobbes puso especial énfasis al significado de las palabras, diciendo que el entendimiento era la facultad de percibir la relación entre las palabras y los objetos que representan.
Habiéndose apartado de las escuelas escolásticas y teológicas, la Post-reforma, o filosofía moderna, experimentó un crecimiento más prolífico entre muchas líneas diversas. Según el Humanismo, el hombre es la medida de todas las cosas; el Racionalismo convierte a las facultades del razonamiento en la base de todo el conocimiento; la Filosofía Política dice que el hombre debe comprender sus privilegios naturales, sociales y nacionales; el Empirismo declara aquello que es verdad y que se demuestra por experimentación o experiencia; el Moralismo enfatiza la necesidad de una conducta correcta como un principio filosófico fundamental; el Idealismo dice que las realidades del universo son superfísicas ---ya fuesen estas mentales o psíquicas; el Realismo dice lo contrario; y el Fenomenalismo limita el conocimiento a los hechos o eventos que pueden ser científicamente descritos o explicados. Los más recientes desarrollos en el campo del pensamiento filosófico son el Conductismo y el Neo-realismo. El primero estima las características intrínsecas a través de un análisis del comportamiento; y el segundo puede resumirse como la extinción total del idealismo.
Baruch de Spinoza, el gran filósofo holandés, decía que Dios era una substancia absolutamente auto existente y que no necesitaba ninguna otra concepción que no fuese El mismo para ser completo e inteligible. La naturaleza de este Ser era, según Spinoza, comprensible solo a través de sus atributos, que son la extensión y el pensamiento: estas se combinan para formar una infinita variedad de aspectos o modos. La mente del hombre es uno de los modos del pensamiento infinito; el cuerpo del hombre es uno de los modos de la extensión infinita. A través de la razón, el hombre es capaz de elevarse sobre el mundo ilusorio de los sentidos y encontrar descanso eterno en la unión perfecta con la Esencia Divina. Se dice que Spinoza despojó a Dios de toda personalidad, haciendo que la Deidad sea cónsona con el universo.
La filosofía alemana tuvo su inició con Gottfried Wilhelm von Leibnitz, cuyas teorías están colmadas de cualidades de optimismo e idealismo. El criterio de Leibnitz de la razón suficiente le reveló la insuficiencia de la teoría de la extensión de Descartes, y, por lo tanto, él concluyó que la substancia en si contenía un poder inherente en forma de un número incalculable de unidades separadas y autosuficientes. La materia, reducida a sus partículas más pequeñas, deja de existir como un cuerpo substancial siendo convertida en una masa de ideas inmateriales o unidades metafísicas de poder, a las cuales Leibnitz le aplicó el término mónada. De esta forma, el universo está compuesto de un número infinito de entidades monádicas separadas que se desenvuelven espontáneamente a través de la objetivación de las cualidades activas innatas. Todas las cosas son concebidas como consistidas por mónadas sencillos de diferentes magnitudes o de añadiduras de estos cuerpos, que pueden existir como substancias físicas, emocionales, mentales o espirituales. Dios es el primer y más grande Mónada; el espíritu del hombre es una mónada despierta en contradicción con los reinos inferiores cuyos monádicos poderes gobernantes están en un estado medio dormido.
Emmanuel Kant, quien como Locke fue un producto de la escuela de Leibnitz y de Wolf, se dedicó a la investigación de los poderes y los límites del entendimiento humano. El resultado fue su filosofía crítica, abrazando la crítica de la razón pura, la crítica de la razón práctica y la crítica del juicio. El Dr. W. J. Durant resume la filosofía de Kant con la concisa declaración de que él rescató a la mente de la materia. Kant decía que la mente era el elector y coordinador de todas las percepciones; las cuales, en cambio, son el resultado de sensaciones que se agrupan alrededor de algún objeto externo. En la clasificación de las sensaciones y las ideas, la mente emplea ciertas categorías: de sentido, tiempo y espacio; de entendimiento, cualidad, relación, modalidad y causalidad; y la unidad de apercepción. Ya que están sujetos a las leyes matemáticas, el tiempo y el espacio se consideran bases absolutas y suficientes para el pensamiento exacto. La razón práctica de Kant decía que, aunque la naturaleza del noúmeno nunca podría ser comprendida por la razón, el factor moralidad prueba la existencia de tres postulados necesarios: libre albedrio, inmoralidad y Dios. En la crítica del juicio, Kant demuestra la unidad del noúmeno y el fenómeno en la evolución artística y biológica. El sobreintelectualismo alemán es el fruto de un sobreénfasis de la teoría de Kant sobre la supremacía autocrática de la mente sobre la sensación y el pensamiento. La filosofía de Johann Gottlieb Fichte era una proyección de la filosofía de Kant, en donde él intentó unir la razón práctica de Kant a su razón pura. Fichte dijo que lo cognoscible es meramente el contenido de la conciencia del conocedor, y que nada puede existir para el conocedor hasta que éste sea parte de dicho contenido. Por lo tanto; actualmente, nada es real; salvo los hechos de la propia experiencia mental.
Continúa...
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Traducción del original en inglés Introduction del libro The Secret Teachings of All Ages, Ed. Jubileo de Diamante, de Manly P. Hall. Sánchez & Rivera, Traductoras. Junio 2011, Puerto Rico. Revisada, Octubre 2014. riverafarrell@gmail.com
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