En el frontispicio de Jerusalén, el último libro profético de Blake, aparece una figura portando un orbe y la cual parece invitarnos a entrar a través de una puerta...
COMPENDIO ENCICLOPEDICO DE FILOSOFIA SIMBOLICA MASONICA, HERMETICA, CABALISTICA Y ROSACRUZ. SIENDO UNA INTERPRETACION DE LAS ENSENANZAS SECRETAS OCULTAS DENTRO DE LOS RITUALES, ALEGORIAS Y MISTERIOS DE TODOS LOS TIEMPOS. Traducción personal (no comercial) del original en inglés, realizada por INDIRA SANCHEZ RIVERA (e.p.d. 1979-2021). A su memoria permanece este Blog, así como el blog personal: Diario del Alba. riverafarrell@gmail.com
En el frontispicio de Jerusalén, el último libro profético de Blake, aparece una figura portando un orbe y la cual parece invitarnos a entrar a través de una puerta...
Ya no es por lo tanto a los hombres a los que me dirijo, es a ti, Dios de todos los seres, de todos los mundos y de todos los tiempos: si está permitido a unas débiles criaturas perdidas en la inmensidad e imperceptibles al resto del universo osar pedirte algo, a ti que lo has dado todo, a ti cuyos decretos son tan inmutables como eternos, dígnate mirar con piedad los errores inherentes a nuestra naturaleza; que esos errores no sean causantes de nuestras calamidades. Tú no nos has dado un corazón para que nos odiemos y manos para que nos degollemos; haz que nos ayudemos mutuamente a soportar el fardo de una vida penosa y pasajera; que las pequeñas diferencias entre los vestidos que cubren nuestros débiles cuerpos, entre todos nuestros idiomas insuficientes, entre todas nuestras costumbres ridículas, entre todas nuestras leyes imperfectas, entre todas nuestras opiniones insensatas, entre todas nuestras condiciones tan desproporcionadas a nuestros ojos y tan semejantes ante ti; que todos esos pequeños matices que distinguen a los átomos llamados hombres no sean señales de odio y persecución; que los que encienden cirios en pleno día para celebrarte soporten a los que se contentan con la luz de tu sol; que aquellos que cubren su traje con una tela blanca para decir que hay que amarte no detesten a los que dicen la misma cosa bajo una capa de lana negra; que dé lo mismo adorarte en una jerga formada de una antigua lengua o en una jerga más moderna; que aquellos cuyas vestiduras están teñidas de rojo o violeta, que mandan en una pequeña parcela de un pequeño montón de barro de este mundo y que poseen algunos fragmentos redondeados de cierto metal, gocen sin orgullo de lo que llaman grandeza y riqueza y que los demás los miren sin envidia: porque Tú sabes que no hay en estas vanidades ni nada que envidiar ni nada de que enorgullecerse.
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En tiempos del rey Moabdar había en Babilonia un mozo llamado Zadig, nacido con excelentes disposiciones robustecidas por la educación. A pesar de ser rico y joven, sabía moderar sus pasiones; no era jactancioso, no quería tener siempre razón y sabía respetar la debilidad de los hombres. Asombraba ver que teniendo mucho ingenio no injuriaba jamás con chanzas en esas charlas tan dispersas, tan incoherentes, tan tumultuosas, en esa maledicencia temeraria, en esas decisiones ignorantes, en esas groseras bufonadas, en ese vano ruido de palabras que en Babilonia recibía el nombre de conversación. En el primer libro de Zoroastro había aprendido que el amor propio es un globo hinchado de viento del que salen tempestades cuando se pincha. Zadig, sobre todo, no se jactaba de despreciar a las mujeres y de subyugarlas. Era generoso; no temía hacer favores a ingratos, siguiendo ese gran precepto de Zoroastro: Cuando comas, da de comer a los perros, aunque tengan que morderte.
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"Mis pensamientos no son tus pensamientos. Porque como los cielos están por encima de la tierra, así están mis pensamientos por encima de vuestros pensamientos, mis caminos por encima de vuestros caminos". Debe escribirse sobre cada... púlpito… Porque muy a menudo pensamos que los caminos de Dios son nuestros caminos, los pensamientos de Dios son nuestros pensamientos, y creamos a Dios a nuestra imagen y semejanza, diciendo: "Dios aprueba esto. Dios lo prohíbe. Dios desea al otro".
De aquí es de donde han venido algunas de las peores atrocidades de la religión. Porque la gente lo ha usado para dar un sello sagrado de aprobación divina a algunos de sus peores odios, aversiones y temores. Mientras que para los grandes teólogos, ---lo que descubrí cuando estudiaba para Historia de Dios---, los grandes teólogos de las tres religiones monoteístas: judía, cristiana y musulmana; todos insistían en que sí, que Dios era personal. Pero Dios fue más allá de lo personal.
No debes hablar con ligereza acerca de Dios... en el judaísmo no se puede pronunciar el nombre de Dios como un recordatorio de que cualquier expresión humana de lo divino es probable que sea tan limitada como para ser blasfema. Pero Dios debería desafiar tus suposiciones... no deberías imaginar que lo tienes en tu bolsillo.
Nota: Refiriéndose al famoso pasaje de Isaías 55:8 donde YHWH habla de la naturaleza de las cualidades y pensamientos mortales e inmortales, en una entrevista de NOW (4 de septiembre de 2004).
El arte más elevado es el que despierta nuestra fuerza de voluntad adormecida y nos anima a enfrentar virilmente las pruebas de la vida. Todo lo que nos produce somnolencia y nos hace cerrar los ojos a la realidad que nos rodea, de cuyo dominio depende únicamente la vida, es un mensaje de decadencia.
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Todo el mundo tiene dos progenitores, cuatro abuelos, ocho bisabuelos, 16 tatarabuelos, etc. Por cada generación que retrocedamos, tendremos el doble de antepasados directos. Cabe advertir que este problema guarda mucha semejanza con el del ajedrez persa. Si, por ejemplo, cada 25 años surge una nueva generación, entonces 64 generaciones atrás serán 64 X 25 = 1.600 años, es decir, justo antes de la caída del imperio romano. De este modo cada uno de los que ahora vivimos tenía en el año 400 unos 18,5 trillones de antepasados directos..., o así parece. Y eso sin hablar de los parientes colaterales. Ahora bien, esa cifra supera con creces la población de la Tierra en cualquier época; es muy superior incluso al número acumulado de seres humanos nacidos a lo largo de toda la historia de nuestra especie. Algo falla en nuestro cálculo. ¿Qué es? Bueno, hemos supuesto que todos esos antepasados directos eran personas diferentes. Sin embargo, no es ése el caso. Un mismo antepasado se encuentra emparentado con nosotros por numerosas vías diferentes. Nos hallamos vinculados de forma repetida y múltiple con cada uno de nuestros parientes, y muchísimo más con los antepasados remotos. Algo parecido sucede con el conjunto de la población humana. Si retrocedemos lo suficiente, dos personas cualesquiera de la Tierra encontrarán un antepasado común. Siempre que sale elegido un nuevo presidente de Estados Unidos, alguien —generalmente un inglés— descubre que el nuevo mandatario está emparentado con la reina o el rey de Inglaterra. Se considera que esta circunstancia liga a los pueblos de habla inglesa. Cuando dos personas proceden de una misma nación o cultura, o del mismo rincón del mundo, y sus genealogías están bien trazadas, es probable que se acabe por descubrir a su último antepasado común. En cualquier caso, las relaciones están claras: todos los habitantes de la Tierra somos primos.
Pero la maravilla mayor de Alejandría era su biblioteca y su correspondiente museo (en sentido literal, una institución dedicada a las especialidades de las Nueve Musas). De esta biblioteca legendaria lo máximo que sobrevive hoy en día es un sótano húmedo y olvidado del Serapeo, el anexo de la biblioteca, primitivamente un templo que fue reconsagrado al conocimiento. Unos pocos estantes enmohecidos pueden ser sus únicos restos físicos. Sin embargo, este lugar fue en su época el cerebro y la gloria de la mayor ciudad del planeta, el primer auténtico instituto de investigación de la historia del mundo. Los eruditos de la biblioteca estudiaban el Cosmos entero. Cosmos es una palabra griega que significa el orden del universo. Es en cierto modo lo opuesto a Caos. Presupone el carácter profundamente interrelacionado de todas las cosas. Inspira admiración ante la intrincada y sutil construcción del universo. Había en la biblioteca una comunidad de eruditos que exploraban la física, la literatura, la medicina, la astronomía, la geografía, la filosofía, las matemáticas, la biología y la ingeniería. La ciencia y la erudición habían llegado a su edad adulta. El genio florecía en aquellas salas: La Biblioteca de Alejandría es el lugar donde los hombres reunieron por primera vez de modo serio y sistemático el conocimiento del mundo.