PIEDRAS,
METALES Y GEMAS
Manly P.
Hall
LA
MAGIA DE LOS METALES Y GEMAS
Según las enseñanzas de
los Misterios, los rayos de los cuerpos celestiales se convierten en los
diferentes elementos al golpear las cristalizantes influencias del mundo
inferior. Debido a que forman parte de
las virtudes astrales de su fuente, estos elementos neutralizan algunas formas
desbalanceadas de actividad celestial y, cuando estos se combinan
adecuadamente, en gran medida contribuyen al bienestar del hombre. Hoy día, poco se conoce con relación a estas
propiedades mágicas; pero aún así el mundo moderno puede encontrar beneficioso
el hecho de considerar los hallazgos de los antiguos filósofos que determinaron
estas relaciones por medio de extensiva
experimentación. De estas
investigaciones salió la práctica de identificar los metales con los huesos de
las diferentes deidades. Por ejemplo,
según Manetho, los egipcios consideraban que el hierro era el hueso de Marte y
que la magnetita era el hueso de
Horus. Por analogía, el plomo sería el
esqueleto físico de Saturno, el cobre de Venus, el mercurio del planeta
Mercurio, el oro del sol, la plata de la luna y el antimonio de la Tierra. Es posible que el uranio probará ser el metal
de Urano y que el radio sea el metal de Neptuno.
Las cuatro Edades de los místicos griegos ---la Edad de Oro, la Edad de Plata, la Edad
de Bronce y la Edad de Hierro--- son
expresiones metafóricas que se refieren a los cuatro principales períodos en la
vida de todas las cosas. En las
divisiones del día, representan el amanecer, mediodía, puesta del sol y
medianoche; en la duración de los dioses, hombres y universos, representan los
períodos de nacimiento, crecimiento, madurez y decadencia. Las Edades griegas también tienen una
estrecha semejanza con los cuatro Yugas
de los hindúes: Krita-Yuga, Treta-Yuga, Dvapara-Yuga y Kali-Yuga. Ullamudeian describe su método de calculación
de la siguiente manera: “En cada uno de los 12 signos hay 1,800 minutos;
multipliquemos este número por 12 y el resultado será 21,600; Ej. 1,800 X 12 =
21,600. Al multiplicar este 21,600 por
80 tendremos 1,728,000, que es la duración de la primera edad, llamada Krita-Yuga. Si este mismo número se multiplica por 60, su
resultado será 1,296,000, los años de la segundad edad, Treta-Yuga. El mismo número
multiplicado por 40 dará como resultado 864,000, la duración de la tercera
edad, Dvapara-Yuga. El mismo número multiplicado por 20 da como
resultado 432,000, la cuarta edad, Kali-Yuga”. (Nótese que estos multiplicadores descienden
en una proporción invertida al tetractys pitagórico: 1, 2, 3 y 4).
H. P. Blavatsky dice
que Orfeo le enseñó a sus seguidores cómo conmover a toda una audiencia
utilizando una magnetita, y que Pitágoras le prestó particular atención al
color y a la naturaleza de las piedras preciosas. Blavatsky añade: “Los budistas afirman que el
zafiro produce paz mental, ecuanimidad, y expulsa a todos los espíritus
malignos al establecer una saludable circulación en el hombre. Los electricistas dicen que una batería
eléctrica con su bien continuo fluido, hace lo mismo. Los budistas dicen: ‘El zafiro abrirá puertas
y moradas obstruidas (para el espíritu del hombre); produce deseo de orar y
trae con él más paz que cualquier otra gema; pero para poseer un zafiro hay que
llevar una vida pura y santa’.” (Ver Isis sin Velo).
La mitología está llena
de relatos de anillos mágicos y joyas talismánicas. En el segundo libro de su Republica, Platón describe un anillo
que, cuando su pinza se invertía hacia adentro, volvía invisible a quien lo
portara. Con esto Gyges, el pastor,
aseguró para sí el trono de Lydia.
Josefo también describe los anillos mágicos diseñados por Moisés y el
Rey Salomón, y Aristóteles menciona uno que traía amor y honor a su
poseedor. En su capítulo relacionado al
tema, Enrique Cornelio Agrippa no solo
menciona estos mismos anillos, sino que declara, sobre la autoridad de
Philostratus Jarchus, que Apolonio de Tiana extendió su vida a sobre 130 años con la ayuda de siete anillos
mágicos que le fueron presentados por un príncipe indo-oriental. Cada uno de estos siete anillos tenía una
gema que compartía la naturaleza de uno de los siete planetas gobernantes de la
semana, y al cambiar diariamente los anillos, Apolonio se protegía de la
enfermedad y la muerte por medio de la intervención de las influencias
planetarias. El filósofo también
instruyó a sus discípulos en las
virtudes de estas joyas talismánicas, considerando que esta información era
indispensable para el teúrgo. Agrippa
describe la preparación de los anillos mágicos de la siguiente manera: “Cuando
cualquier Estrella [planeta] asciende afortunadamente, con el aspecto o
conjunción afortunado de la Luna,
debemos tomar una piedra y una hierba que esté bajo esa Estrella, y realizar un
anillo del metal que se ajuste a esta Estrella, y en él amarrar la piedra, colocando
la hierba o raíz debajo de ella ---sin
omitir las inscripciones de imágenes, nombres y caracteres, y sin omitir sus adecuadas
fumigaciones”. (Ver Tres Libros de Filosofía Oculta).
Por mucho tiempo, el
anillo ha sido visto como el símbolo del logro, la perfección y la
inmortalidad ---ésto último debido a
que el círculo del metal precioso no tenía ni principio ni final. En los Misterios, los anillos se asemejaban a
una serpiente con su cola en su boca y eran utilizados por los iniciados como
evidencia material de la posición alcanzada por ellos en la orden. Los hierofantes utilizaban anillos con sellos
grabados con algunos emblemas secretos; y para un mensajero no era muy común
evidenciar que él era el representante oficial de un príncipe o cualquier otro
dignatario al llevar en su mensaje una impresión del anillo de su maestro o el
sello en sí. Originalmente, el anillo de
bodas tenía la intención de implicar que en la naturaleza de quien lo portara
se había logrado el estado de equilibrio y realización. Por lo tanto, esta banda plana de oro era
testigo de la unión del Yo Superior (Dios) con el yo inferior (Naturaleza) y la
ceremonia que consumaba esta unión indisoluble de la Divinidad y la humanidad
en la naturaleza del iniciado místico constituyo el matrimonio hermético de los Misterios.
Al describir los
ropajes de un mago, Eliphas Levi dice que el domingo (el día del sol) debe
llevar en su mano derecha una vara de oro adornada con un rubí o un crisolito;
el lunes (el día de la luna) debe llevar puesto un collar de tres hilos que
consista de perlas, cristales y selenitas; el martes (el día de Marte) debe
llevar una vara de hierro magnetizado y un anillo del mismo metal adornado con
una amatista; el miércoles (el día de Mercurio) debe colocarse un collar de
perlas o cuentas de cristal con mercurio,
y un anillo adornado con una ágata; el jueves (el día de Júpiter) debe llevar
una vara de cristal o resina y llevar puesto un anillo adornado con una
esmeralda o un zafiro; el viernes (el día de Venus) debe llevar una vara de
cobre pulido y llevar puesto un anillo adornado con una turquesa y una corona o
diadema decorada con lapis lazuli y berilio; y el sábado (el día de Saturno)
debe llevar una vara adornada con piedra de ónix y llevar puesto un anillo
adornado con ónix y una cadena alrededor del cuello hecha con plomo. (Ver El
Ritual Mágico del Santo Reino).
Paracelso, Agrippa,
Kircher, Lilly y varios otros magos y astrólogos tabularon las gemas y piedras
correspondientes a los diferentes planetas y signos zodiacales. La siguiente lista fue recopilada de sus
escritos. Al sol se le asignó el
carbunco, rubí y el granate
---especialmente el granate piropo---
y otras piedras ardientes, a veces se le asignaba el diamante; a la luna
se le asignó la perla, la selenita y otras formas de cristales; a Saturno se le
asignó el ónix, el jaspe, el topacio y a veces el lapis lazuli; a Júpiter se le
asignó el zafiro, la esmeralda y el mármol; a Marte se le asignó la amatista,
el jacinto, la magnetita y a veces el diamante; a Venus se le asignó la
turquesa, el berilio, la esmeralda y a veces la perla, el alabastro, el coral y
la cornalina; a Mercurio se le asignó el crisolito, la ágata y el mármol jaspeado.
Las mismas autoridades
le asignaron las siguientes gemas y piedras al zodíaco: A Aries se le asignó el
sardónice, la piedra sangre, la amatista y el diamante; a Tauro se le asignó la
cornalina, el turquesa, el jacinto, el zafiro, la ágata musgosa y la esmeralda;
a Géminis se le asignó el topacio, la ágata, el crisópraso, el cristal y la
aguamarina; a Cáncer se le asignó el topacio, la calcedonia, el ónix negro, la
piedra de la luna, el perla, el ojo de gato, el cristal y a veces la esmeralda;
a Leo se le asignó el jaspe, el sardónice, el berilio, el rubí, el crisolito,
el ámbar, la turmalina y a veces el diamante; a Virgo se le asignó la
esmeralda, la cornalina, el jade, el crisolito y a veces el jaspe rosado y el
jacinto; a Libra se le asignó el berilio, el sardio, el coral, el lapis lazuli,
el ópalo y a veces el diamante; a Escorpio se le asignó la amatista, el
berilio, el sardónice, la aguamarina, el carbunco, la magnetita, el topacio y
la malaquita; a Sagitario se le asignó el jacinto, el topacio, el crisolito, la
esmeralda, el carbunco y la turquesa; a Capricornio se le asignó el crisópraso,
el rubí, la malaquita, el ónix negro, el ónix blanco, el azabache y la piedra
de la luna; a Acuario se le asigno el cristal, el zafiro, el granate, la
circonia y el ópalo; y a Piscis se le asignó el zafiro, el jaspe, el crisolito,
la piedra de la luna y la amatista.
Tanto el espejo mágico como
la bola de cristal son símbolos poco entendidos. Ay de aquel ignorante mortal que literalmente
acepta las historias publicadas con relación a ellos! Descubrirá
---a veces a costa de la cordura y de la salud--- que la hechicería y la filosofía, mientras
con frecuencia son confundidas, no tienen nada en común. Los Magos persas llevaban consigo espejos
como emblema de la esfera material que refleja a la Divinidad desde todas sus
partes. La bola de cristal, que por
mucho tiempo fue mal utilizada como medio de cultivo de los poderes físicos, es
un símbolo triple: (1) representa el cristalino Huevo Universal en cuyas transparentes profundidades existe la creación;
(2) es una figura adecuada de la Deidad previo a Su inmersión en la materia;
(3) representa la esfera etérica del mundo en cuyas esencias translucidas se
imprime y se preserva la perfecta imagen de toda actividad terrestre.
Los meteoros, o rocas del cielo, se consideraban pruebas
de favor divino, y fueron consagrados como evidencia de un pacto entre los
dioses y la comunidad en la que caían.
Ocasionalmente, se pueden encontrar piedras naturales curiosamente
marcadas o astilladas. En China, existe
una placa de mármol cuyo grano forma una perfecta semejanza con el dragón
chino. La piedra Oberammergau, astillada
por la Naturaleza para que tomara una estrecha
semejanza con la popular concepción del rostro de Cristo, es tan
significativa que incluso los nombrados jefes de Europa solicitaban el
privilegio de observarla. Las piedras de
esta naturaleza fueron tomadas en la más alta estima entre los pueblos
primitivos; y aún hoy en día, estas ejercen una amplia influencia sobre las
mentes religiosas.
Traducción
del original en inglés The Magic of
Metals and Gems del capítulo Stones,
Metals, and Gems del libro The Secret Teachings of All Ages de
Manly P. Hall. ®Sánchez & Rivera,
Traductoras. 2013, Puerto Rico. riverafarrell@gmail.com.