Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.
MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

domingo, 31 de julio de 2011

EL MONOCORDIO TERRENAL - Imagen




De De la Música Mundana de Fludd.


El Monocordio Terrenal con sus Proporciones e Intervalos.

En este diagrama se expone un resumen de la teoría de Fludd sobre la música universal.  El intervalo entre el elemento Tierra y el más alto cielo se considera una doble octava, mostrando de esta forma los dos extremos de la existencia que estarán en una armonía disdiapason.  Es muy importante señalar que el más alto cielo, el sol y la Tierra tienen la misma tonalidad, pero su altura es diferente.  El sol es la octava más baja del alto cielo.  La octava más baja (Fa Mayor a Sol Mayor) la comprende aquella parte del universo en donde la substancia predomina sobre la energía.  Por lo tanto, sus armonías son más notorias que aquellas de la octava más alta (Sol Mayor a sol menor), donde la energía predomina sobre la substancia.  “Si se queda en la parte más espiritual”, escribe Fludd, “el monocordio dará vida eterna; si se queda en la parte más material, dará vida transitoria.”  Se señalará que ciertos elementos, planetas y esferas celestiales sostienen una proporción armónica entre sí.  Fludd propone esto como una clave hacia las simpatías y antipatías que existen entre los diversos departamentos de la Naturaleza.


Traducción del original en inglés The Mundane Monochord with its Proportions and Intervals del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  Sánchez y Rivera, Traductoras.  2011, Puerto Rico.   riverafarrell@gmail.com

jueves, 28 de julio de 2011

COLOR, La Filosofía del - Manly P. Hall

LA FILOSOFIA DEL COLOR


Manly P. Hall



“La luz”, escribe Edwin D. Babbitt, “revela las glorias del mundo externo, y aun así es la más gloriosa de todas.  Da belleza, revela belleza y es en sí la más bella.  Es la que analiza, la que dice la verdad y la que revela las imitaciones, ya que muestra las cosas tal cual son.  Sus corrientes infinitas miden el universo y fluyen dentro de nuestros telescopios desde las estrellas que están a un millón de billones de millas distantes.  Por otro lado, desciende hasta objetos inconcebiblemente pequeños, y revela, a través del microscopio, cincuenta millones de veces menos de lo que el ojo desnudo puede ver.  Como todas las demás fuerzas magníficas, su movimiento es maravillosamente suave; pero también puede ser penetrante y poderoso.  Sin su influencia vivificante, la vida humana, vegetal y animal deben perecer inmediatamente de la Tierra, y la ruina general debe tomar su lugar.  Debemos hacer bien en considerar el potencial y bello principio de la luz y los colores que la componen, ya que si penetramos más profundamente dentro de sus leyes más internas, más se presentara como una maravillosa fuente inagotable de poder para vitalizar, sanar, refinar y deleitar a la humanidad.”  (Ver Los Principios de la Luz y el Color).

Como la luz es la manifestación física básica de la vida, que baña a toda la creación con su resplandor, es muy importante darnos cuenta, al menos en parte, de la naturaleza sutil de esta substancia divina.  Aquello que es llamado luz, es en realidad un modo de vibración que causa ciertas reacciones sobre el nervio óptico.  Pocas personas se dan cuenta de cómo estos están amurallados por las limitaciones de las percepciones de los sentidos.  No solo hay más luz de la que cualquiera haya visto, sino que también hay formas desconocidas de luz que ningún equipo óptico podrá registrar.  Hay un sinnúmero de colores que no pueden ser vistos; también hay sonidos que no se pueden escuchar, fragancias que no se pueden oler, sabores que no se pueden probar, y substancias que no se pueden sentir.  Por lo tanto, el hombre está rodeado por un universo supersensible del cual él no conoce nada porque los centros de la percepción del sentido que están dentro de él no han sido desarrollados suficientemente para responder a los modos más sutiles de vibración de los cuales ese universo está compuesto.

Entre los pueblos civilizados y salvajes, el color ha sido aceptado como un lenguaje natural sobre el cual se formulan sus doctrinas religiosas y filosóficas.  Según la describe Herodoto, la antigua ciudad de Ecbatana, con sus siete paredes pintadas según los siete planetas, revelaba el conocimiento de este tema que poseían los Magos persas.  El famoso zikkurat, o torre astronómica del dios Nebo, en Borsippa, ascendía en siete grandes escalones o etapas, cada escalón estaba pintado en el color clave de uno de los cuerpos planetarios.  (Ver Magia Caldeana de Lenormant).  Es evidente que los babilonios estaban familiarizados con el concepto del espectro en su relación con los siete Dioses o Poderes Creativos.  En India,  uno de los emperadores Mogules hizo que una fuente fuera hecha con siete niveles.  El agua que salía de los lados a través de ciertos canales especialmente dispuestos, cambiaba de color conforme descendía, pasando en secuencia a través de todas las sombras del espectro.  En Tíbet, el color está empleado por los artistas nativos para expresar diferentes estados de ánimo.  L. Austine Waddell, al escribir sobre el arte budista del norte, señala que en la mitología tibetana “Las complexiones blancas y amarillas usualmente tipifican estados de ánimo suaves, mientras que el rojo, el azul y el negro pertenecen a las formas fuertes, aunque a veces el azul claro, que indica el cielo, significa solo algo celestial.  Generalmente, los dioses están mostrados de blanco, los gnomos de rojo, y los diablos de negro; como sus parientes europeos”.  (Ver El budismo del Tíbet).

Al hablar a través de Sócrates, Platón, en Meno, describe el color como “una emanación de la forma, proporcionada a la vista, y sensible”.    En el Theaetetus, él habla más detalladamente sobre el tema de esta forma:  “Llevemos el principio que acaba de ser afirmado, de que nada existe en sí, y entonces debemos ver que cada color, blanco, negro, y todos los demás colores, salen del ojo reuniéndose con su movimiento adecuado, y que lo que llamamos la substancia de cada color no es el elemento pasivo o activo, sino que es algo que pasa entre ellos, y es peculiar a cada perceptor; estás seguro de que los diferentes colores son iguales para cada animal   ---digamos un perro---   como lo son para ti?”

En el tetractys pitagórico   ---el símbolo supremo de las fuerzas y procesos universales---   se establecen las teorías de los griegos relacionadas al color y la música.  Los primeros tres puntos representan la triple Luz Blanca, que es la Esencia Divina que potencialmente contiene todos los sonidos y colores.  Los siete puntos restantes son los colores del espectro y las notas de la escala musical.  Los colores y tonalidades son los poderes creativos activos que, cuando emanan de la Primera Causa, establecen el universo.  Los siete están divididos en dos grupos, uno que contiene tres poderes y el otro, cuatro   ---una relación que también se muestra en el tetractys.  El grupo más alto   ---el de tres---   se convierte en la naturaleza espiritual del universo creado; el grupo más bajo   ---el de cuatro---   se manifiesta como la esfera irracional, o mundo inferior.

En los Misterios, los siete Logi, o Señores Creativos, se muestran como corrientes de fuerza emanando de la boca del Eterno.  Esto representa al espectro extraído de la luz blanca de la Deidad Suprema.  Los siete Creadores, o Fabricantes, de las esferas inferiores, fueron llamados por los judíos los Elohim.  Los egipcios los llamaron Constructores (a veces los llamaban Gobernadores) y están retratados con grandes cuchillos en sus manos con los cuales tallaban el universo desde su substancia primordial.  La adoración de los planetas se basa en su aceptación como las encarnaciones cósmicas de los siete atributos creativos de Dios.  Los Señores de los Planetas fueron descritos como moradores dentro del cuerpo del sol; ya que, siendo análoga a la luz blanca, la verdadera naturaleza del sol contiene las semillas de todas las potencias de tonalidades y colores que manifiesta.

Hay muchas disposiciones arbitrarias que establecen las relaciones mutuas entre los planetas, colores y notas musicales.  El sistema más satisfactorio es el que está basado en la ley de la octava.  El sentido de la audición tiene un alcance más amplio que el de la vista, ya que donde el oído puede registrar desde nueve a once octavas de sonido el ojo está restringido a la percepción de solo siete tonos fundamentales de colores, o a un tono menor de la octava.  Cuando se sitúa como el color más bajo en la escala cromática, el rojo corresponde a do, la primera nota de la escala musical.  Continuando con la analogía, el naranja corresponde a re, el amarillo a mi, el verde a fa, el azul a sol, el añil a lay el violeta a si.  El octavo color necesario para completar la escala debe ser la octava más alta del rojo, el primer color.  La precisión de la disposición antes descrita esta afirmada por dos hechos importantes: (1) las tres notas fundamentales de la escala musical   ---la primera, la tercera y la quinta---   corresponden a los tres colores primarios   ---rojo, amarillo y azul; (2) la séptima nota, que es la menos perfecta de la escala musical, corresponde al violeta, el tono menos perfecto de la escala de colores.

En Los Principios de la Luz y el Color, Edwin D. Babbit confirma la correspondencia de las escalas de colores y música: “como C está en la parte inferior de la escala de música y está hecha con las olas de aire más agudas, de la misma forma lo está el rojo en la parte inferior de la escala cromática que está hecha con las olas más agudas de éter luminoso.  Como la nota musical B [la séptima nota de la escala] requiere 45 vibraciones de aire, cada vez que la nota C en la parte inferior de la escala requiere 24, o un poco sobre la mitad, de la misma forma, el violeta extremo requiere sobre 800 trillones de vibraciones de éter en un segundo, mientras que el rojo extremo solo requiere sobre 450 trillones, que también son un poco más de la mitad.  Cuando se termina una octava musical, otra comienza y progresa con dos veces las vibraciones que se usaron en la primera octava, y así las mismas notas se repiten en una escala más fina.  De la misma forma, cuando la escala de colores que es visible al ojo ordinario se completa en el violeta, otra octava de colores invisibles más finos, con el doble de las vibraciones, comenzara y progresara precisamente en la misma ley.”

Cuando los colores están relacionados con los doce signos del zodiaco, estos están dispuestos como si fueran los rayos de una rueda.  A Aries se le asigna el rojo puro; a Tauro, rojo-naranja; a Géminis, naranja puro; a Cáncer, naranja-amarillo; a Leo, amarillo puro; a Virgo, amarillo-verde; a Libra, verde puro; a Escorpión, verde-azul; a Sagitario, azul puro; a Capricornio, azul-violeta; a Acuario, violeta puro; y a Piscis, violeta-rojo. 

Para explicar el sistema oriental de la filosofía esotérica, H.P. Blavatsky relaciona los colores con la constitución septenaria del hombre y los siete estados de la materia de la siguiente forma:




Color
Principios del Hombre
Estados de la Materia
Violeta
Chaya (Doble Eterico)
Éter
Añil
Manas Superior (Inteligencia Espiritual)
Estado Fundamental llamado Aire
Azul
Envoltura Áurica
Vapor
Verde
Manas Inferior (Alma Animal)
Estado Fundamental
Amarillo
Buddhi (Alma Espiritual)
Agua
Naranja
Prana (Principio de Vida)
Estado Fundamental
Rojo
Kama Rupa (Asiento de Vida Animal)
Hielo




Esta disposición de los colores del espectro y de las notas musicales de la octava necesita un agrupamiento diferente de los planetas para preservar su tono adecuado y sus analogías de color.  De esta forma, do se convierte en Marte; re, el sol; mi, Mercurio; fa, Saturno; sol, Júpiter; la, Venus; si, la luna.  (Ver Las Instrucciones E.S.).



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Traducción del original en inglés The Philosophy of Color del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  Sánchez y Rivera, Traductoras.  2011, Puerto Rico. riverafarrell@gmail.com


jueves, 21 de julio de 2011

MUSICA, La Filosofía de la - Manly P. Hall



LA FILOSOFIA DE LA MUSICA


Manly P. Hall





Es muy probable que los iniciados griegos obtuvieran su conocimiento de los aspectos filosóficos y terapéuticos de la música de los egipcios, quienes, en cambio, consideraban a Hermes como el fundador del arte.  Según cuenta una leyenda, este dios construyo la primera lira tensando cuerdas a lo largo de la concavidad de un carapacho de tortuga.  Tanto Isis como Osiris fueron protectores de la música y la poesía.  Al describir la antigüedad de estas artes entre los egipcios, Platón  decía que las canciones y la poesía habían existido en Egipto por al menos diez mil años, y que estas eran de una naturaleza tan excelsa e inspiradora que solo los dioses o los hombres divinos las podían haber compuesto.  En los Misterios, la lira es considerada el símbolo secreto de la constitución humana; el cuerpo del instrumento representaba la forma física, las cuerdas eran los nervios, y el músico era el espíritu.  De esta forma, tocando sobre los nervios, el espíritu creaba las armonías del funcionamiento normal; las cuales, sin embargo, se tornaban disonantes si la naturaleza del hombre se corrompía.

Mientras que los primeros chinos, hindúes, persas, egipcios, israelitas y griegos empleaban tanto la música vocal como la instrumental en sus ceremonias religiosas, también para complementar su poesía y drama, quedo en manos de Pitágoras elevar el arte a su verdadera dignidad al demostrar su fundamento matemático.  Aunque se dice que el mismo no era músico, ahora a Pitágoras generalmente se le acredita el descubrimiento de la escala diatónica.  Habiendo aprendido primero la teoría divina de la música de los sacerdotes de los diversos Misterios dentro de los cuales el había sido aceptado, Pitágoras medito por varios anos sobre  las leyes que gobernaban la consonancia y la disonancia.  Actualmente se desconoce como el resolvió el problema; mas la siguiente explicación ha sido fabricada.

Un día, mientras meditaba sobre el problema de la armonía, Pitágoras paso por casualidad por la tienda de un brasero donde los trabajadores estaban pegándole a un pedazo de metal sobre un yunque.  Al notar las variaciones en tono entre los sonidos hechos por grandes martillos, y aquellos hechos por implementos mas pequeños, y al estimar cuidadosamente las armonías y discordancias que resultaban al combinar estos sonidos, el obtuvo su primera pista de los intervalos musicales de la escala diatónica.  El entonces entro a la tienda; y, tras examinar cuidadosamente las herramientas y hacer anotaciones mentales de sus pesos, regreso a su casa y construyo un brazo de madera que se extendía desde la pared de su habitación.  En intervalos regulares a lo largo de este brazo, el agrego cuatro cuerdas, todas de igual composición, tamaño y peso.  A la primera le agrego un peso de doce libras; a la segunda, uno de nueve; a la tercera, uno de ocho; y a la cuarta, uno de seis.  Estos diferentes pesos correspondían a los tamaños de los martillos del brasero.

Por consiguiente, Pitágoras descubrió que, cuando sonaban juntas, la primera y cuarta cuerda producían el intervalo armónico de la octava; ya que doblar el peso tenía el mismo efecto de reducir la cuerda a la mitad.  Siendo la tensión de la primera cuerda el doble que la de la cuarta, se dice que su proporción era 2:1, o doble.  Por una experimentación similar, el averiguo que la primera y tercera cuerda producían la armonía de la diapente, o el intervalo de quinta.  Se dice que la proporción de la tensión de la primera cuerda, siendo de nuevo tanto como la de la tercera, era de 3:2, o sesquitransformada.  De igual forma, la segunda y cuarta cuerda, que tenían la misma proporción que la primera y la tercera, producían una armonía diapente.  Al continuar su investigación, Pitágoras descubrió que la primera y segunda cuerda producía la armonía del diatesarón; o el intervalo de tercera; y la tensión de la primera cuerda, que era un tercio mayor que la de la segunda, tenía una proporción de 4:3, o sesquiterciana.  Como la tercera y cuarta cuerda tenían la misma proporción que la primera y la segunda, producían otra armonía del diatesarón.  Según Iamblico, la segunda y tercera cuerda tenía una proporción de 8:9, o “epogdoan”.

La clave de las proporciones armónicas se oculta en el famoso “tetractys” pitagórico.  El “tetractys” se compone de los primeros cuatro números   ---1,2, 3 y 4----   los cuales revelan en sus proporciones los intervalos de la octava, la diapente y el diatesarón.  Mientras que la ley de los intervalos armónicos, como se expone arriba, es cierta, en lo sucesivo se ha probado que los martillos golpeando los metales en la forma descrita en realidad  no producirán los diferentes tonos que se le atribuyen.  Por lo tanto, y con toda probabilidad, Pitágoras trabajo su teoría de la armonía desde el monocordio   ---un artefacto que consiste de una cuerda sencilla estirada entre dos clavijas y provista de trastes movibles.

Para Pitágoras, la música era una dependencia de la ciencia divina de las matemáticas, y sus armonías estaban controladas inflexiblemente por las proporciones matemáticas.  Los pitagóricos afirmaban que las matemáticas demostraban el método exacto por el cual el Bien se estableció y mantuvo su universo.  Por lo tanto, el número precedió a la armonía, ya que esta era la ley  inmutable que gobierna todas las proporciones armónicas.  Tras descubrir estas proporciones armónicas, Pitágoras inicio gradualmente a sus discípulos en esto, el arcano supremo de sus Misterios.  El dividió las numerosas partes de la creación en un número amplio de planos o esferas, a las cuales le asigno un tono, un intervalo armónico, un número, un nombre, un color y una forma.  Entonces procedió a probar la veracidad de sus deducciones al demostrarlas en los diferentes planos de inteligencia y substancia que van desde la premisa lógica más abstracta al solido geométrico más concreto.  También estableció la existencia indiscutible de ciertas leyes naturales desde la concordancia común de estos variados métodos de prueba.

Una vez establecida la música como una ciencia exacta, Pitágoras le aplico su recién encontrada ley de intervalos armónicos a todos los fenómenos de la Naturaleza; y fue aun mas lejos al demostrar la relación armónica que tenían los planetas, constelaciones y elementos entre sí.  Un ejemplo significativo de la corroboración moderna de las enseñanzas filosóficas antiguas es aquella de la secuencia de los elementos según sus proporciones armónicas.  Mientras realizaba una lista de los pesos armónicos de los elementos en orden ascendente, John A. Newlands descubrió una notable repetición de propiedades en cada octavo elemento.  En la química moderna, a este descubrimiento se le denomina la ley de las octavas.

Como sostenían que la armonía debe determinarse no por la percepción del sentido sino por la razón y las matemáticas, los pitagóricos se autoproclamaron Canónicos, a diferencia de los músicos de la Escuela Armónica, quienes afirmaban que el discernimiento y el instinto eran los verdaderos principios normativos de la armonía.  Sin embargo, al reconocer el efecto profundo de la música sobre los sentidos y las emociones, Pitágoras no vacilo en influenciar a la mente y al cuerpo con lo que el denomino “medicina musical”.

Pitágoras demostró una preferencia tan marcada hacia los instrumentos de cuerda que fue aun mas lejos al advertirle a sus discípulos contra permitirle a sus oídos que se corrompieran con los sonidos de las flautas o los címbalos.  Más adelante, el dijo que el alma podía ser purificada de sus influencias irracionales por medio de canciones solemnes que fueran cantadas acompañadas por la lira.  En su investigación sobre el valor terapéutico de las armonías, Pitágoras descubrió que los siete modos   ---o claves---   del sistema griego de música tenían el poder de incitar o apaciguar las diferentes emociones.  Se dice que una noche, mientras observaba las estrellas, encontró a un hombre joven aturdido por una fuerte bebida, furioso y celoso, que estaba amontonando gavillas en la puerta de su enamorada con la intención de quemar la casa.  El desvarío del joven fue aumentado por un flautista que estaba un poco más lejos tocando una melodía en el incitador modo frigio.  Pitágoras indujo al músico a cambiar su tonada al suave y rítmico modo espondaico, en donde el intoxicado joven inmediatamente se torno sereno y, recolectando sus manojos de madera, regreso silenciosamente a su casa.

También existe un relato sobre como Empedocles, un discípulo de Pitágoras, salvo la vida de su posadero, Anchitus, al cambiar rápidamente el modo de una composición musical que él estaba tocando cuando el segundo fue amenazado de muerte con la espada de alguien cuyo padre el había condenado a la ejecución pública.  También es conocido que Escolapio, el físico griego, curo la ciática y otras enfermedades de los nervios al soplar con mucha fuerza una trompeta en presencia del paciente.

Pitágoras curo muchas dolencias del espíritu, alma y cuerpo al ejecutar ciertas composiciones musicales, especialmente preparadas, en presencia de la víctima o al recitar personalmente cortas selecciones de poetas tan antiguos como Hesiodo y Homero.  En su universidad en Crotona era costumbre de los pitagóricos abrir y cerrar cada día con canciones   ---las de la mañana estaban calculadas para aclarar la mente después del sueño e inspirarla para las actividades del día siguiente; las de la noche eran de un modo sedante y relajante, que invitaban a descansar.  En el equinoccio de primavera, Pitágoras  llamo a sus discípulos a reunirse en un círculo y los llevo a cantar y tocar uno de sus números acompañándolo con una lira.

Iamblico describe la música terapéutica de Pitágoras de la siguiente forma:  “Y hay ciertas melodías trazadas como medios contra las pasiones del alma, y también contra el desaliento y el lamento, que Pitágoras creo como cosas que proveen la ayuda más grande para estas enfermedades.  Y, de nuevo, el utilizo otras melodías contra la furia y el coraje, y contra cada aberración del alma.  También hay otro tipo de modulación creada como un remedio contra los deseos.”  (Ver La Vida de Pitágoras).

Es probable que los pitagóricos reconocieran una conexión entre los siete modos griegos y los planetas.  Para poner un ejemplo, Plinio dice que Saturno se mueve en el modo dorio y Júpiter en el modo frigio.  También es manifiesto que los temperamentos están arreglados en cierto tono a los diversos modos; de igual forma, las pasiones.  De este modo, la ira   ---que es una pasión ardiente---   puede acentuarse por un modo ardiente o su poder puede neutralizarse por un modo acuoso.

Emil Nauman resume el efecto de largo alcance ejercido por la música sobre la cultura de los griegos de la siguiente manera: “Platón menosprecio la noción de que la música fue destinada únicamente para crear emociones alegres y agradables, antes bien mantuvo que debe inculcar el amor por todo lo noble y el odio hacia todo lo malo, y que nada puede influenciar tan fuertemente los sentimientos más recónditos del hombre como la melodía y el ritmo.  Firmemente convencido de esto, el estuvo de acuerdo con Damon de Atenas, el instructor de música de Sócrates, en que la introducción de una escala nueva y presumiblemente debilitante pondría  en peligro el futuro de una nación entera, y que no era posible alterar una clave sin estremecer los fundamentos del Estado.  Platón afirmo que la música que ennoblecía la mente era de una clase mucho más alta que aquella que meramente apelaba a los sentidos; y el insistía fuertemente en que el máximo deber de la Legislatura era suprimir toda la música de un carácter que fuera lascivo y decadente y fomentar solo aquello que fuese puro y digno; las melodías vigorosas e incitadoras eran para los hombres; mientras que las suaves y calmantes eran para las mujeres.  De esto se evidencia que la música formo una parte considerable en la educación de la juventud griega.  También se tenía que ejercer sumo cuidado al seleccionar la música instrumental, ya que la ausencia de palabras llevaba a un significado dudoso y era difícil prever si ejercía una influencia benigna o funesta sobre las personas.  El gusto popular, que siempre era entretenido por los efectos sensuales y llamativos, tenía que ser tratado con su merecido desprecio.”  (Ver La Historia de la Música). 

Aun en la actualidad, la música marcial es usada con un efecto eficaz en tiempos de guerra; y la música sacra, si bien no tenía mucho desarrollo conforme a la teoría antigua, todavía influye profundamente en las emociones de los laicos.



Traducción del original en inglés The Philosophy of Music del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  Sánchez y Rivera, Traductoras.  2011, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com

lunes, 11 de julio de 2011

JERICO
 (La Caida de los Muros de Jerico   -   Arte de Gustav Dore)

Famoso por los muros que se derrumbaron, un buen caso de estudio para entender la vibracion.  Se dice de personas capaces de destrozar un vaso de agua cantando determinada nota musical y de un grupo de musicos que al emitir una nota prolongada cerca de un castillo hicieron que una pared cercana se derrumbara.  Los pueblos antiguos conocian el poder constructivo y destructivo de las vibraciones, pues construian sus acueductos de modo que las vibraciones del agua los fortaleciesen con el pasar del tiempo.  En la actualidad se emplea dicho principio en determinados aparatos curativos eléctricos.  Hay muchas fuerzas invisibles de las cuales ya el hombre se esta haciendo consciente.  Los Hermanos de la Rosacruz crean un muro de vibraciones de diferente intensidad y naturaleza alrededor de su templo y solo aquellos que tienen la clave pueden acceder a el.  Sin duda, Josué conocia las notas que derrumbarian los muros de Jerico.  La nota clave de nuestro ser esta ubicada en la médula oblongata y puede fortalecerse mediante la regeneracion.  Ciertas notas musicales dan fortaleza a esa nota clave de nuestro cuerpo.
DBE


(Leyenda: (1) médula espinal, (2) médula oblongata, (3) cerebelo, (4) amigdala cerebral, (5) hipotalamo, (6) glandula pituitaria, (7) talamo, (8) corteza cerebral, (9) cuerpo cayoso)

La médula oblongata, conocida también como bulbo raquidiano o bulbo, es un componente del tronco encefalico que establece comunicacion entre el cerebro y la médula espinal.  Es conductora de impulsos nerviosos y se relaciona con las funciones vitales de respiracion, latir del corazon y presion arterial, ademas de otros procesos como masticar, secrecion lagrimal y vomitos.  Un golpe o presion indebida en esta area puede causar muerte instantanea al quedar paralizados los movimientos cardiacos y respiratorios.

DM

sábado, 9 de julio de 2011

LA MUSICA DE LAS ESFERAS
 Manly P. Hall
          De todas las especulaciones pitagóricas, la más sublime pero menos conocida era la de la armónica sideral.  Se dice que, de todos los hombres, sólo Pitágoras escuchó la música de las esferas.  Aparentemente los caldeos fueron los primeros en concebir cuerpos celestiales que se unían en un cántico cósmico mientras se movían de manera sublime por el cielo.  Job describe una época "donde las estrellas de mañana cantaban unidas," y en El Mercader de Venecia el autor de los dramas shakesperianos escribe:  "No hay órbita tan pequeña que no puedas contemplar pero en su movimiento canta como un ángel."  Sin embargo, queda muy poco del sistema pitagórico de la música celestial que es sólo posible aproximarlo a su actual teoría.

          Pitágoras concebía que el universo era un monocordio inmenso con su única cuerda conectada en su parte superior al espíritu absoluto y en su parte inferior a la materia absoluta  --en otras palabras, una cuerda estirada entre el cielo y la tierra.  Contando desde la circunferencia de los cielos, Pitágoras, según algunas autoridades, dividió el universo en nueve partes; según otros, en doce.  Este sistema de doce partes era de la siguiente manera:  la primera división fue llamada empyrean, o la esfera de las estrellas fijas, y era la morada de los inmortales.  La segunda división era (en este orden) las esferas de Saturno, Júpiter, Marte, el Sol, Venus, Mercurio, y la Luna, el fuego, el aire, el agua y la tierra.  Esta clasificación de los siete planetas (con el Sol y la Luna siendo reconocidos como planetas en la astronomía antigua) es idéntica al simbolismo del candelabro de los judíos  --el Sol en el centro, siendo el tallo principal, con tres planetas a cada lado de él. 

          Los nombres que los pitagóricos daban a las distintas notas de la escala diatónica eran, de acuerdo con Macrobius, derivadas de una estimación de la velocidad y magnitud de los cuerpos planetarios.  Cada una de estas esferas gigantes que corrían sin fin por el espacio, sonaban con un tono específico provocado por su contínuo desplazamiento de la difusión etérea.  Según estos tonos se manifestaban en un movimiento y orden divino, tenían que seguir necesariamente la armonía de su propio origen.  "La afirmación de que los planetas se movían alrededor de la Tierra y emitían ciertos sonidos diferentes de acuerdo con su respectiva magnitud, celeridad y distancia local, fue comúnmente hecha por los griegos.  Por lo tanto, Saturno, el planeta más lejano, daba la nota más grave, mientras que la Luna, siendo la más cercana, daba la más aguda.  Estos sonidos de los siete planetas y la esfera de las estrellas fijas, unidas con la que está sobre nosotros [Antichthon], son las nueve Musas, y su sinfonía unida se llama Mnemosyne."  (Véase El Canon).  Esta cita contiene una referencia oscura de las nueve divisiones del universo que se mencionaron anteriormente.

          Los griegos iniciados también reconocían una relación fundamental entre los cielos individuales o esferas de los siete planetas y las siete vocales sagradas.  El primer cielo emitía el sonido de la  vocal sagrada Alpha; el segundo cielo la vocal sagrada Epsilon; el tercero, Eta; el cuarto, Iota; el quinto, Omicron; el sexto, Upsilon; y el séptimo cielo, la vocal sagrada Omega.  Cuando estos siete cielos cantan unidos producen una armonía perfecta que asciende como una oración interminable al trono del Creador.  (Véase Contra las Herejías de Ireneo).  Aunque todavía no se ha establecido, es probable que los cielos planetarios sean considerados como ascendientes en el orden pitagórico, comenzando con la esfera de la Luna, que sería el primer cielo.

          Muchos instrumentos antiguos tenían siete cuerdas y, generalmente, Pitágoras fue el que añadió la octava a la lira de Terpander.  Las siete cuerdas siempre estaban relacionadas tanto a su correspondencia con el cuerpo humano como con los planetas.  Los nombres de Dios también se concebían como formados de combinaciones de las siete armonías planetarias.  Los egipcios unían sus canciones sagradas a los siete sonidos primarios, prohibiendo que otros sonidos se pronunciasen en sus templos.  Uno de sus himnos contenía la siguiente invocación:  "Los siete tonos te adoran gran Dios, Padre trabajador incansable de todo el universo."  En otra invocación, la Deidad se describe a sí misma así:  "Soy la gran lira indestructible del mundo entero, entonando las canciones de los cielos."  (Véase la Historia de la Música de Nauman).

          Los pitagóricos creían que todo lo que existía tenía voz y que todas las criaturas cantaban eternas alabanzas al Creador.  El hombre no puede oir estas melodías divinas porque su alma está envuelta en la ilusión de la materia.   Cuando se libere del nudo del bajo mundo con sus limitaciones de sentido, la música de las esferas será otra vez escuchada como en la Edad Dorada.  La armonía se reconoce a sí misma, y cuando el alma humana retoma su verdadero estado, no sólo escuchará el coro celestial, sino que también se unirá a un himno interminable de esa Bondad Eterna que controla el número infinito de partes y condiciones del ser.

          Los Misterios Griegos incluyen en sus doctrinas un concepto magnífico de la relación que existía entre la música y la forma.  Por ejemplo, los elementos de la arquitectura eran considerados comparables a los modos y las notas musicales, o como si tuvieran una contraparte musical.  En consecuencia, cuando un edificio era erigido por un número de estos elementos combinados, la estructura se parecía a una cuerda musical, que sólo era armónica cuando satisfacía por completo los requisitos matemáticos de los intérvalos armónicos.  La realización de esta analogía entre el sonido y la forma llevó a Goethe a decir que "la arquitectura es música cristalizada." 

          Cuando construyeron sus templos de iniciación, los antiguos sacerdotes demostraban constantemente su conocimiento superior de los principios que fundamentan el fenómeno conocido como vibración.  Una parte considerable de los ritos del Misterio consistía de invocaciones y entonaciones para cuyo propósito se construyeron cámaras especiales de sonido.  Una palabra susurraba en uno de estos apartamentos tan intensamente que los retumbes hacían que el edificio entero temblara y se llenara de un rugido ensordecedor.  La madera y roca usada en la construcción de estos edificios sagrados eventualmente llegó a permear tanto con las vibraciones sonoras de las ceremonias religiosas que, cuando se cerraban reproducían los mismos tonos repetidamente impresos dentro de su sustancia por los rituales.

          Cada elemento en la Naturaleza tiene su nota individual.  Si estos elementos se combinan en una estructura compuesta el resultado es una cuerda que, si se suena, desintegrará el compuesto en sus partes integrales.  De igual forma, cada individuo tiene una nota que, si se suena, lo destruirá.  La alegoría de la Muralla de Jericó cuando cayó al sonido de las trompetas de Israel sin duda intenta establecer el significado arcano de la nota individual de la vibración.


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Traduccion del original en inglés The Music of the Spheres del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  Sanchez & Rivera, Traductoras.  Puerto Rico

INTERVALOS Y ARMONIAS DE LAS ESFERAS - Imagen





De la Historia de la Filosofia de Stanley.

INTERVALOS Y ARMONIAS DE LAS ESFERAS.

En el concepto pitagórico de la Musica de las Esferas, el intérvalo entre la tierra y la esfera de las estrellas fijas era considerado como una diapazon   ---el intérvalo armónico más perfecto.  La adaptación aquí mostrada es comunmente aceptada para los intérvalos musicales de los planetas entre la Tierra y la esfera de la estrellas fijas:  Desde la esfera de la Tierra hasta la esfera de la Luna, un tono; desde la esfera de la Luna hasta la de Mercurio, un medio tono; desde Mercurio hasta Venus, un medio tono; desde Venus hasta el Sol, un tono y medio; desde el Sol hasta Marte, un tono; desde Marte hasta Jupiter, un medio tono; desde Jupiter hasta Saturno, un medio tono; desde Saturno hasta las estrellas fijas, un medio tono.  La suma de estos intérvalos equivale a los seis tonos enteros de la octava.


Sánchez & Rivera, Traductoras.   2011, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com


CONSONANCIAS DEL MONOCORDIO MUNDANAL - Imagen





De La Musica Mundana de Fludd.


Consonancias del Monocordio Mundanal.

Esta parte esquemática representa las principales gradaciones de energía y substancia entre la Tierra elemental y la fuerza absoluta natural.  Comenzando con la más alta, las quince esferas graduadas descienden en el siguiente orden:  Vida eterna e ilimitada; el Firmamento superior, el central y el inferior; los siete planetas; y los cuatro elementos.  Fludd simboliza la energía como una pirámide con su base sobre la superficie cóncava del Firmamento superior, y a la substancia como otra pirámide con su base sobre la superficie convexa de la esfera (no planeta) de la Tierra.  Estas pirámides demuestran las proporciones relativas de la energía y la substancia entrando a la composicion de los quince planos del ser.  Noten que la pirámide ascendiente de la substancia toca la decimoquinta esfera, mas no la ahueca   ---ésta esfera es la de la Vida Eterna e Ilimitada.  De igual forma, la pirámide descendiente de la energía toca la primera esfera, mas tampoco la ahueca   ---ésta esfera es la condición más densa de la substancia.  El plano del Sol es llamado la esfera de la igualdad, ya que aquí ni la energía ni la substancia predominan.  El monocordio mundanal consiste de una cuerda hipotética extendida desde la base de la pirámide de la energía hasta la base de la pirámide de la substancia.

Sánchez & Rivera, Traductoras.  2011, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com

TEORIA DE LA MUSICA ELEMENTAL - Imagen




De La Musica Mundana de Fludd.

 
Teoría de la Música Elemental.

En este diagrama, nuevamente se emplean dos pirámides compenetradas; una de ellas representa el fuego, y la otra, la tierra.  Según la ley de la armonía elemental, se demuestra que el fuego no entra en la composición de la tierra; y que la tierra no entra en la composición del fuego.  Las figuras en el diagrama desglosan las relaciones armónicas existentes entre los cuatro elementos principales, según lo dispusieron tanto Fludd como los pitagóricos.  La tierra consiste de cuatro partes de su propia naturaleza; el agua consiste de tres partes de tierra y una parte de fuego.  La esfera de la igualdad es un punto hipotético en el cual hay un equilibrio de dos partes de tierra y dos de fuego.  El aire se compone de tres partes de fuego y una de tierra; el fuego, de cuatro partes de su propia naturaleza.  Así que la tierra y el agua tienen en igual proporción el porcentaje de 4 a 3, o la armonía del diatesaron, y el agua y la esfera de la igualdad el porcentaje de 3 a 2, o la armonía de la diapente.  El fuego y el aire también tienen en igual proporción el porcentaje de 4 a 3 (armonía de diatesaron), y el aire y la esfera de la igualdad el porcentaje de 3 a 2 (armonía de diapente).  Como la suma de una diatesaron y una diapente equivale a una diapason, u octava, es evidente que tanto la esfera del fuego como la de la tierra están en armonía de diapason con la esfera de la igualdad, y también que el fuego y la tierra están en armonía de disdiapason entre sí.

Sánchez & Rivera, Traductoras.  2011, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com

LOS CUATRO ELEMENTOS Y SUS INTERVALOS CONSONANTICOS - Imagen




De La Musica Mundana de Fludd.


Los Cuatro Elementos y sus Intérvalos Consonanticos.

En este diagrama, Fludd dividió cada uno de los cuatro elementos principales en tres subdivisiones.  La primera división de cada elemento es la más densa, que, de alguna forma, parte de la substancia directamente inferior a esta.  (Excepto en el caso de la tierra, que no tiene estado inferior en sí).  La segunda división consiste del elemento en su estado relativamente puro, mientras que la tercera es aquella condición donde el elemento parte, de alguna forma, de la substancia inmediatamente superior a ésta.  Por ejemplo, la división más baja del elemento del agua es sedimentaria, ya que contiene substancia terrestre en solución; la segunda división representa el agua en su estado más común  --salada--  como en el caso del océano; y la tercera división es el agua en su estado más puro  --libre de sal.  El intérvalo armónico asignado a la división más baja de cada elemento es un tono; a la división central,  también un tono, pero a la división superior, medio tono, ya que parte de la división que está inmediatamente sobre ésta.  Fludd enfatiza el hecho de que, como los elementos ascienden en series de dos tonos y medio, el diatesaron es el intérvalo armónico dominante de los elementos.

Sánchez & Rivera, Traductoras.  2011, Puerto Rico. riverafarrell@gmail.com


miércoles, 6 de julio de 2011

LA TEORIA PITAGORICA DE LA MUSICA Y EL COLOR

Manly P. Hall

Introducción


Armonía es un estado reconocido por grandes filósofos como el prerrequisito inmediato de la belleza.  Un compuesto es denominado bello solo cuando sus partes están en combinación armoniosa.  El mundo es denominado bello, y su Creador es llamado el Bien porque inevitablemente el bien debe actuar de conformidad con su propia naturaleza; y los buenos actos, según su propia naturaleza, es armonía; ya que el bien que este alcanza esta en armonía con el bien que este es.  Por lo tanto, la belleza es armonía manifestando su propia naturaleza intrínseca en el mundo de la forma.

El universo se compone de gradaciones sucesivas de bien; estas ascienden desde la materia (que es el grado menor del bien) hasta el espíritu (que es el grado mayor del bien).  En el hombre, su naturaleza superior es el súmmum bonun.  Por lo tanto, le sigue que su naturaleza más elevada esta inclinada a conocer el bien, porque el bien externo para él en el mundo está en emisión armónica con el bien que está presente en su alma.  Por lo tanto, lo que el hombre llama mal, es, al igual que la materia, meramente el menor grado de su propio opuesto.  De igual forma, el menor grado del bien presupone el menor grado de armonía y belleza.  Así que, la deformidad (el mal) es en realidad la combinación menos armoniosa de los elementos naturalmente armónicos como unidades individuales.  La deformidad es artificial ya que, siendo el Bien la suma de todas las cosas, es natural que todas las cosas deban participar del Bien y estar dispuestas en combinaciones que sean armónicas.  La armonía es la expresión manifestada de la Voluntad del Bien eterno.



Traduccion del original en ingles The Pythagorean Theory of Music and Color del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  Sanchez y Rivera, Traductoras.  2011, Puerto Rico.



CORONA


    


Corona de flores?  Prosperidad y amor.  Corona de piedras preciosas?  Debemos cuidar de la vanidad a nuestro ego.  Corona de espinas?  Sacrificio doloroso pero de gran augurio espiritual; revisemos nuestras amistades, nos pueden jugar una mala pasada.  De estas tres, la más comentada es la de espinas, la cual, más que dolor, simboliza logro espiritual.  La corona de espinas de Cristo representa Su sufrimiento mental al bajar a nuestra atmosfera para enviarnos la fuerza que precisamos,  y todos nosotros primero tendremos que llevar una corona de espinas   ---sufriremos persecución y desprecio por el  mundo materialista---  antes de llevar la verdadera corona, la de oro.    Coronas van y coronas vienen pero la verdadera, la de oro…  es una radiación espiritual dorada que se desprende de la cabeza … ---viscosidad  aurifica o fortaleza sulfúrica (azufre), posesion de los fuegos solares y vitales, vida impersonal y plena de energia solar---,  la cual es visible solo a la mirada espiritual.