LOS CLAVOS DE LA PASION
Manly P. Hall
Los tres clavos de la Pasión han encontrado su camino dentro del simbolismo de muchas razas y creencias. Hay muchas leyendas relacionadas a estos clavos. Una de ellas es al efecto de que, originalmente, eran cuatro clavos; pero un cabalista y mago hebreo hizo que uno de estos perdiera la forma material tan pronto estuvo a punto de atravesar el pie del Maestro. Por esto se hizo necesario cruzar los pies. Otra leyenda narra que uno de los clavos fue martillado dentro de una corona, y que esta aun existe como la diadema imperial de una casa europea. Y aun otra historia cuenta que el ápice sobre la brida del caballo de Constantino era un clavo de la Pasión. Sin embargo, es improbable que los clavos fuesen hechos de hierro, ya que para aquella época era costumbre utilizar clavijas de madera afiladas. En su Rosacruces, Sus Ritos y Misterios, Hargrave Jennings llama la atención al hecho de que la marca o señal usada en Inglaterra para designar la propiedad real, que fue llamada la flecha principal, es nada más y nada menos que los tres clavos de la crucifixión agrupados, y que, al colocarlos punta con punta, forman el símbolo antiguo de la cruz TAU egipcia. En su Masonería Antigua, Frank C. Higgins reproduce el delantal Masónico de una colosal figura hecha de piedra localizada en Quirigua, Guatemala. El adorno central del delantal lo conforman los tres clavos de la Pasión, dispuestos exactamente igual que la flecha principal británica. Es muy significativo que se deban usar tres clavos para crucificar al Cristo, tres asesinos para matar a CHiram Abiff, y tres heridas para matar al Príncipe Coh, el Osiris Indo-Mexicano.
En su Gnósticos y Sus Restos, C.W. King describe una gema gnóstica de la siguiente forma: “El Pleroma Gnóstico, o la combinación de todos los Eones [esta] expresado por el boceto de un hombre sosteniendo un papiro***. La mano izquierda está formada como si fueran tres púas o clavos doblados; evidentemente el mismo símbolo que Belus a veces sostiene en su mano extendida sobre los cilindros babilonios, posteriormente descubiertos por los cabalistas judíos en las puntas de la letra Shin, y por los místicos medievales en los Tres Clavos de la Cruz.” Desde este punto, Hargrave Jennings continua con las especulaciones de King, señalando el parecido del clavo con un obelisco, o pilar, y que el valor Cabalístico de la letra hebrea Shin, o Sin, es 300, a saber, 100 por cada púa.
Los clavos de la Pasión son símbolos muy importantes, especialmente cuando nos damos cuenta de que, según los sistemas esotéricos de la cultura, hay ciertos centros secretos de fuerza en las palmas de las manos y en las plantas de los pies.
El traspasar de los clavos y el flujo de sangre y agua de las heridas se consideraban simbólicos en ciertas prácticas filosóficas secretas del Templo. Muchas deidades orientales tienen símbolos misteriosos en sus manos y pies. Las llamadas huellas de Buda usualmente están adornadas con un resplandor magnifico justo en el punto donde el clavo perforo el pie de Cristo.
En sus notas sobre la teología de Jacobo Bohme, el Dr. Franz Hartmann resume el simbolismo místico de la crucifixión de la siguiente manera: “La cruz representa la vida terrena, y la corona de espinas representa los sufrimientos del alma dentro del cuerpo elemental; pero también representa la victoria del espíritu sobre los elementos de la oscuridad. El cuerpo está desnudo; lo que indica que el candidato a la inmortalidad debe despojarse a sí mismo de todo deseo por las cosas terrenas. La figura esta clavada a la cruz, lo cual simboliza la muerte y entrega de la voluntad propia, y que esta no debe intentar lograr nada por su propio poder; sino simplemente servir de instrumento dentro del cual se ejecuta la voluntad Divina. Sobre la cabeza están inscritas las letras: I.N.R.J., cuyo significado más importante es: In Nobis Regnat Jesus (Jesús reina dentro de nosotros). Pero el significado de dicha inscripción prácticamente puede ser conocido solo por aquellos que, relativamente, en realidad han muerto al mundo de los deseos, y que han resucitado sobre la tentación por la existencia personal; o, para expresarlo de otra forma, por aquellos que han vivido en Cristo, y en quienes el reino de Jesús (la santa voluntad-amor que sale del corazón de Dios) le fue establecido.” Una de las interpretaciones más interesantes de la alegoría de la crucifixión es aquella que identifica al hombre Jesús con la conciencia personal del individuo. Esta conciencia personal es la que se forma y mora en el sentido del estado de separación; y antes de que el alma aspirante pueda reunirse con el Padre omnipresente y que todo lo llena, esta personalidad debe sacrificarse para que la Conciencia Universal pueda liberarse.
Traduccion del original en ingles The Nails of the Passion del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall. Sanchez y Rivera, Traductoras. 2011, Puerto Rico; riverafarrell@gmail.com
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