Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.
MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

miércoles, 28 de diciembre de 2011

LOS COLORES SOLARES - El Sol, Deidad Universal - Manly P. Hall


EL SOL, DEIDAD UNIVERSAL

Manly P. Hall


Los Colores Solares


La tan sostenida teoría de tres colores primarios y cuatro secundarios es puramente exotérica, ya que desde los períodos más antiguos se sabe que hay siete colores primarios, y no tres; pero el ojo humano es capaz de ver solo tres de ellos.  De esta forma, aunque el verde puede formarse al combinar azul y amarillo, también existe un verde primario o verdadero que no es un compuesto.  Esto puede comprobarse al romper el espectro con un prisma.  Helmholtz halló que los llamados colores secundarios del espectro no podían ser descompuestos en sus supuestos colores primarios.  De esta forma, si se pasa por un segundo prisma, el naranja del espectro no se divide en rojo y amarillo, sino que permanece naranja.

La conciencia, la inteligencia y la fuerza están adecuadamente simbolizadas por los colores azul, amarillo y rojo.  Por otra parte, los efectos terapéuticos de los colores, están en armonía con este concepto, ya que el azul es un color purificante, calmante y eléctrico; el amarillo es vitalizante y refinado; y el rojo es un color inquietante y conductor de calor.  También se ha demostrado que los minerales y las plantas afectan la constitución humana según sus colores.  De esta forma, una flor amarilla generalmente produce una medicina que afecta la constitución de una manera similar a la que lo hace la luz amarilla o el tono musical mi.  Una flor naranja influenciara de una manera similar a la luz naranja; y, como es uno de los llamados colores secundarios, puede corresponder al tono re o al acorde de do y mi.

Los antiguos pensaban que el espíritu del hombre correspondía con el color azul, la mente con el amarillo y el cuerpo con el rojo.  Por lo tanto, el cielo es azul, la Tierra es amarilla, y el infierno   ---o el mundo inferior---   es rojo.  La condición ardiente del infierno meramente simboliza la naturaleza de la esfera o plano de fuerza del cual este se compone.  En los Misterios griegos, la esfera irracional siempre fue considerada roja, ya que representaba aquella condición en la cual la conciencia esta esclavizada por los placeres y las pasiones de la naturaleza inferior.  En India, algunos dioses están mostrados con una piel azul   ---usualmente atributo de Vishnu---   para representar su constitución divina y supermundana.  Según la filosofía esotérica, el azul es el color verdadero y sagrado del sol.  La aparente sombra naranja-amarilla de este orbe es el resultado de la inmersión de sus rayos en las substancias del mundo ilusorio.

En el simbolismo original de la Iglesia Cristiana, los colores eran sumamente importantes y su uso fue regulado conforme a reglas cuidadosamente preparadas.  Sin embargo, desde la Edad Media, la indiferencia con la cual se han utilizado los colores ha resultado en la pérdida de sus más profundos significados emblemáticos.  En su aspecto primario, el blanco o el plateado representaban vida, pureza, inocencia, alegría y luz; el rojo representaba el sufrimiento y la muerte de Cristo y de Sus santos, y también el amor divino, la sangre y la lucha o el sufrimiento; el azul, la esfera celestial y los estados de devoción y contemplación; el amarillo o el oro, gloria, fertilidad y bondad; el verde, fecundidad, juventud y prosperidad; el violeta, humildad, profundo afecto y pena; el negro, muerte, destrucción y humillación.  En el arte eclesiástico antiguo, los colores en la ropa y en los adornos también revelaban si un santo había sido martirizado, así como el carácter de la obra que había realizado para merecerse la canonización.

Además de los colores del espectro, hay un amplio número de ondas vibratorias de color, algunas tan bajas y otras tan altas como para que el aparato óptico humano las pueda registrar.  Causa consternación el contemplar la ignorancia colosal del hombre con relación a estos panoramas  de espacio abstracto.  Así como en el pasado el hombre exploró continentes desconocidos, de igual forma en el futuro, armado con curiosos implementos destinados para ese propósito, el hombre explorará estas poco conocidas firmezas de luz, color, sonido y conciencia.






Traducción del original en inglés The Sun, a Universal Deity (Solar Colors) del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  © Sánchez & Rivera, Traductoras.  2011, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com

  


martes, 27 de diciembre de 2011

EL SOL, DEIDAD UNIVERSAL

Manly P. Hall


El Sol de Medianoche


Al describir su iniciación (véase lo anterior), Apuleyo dijo: “A la medianoche, vi el sol brillando con una esplendida luz.”  El sol de medianoche también fue parte del misterio de la alquimia.  Este simbolizaba el espíritu en el hombre brillando a través de la oscuridad de sus organismos humanos.  También hacía referencia al sol espiritual en el sistema solar que los místicos podían ver tanto a medianoche como a mediodía, con la Tierra material quedando imposibilitada de obstruir los rayos de este orbe Divino.  Algunos dicen que las misteriosas luces que iluminaban los templos de los Misterios egipcios durante las horas nocturnas eran reflejos del sol espiritual recolectados por los poderes mágicos de los sacerdotes.  La extraña luz vista por YO-SOY-EL-HOMBRE diez millas bajo la superficie de la Tierra en esa alegoría Masónica admirable Atidorfa (Afrodita escrito al revés), puede muy bien referirse al misterioso sol de medianoche de los ritos antiguos.

A veces, las concepciones primitivas relacionadas con la lucha entre los principios del Bien y el Mal se basaban en las alternancias del día y la noche.  Durante la Edad Media, las prácticas de magia negra estaban restringidas a las horas nocturnas; y aquellos que le servían al Espíritu del Mal fueron llamados magos negros; mientras, aquellos que le servían al Espíritu del Bien fueron llamados magos blancos.  El negro y el blanco estaban asociados, respectivamente, con la noche y el día, y en muchas épocas en las mitologías de diferentes pueblos, se hace alusión al conflicto infinito entre la luz y la sombra.

El Demonio egipcio, Tifón, fue simbolizado en parte como cocodrilo y en parte como marrano, ya que estos animales son toscos y terrenos tanto en apariencia como en temperamento.  Desde que el mundo comenzó a ser mundo, las cosas vivientes le han temido a la oscuridad; aquellas pocas criaturas que la usan como escudo para sus maniobras usualmente estaban ligadas al Espíritu del Mal.  En consecuencia, los gatos, murciélagos, sapos y búhos están asociados a la brujería.  En algunas partes de Europa aun existe la creencia de que en la noche, los magos negros asumen cuerpos de lobos y vagan destruyendo.  De esta noción se originaron las historias de los hombres lobos.  Como vivían en la tierra, las serpientes fueron asociadas con el Espíritu de la Oscuridad.  Como la batalla entre el Bien y el Mal se centra en el uso de las fuerzas generativas de la Naturaleza, las serpientes aladas representan la regeneración de la naturaleza animal del hombre o aquellos Grandiosos en quienes se completa esta regeneración.  A veces, entre los egipcios los rayos del sol se muestran como si tuviesen manos humanas.  Los Masones encontraran una conexión entre estas manos y la muy conocida Garra del León que devuelve todas las cosas a la vida con su apretón.




Traducción del original en ingles The Sun, a Universal Deity (The Midnight Sun) del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  © Sánchez & Rivera, Traductoras.  2011, Puerto Rico.  madias85@yahoo.com




viernes, 23 de diciembre de 2011

EL SOL, DEIDAD UNIVERSAL



EL SOL, DEIDAD UNIVERSAL

Manly P. Hall


El Sol en Simbología Alquímica

El oro es el metal del sol, y muchos lo han considerado como luz solar cristalizada.  Cuando el oro se menciona en los sistemas alquímicos,  puede ser como metal en sí o como el orbe celestial que es la fuente, o espíritu, del oro.  También puede ser azufre, ya que su naturaleza ardiente también fue asociada con el sol.

Como el oro era el símbolo del espíritu, y los metales base representaban la naturaleza inferior del hombre, algunos alquimistas fueron llamados “mineros”, y fueron mostrados con picos y palas cavando en la tierra en busca del metal precioso   ---aquellas cualidades sublimes del temperamento enterradas en la mundanalidad del materialismo y la ignorancia.  El diamante oculto en el corazón del carbón negro ilustraba el mismo principio.  Los Iluminati usaban una perla escondida en el cascaron de una ostra en las profundidades del mar para representar los poderes espirituales.  De esta forma, los que buscaban la verdad se volvían pescadores de perlas: ellos descendían al mar de la ilusión material buscando un entendimiento que los iniciados denominaron “la Perla del Gran Precio”. 

Cuando los alquimistas decían que cada cosa animada e inanimada en el universo contenía las semillas del oro, se referían a que aún los granos de arena poseían una naturaleza espiritual, ya que el oro era el espíritu de todas las cosas.  El siguiente axioma Rosacruz, que habla sobre las semillas del oro espiritual, es muy importante: “Una semilla es ineficaz e impotente a menos que sea colocada en su molde adecuado”.  Franz Hartmann hace un comentario sobre este axioma con estas palabras con luz: “Un alma no puede desarrollarse y progresar sin un cuerpo adecuado, porque el cuerpo físico es el que provee el material para su desarrollo”.  (Véase En el Pórtico del Templo de la Sabiduría).

El propósito de la alquimia no era hacer algo de la nada, sino fertilizar y nutrir la semilla que ya estaba presente.  Realmente, su proceso no creo oro, sino que hizo que la siempre presente semilla de oro creciera y floreciera.  Todo cuanto existe tiene un espíritu   ---la semilla de la Divinidad dentro de sí---   y la regeneración no es el proceso de intentar colocar algo donde no haya existido previamente.  En realidad, la regeneración es el desenvolvimiento de la Divinidad omnipresente en el hombre, que esta Divinidad pueda brillar como un sol e iluminar todo con lo que entre en contacto.





Traducción del original en inglés The Sun, a Universal Deity (The Sun in Alchemical Symbology) del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  © Sánchez & Rivera, Traductoras.  2011, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com

jueves, 22 de diciembre de 2011

EL SOL, DEIDAD UNIVERSAL

Manly P. Hall


Los Habitantes Celestiales del Sol


Al describir a los ángeles, arcángeles y a otras criaturas celestiales, los Rosacruces y los Iluminati decían que estos parecían pequeños soles, que eran centros de energía radiante rodeados por rayos de Potencia.  De estos efusivos rayos de fuerza se deriva la creencia popular de que los ángeles tienen alas.  Estas alas son abanicos de luz parecidos a coronas, por medio de los cuales las criaturas celestiales se impulsan a través de las sutiles esencias de los mundos incorpóreos.

Los verdaderos místicos están unánimes en su negación de la teoría de que los ángeles y arcángeles tienen forma humana, como a veces son mostrados.  Una figura humana sería totalmente ineficaz en las substancias etéreas a través de las cuales estos se manifiestan.  La ciencia ha hecho largos debates sobre la probabilidad de que existan otros planetas que están siendo habitados.  Las objeciones a la idea se basan en el argumento de que las criaturas con organismos humanos posiblemente no puedan existir en los ambientes de Marte, Júpiter, Urano y Neptuno.  Este argumento falla en tomar en consideración la ley universal de ajuste al ambiente de la Naturaleza.  Los antiguos sostenían que la vida tenía su origen en el sol; y que, cuando todo se empapaba con la luz del orbe solar, era capaz de absorber los elementos de la vida solar y, más tarde, irradiarlos como flora y fauna.  Un concepto filosófico tenía al sol como padre, y a los planetas como embriones que aun estaban conectados al cuerpo solar por medio de cordones umbilicales etéreos que servían de canales para llevar vida y alimento a los planetas.

Algunas órdenes secretas han ensenado que el sol estaba habitado por una raza de criaturas con cuerpos compuestos por un éter radiante y espiritual que no era diferente en sus componentes a la propia bola brillante actual del sol.  El calor solar no tenia efecto dañino alguno sobre ellas, porque sus organismos estaban lo suficientemente refinados y sensibilizados como para armonizar con la asombrosa proporción vibratoria del sol.  Estas criaturas parecen soles en miniatura, eran un poco más grandes que un plato de comida, aunque algunas de las más poderosas son considerablemente más grandes.  Su color es la luz blanca dorada del sol; y de ellas emanan cuatro rayos de Potencia.  A veces, estos rayos tienen una longitud muy grande y están en constante movimiento.  Puede notarse una palpitación peculiar a través de la estructura de la esfera, que se comunica en forma de ondas con los rayos emanantes.  La esfera más grande y luminosa de todas es el Arcángel Miguel; y los cristianos modernos llamaron a la orden completa de vida solar, que lo asemeja y que mora sobre el sol, “los arcángeles” o “los espíritus de la luz”.





N. de las T.

En el texto en ingles aparecen las palabras “vril” y “vrilic” al hacer referencia a los rayos que emanan los habitantes celestiales del sol, entiéndase por esta palabra: potencia, fluido energético o energía vital y espiritual.


Traducción del original en ingles The Sun, a Universal Deity (The Celestial Inhabitants of The Sun) del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  © Sánchez & Rivera, Traductoras.  2011, Puerto Rico.  madias85@yahoo.com


 


lunes, 19 de diciembre de 2011

LOS TRES SOLES - Imagen


(De Predicciones Astrológicas para 1648, 1649 y 1650 de Lilly)


LOS TRES SOLES

La siguiente descripción de este fenómeno aparece en una carta escrita por Jeremías Shakerley en Lancashire, el 4 de marzo de 1648: “El pasado lunes 28 de febrero, con el Sol salieron dos Parelii, uno a cada lado; sus distancias de este era de aproximadamente diez grados; ellos continuaron inmóviles a la misma distancia del Cenit, o altura que el Sol sobre el Horizonte; y de la partes opuestas al Sol, parecían salir algunos rayos brillantes, que no eran diferentes a aquellos que el Sol envió de la parte de atrás de una nube, sino que eran más brillantes.  Las partes de estos Parelii que estaban hacia el Sol, eran de colores mixtos, donde el verde y el rojo dominaban más: Había un tenue Arcoíris un poco por encima de ellos; este apenas se podía discernir, y era de un color brillante, con la parte cóncava hacia el Sol, y los extremos parecían tocar los Parelii: Sobre eso, en un aire diáfano y claro, apareció otro Arcoíris llamativo, embellecido con diversos colores: era lo más próximo que pude discernir al Cenit; parecía una curva de unión menor que el otro, estaban espalda con espalda y a una distancia considerable entre ambas: En o cerca de la aparente hora de la Luna llena, desaparecieron, dejando terror en abundancia y asombro en aquellos que lo vieron”.  (Véase William Lilly).




Traducción del original en inglés The Three Suns del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  © Sánchez & Rivera, Traductoras.  2011, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com


 

EL SOL, DEIDAD UNIVERSAL



EL SOL, DEIDAD UNIVERSAL

Manly P. Hall


Los Tres Soles


Al igual que la naturaleza del hombre, los antiguos sabios dividieron el orbe solar en tres cuerpos separados.  Según los místicos, en cada sistema solar hay tres soles análogos a los tres centros  de vida en cada constitución individual.  A estos se les llama tres luces: el sol espiritual, el sol intelectual o “soular” y el sol material (que ahora la Masonería simboliza con tres velas).  El sol espiritual manifiesta el poder de Dios el Padre; el sol “soular” irradia la vida de Dios el Hijo; y el sol material es el vehículo de manifestación de Dios el Espíritu Santo.  Los místicos dividieron la naturaleza del hombre en tres partes diferentes: espíritu, alma y cuerpo.  Su cuerpo físico fue desenvuelto y vitalizado por el sol material; su naturaleza espiritual fue iluminada por el sol espiritual; y su naturaleza intelectual fue redimida por la verdadera luz de gracia   ---el sol”soular”.  El alineamiento de estos tres orbes en los cielos fue una explicación ofrecida para el hecho particular de que las orbitas de los planetas no son circulares, sino elípticas.

Los sacerdotes paganos siempre consideraban el sistema solar como un “Hombre Magnifico”, e hicieron su analogía de estos tres centros de actividad desde los tres principales centros de vida del cuerpo humano: el cerebro, el corazón, y el sistema generativo.  La Transfiguración de Jesús describe tres tabernáculos, con el más grande en el centro (el corazón), y uno más pequeño a cada lado (el cerebro y el sistema generativo).  Es posible que la hipótesis filosófica de la existencia de los tres soles este basada en un peculiar fenómeno natural que ha ocurrido muchas veces en la historia.  En el quincuagesimoprimer ano después de Cristo, se observaron en el cielo tres soles a la misma vez, y esto también ocurrió en el sexagesimosexto ano.  En el sexagesimonoveno ano, se observaron dos soles juntos.  Según William Lilly, entre los años 1156 y 1648, se registraron veinte incidentes similares.

Al reconocer el sol como el supremo benefactor del mundo material, los Herméticos creían que había un sol espiritual que ministraba las necesidades de la parte invisible y divina de la Naturaleza   ---la humana y la universal.  Con respecto a este tema, el gran Paracelso escribió: “Hay un sol terrenal que es el principio de todo calor, y todo el que sea capaz de ver puede ver el sol; y aquellos que están ciegos y no lo pueden ver, pueden sentir su calor.  Hay un Sol Eterno  que es la fuente de toda sabiduría, y aquellos cuyos sentidos espirituales hayan despertado a la vida verán ese sol y estarán conscientes de Su existencia; pero aquellos que no han alcanzado una conciencia espiritual aun pueden sentir Su poder por medio de una facultad interna que se llama Intuición.”

Algunos eruditos Rosacruces le han dado títulos especiales a estas tres fases del sol: al sol espiritual lo llamaron Volcán; al sol intelectual y “soular”, lo llamaron Cristo y Lucifer, respectivamente; y, al sol material, el Jehová Demiurgo judío.  Aquí, Lucifer representa la mente intelectual sin la iluminación de la mente espiritual; por lo tanto, es “la falsa luz”.  Finalmente, la falsa luz es vencida y redimida por la verdadera luz del alma, llamada el Segundo Logos o Cristo.  Los procesos secretos por los cuales el intelecto Luciferino es transmutado en intelecto Cristico constituyen uno de los grandes secretos de la alquimia, y están simbolizados por el proceso de transmutar metales base en oro.

En el raro tratado, Los Símbolos Secretos de Los Rosacruces, Franz Hartmann define al sol alquímicamente como: “El Símbolo de Sabiduría.  El Centro de Poder o Corazón de las cosas.  El Sol es un centro de energía y una fuente inagotable de poder.  Cada ser viviente contiene dentro de sí un centro de vida, que puede crecer hasta convertirse en un Sol.  En el corazón del regenerado, el poder divino, estimulado por la Luz del Logos, crece hasta convertirse en un Sol que ilumina su mente.”  En una nota, el mismo autor amplio su descripción al añadir: “El sol terrestre es la imagen o reflejo del invisible sol celestial; el primero es en el reino del Espíritu lo que el segundo es en el reino de la Materia; pero el segundo recibe su poder del primero.”

En la mayoría de los casos, las religiones de la antigüedad concuerdan en que el visible sol material fue más un reflector que una fuente de poder.   A veces, el sol era representado como un escudo llevado en el brazo del Dios Sol, como por ejemplo, Frey, la Deidad Solar escandinava.  Este sol reflejaba la luz del invisible sol espiritual, que era la verdadera fuente de vida, luz y verdad.  La naturaleza física del universo es receptiva; es un reino de efectos.  Las causas invisibles de estos efectos pertenecen al mundo espiritual.  Tenemos entonces que el mundo espiritual es la esfera del proceso causativo; el mundo material es la esfera de los efectos; mientras que el mundo intelectual   ---o el alma---   es la esfera de la mediación.  De esta forma, Cristo, el intelecto superior personificado y el alma de la naturaleza, es llamado “el Mediador” que, en virtud de Su posición y poder, dice: “Nadie puede venir al Padre, si no es a través de mi.”

Lo que es el sol para el sistema solar, lo es el espíritu para los cuerpos del hombre; ya que sus naturalezas, órganos y funciones son como planetas que rodean la vida central (o sol) y que viven sobre sus emanaciones.  El poder solar en el hombre está dividido en tres partes que son llamadas el espíritu humano triple del hombre.  Se dice que estas tres naturalezas espirituales son radiantes y trascendentales; unidas, forman la Divinidad en el hombre.  La triple naturaleza inferior del hombre   ---que consiste de su organismo físico, su naturaleza emocional y sus facultades mentales---   refleja la luz de su triple Divinidad y da testimonio de Esta en el mundo físico.  Los tres cuerpos del hombre están simbolizados por un triangulo vertical; su triple naturaleza espiritual esta simbolizada por un triangulo invertido.  Cuando se unen en forma de una estrella de seis puntas, estos dos triángulos fueron llamados por los judíos “La Estrella de David”, “el Sello de Salomón”; y hoy día, se conocen más comúnmente como “la Estrella de Sion”.  Estos triángulos simbolizan los universos espirituales y materiales unidos en la constitución de la criatura humana, que participa tanto de la Naturaleza como de la Divinidad.  La naturaleza animal del hombre participa de la Tierra; su naturaleza divina participa de los cielos; y su naturaleza humana participa del mediador. 




Traducción del original en ingles The Sun, a Universal Deity (The Three Suns) del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  © Sánchez & Rivera, Traductoras.  2011, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com



domingo, 18 de diciembre de 2011

Queda definida la Ciudadania Universal como aquella que reconoce a todo ser humano   ---y grupo de humanos---   en funcion de su humanidad y no de su origen nacional.  Todo ser humano debe ser titular de derechos economicos, sociales, politicos y culturales, con respeto a la diversidad, ahi donde estén. 
  
18 de diciembre   -  Dia Internacional del Migrante

viernes, 16 de diciembre de 2011

EL DIA DEL NACIMIENTO DEL SOL - Manly P. Hall

EL SOL, DEIDAD UNIVERSAL

Manly P. Hall



El Día del Nacimiento del Sol


Los paganos separaron el 25 de diciembre como la fecha de nacimiento del Hombre Solar.  Se regocijaron, festejaron, se reunieron en procesiones e hicieron ofrendas en los templos.  La oscuridad del invierno había terminado y el glorioso hijo de la luz regresaba al Hemisferio Norte.  Con su último esfuerzo, el antiguo Dios Sol había derribado la casa de los filisteos (los Espíritus de la Oscuridad), y también había despejado el camino para el nuevo sol que ese día había nacido de las profundidades de la Tierra en medio de las bestias simbólicas del mundo inferior.

Con relación a esta época de celebración, un Maestro de Artes anónimo de la Universidad de Balliol, en Oxford, en su erudito tratado, Humanidad   ---Su Origen y Destino, dice: “Los romanos también tenían su festival solar, así como sus juegos del circo en honor al nacimiento del dios del día.  Ocurrió el octavo día antes de las calendas de enero, a saber el 25 de diciembre.  Servio, en su comentario sobre el verso 720 del séptimo libro de La Eneida, en el cual Virgilio habla sobre el nuevo sol, dice que, correctamente hablando, el sol es nuevo el día 8 de las calendas de enero   ---a saber, el 25 de diciembre.  En el tiempo de Leo I. (Leo, Serm. xxi. De Nativ. Dom. p.148), algunos Padres de la Iglesia dijeron que ‘lo que hacía que el festival (de la Navidad) fuese venerable era menos el nacimiento de Jesucristo que el regreso, y, como lo expresaron, el nuevo nacimiento del sol’.  Fue el mismo día que el nacimiento del Sol Invencible (Natalis solis invicti), se celebró en Roma, como puede observarse en los calendarios romanos, publicados durante el reino de Constantino y Julián (Himno al Sol, p.155).  Este epíteto ‘Invicto’ es el mismo que los persas le otorgaron a este mismo dios, a quien adoraron bajo el nombre de Mitra, y a quien hicieron nacer en una gruta (Justino. Dial. cum Fryph. P.305), de la misma forma que el está representado como si estuviese naciendo en un establo, bajo el nombre de Cristo, por los cristianos.”

Con relación a la Fiesta Católica de la Asunción y a su paralelo en la astronomía, el mismo autor  añade: “Al término de ocho meses, cuando el dios-sol, habiendo ya crecido, cruza el octavo signo, él absorbe a la Virgen Celestial en su flameante marcha, y ella desaparece en medio de los rayos luminosos y de la gloria de su hijo.  Este fenómeno, que ocurre cada año más o menos para mediados de agosto, dió lugar a un festival que aún existe, y en el cual se supone que la madre de Cristo, apartándose de su vida terrena, está asociada con la gloria de su hijo, y sea colocada a su lado en los cielos.  El calendario romano de Columella (Col. 1. II. cap ii. p.429) marca la muerte o desaparición de Virgo en este período.  El sol, dice él, pasa a Virgo el decimotercer día antes de las calendas de septiembre.  Allí es donde los católicos colocan la Fiesta de la Asunción, o la reunión de la Virgen con su Hijo.  Anteriormente, esta fiesta fue llamada la fiesta de la Transición de la Virgen (Beausobre. Tomo i. p.350); y en la Biblioteca de los Padres (Bibl. Patr. vol. II, parte ii. p.212) tenemos un relato de la Transición de la Virgen Bendecida.  Los antiguos griegos y romanos tienen fijada para este día la asunción de Astraea, que también es esta misma Virgen.”

Esta Virgen madre, que da a luz al Dios Sol que el cristianismo había preservado tan fielmente, es un recordatorio de la inscripción que apareció en el Templo de Sais relacionada a su prototipo egipcio, Isis: El fruto que he procreado es el Sol.  Como la Virgen fue asociada por los antiguos paganos con la luna, no hay duda de que estos también entendían su posición como una constelación en los cielos, ya que casi todos los pueblos de la antigüedad la acreditaron como la madre del sol, y se dieron cuenta de que aunque la luna no podía ocupar esa posición, el signo de Virgo podía, y pudo dar a luz al sol fuera de su lado el día 25 de diciembre.  Alberto Magno dice, “Sabemos que el signo de la Virgen Celestial se elevó sobre el Horizonte en el momento en que fijamos el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo”.

Entre algunos astrónomos árabes y persas, las tres estrellas que forman el cinturón de Orión, fueron llamadas los Magos que vinieron a rendirle tributo al joven Dios Sol.  El autor de Humanidad   ---Su Origen y Destino  contribuye con la siguiente información adicional: “En Cáncer, que había salido al meridiano a medianoche, está la constelación del Establo y el Asno.  Los antiguos lo llamaron Præsepe Jovis.  En el norte se ven las estrellas del Oso, que los árabes llamaron Marta y María; y, de la misma forma, se ve el ataúd de Lázaro.”  De esta forma, el esoterismo del paganismo fue incorporado al cristianismo, aunque sus claves están perdidas.  La iglesia cristiana sigue ciegamente las costumbres antiguas y cuando se les pregunta cuál es la razón, ofrecen explicaciones superficiales e insatisfactorias, como si quisieran olvidar o ignorar el hecho indiscutible de que cada religión se basa en las doctrinas secretas de su predecesor.




Traducción del original en inglés The Sun, a Universal Deity (The Birthday of the Sun) del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  © Sánchez & Rivera, Traductoras.  2011, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com



N. de las T.: En la Antigua Roma, calendas hace referencia al primer día de cada mes.

jueves, 15 de diciembre de 2011

EL CRISTIANISMO Y EL SOL - Manly P. Hall

EL SOL, DEIDAD UNIVERSAL

Manly P. Hall


El Cristianismo y El Sol

Por razones que sin duda consideraban adecuadas, aquellos que escribían la crónica de la vida y hechos de Jesús creyeron que era conveniente metamorfosearlo en una deidad solar.  El Jesús histórico fue olvidado; casi todos los acontecimientos sobresalientes registrados en los cuatro Evangelios tienen sus correlaciones en los movimientos, fases o funciones de los cuerpos celestiales.

Entre otras alegorías que el cristianismo tomó prestadas de la antigüedad pagana, se encuentra la historia del hermoso Dios Sol de ojos azules, con Su cabello dorado cayendo sobre Sus hombros, vestido de pies a cabeza de blanco inmaculado y llevando en Sus brazos al Cordero de Dios, símbolo del equinoccio de primavera.  Este apuesto joven es un compuesto de Apolo, Osiris, Orfeo, Mitras y Baco, ya que El tiene algunas características en común con cada una de estas deidades paganas.

Los filósofos de Grecia y Egipto dividieron en cuatro partes la vida del sol durante el año; por lo tanto, simbolizaron al Hombre Solar con cuatro figuras diferentes.  Cuando El nació en el solsticio de invierno, el Dios Sol fue simbolizado como un infante dependiente que, de alguna manera misteriosa, había logrado escapar de los Poderes de la Oscuridad que buscaban destruirlo cuando aún estaba en la cuna del invierno.  Como estaba débil en esta estación del año, el sol no tenía rayos dorados (o bucles de cabello), pero la supervivencia de la luz a través de la oscuridad del invierno fue simbolizada por un cabello diminuto que por sí solo adornaba la cabeza del Niño Celestial.  (Como el nacimiento del sol ocurrió en Capricornio, a veces, éste estaba representado como si fuese amamantado por una cabra).

En el equinoccio de primavera, el sol había crecido hasta convertirse en un hermoso joven.  Su cabello dorado caía en bucles sobre sus hombros y su luz, como lo dijo Schiller, se extendía a todas las partes del infinito.  En el solsticio de verano el sol se convirtió en un hombre fuerte, de barba pesada, que, en la plenitud de la madurez, simbolizaba el hecho de que en este período del año, la Naturaleza es más fuerte y fecunda.  En el equinoccio de otoño, el sol fue mostrado, dentro del olvido de la oscuridad del invierno, como un hombre envejecido, arrastrando los pies, con la espalda doblada y con bucles blanqueados.  De esta forma, al sol se le asignaron los doce meses como el período de su vida.  Durante este período, circulaba por los doce signos del zodiaco en una magnifica marcha triunfal.  Cuando llegó el otoño, entró, como Sansón, a la casa de Dalila (Virgo), donde sus rayos fueron cortados y perdió su fuerza.  En la Masonería, los crudos meses de invierno están simbolizados por tres asesinos que buscaban destruir al Dios de la Luz y la Verdad.

La llegada del sol fue aclamada con regocijo; la hora de su partida fue vista como un período separado para el dolor y la infelicidad.  El glorioso y radiante orbe del día, la luz verdadera “que ilumina a cada hombre que viene al mundo”, el benefactor supremo, que resucitó a todas las cosas de entre los muertos, que alimentó a las hambrientas multitudes, que calmó toda tempestad, que después de morir resucitó y devolvió a la vida todas las cosas   ---este Espíritu Supremo de benignidad y filantropía, es conocido por el cristianismo como Cristo, el Redentor de mundos, el Unigénito del Padre, el Verbo hecho Carne, y la Esperanza de Gloria.



Traducción del original en inglés The Sun, a Universal Deity (Christianity and The Sun) del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  © Sánchez & Rivera, Traductoras.  2011, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com

miércoles, 14 de diciembre de 2011

SURYA, EL REGENTE DEL SOL - Imagen



De Panteón Hindú de Moor



SURYA, EL REGENTE DEL SOL


Moor describe esta figura de la siguiente manera: “La pieza fundida tiene nueve pulgadas de alto, representando al glorioso dios del día que posee las características de VISHNU sentado sobre una serpiente de siete cabezas; su carroza esta tirada por un caballo de siete cabezas y está siendo conducido por el ARUN sin piernas, una personificación del amanecer, o AURORA”.   (Véase Panteón Hindú de Moor).




Traducción del original en ingles The Sun, a Universal Deity (Surya, the Regent of the Sun) del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  © Sánchez & Rivera, Traductoras.  2011, Puerto Rico.  madias85@yahoo.com



 





martes, 13 de diciembre de 2011

LA TRINIDAD SOLAR - Imagenes


De Antigüedades Indias de Maurice


EL LEON DEL SOL


El sol que sale sobre la espalda del león o, astrológicamente, en la espalda del león, siempre ha sido considerado como símbolo de poder y soberanía.  Un símbolo muy similar al que se muestra en la parte superior aparece en la bandera de Persia, cuyos habitantes siempre han sido adoradores del sol.  Con frecuencia, los reyes y emperadores han asociado su poder terrestre con el poder celestial del orbe solar, y han aceptado al sol, o a una de sus bestias o aves simbólicas, como su emblema.  Nótese al león del Gran Mongol y las águilas de Cesar y Napoleón.







De Antigüedades Indias de Maurice




EL ORBE ALADO DE EGIPTO


Este símbolo que aparece sobre los pilares o puertas de muchos palacios y templos egipcios, es emblemático de las tres personas de la Trinidad egipcia.  Las alas, las serpientes y el orbe solar son la insignia de Amón, Ra y Osiris.








De Antigüedades de Montfaucon



EL ROSTRO SOLAR


Aquí se muestra la corona del sol en forma de una melena de león.  Este es un sutil recordatorio del hecho de que, anteriormente, el solsticio de verano tuvo lugar en el signo de Leo, el León Celestial.





Traducción del original en ingles The Sun, a Universal Deity (The Lion of the Sun, The Winged Globe of Egypt and The Solar Face) del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  © Sánchez & Rivera, Traductoras.  2011, Puerto Rico.  madias85@yahoo.com


lunes, 12 de diciembre de 2011

LA TRINIDAD SOLAR - Manly P. Hall

EL SOL, DEIDAD UNIVERSAL

Manly P. Hall


La Trinidad Solar

El sol, supremo entre todos los cuerpos celestiales visibles para los astrónomos de la antigüedad, le fue asignado a los más altos dioses y se convirtió en símbolo de la autoridad suprema del Propio Creador.  El concepto de la Trinidad, como se entiende en el mundo hoy día, ha salido de una profunda consideración filosófica de los poderes y principios del sol.  El principio de una Divinidad Trina no es peculiar para la teología cristiana o mosaica, sino que forma una parte sobresaliente del dogma de las más grandes religiones de las épocas antiguas y modernas.  Los persas, hindúes, babilonios y egipcios tenían sus Trinidades.  En cada caso, estas representaban la forma triple de una Inteligencia Suprema.  En la Masonería moderna, la Deidad esta simbolizada por un triangulo equilátero, cuyos tres lados representan las primeras manifestaciones del Eterno, que en Sí mismo está representado como una llama diminuta, llamada por los hebreos Yod (י).  Jacobo Bohme, el místico teutónico, llama a la Trinidad Los Tres Testigos, por cuyo medio lo invisible se hace conocido para el universo visible y tangible.

El origen de la Trinidad es obvio para cualquiera que observe las manifestaciones diarias del sol.  Como símbolo de toda Luz, este orbe tiene tres fases diferentes: elevación, mediodía y ocaso.  Por lo tanto, los filósofos dividieron la vida de todas las cosas en tres partes diferentes: crecimiento, madurez y decaimiento.  Entre la iluminación del amanecer y el crepúsculo del anochecer esta la gloria resplandeciente del mediodía.  Dios el Padre, el Creador del mundo, esta simbolizado por el amanecer.  Su color es azul, ya que el sol que sale por la mañana se cubre con rocío azul.  Dios el Hijo, el Iluminado enviado a dar testimonio de Su Padre ante todos los mundos, es el globo celestial del mediodía, radiante y magnífico, el melenudo León de Judá, el Salvador del Mundo de cabellos Dorados.  Su color es amarillo y Su poder no tiene fin.  Dios el Espíritu Santo es la fase de la puesta del sol, cuando el orbe del día, vestido de rojo flameante, descansa por un momento sobre la línea del horizonte y después desaparece en la oscuridad de la noche para vagar en los mundos inferiores y, más tarde, resurgir triunfante del abrazo de la oscuridad.

Para los egipcios, el sol era el símbolo de la inmortalidad; ya que, mientras este moría cada noche, resurgía con cada siguiente amanecer.  El sol no solo tiene esta actividad diurna; también tiene su peregrinaje anual, durante cuyo tiempo pasa exitosamente a través de las doce casas de los cielos, permaneciendo en cada una por treinta días.  En adición, tiene un tercer camino de viaje, que es llamado la precesión de los equinoccios, en la cual retrocede alrededor del zodiaco a través de los doce signos en proporción de un grado cada setenta y dos años.

Con relación al paso anual del sol a través de las doce casas de los cielos, Robert Hewitt Brown, grado 32, hace la siguiente declaración: “Se dice, en un lenguaje alegórico, que mientras seguía su camino entre estas ‘criaturas vivientes’, el sol o asumía la naturaleza del signo en el cual entraba, o triunfaba sobre este.  De esta forma, el sol se convirtió en un Toro en Tauro, y fue adorado como tal por los egipcios bajo el nombre de Apis, y por los asirios como Bel, Baal, o Bul.  En Leo, el sol se convirtió en matador de Leones, Hércules, y un Arquero en Sagitario.  En Piscis, los Peces, el era un pez   ---Dagon, o Vishnu, el pez-dios de los filisteos y los hindúes.

Un cuidadoso análisis de los sistemas religiosos del paganismo revela mucha evidencia del hecho de que sus sacerdotes le servían a la energía solar y que su Deidad Suprema era, en todo caso, esta Luz Divina personificada.  Tras treinta años de investigación sobre el origen de las creencias religiosas, Godfrey Higgins opina que “Todos los Dioses de la antigüedad se transformaban en fuego solar, a veces como Dios en sí; o a veces como un emblema o “shekinah” de aquel principio superior, conocido por el nombre del Ser o Dios creativo”.

En muchas de sus ceremonias, los sacerdotes egipcios vestían con pieles de leones, que eran símbolos del orbe solar, debido al hecho de que el sol es exaltado, dignificado, y, con más fuerza, colocado en la constelación de Leo, el cual este gobierna y que, por un tiempo, fue el fundamento del arco celestial.  De nuevo, Hércules es la Deidad Solar; ya que, de la misma forma que este poderoso cazador ejecutaba sus doce labores, así también el sol, cuando pasa por las doce casas de la banda zodiacal, ejecuta durante su peregrinaje, doce labores esenciales y benevolentes para la raza humana y para la Naturaleza en general.  Al igual que los sacerdotes egipcios, Hércules vestía un cinturón de piel de león.  Como su nombre lo implica, Sansón, el héroe hebreo, también es una deidad solar.  Su lucha con el león nubio, sus batallas con los filisteos, que representan los Poderes de la Oscuridad, y su memorable hazaña de derribar las puertas de Gaza, todas hacen referencia a aspectos de actividad solar.  Muchos pueblos antiguos tenían más de una deidad solar; de hecho, se suponía que todos los dioses y diosas participaran, a menos en parte, del resplandor del sol.

De nuevo, los adornos dorados usados en las prácticas sacerdotales de las diferentes religiones del mundo, hacen una referencia sutil a la energía solar, así como también la hacen las coronas de los reyes.  En épocas antiguas, las coronas tenían una cantidad de puntas que se extendían hacia afuera como los rayos del sol; pero en muchos casos, el convencionalismo moderno removió esas puntas o las dobló hacia adentro, las agrupó, y colocó un orbe o una cruz sobre la punta donde todas coincidían.  Muchos profetas, filósofos y dignatarios llevaban consigo un cetro, cuyo extremo superior representaba el globo solar rodeado por rayos emanantes.  Todos los reinos de la Tierra eran solo copias de los reinos de los Cielos; y los reinos de los Cielos estaban mejor simbolizados por el reino solar, en donde el sol era el gobernante supremo, los planetas eran su consejo privado, y toda la Naturaleza pasó a ser el súbdito de su imperio.

Muchas deidades han sido asociadas con el sol.  Los griegos creían que Apolo, Baco, Dionisio, Sabazio, Hércules, Jasón, Ulises, Zeus, Urano y Volcán participaron en los atributos visibles o invisibles del sol.  Los noruegos tenían a Balder el Bello como una deidad solar; y, a veces, Odín está conectado con el orbe celestial, especialmente porque tenía un solo ojo.  Entre los egipcios, Osiris, Ra, Anubis, Hermes, y aún el propio misterioso Amón tenían puntos de semejanza con el disco solar.  Isis era la madre del sol; y se suponía que aún Tifón, el Destructor, fuera una especie de energía solar.  El mito del sol egipcio finalmente estaba centrado alrededor de la persona de una deidad misteriosa llamada Serapis.  Las dos deidades centroamericanas, Tezcatlipoca y Quetzalcóatl, mientras a menudo estaban asociadas con los vientos, sin duda, también eran dioses solares.

En la Masonería, el sol tiene muchos símbolos.  Una expresión de la energía solar es Salomón, cuyo nombre SAL-OM-ON es el nombre de la Luz Suprema en tres idiomas diferentes.  Hiram Abiff, el CHiram (Hiram) de los caldeos, también es una deidad solar, y el relato de su ataque y asesinato por parte de los Rufianes, con su interpretación solar, se encontrará en el capítulo La Leyenda Hirámica.  Un ejemplo impresionante del importante rol que el sol juega en los símbolos y rituales de la masonería es discutido de la siguiente manera por George Oliver, D.D, en su Diccionario de Masonería Simbólica:

“El sol sale por el este; y el este es el lugar del Venerable Maestro.  Como el sol es la fuente de toda luz y calor, de la misma forma, el Venerable Maestro debe avivar y calentar a los hermanos para sus obras.  Entre los antiguos egipcios, el sol era el símbolo de divina providencia”.  Los hierofantes de los Misterios estaban adornados con muchas insignias emblemáticas del poder solar.  Los rayos resplandecientes de bordado dorado en el dorso de las vestiduras del clero católico hacen referencia a que el sacerdote es también un emisario y representante del Sol Invicto.




Traducción del original en inglés The Sun, a Universal Deity (The Solar Trinity) del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  © Sánchez & Rivera, Traductoras.  2011, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com