INTRODUCCION
(Parte III - Final)
Manly P. Hall
Al reconocer la necesidad de ciertas realidades objetivas, Friedrich Wilhelm Joseph von Schelling, quien sucedió a Fichte en la junta de filosofía en Jena, en un principio empleó la doctrina de la identidad como el fundamento para un sistema completo de filosofía. Donde Fichte decía que el yo era lo Absoluto, von Schelling decía que el infinito y la Mente eterna eran la Causa prevaleciente. La realización de lo Absoluto es posible por medio de la intuición intelectual, la cual, siendo un sentido superior o espiritual, es capaz de disociarse tanto del sujeto como del objeto. Von Schelling dijo que las categorías de espacio y tiempo de Kant eran, respectivamente, positivas y negativas, y que la existencia material era el resultado de la acción recíproca de estas dos expresiones. Von Schelling también decía que lo Absoluto, en su proceso de auto desarrollo, procede según una ley o ritmo que consiste de tres movimientos. El primero, un movimiento de reflexión, es el intento del Infinito para incorporarse dentro de lo finito. El segundo, o de inclusión, es el intento de lo Absoluto para regresar al Infinito tras envolverse en lo finito. El tercero, o de razón, es el punto neutral donde se mezclan los primeros dos movimientos.
Georg Wilhelm Friedrich Hegel consideraba que la intuición intelectual de von Schelling era filosóficamente errónea y puso su atención en el establecimiento de un sistema de filosofía basado en la lógica pura. Se ha dicho de Hegel que él comenzó sin tener nada, y que enseñó, con precisión lógica, cómo todo había procedido en un orden lógico. Hegel elevó la lógica a una posición de suprema importancia; de hecho, como una cualidad del Absoluto en sí. El decía que Dios era un proceso de desenvolvimiento que nunca logra dicha condición. De igual forma, el pensamiento no tiene comienzo ni final. Más tarde, Hegel creía que todas las cosas deben su existencia a sus opuestos; y que todos los opuestos son, de hecho, idénticos. Así que, la única existencia es la relación de los opuestos entre sí, a través de cuyas combinaciones se producen nuevos elementos. Como la Mente Divina es un proceso eterno de pensamiento que nunca se logra, Hegel ataca el fundamento del teísmo y su filosofía limita la inmortalidad de la Deidad a su eterno fluir. En consecuencia, la evolución es el infinito fluir de la Conciencia Divina fuera de ésta; toda la creación, aunque está en constante movimiento, nunca llega a ningún estado que no sea otro que el de flujo incesante.
La filosofía de Johann Friedrich Herbart fue una reacción realista al idealismo de Fichte y von Schelling. Para Herbart, la verdadera base de la filosofía era la gran masa de fenómenos que se movían contínuamente a través de la mente humana. Sin embargo, el examen de los fenómenos demuestra que una gran parte de éstos no eran reales, o por lo menos eran incapaces de suplir a la mente con realidad. Para corregir las falsas impresiones causadas por los fenómenos y descubrir la realidad, Herbart creyó necesario resolver los fenómenos en elementos separados, ya que la realidad existe en los elementos y no como un todo. El decía que los objetos pueden ser clasificados en tres términos generales: cosa, materia y mente; la primera es una unidad de varias propiedades; la segunda, un objeto existente; la tercera, un ser auto consciente. Sin embargo, todas estas tres nociones dan paso a ciertas contradicciones de cuyas soluciones Herbart está principalmente consciente. Por ejemplo, consideremos la materia. Aunque ésta es capaz de llenar los espacios, si se reduce a su último estado, ésta consiste de unidades incomprensiblemente minúsculas de energía divina que no ocupan ningún espacio físico.
El verdadero tema de la filosofía de Arthur Schopenhauer es la voluntad; el objetivo de su filosofía es la elevación de la mente al punto donde ésta es capaz de controlar la voluntad. Schopenhauer compara la voluntad con un hombre fuerte y no-vidente que lleva el intelecto sobre sus hombros; este hombre es un ser débil y lisiado que posee el poder de la visión. La voluntad es la causa incansable de la manifestación, y cada parte de la Naturaleza es el producto de la voluntad. El cerebro es el producto de la voluntad que se ha de conocer; la mano es el producto de la voluntad que se ha de comprender. Las constituciones intelectuales y emocionales completas del hombre están subordinadas a la voluntad y están muy relacionadas al esfuerzo por justificar los dictados de la voluntad. De esta forma, la mente crea sistemas elaborados de pensamiento simplemente para probar la necesidad de la cosa que se desea. Sin embargo, el genio representa el estado donde el intelecto ha conseguido supremacía sobre la voluntad y la vida está gobernada por la razón y no por los impulsos. Según Schopenhauer, la fuerza del cristianismo descansa en su pesimismo y en la conquista de la voluntad individual. Sus propios puntos de vista religiosos se parecían grandemente a los budistas. Para él, Nirvana representaba la subyugación de la voluntad. La vida ---la manifestación de la voluntad ciega que se ha de vivir--- fue considerada por él como un infortunio, ya que decía que el verdadero filosofo era aquél que, reconociendo la sabiduría de la muerte, resistía la urgencia inherente de reproducirse.
Sobre Friedrich Wilhelm Nietzsche se ha dicho que su peculiar contribución a la causa de la esperanza humana fue la feliz noticia de que Dios había muerto por piedad! Las sobresalientes características de la filosofía de Nietzsche son su doctrina de repetición eterna y el extremo énfasis que puso sobre la voluntad para mandar ---una proyección de la voluntad para vivir de Schopenhauer. Nietzsche pensaba que el propósito de la existencia podía resultar en la producción de una clase de individuo todopoderoso, al cual él llamó el superhombre. Este superhombre era el producto de un cuidadoso refinamiento, ya que, si no se separaba de la masa a la fuerza, ni se consagraba a la producción de poder, el individuo podría reducirse al nivel de un mediocre mortal. Según Nietzsche, el amor debe ser sacrificado a la producción del superhombre; y los individuos solo deben contraer matrimonio con aquellos que mejor se acomoden a la producción de esta clase sobresaliente. Nietzsche también creía en la regla de la aristocracia; tanto la sangre como la crianza eran esenciales para el establecimiento de esta clase superior. La doctrina de Nietzsche no liberó las masas; más bien las puso sobre otros superhombres para quienes sus hermanos y hermanas inferiores debían ser perfectamente reconciliados para morir. Ética y políticamente, el superhombre era una ley en sí mismo. Para aquellos que entienden el verdadero significado del poder como virtud, el autocontrol y la verdad, la idealidad detrás de la teoría de Nietzsche es aparente. Sin embargo, para el superficial, ésta es una filosofía sin corazón y calculadora relacionada solamente a la supervivencia del más apto.
Limitaciones del espacio evitan una mención detallada de las otras escuelas alemanas del pensamiento filosófico. Los más recientes desarrollos de la escuela alemana son el Freudianismo y el Relativismo (también llamado la teoría Einstein). El primero es un sistema de psicoanálisis a través de los fenómenos psicopáticos y neurológicos; el segundo ataca la exactitud de los principios mecánicos que dependen de la actual teoría de la velocidad.
René Descartes está al frente de la escuela francesa de filosofía y comparte con Sir Francis Bacon el honor de fundar los sistemas de la ciencia y la filosofía moderna. Mientras Bacon basaba sus conclusiones en la observación de las cosas externas, Descartes fundó su filosofía metafísica en la observación de las cosas internas. El Cartesianismo (la filosofía de Descartes) primero elimina todas las cosas y luego reemplaza, como fundamentales, aquellas premisas sin las cuales la existencia es imposible. Descartes definió una idea como aquello que llena la mente cuando nos la formamos. La verdad de una idea debe ser determinada por el criterio de la claridad y la distinción. Descartes dijo que una idea clara y distintiva debe tomarse como cierta. Descartes también tiene la distinción de evolucionar su propia filosofía sin recurso de autoridad. En consecuencia, sus conclusiones están formadas desde las premisas más simples y crecen en complejidad a medida que la estructura de su filosofía toma forma.
La filosofía Positiva de Augusto Comte se basa en la teoría de que el intelecto humano se desarrolla a través de tres niveles de pensamiento. El primero, y más bajo, es el teológico; el segundo, es metafísico y el tercero, y más alto, el positivo. Por lo tanto, la teología y la metafísica son los endebles esfuerzos intelectuales de la mente infantil de la humanidad; y el positivismo es la expresión mental del intelecto adulto. En su Curso de Filosofía Positiva, Comte escribe:
“Al final, o en el estado positivo, la mente ha abandonado las investigaciones vanas de las nociones Absolutas, el origen y el destino del universo, y las causas de los fenómenos; y se aplica al estudio de sus leyes, ---esto es, sus relaciones invariables de sucesión y semejanza. Debidamente combinadas, la razón y la observación son el medio para este conocimiento”. La teoría de Comte se describe como “un gran sistema de materialismo". Según Comte, en un principio se había dicho que los cielos declaran la gloria de Dios, pero ahora solo cuentan la gloria de Newton y Laplace.
Entre las escuelas francesas de la filosofía están el Tradicionalismo (que a veces se aplicaba al cristianismo), que estima la tradición como el fundamento adecuado de la filosofía; la escuela Sociológica, que ve a la humanidad como un organismo social amplio; los Enciclopédicos, cuyos esfuerzos para clasificar el conocimiento según el sistema Baconiano revolucionaron el pensamiento europeo; el Volterianismo, que atacaba el origen divino de la fe cristiana y adoptaba una actitud de escepticismo extremo hacia todas las cosas que tenían que ver con la teología; y el Neo-Criticismo, una revisión francesa de las doctrinas de Emmanuel Kant.
Henri Bergson, el institucionalista, quien sin duda es el filósofo francés más grande, presenta una teoría de anti-intelectualismo místico fundado sobre la premisa de la evolución creativa. Su rápido ascenso a la popularidad se debe a que apelaba a los sentimientos más bellos de la naturaleza humana, que se revelaban contra la desesperanza y el desamparo de la ciencia materialista y la filosofía realista. Bergson ve a Dios como una vida que lucha constantemente contra las limitaciones de la materia. El también concibe la posible victoria de la vida sobre la materia, lo que en consecuencia, resulta en la aniquilación de la muerte.
Al aplicar el método Baconiano a la mente, John Locke, el gran filósofo británico, decía que todo lo que pasa por la mente es un objeto legítimo de la filosofía mental; y que estos fenómenos mentales son tan reales y válidos como los objetos de cualquier otra ciencia. En sus investigaciones del origen de los fenómenos, Locke partió del requisito Baconiano que decía que en primera instancia era necesario hacer una historia natural de los hechos. Según Locke la mente estaba en blanco hasta que la experiencia llegaba a ella. Así que la mente se construye con impresiones recibidas a las cuales se les agrega la reflexión. Locke creía que el alma era incapaz de aprehender a la Deidad, y que la realización del hombre, o el conocimiento de Dios, eran meramente una inferencia de la facultad para razonar. David Hume fue el más entusiasta y poderoso de los discípulos de Locke.
Para atacar el sensacionalismo de Locke, el Obispo George Berkeley lo sustituyó por una filosofía fundada en las principales premisas de Locke que él desarrolló como un sistema de idealismo. Berkeley decía que las ideas eran los objetos reales del conocimiento. También decía que era imposible probar que las sensaciones son ocasionadas por los objetos materiales; e intentó probar que la materia no tiene existencia. El Berkeleanismo dice que el universo está inundado y gobernado por las cosas de la mente. Así pues, la creencia en la existencia de los objetos materiales es simplemente una condición mental; y los objetos en sí muy bien pueden ser fabricaciones de la mente. Al mismo tiempo, Berkeley consideraba una locura cuestionar la exactitud de las percepciones; ya que si el poder de las facultades perceptivas se pone en duda, entonces el hombre se reduciría a una criatura incapaz de conocer, estimar o darse cuenta de cualquier cosa.
La teoría de que la asociación de ideas es el principio fundamental de la psicología y la explicación de todos los fenómenos mentales, fue adelantada en el Asocialismo de Hartley y Hume. Hartley decía que si una sensación se repetía muchas veces, había una tendencia hacia su repetición espontánea, que puede ser despertada por la asociación con alguna otra idea aunque el objeto que cause la reacción original esté ausente. El Utilitarismo de Jeremy Bentham, el Archidiacono Paley, y James y John Stuart Mill, dice que el bien mayor es aquello usado en mayor cantidad. John Stuart Mill pensaba que si a través de la sensación era posible asegurar el conocimiento de las propiedades de las cosas, también era posible obtener un conocimiento de la verdadera substancia de las cosas a través de un estado superior de la mente ---o sea, a través de la intuición o de la razón.
El Darwinismo es la doctrina de la selección natural y la evolución física. Se dice que Charles Robert Darwin determinó proscribir al espíritu del universo y hacer que la Mente infinita y omnipresente estuviese en armonía con los poderes difundidos de una Naturaleza impersonal. El Agnosticismo y el Neo-Hegelianismo también son productos importantes de este período de pensamiento filosófico. El primero es la creencia de que la naturaleza de los fundamentos es incognoscible; el segundo es un resurgir del idealismo británico y americano de Hegel.
El Dr. W. J. Durant dice que el gran trabajo de Herbert Spencer, titulado Los Primeros Principios, casi inmediatamente lo hizo el filósofo más famoso de su época. El Spencerianismo es un positivismo filosófico que describe la evolución como una complejidad que va en incremento y que tiene al equilibrio como su posible estado superior. Según Spencer, la vida es un proceso contínuo que va desde la homogeneidad hasta la heterogeneidad y viceversa. La vida también involucra el contínuo ajuste de las relaciones internas a las externas. El más famoso de todos los aforismos de Spencer es su definición de la Deidad: “Dios es inteligencia infinita, diversificada infinitamente a través del tiempo y el espacio infinito, que se manifiesta a través de una infinidad de individualidades evolucionadas”. La universalidad de la ley de la evolución fue enfatizada por Spencer, quien no solo la aplicó a la forma, sino que también la aplicó a la inteligencia detrás de la forma. En cada manifestación del ser, él reconocía la tendencia fundamental del desenvolvimiento desde la simplicidad hasta la complejidad; observando que, cuando se alcanza el punto de equilibrio, siempre está seguido por el proceso de disolución. Sin embargo, según Spencer, la desintegración se llevaba a cabo solo cuando la reintegración la siguía hasta un nivel superior del ser.
La posición más alta en la escuela italiana de la filosofía se le debe conferir a Giordano Bruno, quien, después de aceptar con alegría la teoría de Copérnico que decía que el sol es el centro del sistema solar, decía que el sol era una estrella y que todas las estrellas eran soles. En la época de Bruno, la Tierra fue vista como el centro de toda la creación. En consecuencia, cuando él relegó al mundo y al hombre a una oscuro rincón del espacio, el efecto resultó ser cataclísmico. Por cometer la herejía de admitir una multiplicidad de universos y por concebir al Cosmos como algo tan amplio que ningún simple credo lo podía llenar, Bruno pago el error de su vida.
El Vicoismo es una filosofía basada en las conclusiones de Giovanni Battista Vico, quien decía que Dios controla Su mundo no por los milagros sino a través de la ley natural. Según Vico, las leyes por las cuales los hombres se gobiernan se forman de una fuente espiritual que está dentro del hombre, y que está en armonía con la ley de la Deidad. De esta forma, la ley material es de origen divino y refleja los dictados del Padre Espiritual. La filosofía del Ontologismo desarrollada por Vincenzo Gioberti (que generalmente se considera más como un teólogo que como un filosofo), posiciona a Dios como el único ser y como el origen de todo conocimiento, éste siendo idéntico a la Deidad en sí. Como consecuencia, a Dios se le llama Ser; y todas las otras manifestaciones son existencias. La verdad será descubierta a través de la reflexión sobre este misterio.
El filósofo italiano moderno más importante es Benedicto Croce, un idealista Hegeliano. Croce dice que las ideas son la única realidad. Sus puntos de vista son anti teológicos; él no cree en la inmortalidad del alma, y busca sustituir la ética y la aestética por la religión. Entre otras ramas de la filosofía italiana se debe mencionar el Sensismo (Sensacionalismo), el cual posiciona a las percepciones sensoriales como los únicos canales para recibir el conocimiento; el Criticismo, o la filosofía del juicio preciso; y el Neo-Escolasticismo, que es un resurgir del Tomismo fomentado por la Iglesia Católica Romana.
Las dos escuelas más sobresalientes de la filosofía americana son el Trascendentalismo y el Pragmatismo. El Trascendentalismo, ejemplificado en los escritos de Ralph Waldo Emerson, enfatiza el poder de lo trascendental sobre lo físico. Muchos de los escritos de Emerson muestran una marcada influencia oriental, particularmente sus ensayos sobre el Mas Allá del Alma y la Ley de la Compensación. Aunque no es de la autoría del profesor William James, la teoría del Pragmatismo le debe su vasta popularidad como un principio filosófico a sus esfuerzos. El Pragmatismo puede definirse como la doctrina que dice que el significado y la naturaleza de las cosas deben descubrirse al considerar sus consecuencias. Según James, lo cierto “es solo un expediente que toma la forma de nuestro pensamiento, de igual forma, ‘lo correcto’ es solo un expediente que toma la forma de nuestra conducta” . (Ver su Pragmatismo). John Dewey, el Instrumentista, que aplica la actitud experimental a todos los propósitos de la vida, debe ser considerado como un comentarista de James. Para Dewey, el crecimiento y el cambio no tienen límite y ninguna esencia ha de ser postulada. El largo tiempo que George Santayana vivió en Norteamérica, garantiza la posición de este gran español entre los filósofos americanos. Al defenderse con el escudo del escepticismo de las ilusiones de los sentidos y de los errores acumulativos de las épocas, Santayana busca llevar al hombre a un estado mas aprehensivo que él denominó la vida de la razón.
(En adición a las autoridades ya citadas, para preparar el anterior abstracto de las ramas principales del pensamiento filosófico, este escritor ha recurrido a La Historia de la Filosofía de Stanley; Una Visión Histórica y Critica de la Filosofía Especulativa de Europa en el Siglo Diecinueve de Morell; Pensadores Modernos y Problemas Actuales de Singer; Los Filósofos Modernos Clásicos de Rand; La Historia de la Filosofía de Windelband; Las Tendencias Filosóficas Actuales de Perry; Las Disertaciones sobre Metafísica y Lógica de Hamilton; y Los Relatos de la Filosofía de Durant).
Habiendo trazado el desarrollo más o menos consecutivo de la especulación filosófica que va desde Tales hasta James y Berson, nos toca ahora dirigir la atención del lector hacia los elementos y circunstancias concurrentes del comienzo del pensamiento filosófico. Aunque los helénicos probaron ser particularmente responsivos a las disciplinas de la filosofía, esta ciencia de ciencias no debe considerarse primitiva para ellos. Según Thomas Stanley, “aunque algunos griegos han retado a su nación con la filosofía original, los más educados han reconocido que esta filosofía se derivó del Este”. Las magnificas instituciones del aprendizaje hindú, caldeo y egipcio deben ser reconocidas como la verdadera fuente de la sabiduría griega. Esta última fue modelada después de la sombra puesta por los santuarios de Elora, Ur y Menfis sobre la substancia pensada de un pueblo primitivo. Tales, Pitágoras y Platón contactaron muchos cultos distantes en sus viajes filosóficos, y trajeron de regreso las enseñanzas de Egipto y el Oriente inescrutable.
De hechos indiscutibles como estos, es evidente que la filosofía surgió de los Misterios religiosos de la antigüedad, pero que no fueron separados de la religión hasta después del decaimiento de los Misterios. Por lo tanto, aquel que penetre las profundidades del pensamiento filosófico debe familiarizarse con las enseñanzas de aquellos sacerdotes iniciados designados como los primeros custodios de la revelación divina. Los Misterios clamaban ser los guardianes de un conocimiento trascendental tan profundo que llegó a ser incomprensible excepto para el intelecto más exaltado, y tan potente que podía ser revelado con seguridad solo a aquéllos cuya ambición personal estaba muerta y a aquéllos que habían consagrado sus vidas al servicio altruista de la humanidad. Tanto la dignidad de estas instituciones sagradas y la validez de su reclamo de poseer la Sabiduría Universal son atestiguados por los filósofos más ilustres de la antigüedad, quienes estaban iniciados dentro de las profundidades de la doctrina secreta y que dieron testimonio de su eficacia.
La pregunta puede ser legítimamente propuesta: Si estas antiguas instituciones místicas tuvieron tan “grande médula y momento”, por qué hay poca información disponible relacionada a ellas y al arcano que decían poseer? La respuesta es muy simple: Los Misterios eran sociedades secretas que tenían a sus iniciados bajo una inviolable reserva, y vengaban con la muerte la traición de sus creencias sagradas. Aunque estas escuelas fueron la verdadera inspiración de las diferentes doctrinas proclamadas por los antiguos filósofos, la fuente de esas doctrinas nunca le fue revelada a los profanos. Más aún, en el lapso de tiempo las enseñanzas estaban tan inextricablemente ligadas a los nombres de sus difusores que la verdadera y recóndita fuente ---los Misterios--- fue completamente ignorada.
El simbolismo es el lenguaje de los Misterios; de hecho, es el lenguaje no solo del misticismo y la filosofía, sino de toda la Naturaleza, ya que cada ley y poder activo en el procedimiento universal le es manifestado a las percepciones limitadas de los sentidos del hombre a través de los símbolos. Cada forma existente en la esfera diversificada del ser es un símbolo de la actividad divina por la cual ésta se produce. Por medio de los símbolos, la humanidad siempre ha buscado comunicarle a otros aquellos pensamientos que trascienden los límites del lenguaje. Al rechazar los dialectos humanos como inadecuados e incapaces de perpetuar las ideas divinas, los Misterios escogieron el simbolismo como un método mucho más ingenioso e ideal de preservar su conocimiento trascendental. Un símbolo puede tanto revelarse como ocultarse en una simple figura, ya que para el sabio el tema del símbolo es obvio, mientras que para el ignorante la figura permanece oculta. Por lo tanto, aquél que busca descubrir la doctrina secreta de la antigüedad debe buscar esa doctrina no en las páginas abiertas de los libros que pueden caer en las manos de quien no lo merezca, sino en el lugar donde se ocultó originalmente.
Los iniciados de la antigüedad eran sagaces. Ellos se daban cuenta de que las naciones vienen y van, de que los imperios se levantan y se caen y que la época dorada del arte, la ciencia y el idealismo, es sucedida por la época oscura de la superstición. Con las necesidades de la posteridad en mente, los sabios de la antigüedad fueron a extremos inconcebibles para asegurarse de que su conocimiento fuese preservado. Ellos lo grabaron en las montañas y lo ocultaron dentro de las medidas de las imágenes colosales, que eran una maravilla geométrica. Ellos escondieron su conocimiento de la química y las matemáticas dentro de las mitologías que el ignorante pudiera perpetuar, o en los tramos y arcos de sus templos, los cuales el tiempo no ha desvanecido por completo. Ellos escribieron con dibujos que ni el vandalismo del hombre ni la crueldad de los elementos podían desaparecer por completo. Hoy día los hombres se maravillan y hacen reverencia a los poderosos Colosos parados en las arenas de Egipto, o sobre las extrañas pirámides adosadas de Palenque. Estos son mudos testigos de las ciencias y artes perdidas de la antigüedad; y esta sabiduría debe permanecer oculta hasta que esta raza haya aprendido a leer el lenguaje universal ---el SIMBOLISMO.
El libro del cual ésta es su introducción está dedicado a la propuesta oculta dentro de las figuras emblemáticas, alegorías y rituales de los antiguos, y es una doctrina secreta relacionada a los misterios internos de la vida que fue preservada en su totalidad entre un pequeño grupo de mentes iniciadas desde el comienzo del mundo. Al marcharse, estos filósofos iluminados dejaron sus fórmulas para que otros también la puediesen entender. Pero, a menos que estos procesos secretos caigan en manos sin educación y sean pervertidos, el Gran Arcano siempre estará oculto dentro de los símbolos o las alegorías; y aquellos que hoy puedan descubrir sus llaves perdidas, podrán abrir con ellas una mina de verdades filosóficas, científicas y religiosas.
Fin de la Introducción
_________________________________________________________________________________
Traducción del original en inglés Introduction del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall. Sánchez & Rivera, Traductoras. 2011, Puerto Rico. Revisado Noviembre 2014. riverafarrell@gmail.com
_________________________________________________________________________________
Traducción del original en inglés Introduction del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall. Sánchez & Rivera, Traductoras. 2011, Puerto Rico. Revisado Noviembre 2014. riverafarrell@gmail.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.