Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.
MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

jueves, 27 de octubre de 2022

WILLIAM CULLEN BRYANT

 


HIMNO A LA CIUDAD


No sólo en desértico llano, ni allá en denso apartamiento esquivo,

El pensamiento humano puede a Dios considerar presente y vivo;

Ni sólo oye su acento donde la onda retumba y silba el viento.

 

También aquí presente yo Te adoro! aquí Te miro!

Donde bulle la gente con vasta resonancia y diverso giro;

Entre muros, donde ufana puso su sello audaz la industria humana.

 

Tu luz, vertida a mares del combo cielo, la ciudad inunda, penetra los hogares,

Espacio lleno de aire nos circunda;

Por Ti el mar sus tributos nos da, y las costas sus preñados frutos.

 

Goza vital aliento tanto agrupado ser, y a Ti lo debe;

Y el sordo movimiento de inmensa multitud que habla y se mueve,

Tu alto poder proclama cual tormenta que zumba o mar que brama.

 

Y a la hora del descanso, cual duerme la alta mar, cesa el tumulto;

Y aquel silencio manso, obra Tuya también, te ofrece culto;

Tú, soberano dueño, de la inerte ciudad guardas el sueño.



William Cullen Bryant

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miércoles, 19 de octubre de 2022

ANDREI BIELI

 

“Esta ligereza era una impresión moral. Yo siempre había tenido un poco de miedo de los "sabios" y de los "mentores"; e incluso cuando buscaba a alguien que me dirigiera, pensaba: "Es una pérdida de tiempo; mi única reacción hasta el momento ha sido responder a la enseñanza con la insolencia"; todo sabio me parecía henchido del "espíritu de gravedad"; y no podía soportar las "gravedades"; el "clic" no se producía; y sin embargo, en mi subconsciente, cada vez que veía un "sabio" me dejaba tentar; mi libre voluntad respingaba ante la eventualidad de ser dirigido, pero el deber a veces me inspiraba: "Tú no sabes gran cosa, mientras que alguien que tú no conoces sabe: alguien a quien buscas". Me angustiaba la idea de que si encontraba a ése que buscaba, "al que sabe", no podría sacar nada de ello porque sería repelido lejos de él por mi propio: "¡No, no, no es esto!". Y se levantaba en mi espíritu la imagen del "camello" pesadamente cargado de leyes y de preceptos que lo metamorfosean, y a mí con él, en una noble bestia de carga.

Y mis encuentros con aquéllos a quienes llamaban familiarmente "los grandes" tenían vida propia. Recordaba haberme encontrado varias veces con Tolstoi cuando yo era niño; con Soloviov, en mi adolescencia; después, más tarde, con Jaurés e incluso con otros, gente que yo respetaba (mi padre, L.I. Polivanov).

En mis años de estudiante inventé el mito de un sabio "diferente"; llevaba su imagen en mí; le conocía íntimamente, con el espíritu de mi alma; pensaba: ¡es "mi" mito! Suspiraba por "mi sabio", mi querido pariente, mi verdadero hermano, mi amigo, mi maestro, mi héroe claro y dichoso, y esta espera hacía irrupción a veces de forma extraña en mis artículos: "El sabio es el más sutil, el más dichoso de los animadores. No es serio ni grave más que para quienes son incapaces de unir sabiduría y ligereza... Piensa libremente. Su pensamiento revolotea. Es una música. Su velo de indiferencia cae para escasos elegidos. Una expresión de ardiente fuerza y de ternura sobrehumana hierve en su rostro iluminado... etc." (el simbolismo como concepción del mundo, p.229, 1903).

Las palabras son símbolos; cuando yo decía "gozo" y "ligereza", sobreentendía "luz de las alturas" y "ritmo"; en esa época vivía en mí una convicción: "Un artista no puede ser un guía. Buscas en él a otro... bajo un rostro trágico se transparenta otro rostro, encontrado por fin para la eternidad... rostro que nos mira con una sonrisa triste y dulce... sus rasgos luminosos son sutilmente transparentes a fuerza de gozo, de ternura y de paz" (Arabescos, 1904).

La espera de "mi" sabio no me dejaba reposar; pensaba que no era más que un mito; y a todos los que se llamaban sabios los rechazaba de antemano.

Los segundos que pasaron entre la aparición de Steiner saliendo de las tinieblas azules y el momento en que él ya estaba de pie en el estrado ante un ramo de rosas púrpuras, son para mí inolvidables: era la angustiosa espera de todos esos años míos quien subía al estrado, era el retrato de mi sabio que se encarnaba: ¡el hombre de los pies ligeros! Y ese color luminoso de los ojos que, a base de tristeza y de sufrimiento, me sonreía con todas las miserias del mundo: ¡que me miraba a los ojos!

"¡Tú eres!"

Entonces, el fundamento oculto de mi voluntad se me reveló: ¡era el icono del rostro de mi alma quien estaba ahí!

A decir verdad, a quien yo había visto era a mí mismo, el que yo exigía de mí (los ideales que construimos, ¡los hacemos para el futuro!); y ahí, de pie sobre el estrado a cuatro pasos de mí, Steiner se ha convertido... en mi prójimo."


Andrei Bieli en Recordando a Rudolf Steiner (Fragmento)


jueves, 13 de octubre de 2022

NICHOLAS CULPEPER

 

Using a combination of reason experience and astrology, Culpeper devoted himself to using herbs to treat illness.  Questioning traditional methods and knowledge, he paired herbs and planetary influences to counter illnesses and disease.  For these methods he was accused of Witchcraft in 1642.  His most known work was “The English Physician” published in 1653, it is known today as Culpeper’s Herbal.

 

“I consulted with my two brothers, Dr. Reason and Dr. Experience, and took a voyage to visit my mother Nature, by whose advice, together with the help of Dr. Diligence, I at last obtained my desire; and, being warned by Mr. Honesty, a stranger in our days, to publish it to the world, I have done it.”     ---Nicholas Culpeper









ARTHUR MILLER


No se puede simplemente volver a poner la manzana en el árbol del conocimiento; una vez que empezamos a ver, se nos impele y se nos reta a buscar la fuerza para ver más, no menos.


Arthur Miller en After the Fall.




VINICIUS DE MORAES

 



SE NECESITA UN AMIGO


No es necesario que sea hombre,
basta que sea humano,
basta que tenga sentimientos,
basta que tenga corazón.

Se necesita que sepa hablar y callar,
sobre todo que sepa escuchar.

Tiene que gustar de la poesía,
de la madrugada, de los pájaros, del Sol,
de la Luna, del canto, de los vientos
y de las canciones de la brisa.

Debe tener amor, un gran amor por alguien,
o sentir entonces, la falta de no tener ese amor.
Debe amar al prójimo y respetar el dolor que
los peregrinos llevan consigo.
Debe guardar el secreto sin sacrificio.
Debe hablar siempre de frente y
no traicionar con mentiras o deslealtades.

No debe tener miedo de enfrentar nuestra mirada.
No es necesario que sea de primera mano,
ni es imprescindible que sea de segunda mano.
Puede haber sido engañado,
pues todos los amigos son engañados.
No es necesario que sea puro,
ni que sea totalmente impuro,
pero no debe ser vulgar.

Debe tener un ideal, y miedo de perderlo,
y en caso de no ser así,
debe sentir el gran vacío que esto deja.
Tiene que tener resonancias humanas,
su principal objetivo debe ser el del amigo.
Debe sentir pena por las personas tristes
y comprender el inmenso vacío de los solitarios.
Se busca un amigo para gustar
de los mismos gustos,
que se conmueva cuando es tratado de amigo.

Que sepa conversar de cosas simples,
de lloviznas y de grandes lluvias y
de los recuerdos de la infancia.
Se precisa un amigo para no enloquecer,
para contar lo que se vio de bello y
de triste durante el día, de los anhelos
y de las realizaciones, de los sueños y de la realidad.

Debe gustar de las calles desiertas,
de los charcos de agua y los caminos mojados,
del borde de la calle, del bosque después de la lluvia,
de acostarse en el pasto.
Se precisa un amigo que diga que vale la pena vivir,
no porque la vida es bella, sino porque estamos juntos.

Se necesita un amigo para dejar de llorar.
Para no vivir de cara al pasado,
en busca de memorias perdidas.
Que nos palmee los hombros,
sonriendo o llorando,
pero que nos llame amigo,
para tener la conciencia de que aún estamos vivos.

LUCRECIO

 

Voy a seguir dándote ideas [razones] con mis palabras para que así establezcas relaciones y llegues a conclusiones sobre la composición y procedencia del espíritu.

Empiezo diciéndote que es bien tenue [poco perceptible, fino] y está hecho y formado por cuerpos más menudos [conjunto de partes minúsculas].  Presta atención para que comprendas que esto es así:  Nada se produce de una manera tan rápida como lo que la mente por su cuenta decide e inicia; ocurre entonces que el espíritu se agita, y sobre él ese efecto es más rápido que lo que pudiese ser sobre cualquiera de las otras cosas ante nuestros ojos y alcance; ahora bien, para que tenga esa movilidad (agite) en grado tan superlativo debe estar hecho de semillas (átomos) redondeadas y menudas para que así, al recibir un impulso (por pequeño que sea) se muevan a tan alto grado.  De hecho, el agua se mueve con un impulso pequeño y corre porque está compuesta de formas rodantes y ligeras; en cambio, la naturaleza de la miel es más consistente y su líquido y manejo más perezoso y lento debido a que no consta de cuerpos ni tan lisos, ni tan tenues y redondos; una ligera y breve brisa puede forzar que se desparrame un buen montón de amapolas, en cambio, un viento seco y frío puede soplar contra una pila de piedras y ellas permanecen inamovibles.  Los cuerpos cuanto más pequeños y lisos son, mayor movilidad disfrutan; al contrario, cualesquiera que resulten ser de mucho mayor peso y más rugosos, son más estables.  Ahora pues, dado que la naturaleza del espíritu es extremadamente móvil, es forzoso que esté formada de cuerpos sin duda pequeños, lisos y redondos.  Buen amigo, el conocimiento que esto te resultará provechoso en muchas áreas y te será muy oportuno.

Otra cosa te diré sobre la naturaleza del espíritu para que sepas de qué trama tan fina esta hecho y en qué sitio se guarda si acaso se aglutina (amalgama, fusiona):  cuando el sueño tranquilo de la muerte se apodera del hombre retirándose así de la sustancia [materia] el espíritu y alma, nada podrás descubrir en la apariencia ni en la masa [cantidad de materia] del cuerpo entero que haya sufrido menoscabo:  la muerte preserva todo salvo la vida sensible y el aliento caliente.


Lucrecio en De Rerum Natura (Fragmento)