Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.
MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

sábado, 28 de diciembre de 2013

HOMBRE, El Arbol Divino en el, (anverso) - Imagen






De Figuras de Jacobo Böhme, de Law.
 
 
EL ARBOL DIVINO EN EL HOMBRE (anverso).
 
Un árbol, con sus raíces en el corazón, sale del Espejo de la Deidad a través de la Esfera del Entendimiento para ramificarse en la Esfera de los Sentidos.  Las raíces y el tronco de este árbol representan la naturaleza divina del hombre y pueden denominarse como su espiritualidad; las ramas del árbol son las partes separadas de la constitución divina y pueden ser comparadas a la individualidad; y las hojas   ---debido a su naturaleza efímera---   corresponden a la personalidad, que no forma parte de la permanencia de su fuente divina.
 
 
Traducción del original en inglés The Divine Tree in Man (obverse) del capítulo The Human Body in Symbolism del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sánchez & Rivera, Traductoras.  2013, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com


HOMBRE, El Arbol Divino en el, (reverso) - Imagen






De Figuras de Jacobo Böhme, de Law.
 
 
EL ARBOL DIVINO EN EL HOMBRE (reverso).
 
De la misma forma que el diagrama que representa la vista frontal del hombre ilustra sus principios divinos en su estado regenerado, así también la vista posterior de la misma figura establece la condición inferior o “nocturna” del alma.  Desde la Esfera de la Mente Astral asciende una línea a través de la Esfera de la Razón hasta la de los Sentidos.  Las Esferas de la Mente Astral y de los Sentidos están llenas de estrellas que representan la condición nocturna de sus naturalezas.  En la esfera de la razón se reconcilian lo superior y lo inferior.  La Razón en el hombre mortal corresponde al Entendimiento Iluminado en el hombre espiritual.
  
 
Traducción del original en inglés The Divine Tree in Man (reverse) del capítulo The Human Body in Symbolism del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sánchez & Rivera, Traductoras.  2013, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com
 


viernes, 20 de diciembre de 2013

HOMBRE INTERIOR, La Triple Vida del - Imagen






Redibujado de Teosofia Práctica, de Gichtel.
 
 
LA TRIPLE VIDA DEL HOMBRE INTERIOR.
 
 
 
 
Johann Georg Gichtel, un profundo filósofo y místico, el más iluminado de los discípulos de Jacobo Böhme, secretamente divulgó los anteriores diagramas entre un pequeño grupo de devotos amigos y estudiantes.  Gichtel volvió a publicar los escritos de Böhme, ilustrándolos con numerosas  notables  figuras.  Según  Gichtel, los diagramas  en la parte superior representan la anatomía del hombre divino (o interior), y gráficamente estableció su condición durante sus estados humano, infernal y divino.   Las láminas de las obras de Böhme en la edición de William Law aparentemente  están basadas en los diagramas de Gichtel, que siguen en toda su esencia.   Gichtel no da una descripción detallada de sus figuras, y las letras en los diagramas originales, que  aquí están  traducidas del alemán, es la única pista para la interpretación de los diagramas.
 
 
Las dos figuras a los  extremos  representan el anverso y reverso del mismo diagrama y son denominadas Tabla Tres.  Son "diseñadas para mostrar la Condición del Hombre en su totalidad, con respecto a sus tres Partes esenciales, Espíritu, Alma  y Cuerpo, en su Estado Regenerado".   La segunda  figura de la izquierda se llama la Segunda Tabla  y establece "la Condición del Hombre en su Estado anterior, caído y corrupto; sin ningún respeto a, o consideración de su renovación por regeneración".  Sin embargo, la tercera figura no corresponde a la Primera Tabla de William Law. Presuntamente, la Primera Tabla representa la condición de la humanidad  antes de la Caída, pero la lámina  de Gichtel pertenece al tercer estado, o estado regenerado de la humanidad.  William Law describe el propósito de los diagramas  y los símbolos sobre ellos de esta manera: "Estas tres tablas se diseñaron para representar al Hombre en su Triple Estado diferente: el Primero antes de su Caída, en Pureza, Dominio y Gloria: el Segundo después de su Caída, en Contaminación y Perdición: y el Tercero en su ascenso de la Caída, o en el Camino de la Regeneración, en la Santificación y Tendencia a su última Perfección".   El estudiante de orientalismo inmediatamente reconocerá  en los símbolos sobre las figuras los chacras hindúes, o centros de fuerza espiritual, cuyos diferentes movimientos y aspectos revelan la condición de la naturaleza divina interna del discípulo.
 
 
Traducción del original en inglés The Threefold Life of the Inner Man del capítulo The Human Body in Symbolism del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sánchez & Rivera, Traductoras.  2013, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com
 


JESUCRISTO, LA VIRGEN MARIA Y LOS DOCE APOSTOLES, Mano Decorada con Efigies de - Imagen

 
 


 
De un antiguo impreso, cortesía de Carl Oscar Borg.
 
  
MANO DECORADA CON EFIGES DE JESUCRISTO, LA VIRGEN MARIA Y LOS DOCE APOSTOLES.
 
 
Sobre las doce falanges de los dedos, aparecen las imágenes de los Apóstoles, cada una portando su propio símbolo adecuado.  En el caso de aquellos que sufrieron el martirio, el símbolo representa el instrumento de la muerte. De esta manera, el símbolo de San Andrés es una cruz; el de Santo Tomás, una jabalina o una escuadra de constructor; el de Santiago el Menor, un garrote; el de San Felipe, una cruz; el de San Bartolomé, un cuchillo largo o cimitarra; el de San Mateo, una espada o lanza (a veces un monedero); el de San Simón, un garrote o sierra;  el de San Matías, un hacha  y  el de San Judas, una alabarda.  Los Apóstoles cuyos símbolos no están relacionados con su martirio son San Pedro, que lleva dos llaves cruzadas, una de oro y una de plata; Santiago el Mayor, que lleva el cayado de un peregrino y un casco de pechina  y San Juan, que sostiene una copa de la cual el veneno milagrosamente salió en forma de una serpiente. (Ver Manual de Simbolismo Cristiano.)   La figura de Cristo sobre la segunda falange del pulgar no sigue el sistema pagano de asignarle  la primera persona de la Triada Creativa a esta posición.  Dios el Padre debe  ocupar la segunda falange;  Dios el Hijo, la primera falange; mientras que a Dios el Espíritu Santo se le asigna la base del pulgar.   También, según la disposición filosófica, la Virgen debe  ocupar la base del pulgar, que es sagrada para la luna.
 
 
Traducción del original en inglés Hand Decorated with Effigies of Jesus Christ, the Virgin Mary, and the Twelve Apostles del capítulo The Human Body in Symbolism del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sánchez & Rivera, Traductoras.  2013, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com
 
 


CORAZON HUMANO, El Tetragramaton en el - Imagen





De Libros Apologéticos, de Böhme.
 
EL TETRAGRAMATON EN EL CORAZON HUMANO.
 
 
Aquí está dispuesto el Tetragramatón, o el Nombre de Dios de cuatro letras, como un tetractys dentro del corazón humano invertido.  Abajo se muestra el nombre Jehová transformado en Jehoshua  por la interpolación de la radiante letra hebrea סה, Shin.  En su totalidad, el dibujo representa el trono de Dios y Sus jerarquías dentro del corazón del hombre.  En el primer libro de sus Libros Apologéticos,  Jacobo Böhme describe el significado del símbolo de la siguiente manera: "Nosotros los hombres tenemos un libro en común que apunta hacia Dios. Cada uno lo tiene dentro de sí mismo, éste es el valioso Nombre de Dios.  Sus letras son las llamas de Su amor, que de Su corazón  las reveló a nosotros en el valioso nombre de Jesús.  Lean estas letras en sus corazones y espíritus y tendrán suficientes libros. Todos los escritos de los hijos de Dios les  dirigen hacia ese único libro, porque en él yacen todos los tesoros de la sabiduría.  * * * Este libro es Cristo en ustedes”.
 
 
Traducción del original en inglés The Tetragrammaton in the Human Heart del capítulo The Human Body in Symbolism del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sánchez & Rivera, Traductoras.  2013, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com
 
 


jueves, 19 de diciembre de 2013

CUERPO HUMANO, El Simbolismo del - Parte IV - Final



EL SIMBOLISMO DEL CUERPO HUMANO
 
 
Manly Hall
 
 
(Este capítulo nos llegó como cortesía, no se identifica al traductor/a)
 
 
Parte IV – Final
 
 
 
La doctrina secreta dice que cada parte y miembro del cuerpo están resumidos en el cerebro y, a su vez, que todo lo que está en el cerebro está resumido en el corazón.  En el simbolismo, la cabeza humana se usa con frecuencia para representar la inteligencia y el autoconocimiento.  Como el cuerpo humano en su totalidad es el producto más perfecto conocido en la evolución de la tierra, fue utilizado para representar a la Divinidad   ---el más alto estado o condición apreciable.  Intentando retratar la Divinidad, los artistas con frecuencia sólo muestran una mano emergiendo de una nube impenetrable.  La nube representa la Divinidad Incognoscible  que las limitaciones humanas le ocultaron al hombre.  La mano representa la actividad Divina, la única parte de Dios que los sentidos inferiores conocen.
 
La cara consiste en una trinidad natural: los ojos representan el poder espiritual que comprende; las fosas nasales  representan el poder preservativo y vivificante; y la boca y las orejas  representan el poder material Demiúrgico del mundo inferior.  La primera esfera es eternamente existente y creativa; la segunda esfera pertenece al misterio del aliento creativo; y la tercera esfera a la palabra creativa.  El universo material fue fabricado por la Palabra de Dios, y los siete poderes creativos, o sonidos vocales   ---que habían sido traídos a la existencia por la expresión de la Palabra---   se convirtieron en los siete Elohim o Deidades por cuyo poder y ministerio se organizó el mundo inferior.  Ocasionalmente, la Deidad es simbolizada por un ojo, una oreja, una nariz, o una boca.  Por el primero, se representa la conciencia Divina; por la segunda, el interés Divino; por la tercera, la vitalidad Divina; y por la cuarta, el orden Divino.
 
Los antiguos no creían que la espiritualidad hacía a los hombres justos o racionales, más bien que la justicia y la racionalidad hacían espirituales a los hombres.  Los Misterios enseñaban que la iluminación espiritual solo se lograba al traer la naturaleza inferior hasta determinado estándar de eficiencia y pureza.  Por lo tanto, los Misterios se establecieron con el propósito de desarrollar la naturaleza del hombre de acuerdo a ciertas reglas fijas que, cuando se seguían fielmente, elevaban la conciencia humana hasta un punto donde era capaz de conocer su propia constitución y el verdadero propósito de la existencia.  Este conocimiento de cómo la múltiple constitución del hombre podía ser regenerada más rápida y completamente, hasta el punto de  la iluminación espiritual, constituía la doctrina secreta, o esotérica, de la antigüedad. Algunos órganos y centros aparentemente físicos son en realidad los velos o envolturas de los centros espirituales.  Cuáles eran y cómo podían ser desarrollados nunca le fue revelado al no regenerado, porque los filósofos se dieron cuenta de que una vez  entiende el funcionamiento completo de cualquier sistema, un hombre puede lograr un fin establecido sin estar calificado para manipular y controlar los efectos que ha producido.  Por esta razón se impusieron largos períodos de prueba, para que el conocimiento de cómo ser como los dioses pueda permanecer como la única posesión de los merecedores.
 
Sin embargo, para no perder ese conocimiento, fue ocultado en alegorías y mitos que no tenían sentido para el profano pero eran obvios para aquellos familiarizados con esa teoría de redención personal que fue el fundamento de la teología filosófica.  Se puede citar al mismo cristianismo como ejemplo.  Todo el Nuevo Testamento es en realidad una exposición ingeniosamente oculta de los procesos secretos de la regeneración humana.  Los personajes que por mucho tiempo han sido considerados hombres y mujeres históricos, son realmente la personificación de ciertos procesos que se llevan a cabo en el cuerpo humano cuando el hombre comienza la tarea de liberarse conscientemente de la atadura de la ignorancia y la muerte.
 
Las vestimentas y adornos supuestamente usados por los dioses también son claves, porque en los Misterios la ropa era considerada sinónimo de forma.  El grado de espiritualidad o materialismo de los organismos era representado por la calidad, belleza y valor de las vestimentas usadas.  El cuerpo físico del hombre fue visto como la túnica de su naturaleza espiritual; en consecuencia, cuanto más desarrollados eran sus poderes supersubstanciales, más gloriosa era su ropa.  Por supuesto, originalmente  la ropa se usaba mas como adorno que como protección; y dicha práctica aún prevalece entre muchos pueblos primitivos.  Los Misterios enseñaban que los únicos ornamentos duraderos del hombre eran sus virtudes y dignas características;  que se vestía con  sus propios logros y se adornaba con su formación.   De esta manera,  la túnica  blanca era símbolo de pureza, la túnica roja de sacrificio y amor y la túnica  azul de altruismo e integridad.  Debido a  que se decía que el cuerpo era la túnica del espíritu, las deformidades mentales o morales se mostraban como deformidades del cuerpo.
 
Al considerar el cuerpo del hombre como la regla de medición del universo, los filósofos decían  que todas las cosas se asemejan en constitución   ---si no en forma---   al cuerpo humano.  Por ejemplo, los griegos decían que Delfos era el ombligo de la tierra, ya que el planeta físico fue visto como un gigantesco ser humano  que estaba  retorcido en forma de una pelota.  En contraposición con  la creencia de la cristiandad de que la Tierra es una cosa inanimada, los paganos consideraban no sólo a la tierra, sino también a todos los cuerpos siderales como  criaturas individuales que poseían inteligencias individuales.   Incluso fueron más lejos al ver los diferentes  reinos de la Naturaleza como entidades individuales.  Por ejemplo, el reino animal fue visto como un ser   ---un compuesto de todas las criaturas que componen ese reino.  Esta bestia prototípica era una personificación mosaica de todas las inclinaciones animales y dentro de su naturaleza existía todo el mundo animal, de la misma forma que la especie humana existe dentro de la constitución del Adán prototípico.
 
De la misma manera, las  razas,  naciones,  tribus,  religiones,  estados,  comunidades y ciudades, fueron vistos como entidades compuestas, cada una constituida por diferentes números de unidades individuales. Cada comunidad tienen una individualidad que es la suma de las actitudes individuales de sus habitantes.  Cada  religión es un individuo cuyo cuerpo está constituido por una jerarquía y una vasta multitud de adoradores individuales.  La organización de cualquier religión representa su cuerpo físico, y sus miembros individuales la vida celular que constituye este organismo.  Por consiguiente, las religiones, las razas, y las comunidades   ---al igual que los individuos---    atraviesan las Siete Edades de Shakespeare, ya que la vida del hombre es un estándar por el cual se estima la perpetuidad de todas las cosas.
 
De acuerdo con la doctrina secreta, el hombre, a través del refinamiento gradual de sus vehículos y la siempre creciente sensibilidad resultante de ese refinamiento, esta gradualmente superando las limitaciones de la materia y se está desenredando de su rollo mortal.  Cuando la humanidad  haya completado su evolución física, el cascaron vacío del materialismo que ha dejado atrás será usado por otras ondas de vida como escalones para su propia liberación. La tendencia del crecimiento evolutivo del hombre es siempre hacia su propia Personalidad esencial.   Por lo tanto, en el punto del  materialismo más profundo, el hombre está a la distancia más grande de Sí mismo.  De acuerdo con las enseñanzas de los Misterios, no toda la naturaleza espiritual del hombre encarna en la materia.  El espíritu del hombre se muestra diagramáticamente como un triángulo equilátero con una punta hacia abajo.  Este punto inferior, que es un tercio de la naturaleza espiritual pero en comparación a la dignidad de los otros dos es mucho menor a un tercio, desciende a la ilusión de la existencia material por un breve espacio de tiempo.  Aquello que nunca se viste en la envoltura de la materia es el Anthropos Hermético   ---el Hombre Superior---   análogo a los Cíclopes o demonios guardianes de los griegos, el ángel de Jacobo Böhme, y la Superalma de Emerson, "esa Unidad, esa  Superalma, dentro de la cual está contenido el ser particular de todos los hombres y se hace uno con todo lo otro."
 
En el nacimiento solamente una tercera parte de la Naturaleza Divina del hombre se disocia temporalmente de su propia inmortalidad y se encarga del sueño del nacimiento y la existencia física, animando con su propio entusiasmo celestial un vehículo compuesto de elementos materiales, parte de y atado a la esfera material. En la muerte esta parte encarnada despierta del sueño de la existencia física y se reúne una vez más con su condición eterna.  Este descenso periódico del espíritu en la material se denomina la rueda de la vida y la muerte, y los principios involucrados  son tratados en detalle por los filósofos bajo el tema de metempsicosis.  Por la iniciación en los Misterios y un cierto proceso conocido como teología operativa, transciende esta ley de nacimiento y muerte, y durante el curso de la existencia física esa parte del espíritu que está dormida en forma se despierta sin la intervención de la muerte    ---el Iniciador inevitable---   y es conscientemente reunificada con el Anthropos, o la sustancia dominante de sí mismo.   Al mismo tiempo, este el propósito principal  y el logro consumado de los Misterios: que el hombre se haga consciente y conscientemente se reunifique con la fuente divina de sí mismo sin probar la disolución física.
 
 
(Fin de este tema, proceden ahora las ilustraciones contenidas en el mismo.)
 
 


martes, 17 de diciembre de 2013

CUERPO HUMANO, El Simbolismo del - Parte III



EL SIMBOLISMO DEL CUERPO HUMANO
 
 
Manly Hall
 
 
(Este capítulo nos llegó como cortesía, no se identifica al traductor/a)
 
 
Parte III
 
 
 
Al ser generalmente vistos como politeístas, los paganos obtuvieron esta reputación no porque rendían culto a más de un Dios, más bien porque personificaban los atributos de este Dios, creando así un panteón de deidades posteriores que manifestaban una parte de lo que el Único Dios manifestaba como un todo.  Por lo tanto, los diferentes panteones de las religiones antiguas realmente representaban los atributos catalogados y personificados de la Deidad.  En cuanto a esto,  ellos corresponden a las jerarquías de los Cabalistas Hebreos.  En consecuencia, todos los dioses y diosas de la antigüedad  tienen sus analogías en el cuerpo humano, como también las tienen los elementos, planetas  y constelaciones que fueron asignados como vehículos adecuados para estos celestiales.  Cuatro centros corporales les son asignados a los elementos, los siete órganos vitales a los planetas, las doce partes y miembros principales al zodíaco, las partes invisibles de la naturaleza divina del hombre a varias deidades supermundanas, mientras que se declaraba que el Dios oculto se manifestaba a través de la médula en los huesos.
 
Para muchos es difícil darse cuenta de que ellos son universos reales; que sus cuerpos físicos son una naturaleza visible a través de cuya estructura las incontables ondas de vida evolutiva desenvuelven sus latentes potencialidades.  Sin embargo,  a través del cuerpo físico del hombre no solo evolucionan un reino mineral, un reino vegetal y un reino animal, más bien evolucionan desconocidas clasificaciones y divisiones de vida espiritual invisible.  De la misma forma que  las células son unidades infinitésimas  en la estructura del hombre, así también el hombre es una unidad infinitésima en la estructura del universo.  Una teología basada en el conocimiento y apreciación de estas relaciones es profundamente  justa y verdadera.
 
Como el cuerpo físico del hombre tiene cinco extremidades distintas e importantes   ---dos piernas, dos brazos, y una cabeza; esta última gobierna las primeras cuatro---   el número 5 ha sido aceptado como el símbolo del hombre.  Por sus cuatro esquinas la pirámide simboliza los brazos y las piernas, y por su ápice, la cabeza; esto indica que un poder racional controla cuatro esquinas irracionales.  Las manos y los pies se usan para representar los cuatro elementos, de los cuales los dos pies son tierra y agua, y las dos manos, fuego y aire.  Entonces, el cerebro simboliza el quinto elemento sagrado   ---éter---   que controla y unifica los otros cuatro.  Si los pies son colocados juntos y los brazos extendidos, entonces el hombre simboliza la cruz con el intelecto racional como la cabeza o miembro superior.
 
Los dedos de las manos y de los pies también tienen un significado especial.  Los dedos de los pies representan los Diez Mandamientos de la ley física y los dedos de las manos los Diez Mandamientos de la ley espiritual.  Los cuatro dedos de cada mano representan los cuatro elementos y las tres falanges de cada dedo representan las divisiones del elemento, de manera que en cada mano hay doce partes de los dedos que son análogas a los signos del zodíaco;  mientras que las dos falanges y la base de cada pulgar representan  la triple Deidad.  La primera falange corresponde al aspecto creativo, la segunda al aspecto preservativo, y la base al aspecto generativo y destructivo.  Cuando se juntan las manos, el resultado es los veinticuatro Ancianos y los seis Días de la Creación.
 
En el simbolismo el cuerpo está verticalmente dividido en mitades, la mitad derecha se considera la luz y la mitad izquierda la oscuridad.  Para aquellos que no están  familiarizados con los verdaderos significados de luz y oscuridad, la mitad derecha fue denominada espiritual y la mitad izquierda material. La luz es el símbolo de la objetividad; la oscuridad de la subjetividad. La luz es una manifestación de la vida y, en consecuencia, es posterior a la vida.  Aquello que es anterior a la luz es oscuridad, en la cual la luz existe temporalmente pero la oscuridad permanentemente.  Como la vida precede a la luz, su único símbolo es la oscuridad, y la oscuridad es considerada el velo que debe ocultar eternamente la verdadera naturaleza del Ser abstracto y no indiferenciado.
 
En tiempos antiguos los hombres peleaban con su  brazo  derecho  y defendían sus centros vitales con su brazo izquierdo, sobre el cual llevaban el escudo protector.  Por lo tanto, la mitad derecha era considerada ofensiva y la mitad izquierda defensiva.  Por esta razón también el lado derecho del cuerpo era considerado masculino y el lado izquierdo femenino.  Varias autoridades opinan que, en la raza, el actual uso generalizado de la mano derecha es el resultado de la costumbre de restringir  la mano izquierda para propósitos de defensa.  Además, de la misma forma que  la fuente del Ser está en la oscuridad primordial que precedía la luz, así también  la naturaleza espiritual del hombre está en la parte oscura de su ser, ya que el corazón está en el lado izquierdo.
 
Entre las curiosas ideas equivocadas que surgen de la falsa práctica de asociar la oscuridad con el mal,  hay una que dice que varias antiguas naciones  usaban la mano derecha para todas las labores constructivas y la mano izquierda sólo para aquellos propósitos denominados impuros e impropios para la vista de los dioses.  Por la misma razón, con frecuencia se hacía referencia a la magia negra como el sendero de la izquierda, y se decía que el cielo estaba a la derecha y el infierno a la izquierda.  Además, algunos filósofos decían que había dos métodos de escritura: uno de izquierda a derecha, que era considerado el método exotérico; el otro de derecha a izquierda, que era considerado esotérico.  La escritura exotérica era aquella que era hecha  hacia  afuera o alejada del corazón, mientras que la escritura esotérica era aquella que   ---al igual que el hebreo antiguo---   se escribía hacia el corazón.
 
 
Continúa…


lunes, 9 de diciembre de 2013

CUERPO HUMANO, El Simbolismo del - Parte II



EL SIMBOLISMO DEL CUERPO HUMANO
 
 
Manly Hall
 
 
(Este capítulo nos llegó como cortesía, no se identifica al traductor/a)
 
 
Parte II
 
 
Según  otro concepto de la sabiduría antigua, todos los cuerpos   ---sean espirituales o materiales---   tienen tres centros que los griegos llamaban el centro superior, el centro medio, y el centro inferior.  Aquí se notará una aparente ambigüedad. Es imposible hacer un diagrama  o simbolizar apropiadamente las verdades mentales abstractas, porque la representación diagramática  de un aspecto de las relaciones metafísicas puede ser una real contradicción de algún otro aspecto.  Mientras que eso que está arriba generalmente se considera superior en dignidad y poder, en realidad aquello que está en el centro es superior y anterior tanto a aquello que se dice que está arriba y aquello que se dice que está abajo.  En consecuencia, debe decirse que lo primero   ---que se considera que está arriba---   realmente está en el centro, mientras que los otros (que se dice están arriba o abajo) están en realidad abajo.  Este punto puede simplificarse más si el lector considerara  arriba como si se  indicara el grado de proximidad a la fuente y abajo como si se indicara el grado de distancia desde la fuente, esa que está situada en el centro real y que es la distancia relativa, que son los diferentes  puntos a lo largo del radio desde el centro hacia la circunferencia. En asuntos concernientes a la filosofía y la teología, arriba puede considerarse hacia el centro y abajo hacia la circunferencia. El centro es el espíritu; la circunferencia es la materia. En consecuencia, arriba está hacia el espíritu junto a una escala ascendente de espiritualidad; abajo está hacia la materia junto a una escala ascendente de materialismo. El último concepto está expresado en parte por el vértice de un cono que, cuando es visto desde arriba, se ve como un punto en el centro exacto de la circunferencia formada por la base del cono.
 
Estos tres centros universales   ---el de arriba, el de abajo  y el vínculo que los une---   representan tres soles o tres aspectos de un sol   ---centros de resplandor.  Estos también tienen sus análogos  en los tres grandes centros del cuerpo humano que, como el universo físico, es una fabricación demiúrgica.  "El primero de estos [soles],"  dice Thomas Taylor,  "es análogo a la luz cuando se la ve subsistiendo en su fuente, el sol; el  segundo, a la luz que inmediatamente procede del sol; y el tercero, al esplendor comunicado a otras naturalezas por esta luz."
 
Debido a que el centro superior (o espiritual) está en el medio de los otros dos, su análogo en el cuerpo físico es el corazón   ---el órgano más espiritual y misterioso en el cuerpo humano.  El segundo centro (o el vínculo entre los mundos superiores e inferiores) se eleva a la posición de la más grande dignidad física   ---el cerebro. El tercer centro (o inferior) está relegado a la posición de menor dignidad física pero  mayor importancia física   ---el sistema generativo.  De esta manera el corazón es simbólicamente la fuente de vida; el cerebro el vínculo por el cual, a través de la inteligencia racional, se unifican la vida y la forma; y el sistema generativo   ---o creador infernal---   la fuente de ese poder por el cual se producen los organismos físicos.  Los ideales y aspiraciones del individuo dependen en gran medida de cuál de estos tres centros de poder predomina  en alcance y actividad de expresión.  En el materialista el centro inferior es el más fuerte, en el intelectualista el centro superior; pero en el iniciado el centro medio   ---al bañar  los dos extremos en una inundación de resplandor espiritual---   controla saludablemente tanto la mente como el cuerpo.
 
Como la luz da testimonio de vida   ---que es su fuente---   así la mente da testimonio del espíritu, y la actividad en un plano aún más inferior es testigo de la inteligencia.   De esta manera la mente da testimonio del corazón, mientras que el sistema generativo, a su vez, da testimonio de la mente.  Por consiguiente, la naturaleza espiritual se simboliza más comúnmente por el corazón; el poder intelectual por un ojo abierto, que simboliza la glándula pineal o el ojo cíclope, que es el Jano de dos caras de los Misterios paganos; y el  sistema generativo por una flor, un cayado, una copa, o una mano.
 
Mientras que todos los Misterios reconocían al corazón como el centro de la conciencia espiritual, con frecuencia decididamente ignoraron este concepto y usaron el corazón en su sentido exotérico como el símbolo de la naturaleza emocional.   En esta disposición el centro generativo representaba el cuerpo físico, el corazón el cuerpo emocional y el cerebro el cuerpo mental.  El cerebro representaba la esfera superior, pero después de que los iniciados pasaban  a través de los grados inferiores, se les instruía que el cerebro era el poder de la llama espiritual que vive en los recovecos más recónditos del corazón.   Antes de que pase mucho tiempo el estudiante de esoterismo descubre que los antiguos con frecuencia recurrían a varios subterfugios para esconder las verdaderas interpretaciones de sus Misterios.   La sustitución del cerebro por el corazón era uno de estos subterfugios.
 
Los tres grados de los Misterios antiguos eran dados, con pocas excepciones, en cámaras que representaban los tres grandes centros de los cuerpos humano y Universal.   Si era posible, el templo mismo era construido con la forma del cuerpo humano.  El candidato entraba entre los pies y recibía el grado más alto en el punto correspondiente al cerebro.   De esta manera el primer grado era el misterio material y su símbolo era el sistema generativo; elevaba al candidato a través de varios grados de pensamiento concreto.  El segundo grado se daba en la cámara correspondiente al corazón, pero representaba el poder medio que era el vínculo mental.   Aquí el candidato era iniciado en los misterios del pensamiento abstracto y se elevaba tan alto como la mente era capaz de penetrar.  Luego pasaba a la tercera cámara  que, siendo  análoga al cerebro, ocupaba la posición más alta en el templo, pero siendo  análoga al corazón, era de la mayor dignidad.  En la cámara del cerebro se daba el misterio del corazón.  Aquí el iniciado por primera vez comprendía el significado de esas palabras inmortales: "Como un hombre piensa en su corazón, así es él."  De la misma forma que hay  siete corazones en el cerebro,  así también hay siete cerebros en el corazón; pero este es un asunto de suprafísica de lo cual poco se puede decir en el momento actual.
 
Proclo escribe sobre este tema en el primer libro de Sobre la Teología de Platón: "En realidad, Sócrates en el (Primer) Alcibíades correctamente observa que el alma que entra dentro sí misma contemplará todas las otras cosas, y la deidad misma.  Por tender a su propia unión, y al centro de toda la vida, dejando de lado la multitud, y la variedad de todos los múltiples poderes que ella contiene, asciende a la atalaya más alta de los seres.  Y como en el más santo de los misterios dicen que los místicos al principio se encontraron con la multiforma, y muchos géneros de formas, que son lanzados ante los dioses, pero al ingresar al templo, impasibles, y custodiados por los ritos místicos, genuinamente recibían en sus pechos [corazón] iluminación divina, y despojados de sus vestimentas, como ellos dirían, participaban de una naturaleza divina; lo mismo, como me parece a mí, sucede en la especulación de los todos.  El alma,  cuando mira las cosas posteriores a sí misma, contempla las sombras e imágenes de seres, pero cuando ella misma se convierte en ella misma, su propia esencia evoluciona, y las razones que contiene.  Y al principio,  realmente  ella es como si solamente se contemplara a sí misma; pero, cuando penetra más profundamente en el conocimiento de sí misma, encuentra en sí misma tanto el intelecto como los órdenes de los seres.  Sin embargo, cuando ella se adentra en sus recovecos interiores, y dentro del ádito como si fuera del alma, percibe con el ojo cerrado [sin la ayuda de la mente inferior], el género los dioses y las unidades de los seres. Todas las cosas están en nosotros físicamente y a través de esto somos naturalmente capaces de conocer todas las cosas, excitando los poderes y las imágenes de todo cuanto contenemos."
 
Los iniciados de la antigüedad  advertían a sus discípulos que una imagen no es una realidad sino meramente la objetualización de una idea subjetiva. Las imágenes  de los dioses no fueron  diseñadas para ser objetos de adoración sino para ser consideradas meramente como emblemas o recordatorios de poderes y principios invisibles. De manera similar, el cuerpo del hombre no debe ser considerado como el individuo sino solamente como la casa del individuo, de la misma manera que el templo era la Casa de Dios.  En un estado de pesadez y perversión,  el cuerpo del hombre es la tumba o prisión de un principio divino, en un estado de desenvolvimiento  y regeneración, es la Casa o Santuario de la Deidad por cuyos poderes creativos fue ideado. "La personalidad está suspendida en un hilo de la naturaleza del Ser," dice la obra secreta.  El hombre es en esencia un principio permanente e inmortal; solamente sus cuerpos pasan a través del ciclo de nacimiento y muerte.  Lo inmortal es la realidad; lo mortal es la irrealidad.  Durante cada período de vida terrestre, la realidad mora en la irrealidad, para ser liberada de ella temporalmente por la muerte y permanentemente por la iluminación.
 
Continúa…