EL
SIMBOLISMO DEL CUERPO HUMANO
Manly
Hall
(Este capítulo
nos llegó como cortesía, no se identifica al traductor/a)
Parte
IV – Final
La
doctrina secreta dice que cada parte y miembro del cuerpo están resumidos en el
cerebro y, a su vez, que todo lo que está en el cerebro está resumido en el
corazón. En el simbolismo, la cabeza humana
se usa con frecuencia para representar la inteligencia y el autoconocimiento. Como el cuerpo humano en su totalidad es el
producto más perfecto conocido en la evolución de la tierra, fue utilizado para
representar a la Divinidad ---el más
alto estado o condición apreciable.
Intentando retratar la Divinidad, los artistas con frecuencia sólo
muestran una mano emergiendo de una nube impenetrable. La nube representa la Divinidad
Incognoscible que las limitaciones
humanas le ocultaron al hombre. La mano representa
la actividad Divina, la única parte de Dios que los sentidos inferiores
conocen.
La
cara consiste en una trinidad natural: los ojos representan el poder espiritual
que comprende; las fosas nasales representan el poder preservativo y
vivificante; y la boca y las orejas representan el poder material Demiúrgico del
mundo inferior. La primera esfera es
eternamente existente y creativa; la segunda esfera pertenece al misterio del
aliento creativo; y la tercera esfera a la palabra creativa. El universo material fue fabricado por la
Palabra de Dios, y los siete poderes creativos, o sonidos vocales ---que habían sido traídos a la existencia
por la expresión de la Palabra--- se
convirtieron en los siete Elohim o Deidades por cuyo poder y ministerio se
organizó el mundo inferior. Ocasionalmente, la Deidad es simbolizada por
un ojo, una oreja, una nariz, o una boca.
Por el primero, se representa la conciencia Divina; por la segunda, el interés
Divino; por la tercera, la vitalidad Divina; y por la cuarta, el orden Divino.
Los
antiguos no creían que la espiritualidad hacía a los hombres justos o
racionales, más bien que la justicia y la racionalidad hacían espirituales a
los hombres. Los Misterios enseñaban que
la iluminación espiritual solo se lograba al traer la naturaleza inferior hasta
determinado estándar de eficiencia y pureza. Por lo tanto, los Misterios se establecieron
con el propósito de desarrollar la naturaleza del hombre de acuerdo a ciertas
reglas fijas que, cuando se seguían fielmente, elevaban la conciencia humana
hasta un punto donde era capaz de conocer su propia constitución y el verdadero
propósito de la existencia. Este
conocimiento de cómo la múltiple constitución del hombre podía ser regenerada
más rápida y completamente, hasta el punto de la iluminación espiritual, constituía la
doctrina secreta, o esotérica, de la antigüedad. Algunos órganos y centros aparentemente
físicos son en realidad los velos o envolturas de los centros espirituales. Cuáles eran y cómo podían ser desarrollados
nunca le fue revelado al no regenerado, porque los filósofos se dieron cuenta de
que una vez entiende el funcionamiento
completo de cualquier sistema, un hombre puede lograr un fin establecido sin
estar calificado para manipular y controlar los efectos que ha producido. Por esta razón se impusieron largos períodos
de prueba, para que el conocimiento de cómo ser como los dioses pueda
permanecer como la única posesión de los merecedores.
Sin
embargo, para no perder ese conocimiento, fue ocultado en alegorías y mitos que
no tenían sentido para el profano pero eran obvios para aquellos familiarizados
con esa teoría de redención personal que fue el fundamento de la teología
filosófica. Se puede citar al mismo cristianismo
como ejemplo. Todo el Nuevo Testamento
es en realidad una exposición ingeniosamente oculta de los procesos secretos de
la regeneración humana. Los personajes
que por mucho tiempo han sido considerados hombres y mujeres históricos, son
realmente la personificación de ciertos procesos que se llevan a cabo en el
cuerpo humano cuando el hombre comienza la tarea de liberarse conscientemente
de la atadura de la ignorancia y la muerte.
Las
vestimentas y adornos supuestamente usados por los dioses también son claves,
porque en los Misterios la ropa era considerada sinónimo de forma. El grado de espiritualidad o materialismo de
los organismos era representado por la calidad, belleza y valor de las
vestimentas usadas. El cuerpo físico del
hombre fue visto como la túnica de su naturaleza espiritual; en consecuencia,
cuanto más desarrollados eran sus poderes supersubstanciales, más gloriosa era
su ropa. Por supuesto, originalmente la ropa se usaba mas como adorno que como
protección; y dicha práctica aún prevalece entre muchos pueblos primitivos. Los Misterios enseñaban que los únicos
ornamentos duraderos del hombre eran sus virtudes y dignas
características; que se vestía con sus propios logros y se adornaba con su
formación. De esta manera, la túnica
blanca era símbolo de pureza, la túnica roja de sacrificio y amor y la
túnica azul de altruismo e integridad. Debido a que se decía que el cuerpo era la túnica del
espíritu, las deformidades mentales o morales se mostraban como deformidades
del cuerpo.
Al
considerar el cuerpo del hombre como la regla de medición del universo, los
filósofos decían que todas las cosas se
asemejan en constitución ---si no en
forma--- al cuerpo humano. Por ejemplo, los griegos decían que Delfos era
el ombligo de la tierra, ya que el planeta físico fue visto como un gigantesco
ser humano que estaba retorcido en forma de una pelota. En contraposición con la creencia de la cristiandad de que la Tierra
es una cosa inanimada, los paganos consideraban no sólo a la tierra, sino
también a todos los cuerpos siderales como criaturas individuales que poseían
inteligencias individuales. Incluso
fueron más lejos al ver los diferentes reinos de la Naturaleza como entidades
individuales. Por ejemplo, el reino
animal fue visto como un ser ---un
compuesto de todas las criaturas que componen ese reino. Esta bestia prototípica era una personificación
mosaica de todas las inclinaciones animales y dentro de su naturaleza existía
todo el mundo animal, de la misma forma que la especie humana existe dentro de
la constitución del Adán prototípico.
De
la misma manera, las razas, naciones,
tribus, religiones, estados,
comunidades y ciudades, fueron vistos como entidades compuestas, cada
una constituida por diferentes números de unidades individuales. Cada comunidad
tienen una individualidad que es la suma de las actitudes individuales de sus
habitantes. Cada religión es un individuo cuyo cuerpo está
constituido por una jerarquía y una vasta multitud de adoradores individuales. La organización de cualquier religión
representa su cuerpo físico, y sus miembros individuales la vida celular que
constituye este organismo. Por
consiguiente, las religiones, las razas, y las comunidades ---al igual que los individuos--- atraviesan
las Siete Edades de Shakespeare, ya que la vida del hombre es un
estándar por el cual se estima la perpetuidad de todas las cosas.
De
acuerdo con la doctrina secreta, el hombre, a través del refinamiento gradual
de sus vehículos y la siempre creciente sensibilidad resultante de ese
refinamiento, esta gradualmente superando las limitaciones de la materia y se
está desenredando de su rollo mortal. Cuando
la humanidad haya completado su
evolución física, el cascaron vacío del materialismo que ha dejado atrás será
usado por otras ondas de vida como escalones para su propia liberación. La
tendencia del crecimiento evolutivo del hombre es siempre hacia su propia Personalidad
esencial. Por lo tanto, en el punto del materialismo más profundo, el hombre está a
la distancia más grande de Sí mismo. De
acuerdo con las enseñanzas de los Misterios, no toda la naturaleza espiritual
del hombre encarna en la materia. El
espíritu del hombre se muestra diagramáticamente como un triángulo equilátero
con una punta hacia abajo. Este punto
inferior, que es un tercio de la naturaleza espiritual pero en comparación a la
dignidad de los otros dos es mucho menor a un tercio, desciende a la ilusión de
la existencia material por un breve espacio de tiempo. Aquello que nunca se viste en la envoltura de
la materia es el Anthropos Hermético
---el Hombre Superior--- análogo
a los Cíclopes o demonios guardianes de los griegos, el ángel de
Jacobo Böhme, y la Superalma de Emerson, "esa Unidad, esa Superalma, dentro de la cual está contenido
el ser particular de todos los hombres y se hace uno con todo lo otro."
En
el nacimiento solamente una tercera parte de la Naturaleza Divina del hombre se
disocia temporalmente de su propia inmortalidad y se encarga del sueño del
nacimiento y la existencia física, animando con su propio entusiasmo celestial
un vehículo compuesto de elementos materiales, parte de y atado a la esfera
material. En la muerte esta parte encarnada despierta del sueño de la existencia
física y se reúne una vez más con su condición eterna. Este descenso periódico del espíritu en la
material se denomina la rueda de la vida y la muerte, y los
principios involucrados son tratados en
detalle por los filósofos bajo el tema de metempsicosis. Por la iniciación en los Misterios y un cierto
proceso conocido como teología operativa, transciende esta ley de nacimiento y
muerte, y durante el curso de la existencia física esa parte del espíritu que
está dormida en forma se despierta sin la intervención de la muerte ---el Iniciador inevitable--- y es conscientemente reunificada con el Anthropos,
o la sustancia dominante de sí mismo. Al mismo tiempo, este el propósito principal y el logro consumado de los Misterios: que el
hombre se haga consciente y conscientemente se reunifique con la fuente divina
de sí mismo sin probar la disolución física.
(Fin de este
tema, proceden ahora las ilustraciones contenidas en el mismo.)