BACON,
SHAKSPERE Y LOS ROSACRUCES
Manly
P. Hall
4ta.
Parte -
Final
La evidencia apunta a la existencia de
un grupo de sabios e ilustres Fratres
que asumieron la responsabilidad de publicar y preservar para las futuras
generaciones los más selectos libros secretos de los antiguos, en conjunto con
algunos otros documentos que ellos mismos habían preparado. Esos futuros miembros de su fraternidad no
solo pueden identificar estos volúmenes, sino que también inmediatamente señalarán
los pasajes, palabras, capítulos o secciones importantes allí contenidos; ellos
crearon un alfabeto simbólico de diseños jeroglíficos. Por medio de un orden y una clave especifica,
los pocos sagaces estaban capacitados para encontrar aquella sabiduría por la
cual un hombre es “elevado” a una vida
iluminada.
Cada día, la enorme importancia del
misterio Baconiano se vuelve más evidente.
Sir Francis Bacon fue un eslabón en esa gran cadena de mentes que ha perpetuado la doctrina secreta de la antigüedad
desde su comienzo. Esta doctrina secreta
se oculta en sus escritos crípticos. La búsqueda
de esta divina sabiduría es el único motivo legítimo para el esfuerzo por
decodificar sus criptogramas.
La investigación Masónica puede
descubrir muchas cosas de valor si le prestara atención a algunos volúmenes publicados
durante los Siglos Dieciséis y Diecisiete que tienen la marca y el sello de
aquella sociedad secreta cuyos miembros establecieron, en primera instancia, la
Francmasonería moderna pero que permanecieron como un grupo intangible que
controlaba y dirigía las actividades del cuerpo exterior. La
historia desconocida y los rituales perdidos de la Francmasonería pueden
redescubrirse en el simbolismo y los criptogramas de la Edad Media. La Francmasonería es el brillante y
glorioso hijo de un misterioso y oculto padre.
No puede trazar su parentesco ya que ese origen se oculta bajo el velo
de los superfísico y lo místico. El Gran Folio de 1623 es una verdadera casa
de tesoros del saber y el simbolismo Masónico, y se acerca el tiempo cuando a esa
gran obra se le otorgue la debida consideración.
Aunque el cristianismo destrozó la organización material de los Misterios
paganos, no pudo destruir el conocimiento de ese poder sobrenatural que los
paganos poseían. Por ende, se sabe que
los Misterios de Grecia y Egipto estaban secretamente perpetuados a través de
los primeros siglos de la iglesia; y más tarde, al ser vestidos con el
simbolismo del cristianismo, fueron aceptados como elementos de esa fe. Sir Francis Bacon era uno de aquellos a
quienes se le encargó la perpetuación y la divulgación del arcano de lo superfísico
que originalmente estaba en posesión de los hierofantes paganos; y para lograr
ese fin pudo haber hecho dos cosas: o elaboró la Fraternidad de R.C. o fue
aceptado dentro de una organización que ya existía bajo ese nombre y de la cual
pasó a ser uno de sus principales representantes.
Por alguna razón no evidente para los no
iniciados, se ha hecho un esfuerzo continuo y consistente por prevenir el desenmarañamiento
de la madeja Baconiana. Cualquier poder
que continuamente bloquee los esfuerzos de los investigadores, hoy día es tan
persistente como lo fue inmediatamente después de la muerte de Bacon; y
aquellos que intentan resolver el enigma aun sienten el peso de su rencor.
Un mundo equívoco siempre ha perseguido
a aquellos que entienden los trabajos secretos de la Naturaleza, buscando en
cada manera posible exterminar a los custodios de esta sabiduría divina. El prestigio político de Sir Francis Bacon
fue finalmente socavado, y Sir Walter Ralegh tuvo un destino vergonzoso ya que
su trascendental conocimiento se consideraba peligroso.
La falsificación del escrito a mano de
Shakspere; el endoso sobre un público crédulo de imágenes y máscaras de muerte fraudulenta;
la fabricación de falsas biografías; la mutilación de libros y documentos; la destrucción
o ilegibilidad de lápidas e inscripciones que contenían mensajes criptográficos,
todos han compuesto las dificultades asociadas a la solución del acertijo Bacon
– Shakspere – Rosacruz. En Irlanda, por años,
las falsificaciones han engañado a los expertos.
Según el material disponible, el
concilio supremo de la Fraternidad de R.
C. estaba compuesto por un número específico
de personas que habían pasado por lo que se conoce como la “muerte filosófica”. Cuando llegaba el tiempo para que un iniciado
entrara a sus trabajos para la Orden, éste, convenientemente, “moría” en
circunstancias un tanto misteriosas. En
realidad, cambiaba su nombre y lugar de residencia, y una caja de rocas o un
cuerpo, obtenido para este propósito, era enterrado en su lugar. Se cree que esto ocurrió en el caso de Sir
Francis Bacon quien, al igual que todos los servidores de los Misterios, renunció
a todo crédito personal y autorizó a
otros para que se consideraran autores de los documentos que escribió o inspiró.
Los escritos crípticos de Francis Bacon
constituyen uno de los elementos tangibles más poderosos en los misterios del trascendentalismo
y de la filosofía simbólica.
Aparentemente, deben pasar muchos años antes de que un mundo
incomprensible aprecie el genio trascendental de aquel hombre misterioso que escribió
el Novum Organum, que salió en su pequeña
nave al mar inexplorado del aprendizaje a través de los Pilares de Hércules, y
cuyos ideales de una nueva civilización se expresan magníficamente en el sueño Utópico
de La Nueva Atlántida. Era Sir Francis Bacon un segundo
Prometeo? Su gran amor por la gente del
mundo y su compasión por su ignorancia, habrán motivado que éste bajara el
fuego divino del cielo que estaba oculto dentro del contenido de una página
impresa?
Con toda probabilidad, las claves del
acertijo Baconiano serán encontradas en la mitología clásica. Quien entienda el secreto del Dios de Siete
Rayos comprenderá el método empleado por Bacon para lograr su monumental labor. Este adoptó varios apodos, según los atributos y orden de los miembros
del sistema planetario. Una de las menos
conocidas ---pero más
importantes--- claves del enigma
Baconiano es la Tercera Edición, o Edición de 1637, publicada en París, de Las Imágenes o Lápidas en Pintura de Plata
de los Dos Sofistas Griegos Filostratos y las Estatuas de Calistrato, por
Blaise de Vigenere. La portada de este
volumen ---que como el nombre del
autor, cuando se descifra correctamente, lo indica, fue escrito por o bajo la dirección
de Bacon o de su sociedad secreta--- es
un conglomerado de importantes símbolos Masónicos o Rosacruces. En la página
486 aparece una lámina titulada “Hércules Enfurecido”, que muestra a una
figura gigante agitando una lanza, la tierra ante sí está sembrada con curiosos
emblemas. En su curioso trabajo, Das Bild des Speershüttlers die Lösung des
Shakespeare-Rätsels, Alfred Freund intenta explicar el simbolismo Baconiano
de los Filostratos. Este señala a Bacon como el Hércules filosófico,
a quien el tiempo establecerá como el verdadero “Agitador de Lanzas” (Shakespeare).
Traducción al español del
original en ingles Bacon, Shakspere, and the Rosicrucians del
libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall. ®Sanchez&Rivera, Traductoras. 2012, Puerto Rico. madias85@yahoo.com

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