SIMBOLISMO FRANCMASONICO
Manly
P. Hall
LOS
ARQUITECTOS DIONISIACOS
Parte
II -
Final
Al describir las sociedades de los artífices
jónicos, Joseph Da Costa dice que los ritos Dionisiacos se basaban en la ciencia de la astronomía, que por los
iniciados de esta orden, estaba correlacionada con el arte del
constructor. En varios documentos
relacionados con el origen de la arquitectura se encuentran pistas al efecto de
que los grandes edificios erigidos por estos artesanos iniciados estaban
fundamentados sobre patrones geométricos derivados de las constelaciones. De esta forma, un templo puede ser
planificado según la constelación de Pegaso o una sala judicial modelada según la
forma de la constelación de las Balanzas.
Los Dionisos desarrollaron un código
particular mediante el cual eran capaces de comunicarse entre sí en la
oscuridad; y tanto los símbolos como la terminología de su gremio se derivaban,
en general, de los elementos de la arquitectura.
Mientras eran estigmatizados como
paganos por razón de sus principios filosóficos, cabe señalar que estos
artesanos Dionisiacos estaban casi universalmente empleados en la construcción de
antiguas abadías y catedrales cristianas, cuyas piedras, aún hoy en día, tienen
marcas y símbolos distintivos cortados en sus superficies por estos ilustres
constructores. Entre los tallados de
ornato sobre las fachadas de grandes
iglesias del Viejo Mundo, frecuentemente se encuentran representaciones de
compases, cuadrados, reglas, malletes y grupos de herramientas de construcción hábilmente
incorporados en las decoraciones de los murales e incluso colocados en las
manos de las efigies de santos y profetas que estaban parados en nichos
exaltados. Un gran misterio figuraba en
los portales antiguos de la Catedral de Notre Dame que fueron destruidos
durante la Revolución Francesa, ya que entre sus tallados habían varios
emblemas Rosacruces y Masónicos; y según los registros preservados por
alquimistas que estudiaron sus bajorrelieves, los procesos secretos para la transmutación
de los metales fueron establecidos en sus grotescas e importantes figuras.
El suelo con diseño de tablero de
ajedrez sobre el cual la moderna logia Francmasónica se sitúa, es el antiguo
esquema de trazado de los Arquitectos Dionisiacos; y mientras la moderna organización ya no se
limita a los gremios de trabajadores, aún conserva en sus símbolos las
doctrinas metafísicas de la sociedad antigua de la cual presumiblemente es un
desarrollo. El investigador del origen
del simbolismo Francmasónico que desee trazar el desarrollo de la orden a través
de las edades, encontrará una práctica sugerencia en la siguiente declaración de
Charles W. Heckethorn:
“Pero considerando que la Francmasonería
es un árbol cuyas raíces se desplazan por muchos suelos, se deduce que sus
trazos deben ser encontrados en su fruto; que su lenguaje y ritual deben
retener mucho de las diferentes sectas e instituciones por las cuales pasó
antes de llegar a su estado actual, y en la Masonería nos encontramos con ideas,
términos y símbolos indios, egipcios, judíos y cristianos”. (Ver Las
Sociedades Secretas de Todos los Tiempos y Países).
Aparentemente, la Cofradía romana de arquitectos especializados era una subdivisión
del gran cuerpo jónico, cuyos principios y organización eran prácticamente idénticos
a los de la antigua institución jónica.
Se han levantado sospechas de que los Dionisos también influyeron profundamente sobre la
antigua cultura islámica, ya que parte de su simbolismo encontró su camino en
los Misterios de los derviches. En una época,
los Dionisos se referían a sí mismos como Hijos de Salomón, y uno de sus más
importantes símbolos era el Sello de Salomón
---dos triángulos entrelazados.
Con mucha frecuencia vemos este motivo en lugares visibles de las mezquitas
mahometanas. Se cree que los Caballeros
Templarios ---de quienes se sospechaba
todo--- contactaron a estos artífices Dionisiacos
e introdujeron muchos de sus símbolos y doctrinas en la Europa medieval. Pero más que todo, la Francmasonería le debe
al culto Dionisiaco la mayor parte de sus símbolos y rituales que se relacionan
con la ciencia de la arquitectura. De
estos antiguos e ilustres artesanos también se recibe el legado del inconcluso
Templo de la Civilización ---esa
estructura amplia e invisible sobre la cual estos constructores iniciados trabajaron
continuamente desde el comienzo de su fraternidad. Esta poderosa edificación, que ha caído y ha
sido reconstruida muchas veces, pero cuyos fundamentos permanecen inmóviles, es
la verdadera Casa Eterna de la cual el templo sobre la frente de Monte Moria
fue solo un símbolo transitorio.
Además del aspecto operativo de su
orden, los Arquitectos Dionisiacos tenían un código filosófico especulativo. Ellos consideraban que la sociedad humana era
un áspero y falso sillar, que últimamente ha sido cincelado desde la cantera de
la Naturaleza elemental. Este crudo
bloque fue el verdadero objeto sobre el cual estos artesanos especializados
trabajaron ---puliéndolo, cuadrándolo,
y con la ayuda de finos tallados, transformándolo en un milagro de
belleza. Mientras los místicos liberaban
sus almas de la atadura de la materia por medio de la meditación, y los filósofos
encontraban su más aguda alegría en las profundidades del pensamiento, estos
maestros trabajadores alcanzaron la liberación de la Rueda de la Vida y la
Muerte aprendiendo a oscilar sus martillos con el mismo ritmo con el cual se
mueven las fuerzas oscilantes del Cosmos.
Ellos veneraban a la Deidad bajo la apariencia de un Gran Arquitecto y
Maestro Artesano que siempre ha estado raspando ásperos sillares de los campos
del espacio y convirtiéndolos en universos.
Los Dionisos afirmaban que lo constructivo era la expresión suprema del
alma y sintonizándose con los siempre visibles procesos constructivos naturales
que se desarrollaban a su alrededor, creían que la inmortalidad podía alcanzarse
formando parte de los agentes creativos de la Naturaleza.
Traducción al español del original en
inglés The Dionisyac Architects, del
capítulo Freemasonic Symbolism del
libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall. ®Sánchez&Rivera, Traductoras. 2012, Puerto Rico. riverafarrell@gmail.com
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