BACON,
SHAKSPERE Y LOS ROSACRUCES
Manly
P. Hall
2da.
Parte
Padre de la ciencia moderna,
reestructurador de la ley moderna, editor de la Biblia moderna, patrón de la
democracia moderna, y uno de los fundadores de la Francmasonería moderna, Sir
Francis Bacon era un hombre de muchos objetivos y propósitos. Era un Rosacruz, algunos han insinuado que
era el Rosacruz. Si no era realmente el Ilustre Padre C. R.
C., de quien se hace referencia en los manifiestos Rosacruces, seguramente era
un alto iniciado de la Orden Rosacruz, y son sus actividades en conexión con
este cuerpo secreto lo que es de suma importancia para los estudiantes de
simbolismo, filosofía y literatura.
Se han escrito decenas de volúmenes para
establecer a Sir Francis Bacon como el verdadero autor de las obras y sonetos
que popularmente se le adjudican a William Shakspere. Una consideración imparcial de estos
documentos no puede más que convencer a los de mentalidad abierta de la
verosimilitud de la teoría Baconiana. De
hecho, esos entusiastas, que por años han luchado por identificar a Sir Francis
Bacon como el verdadero “Bardo de Avon”, pudieron haber ganado su caso hace
mucho tiempo si hubiesen enfatizado su ángulo más importante; a saber, que Sir
Francis Bacon, el iniciado Rosacruz, escribió dentro de las obras
Shakesperianas las enseñanzas secretas de la Fraternidad de la R. C. y los
verdaderos rituales de la Orden Francmasónica, de cuya orden puede descubrirse
que él fue el verdadero fundador. Sin
embargo, un mundo sentimental no está
conforme con renunciar a un héroe tradicional, ya sea para resolver una
controversia, o para enmendar un error.
Sin embargo, si puede probarse que para salir del acertijo puede
descubrirse información de un valor práctico para la humanidad, entonces las
mejores mentes del mundo cooperaran con la iniciativa. La controversia Bacon-Shakspere, como la
entienden sus más capaces partidarios, involucra los aspectos más profundos de
la ciencia, la religión y la ética; aquél que resuelva su misterio podrá
encontrar la llave para la supuestamente perdida sabiduría de la antigüedad.
Fue en reconocimiento de los logros
intelectuales de Bacon que el Rey Jaime le entregó, con el aparente propósito
de corregirlos, editarlos y revisarlos, los manuscritos traducidos de lo que ahora
se conoce como la Biblia del Rey Jaime. Los documentos permanecieron en sus
manos por casi un año, pero no se tiene información con relación a lo que
ocurrió para era época. Con relación a
este trabajo, William T. Smedley escribe: “Eventualmente, se evidenciará que el
esquema completo de la Versión Autorizada de la Biblia era de Francis
Bacon”. (Ver El Misterio de Francis Bacon).
La primera edición de la Biblia del Rey Jaime contiene un cintillo
críptico Baconiano. Habrá Bacon ocultado criptográficamente en la Biblia
Autorizada aquello que no se atrevió a revelar literalmente en el texto ---la secreta llave Rosacruz hacia el
cristianismo místico y Masónico?
Indudablemente, Sir Francis Bacon poseía
la gama de conocimiento general y filosófico necesaria para escribir las obras
y sonetos Shakesperianos, ya que usualmente debe reconocerse que era
compositor, abogado y lingüista. Su
capellán, el Doctor William Rawley, y Ben Jonson son testigos de sus logros
filosóficos y poéticos. El primero le
rinde un reconocimiento importante: “He sido inducido a pensar que si hubiese un rayo de conocimiento proveniente de Dios
sobre cualquier hombre en estos tiempos modernos, ese rayo estaría sobre él. Ya que, aunque era un gran lector de libros,
no obtuvo su conocimiento de los libros, sino de algunos medios y nociones que
venían desde su interior”. (Ver Introducción
al Resuscitatio).
Sir Francis Bacon, que no solo era un
competente abogado, sino que también era un refinado cortesano, poseía ese conocimiento intimo de las leyes
parlamentarias y la etiqueta de la corte real, revelado en las obras
Shakesperianas, que difícilmente podían haber sido adquiridas por un hombre en
el modesto rango del actor de Stratford.
Más adelante, Lord Verulam visitó muchos de los países extranjeros que
formaban el trasfondo de las obras, y por lo tanto, estaba en posición para
crear la auténtica atmosfera local allí contenida, pero no hay registros de que
William Shakspere viajó fuera de Inglaterra.
La magnífica biblioteca acumulada por
Sir Francis Bacon contenía todos los volúmenes necesarios para suplir las citas
y anécdotas incorporadas dentro de las obras Shakesperianas. De hecho, muchas de las piezas fueron tomadas
de argumentos en escritos antiguos de los cuales no había traducción al inglés
para aquella época. Por sus logros
académicos, Lord Verulam pudo leer los libros originales; es poco probable que
William Shakspere pudiera haberlo hecho.
Existe abundante evidencia criptográfica
de que Bacon estaba envuelto en la producción de las obras Shakesperianas. El número de código de Sir Francis Bacon era
33. En la Primera Parte del Rey Enrique IV, la palabra “Francis” aparece 33
veces sobre una página. Para lograr este
fin, obviamente se requerían oraciones complejas, tales como: “Anon Francis? No
Francis, pero mañana Francis: o Francis, el jueves: o ciertamente Francis que
me. Pero Francis.”.
A través de los Folios y Cuartos
Shakesperianos aparecen decenas de firmas acrósticas. La forma más sencilla de un acróstico es
aquella donde un nombre ---en este caso
Bacon--- se oculta en las primeras
letras de las líneas. En La Tempestad, Acto I, Escena 2, aparece
un impresionante ejemplo del acróstico Baconiano:
“Begun to
tell me what I am, but stopt
And left me
to a bootelesse Inquisition,
Concluding, stay; not
yet.”
Las primeras letras de la primera y
segunda línea, unidas a las primeras tres letras de la tercera línea, forman la
palabra BACon. Con frecuencia, aparecen acrósticos similares
en los escritos reconocidos de Bacon.
El tenor de los dramas Shakesperianos
está en armonía política con los reconocidos puntos de vista de Sir Francis
Bacon, cuyos enemigos están frecuentemente caricaturizados en las obras. De igual forma, todos sus trasfondos
religiosos, filosóficos y educativos reflejan sus opiniones personales. Estas marcadas similitudes de estilo y
terminología, no solo existen en los escritos de Bacon y las obras
Shakesperianas, sino que también existen ciertas imprecisiones históricas y
filosóficas comunes en ambos, tales como citas inexactas e idénticas a las de
Aristóteles.
Evidentemente, comprendiendo que el
futuro le revelaría su genio completo, en su testamento, Lord Verulam, sobre
las oblaciones de su Salvador, le dispuso su alma a Dios, y su cuerpo seria
enterrado de forma obscura, su nombre y memoria le serian entregados a las
obras caritativas de los hombres, a las naciones extranjeras, a las sucesivas
edades y a sus propios compueblanos
después de haber pasado algún tiempo.
Bacon sacó de su testamento esa porción que aparece en letra cursiva,
aparentemente temiendo haber dicho mucho.
Es evidente que unos pocos conocían el
subterfugio de Sir Francis Bacon durante toda su vida. En este sentido, en muchos volúmenes del
Siglo Diecisiete se pueden encontrar pistas dispersas con relación al verdadero
autor de las obras Shakesperianas. En la
página 33 (el código numérico de Bacon) de la edición de 1609 de Erario o Depósito de Símiles, de Robert
Cawdry, aparece la siguiente importante alusión: “Como si los hombres se rieran
de un hombre pobre, si el tener vestiduras preciosas le permite actuar y hacer
la parte de algún honorable personaje sobre un escenario, cuando la obra llegase
a su final debe mantenerlas como si fueran propias y en ellas, jactarse para
arriba y para abajo”.
Repetidas referencias a la palabra cerdo y la presencia de declaraciones criptográficas
en la página 33 de varios escritos contemporáneos, demuestran que las claves a
los códigos de Bacon eran su propio nombre, palabras dispuestas sobre éste o su
equivalente numérico. Ejemplos notables
son la famosa declaración de Mistress Quickly en Las Alegres Esposas de Windsor: “Cerdo colgado es bronce para
Bacon, te lo garantizo”; las portadas de La
Condesa de la Arcadia de Pembroke y Faerie
Queene de Edmund Spenser; y los emblemas que aparecen en los trabajos de
Alciatus y Wither. Más aún, la palabra honorificabilitudinitatibus que aparece
en el quinto acto de Trabajos Perdidos de
Amor, es una firma Rosacruz, como su equivalente numérico (287) lo indica.
Continúa…
Traducción al español del
original en ingles Bacon, Shakspere, and the Rosicrucians del
libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall. ®Sanchez&Rivera, Traductoras. 2012, Puerto Rico. madias85@yahoo.com
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