Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

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MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

miércoles, 1 de agosto de 2012

ARQUITECTOS DIONISIACOS - 1ra. Parte - Simbolismo Francmasonico




SIMBOLISMO FRANCMASONICO


Manly P. Hall


LOS ARQUITECTOS DIONISIACOS


La más célebre de las antiguas fraternidades de artesanos fue la de los Arquitectos Dionisiacos.  Esta organización estaba compuesta, exclusivamente, de iniciados del culto Baco-Dionisio y estaba dedicada, particularmente, a la ciencia de la construcción y al arte de la decoración.  Aclamados por ser los custodios de un conocimiento secreto y sagrado de la arquitectónica, sus miembros estaban encargados del diseño y construcción de edificios y monumentos públicos.  La superlativa excelencia de su mano de obra elevó a los miembros del gremio a una posición de sobresaliente dignidad; fueron vistos como los maestros artesanos de la Tierra.  Por los primeros bailes que fueron realizados en honor a Dionisio, el fue considerado fundador y patrón del teatro, y los Dionisiacos se especializaban en la construcción de edificios adaptados para la presentación de actuaciones dramáticas.  En la orquesta circular o semicircular, invariablemente, erigieron un altar para Dionisio; y usualmente, los ritos de los Misterios eran el motivo de las tragedias y comedias que allí se representaban.  Se dice de Æschylus, el famoso poeta griego, que mientras aparecía en una de sus propias obras, algunos furiosos espectadores sospecharon que este había revelado uno de los profundos secretos de los Misterios, y fue obligado a buscar refugio en el altar de Dionisio.

Los Arquitectos Dionisiacos salvaguardaron los secretos de su oficio tan cuidadosamente que solo existen registros fragmentados de sus enseñanzas esotéricas.  John A. Weisse resume la escasa información disponible con relación a la orden de esta forma:

“Ciertamente, hicieron su aparición no mas tarde del año 1000 a.C., y aparentan haber disfrutado de particulares privilegios e inmunidades.  También poseían medios secretos de reconocimiento  y estaban atados por lazos especiales que solo ellos conocían.  Los más ricos de esta fraternidad estaban obligados a proveerles a sus hermanos más pobres.  Estaban divididos en comunidades gobernadas por un Maestro y Guardianes, y fueron llamadas γυνοικιαι (casas asociadas).  Anualmente llevaban a cabo un gran festival y se les tenía en gran estima.  Sus ceremoniales fueron vistos como sagrados.  Se ha afirmado que Salomón, para la época de Hiram, Rey de Tiro, los empleó en su templo y palacios.  También fueron empleados en la construcción del Templo de Diana en Éfeso.  Tenían medios de intercomunicación por todo el entonces conocido mundo y de ellos, sin duda, salieron los gremios de los Masones Viajeros  conocidos en la Edad Media”.  (Ver El Obelisco y la Francmasonería).

La fraternidad de los Arquitectos Dionisiacos se extendió por toda Asia Menor, incluso alcanzó los países de Egipto e India.  Se establecieron en casi todos los países que rodeaban el Mediterráneo y con el surgimiento del Imperio Romano encontraron su camino en Europa Central e incluso en Inglaterra.  Los edificios más duraderos y majestuosos en Constantinopla, Rodas, Atenas y Roma fueron erigidos por estos inspirados artesanos.  Uno de los más ilustres de su número fue Vitruvio, el gran arquitecto, reconocido como el autor de De Architectura Libri Decem.  En las diferentes secciones de su libro, Vitruvio ofrece varias pistas de la subyacente filosofía  del concepto Dionisiaco del principio de la simetría aplicado a la ciencia de la arquitectura, según se deriva de una consideración de las proporciones establecidas por la Naturaleza, entre las partes y los miembros del cuerpo humano.  El siguiente extracto de Vitruvio sobre el tema de la simetría es representativo:

“El diseño de un templo depende de la simetría, cuyos principios deben ser cuidadosamente observados por el arquitecto.  Debido a la proporción, están en άναλογία.  La proporción es una correlación entre las medidas de los miembros de una obra completa y del todo;  seleccionada, hasta cierto punto, como estándar.  Los principios de la simetría son el resultado de ésto.  Sin la simetría y la proporción no puede haber principios en el diseño de cualquier templo; esto es, si no hay una relación precisa entre sus miembros, como en el caso de los miembros del cuerpo de un hombre bien formado.  El cuerpo humano está tan bien diseñado por la naturaleza que el rostro, desde el mentón hasta la parte superior de la frente y las raíces inferiores del cabello, es una décima parte de la altura completa; la mano abierta desde la muñeca hasta la punta del dedo del medio es igual; la cabeza, desde el mentón hasta la corona, es un octavo, y con el cuello y el hombro, desde la parte superior del pecho hasta las raíces inferiores del cabello, es un sexto; desde el centro del pecho hasta la cúspide de la corona es un cuarto.  Si tomamos la altura del rostro en sí, la distancia desde la parte inferior del mentón hasta el lado inferior de los orificios nasales [y desde ese punto] hasta una línea entre las cejas es el mismo; desde allí hasta las raíces inferiores del cabello también es un tercio, incluyendo la frente.  El largo del pie es un sexto de la altura del cuerpo; del antebrazo, un cuarto; y la anchura del pecho también es un cuarto.  Los otros miembros también tienen sus propias proporciones simétricas, y fue empleándolos que los famosos pintores y escultores de la antigüedad obtuvieron un grande e ilimitado reconocimiento”.

Ciertamente, las edificaciones erigidas por los Constructores Dionisiacos eran “prédicas en piedra”.  Aunque eran incapaces de comprender completamente los principios cósmicos incorporados en estas obras maestras del ingenio y la industria humana, incluso los no iniciados estaban invariablemente abrumados por el sentido de majestuosidad y simetría que resultaba de la perfecta coordinación de pilares, luces, arcos y bóvedas.  Por variaciones en los detalles de tamaño, material, tipo, disposición, ornamentación y color, estos constructores inspirados creían que era posible producir, en la naturaleza del observador, algunas reacciones mentales o emocionales diferentes.  Por ejemplo, Vitruvio describe la disposición de los jarrones de bronce alrededor de un cuarto para producir algunos cambios definitivos en el tono y la calidad de la voz humana.  De la misma forma, cada cámara en los Misterios, por la cual el candidato pasaba, tenía su propia acústica particular.  De esta forma, en una cámara la voz del sacerdote era amplificada hasta que sus palabras hacían que la habitación vibrara, mientras que en otra, la voz era disminuida y suavizada a tal grado que sonaba como el tintineo distante de campanas de plata.  De nuevo, en algunos de los pasajes subterráneos, aparentemente el candidato estaba desprovisto del poder de la oratoria, ya que aunque gritaba a voz en cuello no podía escuchar ni siquiera un susurro.  Sin embargo, tras progresar unos pocos pies, descubría que su suspiro más suave volvía a sonar cien veces.

La ambición suprema de los Arquitectos Dionisiacos era la construcción de edificios que crearían diferentes impresiones, consistentes con el propósito para el cual se diseñó la estructura en sí.  Al igual que los pitagóricos, estos creían que era posible, por combinaciones de líneas rectas y curvas, inducir cualquier emoción o actitud mental deseada.  Por lo tanto, trabajaban con el fin de producir un edificio perfectamente armonioso con la estructura del universo en sí.  También pudieron haber creído que una edificación tan bien construida   ---ya que en ningún sentido se diferenciaba con cualquier realidad existente---   no estaría sujeta a disolverse, sino que perduraría a través del período del tiempo mortal.  Como una deducción lógica de la tendencia de su pensamiento filosófico, dicho edificio   ---relacionado con el Cosmos---   también se podía convertir en un oráculo.  Algunos trabajos antiguos de filosofía mágica señalan que el Arca de la Alianza era oracular porque tenía cámaras especialmente preparadas en su interior.  Por su forma y disposición, estas cámaras estaban tan orientadas a las vibraciones del mundo invisible que tomaban y amplificaban las voces de las edades impresas sobre, y eternamente existentes, en la substancia de la luz astral.

Inexpertos en estas antiguas sutilezas de su profesión, los arquitectos modernos a veces crean absurdos arquitectónicos que provocarían que sus creadores se sonrojaran de la vergüenza al comprender su verdadera importancia simbólica.  De esta forma, los emblemas fálicos están abundantemente esparcidos entre los adornos de los bancos, edificios de oficina y tiendas por departamento.  Las iglesias cristianas también pueden estar coronadas con bóvedas Brahmánicas o Mahometanas o estar diseñadas en un estilo que se ajusta a una sinagoga judía o a un templo griego para Plutón.  Estas incongruencias pueden considerarse triviales en importancia por el diseñador moderno, pero para el psicólogo entrenado, el propósito para el cual se erigió un edificio se frustra, en gran medida, por la presencia de estas discordancias arquitectónicas.  Vitruvio define el principio de la propiedad, según concebido y aplicado por los Dionisiacos de esta forma:

“La propiedad es esa perfección de estilo que surge cuando una obra está construida con autoridad sobre principios aprobados.  Surge de la prescripción (del griego θεματισμώ), del uso, o de la naturaleza.  De la prescripción, en el caso de las edificaciones hipaetrales, abiertas al cielo, en honor al Rayo de Júpiter, al Cielo, al Sol o a la Luna: ya que estos son dioses cuyas apariencias y manifestaciones observamos ante nuestros ojos en el cielo cuando está sin nubes y resplandeciente.  Los templos de Minerva, Marte y Hércules serán Dóricos, ya que la fuerza viril de estos dioses hace a la delicadeza completamente inapropiada para sus casas.  En los templos de Venus, Flora, Proserpina, Manantial y las Ninfas, la orden Corintia tendrá una importancia particular, ya que estas son delicadas divinidades y de esta forma sus finas líneas, sus flores, hojas y sus volutas ornamentales traerán propiedad donde tiene que estar.  La construcción de los templos de la orden Jónica para Juno, Diana, Padre Baco y los otros dioses de esa clase, estarán plenamente en la posición central en la cual tienen que estar; ya que la construcción de estos templos será una con una apropiada combinación de las severidad de los Dóricos y la delicadeza de los Corintios”.


Continúa…




Traducción al español del original en ingles The Dionisyac Architects, del capítulo Freemasonic Symbolism del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sanchez&Rivera, Traductoras.  2012, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com

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