De Cuadro
General del Imperio Otomano de D’Ohsson
MAHOMA
LIMPIANDO LA KAABA DE LA IDOLATRIA
Al
librar a la Meca de su idolatría, Mahoma logró la aspiración más importante de
su vida. El refugiado perseguido y sin
hogar, que una vez fue obligado a proteger el lote de terreno donde rogó que no
fuese apedreado hasta la muerte mientras realizaba sus oraciones, regresó a su
lugar de nacimiento como su conquistador.
La tradición describe al Profeta, “cuyo nombre sea alabado”, como de
estatura mediana alta, de piel clara y de apariencia atractiva e
imponente. Su cabeza era inusualmente
grande, su cuello estaba exquisitamente moldeado y su cabello rizado caía en
ondas sobre sus orejas. El tenía
penetrantes ojos negros de gran tamaño; sus cejas estaban arqueadas; su nariz
era alta y levemente aguileña; y su espesa barba le llegaba a su pecho. Mientras se dice que su cabello era negro,
las probabilidades son que este era castaño rojizo. Se desconoce si existe alguna similitud auténtica
del Profeta, ya que las enseñanzas del Islam se oponen a la perpetuación y a la
consecuente deificación de las personalidades.
Sin duda, el complejo de impersonalidad de Mahoma se debía al embrollo
que existía en su época entre las diferentes sectas cristianas que estaban
comprometidas con determinar la verdadera relación de Jesús, el Hijo del Hombre,
con Dios. Considerando estos desacuerdos
teológicos como un indicativo de que el cristianismo de Jesús ya se había
sumido dentro de la idolatría, se cree que el Profeta árabe había dicho: “Realmente,
Jesús de Nazaret era un verdadero profeta de Alá y también un gran hombre; pero lo!, un día
todos sus discípulos se desquiciaron e hicieron de él un dios”. Mahoma se impresionó tanto por la práctica
cristiana de erigir santuarios sobre los huesos de sus santos y mártires que,
aún en el delirio de su última dolencia, grito: “Oh, Alá, nunca dejes que mi
tumba se convierta en un objeto de adoración”.
N. de las T.
(1) La imagen que antecede al texto es
bastante parecida, más no exacta a la presentada en el libro de Mr. Hall.
(2)
La exclamación “lo!”, que aparece casi al final, se dejó tal cual aparece en el
texto.
Traducción del original en
inglés Mohammed Cleansing the Caaba of
Idolatry del capitulo The Faith of
Islam del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall. ®Sánchez&Rivera, Traductoras. 2012, Puerto Rico. riverafarrell@gmail.com
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