Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.
MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

lunes, 30 de abril de 2012

MAHOMA LIMPIADO LA KAABA DE LA IDOLATRIA - Imagen



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De Cuadro General del Imperio Otomano de D’Ohsson



MAHOMA LIMPIANDO LA KAABA DE LA IDOLATRIA


Al librar a la Meca de su idolatría, Mahoma logró la aspiración más importante de su vida.  El refugiado perseguido y sin hogar, que una vez fue obligado a proteger el lote de terreno donde rogó que no fuese apedreado hasta la muerte mientras realizaba sus oraciones, regresó a su lugar de nacimiento como su conquistador.  La tradición describe al Profeta, “cuyo nombre sea alabado”, como de estatura mediana alta, de piel clara y de apariencia atractiva e imponente.  Su cabeza era inusualmente grande, su cuello estaba exquisitamente moldeado y su cabello rizado caía en ondas sobre sus orejas.  El tenía penetrantes ojos negros de gran tamaño; sus cejas estaban arqueadas; su nariz era alta y levemente aguileña; y su espesa barba le llegaba a su pecho.  Mientras se dice que su cabello era negro, las probabilidades son que este era castaño rojizo.  Se desconoce si existe alguna similitud auténtica del Profeta, ya que las enseñanzas del Islam se oponen a la perpetuación y a la consecuente deificación de las personalidades.  Sin duda, el complejo de impersonalidad de Mahoma se debía al embrollo que existía en su época entre las diferentes sectas cristianas que estaban comprometidas con determinar la verdadera relación de Jesús, el Hijo del Hombre, con Dios.  Considerando estos desacuerdos teológicos como un indicativo de que el cristianismo de Jesús ya se había sumido dentro de la idolatría, se cree que el Profeta árabe había dicho: “Realmente, Jesús de Nazaret era un verdadero profeta  de Alá y también un gran hombre; pero lo!, un día todos sus discípulos se desquiciaron e hicieron de él un dios”.  Mahoma se impresionó tanto por la práctica cristiana de erigir santuarios sobre los huesos de sus santos y mártires que, aún en el delirio de su última dolencia, grito: “Oh, Alá, nunca dejes que mi tumba se convierta en un objeto de adoración”.



 N. de las T.
(1) La imagen que antecede al texto es bastante parecida, más no exacta a la presentada en el libro de Mr. Hall.
(2) La exclamación “lo!”, que aparece casi al final, se dejó tal cual aparece en el texto.



Traducción del original en inglés Mohammed Cleansing the Caaba of Idolatry del capitulo The Faith of Islam del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sánchez&Rivera, Traductoras.  2012, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com


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