La decimoquinta carta enumerada del arcano mayor se llama, Le Diable, el Diablo, y muestra a una criatura parecida a Pan con los cuernos de un carnero o ciervo, los brazos y el cuerpo de un hombre, y las piernas y pies de una cabra o un dragón. La figura esta parada sobre una piedra cúbica que está sobre un anillo en cuya parte frontal hay dos sátiros encadenados. Como cetro, este llamado demonio lleva una antorcha o vela encendida. La figura completa es símbolo de los poderes mágicos de la luz astral, o espejo universal, en el cual se reflejan las fuerzas divinas en un estado invertido o infernal. El demonio está alado como un murciélago, demostrando que pertenece a la esfera inferior nocturna o sombria. Las naturalezas animales del hombre, que tienen forma de elementales masculinos y femeninos, están encadenadas a su taburete. La antorcha es la falsa luz que guía, hasta su propia ruina, a las almas que no están iluminadas. En el Tarot seudo-egipcio aparece Tifón ---una criatura alada compuesta por un cerdo, un hombre, un murciélago, un cocodrilo y un hipopótamo--- parado en el medio de su propia destrucción y sosteniendo el tizón encendido. Tifón esta creado por los propios delitos del hombre, que, cuando se vuelven hacia su creador, lo destruyen.
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Descripción dentro del texto An Analysis of the Tarot Cards del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall. ©Sánchez&Rivera, Traductoras. 2012, Puerto Rico. riverafarrell@gmail.com

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