EL
CRIPTOGRAMA COMO FACTOR EN LA FILOSOFIA SIMBOLICA
Manly
P. Hall
Parte
Final
(5) El código musical. En 1641, John
Wilkins, nombrado Obispo de Chester, difundió un ensayo anónimo titulado Mercurio, o el Mensajero Secreto y Veloz.
En este pequeño volumen, que se derivó grandemente de los tratados más
voluminosos de Trithemius y Selenus, el autor establece un método en donde los músicos
pueden conversar entre sí al sustituir notas musicales por las letras del
alfabeto. Dos personas que entiendan el código
pueden conversar entre sí solamente al tocar algunas notas sobre un piano o
cualquier otro instrumento. Los
criptogramas musicales pueden ser complejos hasta un punto inconcebible; por
algunos sistemas, es posible tomar un tema musical ya existente y ocultarlo en
un criptograma sin realmente cambiar su composición de ninguna forma. Los estandartes sobre las notas pueden
ocultar el código, o los sonidos reales de las notas pueden ser intercambiados
por silabas de un sonido similar. Este último
método es efectivo, pero de alguna forma su alcance es limitado. Aun existen varias composiciones musicales
realizadas por Sir Francis Bacon. Un análisis
de estas puede revelar criptogramas musicales, ya que es muy seguro que Lord Bacon estaba bien familiarizado con la
forma en que se construyeron.
(6) El código arbitrario. El sistema de
intercambiar letras del alfabeto por figuras jeroglíficas es muy fácil de decodificar
para ser popular. Albert Pike describe
un código arbitrario fundamentado sobre las diferentes partes de la cruz de los
Caballeros Templarios; cada ángulo representa una letra. Sin embargo, los muchos curiosos alfabetos
que han sido desarrollados son tomados como algo sin importancia por la tabla
de repetición. Según Edgar Allan Poe, un
gran criptógrafo, la letra más común del idioma ingles es la E; las otras letras, en orden de
frecuencia, son las siguientes: A, O, I,
D, H, N, R, S, T, U, Y, C, F, G, L, M, W, B, K, P, Q, X, Z. Otras autoridades dicen que la tabla de
frecuencia es: E, T, A, O, N, I, R, S, H,
D, L, C, W, U, M, F, Y, G, P, B, V, K, X, Q, J, Z. Al solo contar el número de veces que cada caracter
aparece en el mensaje, la ley de repetición revela la letra en ingles para la
cual se dispone el caracter arbitrario. Esto
ayuda aun mas por el hecho de que si el criptograma se rompe en palabras, hay
solo tres letras simples que pueden formar palabras: A, I, O. Por lo tanto,
cualquier caracter simple que salga del resto del texto debe ser una de estas
tres letras. Para detalles de este
sistema, véase El Insecto Dorado, por
Edgar Allan Poe.
Sin embargo, para dificultar más el
decodificar los códigos arbitrarios, los caracteres casi nunca se rompen en
palabras, y, yendo aun más allá, la tabla de repetición esta invalidada, en
parte, al asignar dos o más caracteres diferentes a cada letra; de esta forma se hace imposible estimar con precisión la
frecuencia de la repetición. Por lo
tanto, mientras mayor sea el número de caracteres arbitrarios usados para representar
cualquier letra simple del alfabeto, más difícil será descifrar un criptograma
arbitrario. Los alfabetos secretos de
los antiguos son comparativamente fáciles de decodificar; los únicos requisitos
son una tabla de repetición, conocimiento del idioma en el cual el criptograma
se escribió originalmente, una cantidad moderada de paciencia y un poco de
ingenio.
(7) El código clave. La forma más moderna
de criptogramas es el sistema de clave.
Su forma más familiar es la clave Morse que se usa en las comunicaciones
telegráficas e inalámbricas. Esta forma
de código puede complicarse de alguna manera al incorporar puntos y líneas en
un documento en el cual los puntos y los dos puntos son puntos, mientras que
las comas y los puntos y comas son líneas.
También hay claves usadas por el mundo de los negocios que solo pueden
resolverse por medio del uso de un libro privado de clave. Como estas proporcionan un método económico y
eficiente de transmitir información confidencial, el uso de estas claves es mucho
mas prevaleciente de lo que la persona promedio pudiera sospechar.
En adición a las anteriores
clasificaciones, hay un número de sistemas misceláneos de escritura secreta; algunos usan artefactos mecánicos, otros usan
colores. Unos pocos usan áridos objetos
misceláneos para representar palabras y pensamientos completos. Pero como estos artefactos más elaborados
casi nunca fueron usados por los antiguos o por los filósofos y alquimistas
medievales, estos no tienen ninguna conexión directa con la religión y la filosofía. Los místicos de la Edad Media, que tomaron
prestada la terminología de las diferentes artes y ciencias, evolucionaron un
sistema de criptografía que ocultaba los secretos del alma humana bajo términos
que generalmente se aplican a la química, biología, astronomía, botánica y fisiología. Códigos de esta naturaleza solo pueden ser
decodificados por personas versadas en los principios filosóficos más profundos
sobre los cuales estos místicos medievales fundamentaban sus teorías de
vida. Mucha información relacionada a la
naturaleza invisible del hombre se oculta bajo lo que parecen ser experimentos químicos
o especulaciones científicas. Por lo
tanto, todos los estudiantes de
simbolismo y filosofía deben estar razonablemente bien familiarizados con los
principios subyacentes de la criptografía; además de servirle bien en sus
investigaciones, este arte proporciona un método fascinante de desarrollar la
agudeza de las facultades mentales. La diferenciación
y la observación son indispensables para el que busca el conocimiento, y ningún
estudio es igual a la criptografía como un medio para estimular estos poderes.
Fin.
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Traducción del original en
inglés The Cryptogram as a Factor in
Symbolic Philosophy del libro The Secret Teachings of All Ages de
Manly P. Hall. ®Sánchez&Rivera,
Traductoras. 2012, Puerto Rico. riverafarrell@gmail.com
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