SIMBOLISMO
NATIVO-AMERICANO
Manly
P. Hall
LOS
MISTERIOS DE XIBALBA
(2da.
Parte - Final)
Presumiblemente, la tercera prueba se
llevó a cabo en una caverna llamada la
Casa de las Lanzas. Aquí, hora tras
hora, los jóvenes fueron obligados a defenderse de los más fuertes y diestros guerreros
armados con lanzas. Hunahpu y Xbalanque
apaciguaron a los lanceros, quienes, de esta forma detuvieron su ataque. Entonces, Hunahpu y Xbalanque pusieron su atención
a la segunda y más difícil parte de la prueba: el montaje de cuatro jarrones de
las flores más raras pero sin permitírsele salir del templo para recolectarlas. Incapaces de pasar sobre los custodios, los
dos jóvenes consiguieron la ayuda de las hormigas. Estas pequeñas criaturas, que se desplazaban por
los jardines del templo, trajeron de vuelta los capullos para que por la mañana
los jarrones estuvieran llenos. Cuando
Hunahpu y Xbalanque les presentaron las flores a los doce príncipes, estos últimos,
con asombro, reconocieron que los capullos habían sido sustraídos de sus
propios jardines privados. Consternados,
los príncipes de Xibalba se preguntaron cómo podían destruir a los intrépidos neófitos
e inmediatamente les prepararon la próxima prueba.
Para su cuarta prueba, los dos hermanos
fueron obligados a entrar a la Casa del Frío, en donde permanecieron por una
noche completa. Los príncipes de Xibalba
consideraban que el frío de la glacial caverna era insoportable y lo describen
como “la morada de los helados vientos del Norte”. Sin embargo, Hunahpu y Xbalanque se protegieron
de la mortal influencia del helado aire haciendo fuegos con conos de pino, cuyo
calor hizo que el espíritu del frío saliera de la caverna para que los jóvenes no
murieran sino que se llenaran de vida cuando el día comenzara. El asombro de los príncipes de Xibalba se volvió
más grande cuando Hunahpu y Xbalanque entraron de nuevo al Salón de la Asamblea
custodiados por sus guardianes.
La quinta prueba también era de
naturaleza nocturna. Hunahpu y Xbalanque
fueron llevados a una gran cámara que inmediatamente se llenó de feroces
tigres. Aquí, los primeros fueron
obligados a permanecer por una noche.
Los jóvenes les lanzaron huesos a los tigres, y estos los despedazaron
con sus fuertes mandíbulas. Al echar un
vistazo a la Casa de los Tigres, los príncipes de Xibalba observaron a los
animales masticando los huesos y se dijeron unos a los otros: “Finalmente
aprendieron (a conocer el poder de Xibalba), y se han rendido ante las bestias.” Pero cuando al amanecer Hunahpu y Xbalanque salieron ilesos de la Casa
de los Tigres, los xibalbios gritaron: “De qué raza son ellos?”, ya que no podían entender
como un hombre podía escapar de la furia de los tigres. Entonces, los príncipes de Xibalba les
prepararon una nueva prueba a los dos hermanos.
La sexta prueba consistía en permanecer
desde la puesta del sol hasta la salida del sol en la Casa del Fuego. Hunahpu y Xbalanque entraron a un gran
apartamento que estaba arreglado como una caldera. Las llamas salían de cada lado de la caldera
y el aire era sofocante; el calor era tan grande que aquellos que entraban a
esta cámara solo podían sobrevivir por unos momentos. Pero al amanecer, cuando las puertas de la
caldera de abrieron, Hunahpu y Xbalanque salieron sin quemadura alguna de la furia de las
llamas. Preguntándose como los dos intrépidos
jóvenes habían sobrevivido a cada prueba que había sido preparada para su destrucción,
los príncipes de Xibalba temieron que todos los secretos de Xibalba cayeran en
las manos de Hunahpu y Xbalanque. Así
que, le prepararon la última prueba, que era aun más terrible que cualquiera de
las que se realizaron anteriormente, seguros de que los jóvenes no podrían soportar
esta prueba crucial.
La séptima prueba se llevó a cabo en la
Casa de los Murciélagos. Aquí, en un
oscuro laberinto subterráneo, asechaban muchas extrañas y odiosas criaturas de destrucción. Enormes murciélagos revoloteaban
estrepitosamente por los corredores y, con sus alas dobladas, se colgaban de
los grabados que había sobre los muros y techos. Aquí también moraba Camazotz, el Dios de los Murciélagos,
un repugnante monstruo con el cuerpo de un hombre y las alas y cabeza de un murciélago. Camazotz llevaba consigo una gran espada y, elevándose
por las tinieblas, decapitaba, con un solo movimiento de su espada, a todos los
peregrinos incautos que buscaban encontrar su camino por las tenebrosas cámaras. Xbalanque pasó exitosamente por esta horrible
prueba, pero Hunahpu, que estaba desprevenido, fue decapitado por Camazotz.
Más tarde, Hunahpu fue resucitado por
arte de magia y los dos hermanos,
habiendo frustrado cada intento que los xibalbios hicieron contra sus vidas,
para tomar mejor venganza del asesinato de Hunhun-ahpu y Vukub-hunhun-ahpu,
permitieron que fuesen quemados sobre una pira funeral. Entonces, sus huesos pulverizados fueron
lanzados a un río e inmediatamente se convirtieron en dos magníficos
hombres-peces. Más tarde, tomando forma
de ancianos peregrinos, bailaron para los xibalbios y forjaron extraños milagros. De esta forma, se despedazarían uno al otro y
con una sola palabra se resucitarían uno al otro, o quemarían casas por arte de
magia e instantáneamente las reconstruirían.
La fama de los dos bailarines
---que en realidad eran Hunahpu y Xbalanque--- finalmente llego a oídos de los doce príncipes
de Xibalba, quienes deseaban que los dos obreros de milagros ejecutaran sus extrañas
proezas ante ellos. Después que Hunahpu
y Xbalanque mataron al perro de los príncipes y lo resucitaron, quemaron el
palacio real e instantáneamente lo reconstruyeron, y ofrecieron otras
demostraciones de sus poderes mágicos, el monarca de los xibalbios les pidió a
los magos que lo destruyeran y que también lo resucitaran. Así que Hunahpu y Xbalanque mataron a los príncipes
de Xibalba pero no los resucitaron, vengando de esta forma el asesinato de Hunhun-ahpu
y Vukub-hunhun-ahpu. Más tarde, estos héroes
ascendieron al cielo, en donde se convirtieron en luces celestiales.
Traducción del tema The Mysteries of Xibalba del
capítulo American Indian Symbolism del libro The Secret Teachings of All Ages
de Manly P. Hall. ®Sanchez&Rivera,
Traductoras. 2012, Puerto Rico. madias85@yahoo.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.