Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.
MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

martes, 22 de mayo de 2012

LOS MISTERIOS DE XIBALBA - 1ra. Parte




SIMBOLISMO NATIVO-AMERICANO


Manly P. Hall


LOS MISTERIOS DE XIBALBA 
(1ra. Parte)


Los príncipes de Xibalba (así lo cuenta el Popol Vuh) enviaron a sus cuatro búhos mensajeros a  Hunhun-ahpu y Vukub-hunhun-ahpu, ordenándoles que llegaran de una vez hasta el lugar de iniciación en las resistencias de las montanas guatemaltecas.  Al fracasar en las pruebas impuestas por los príncipes de Xibalba, los dos hermanos   ---según la costumbre antigua---   pagaron con sus vidas por sus fallas.  Hunhun-ahpu y Vukub-hunhun-ahpu fueron enterrados juntos, pero la cabeza de Hunhun-ahpu fue colocada entre los tallos de la sagrada calabaza que crecía en el centro del camino que conducía a los espantosos Misterios de Xibalba.  Inmediatamente, la calabacera se cubrió de frutos y la cabeza de Hunhun-ahpu “no volvió a aparecer; ya que se volvió a unir con los otros frutos de la calabacera”.  Ahora, Xquiq era la hija virgen del príncipe Cuchumaquiq.  De su padre, ella conoció la calabacera, y deseando poseer algo de su fruto, viajo sola hasta el sombrío lugar donde esta creció.  Cuando Xquiq extendió su mano para tomar el fruto de la calabacera, le cayó un poco de saliva de la boca de Hunhun-ahpu en la mano, y la cabeza le hablo, diciendo: “Esta saliva y espuma es la posteridad que te acabo de dar.  Ahora mi cabeza dejara de hablar, ya que solo es la cabeza de un cuerpo, que ya no posee más piel.”

Siguiendo las advertencias de Hunhun-ahpu, la joven regresó hasta su casa.  Tras su padre, Cuchumaquiq, descubrir que ella estaba a punto de convertirse en madre, le cuestionó con relación al padre de su hijo.  Xquiq respondió que el niño fue concebido mientras observaba la cabeza de Hunhun-ahpu en la calabacera, y que no había conocido hombre alguno.  Rehusando creer su historia, e instigado por los príncipes de Xibalba, Cuchumaquiq pidió su corazón dentro de una urna.  Conducida por sus verdugos, Xquiq suplicó que la dejaran permanecer con vida, hecho al cual accedieron, al sustituir su corazón por el fruto de un árbol específico (caucho) cuya savia era roja y tenía la consistencia de sangre.  Cuando los príncipes de Xibalba colocaron el supuesto corazón sobre los carbones del altar para que se consumiera, todos se maravillaron por el aroma que de allí emergió, ya que no sabían que estaban quemando el fruto de una planta aromática.

Xquiq dio a luz gemelos, que fueron llamados Hunahpu y Xbalanque, y cuyas vidas estaban dedicadas a vengar las muertes de Hunhun-ahpu y Vukub-hunhun-ahpu.  Los años pasaron, y los dos niños crecieron hasta convertirse en hombres y sus obras fueron grandiosas.  En especial, sobresalieron en un juego específico llamado tennis, pero que era muy parecido al hockey.  Escuchando las proezas de los jóvenes, los príncipes de Xibalba preguntaron: “Entonces, quienes son estos que ahora comienzan de nuevo a jugar sobre nuestras cabezas, y que sin escrúpulos mueven (la tierra)?  No son Hunhun-ahpu y Vukub-hunhun-aphu muertos, que deseaban exaltarse ante nuestro rostro?”  Entonces, los príncipes de Xibalba enviaron a los dos jóvenes, Hunahpu y Xbalanque, para que también los destruyeran en los siete días de los Misterios.  Antes de marcharse, los dos hermanos se despidieron de su abuela, cada uno colocando en el centro de la casa una caña, diciendo que mientras esta viviera, su abuela sabría que ellos estaban vivos.  “Oh, abuela, Oh, madre, no llores; observa la señal de nuestra palabra que permanece con contigo.”  Entonces, Hunahpu y Xbalanque se marcharon, cada uno con su sabarcan (soplete), y por muchos días viajaron por el camino arriesgado, descendiendo por tortuosos barrancos y a lo largo de precipitados acantilados, pasaron por delante de extrañas aves y fuentes de aguas calientes, hacia el santuario de Xibalba.

Siete era el número de las pruebas existentes.  Como prueba preliminar, los dos aventureros cruzaron un río de lodo y una corriente de sangre, realizando estas dificultosas tareas usando sus sabarcanes como puentes.  Continuando su camino, llegaron a un punto donde convergían cuatro carreteras   ---una negro, una blanco, una roja y una verde.  Ahora, Hunahpu y Xbalanque supieron que su primera prueba consistiría de ser capaces de diferenciar entre los príncipes de Xibalba y las estatuillas de madera vestidas de forma parecida a ellos; también supieron que deben llamar a cada uno de los príncipes por su nombre correcto sin habérsele dado la información.  Para asegurar esta información, Hunahpu haló un cabello de su pierna, que se convirtió en un extraño insecto llamado Xan; dando zumbidos por la carretera  negra, el Xan entró a la cámara de concilio de los príncipes de Xibalba y picó la pierna de la figura que estaba más cerca de la puerta, y que resultó ser un maniquí.  Por este mismo artificio, la segunda figura resultó ser de madera, pero tras picar la tercera, hubo una respuesta inmediata.  Al picar en turno a cada uno de los doce príncipes congregados, el insecto reveló el nombre de cada uno de ellos, ya que se llamaban por nombres cuando discutían el motivo de las misteriosas picadas.  Habiendo asegurado la información deseada de tan nobel manera, el insecto voló de regreso hasta Hunahpu y Xbalanque, quienes habiéndose fortalecido, se acercaron sin miedo hasta el umbral de Xibalba y se presentaron ante los doce príncipes congregados.

Cuando se les ordenó  que adoraran al rey, Hunahpu y Xbalanque se rieron, ya que sabían que la figura que los señalaba era el maniquí sin vida.  Entonces, los jóvenes aventureros se dirigieron a los doce príncipes por sus nombres de esta forma: “Salve, Hun-came; salve, Vukub-came; salve, Xiquiripat; salve, Cuchumaquiq; salve, Ahalpuh; salve, Ahalcana; salve, Chamiabak; salve, Chamaiaholom; salve, Quiqxic; salve, Patan; salve, Quiqre; salve, Quiqrixqaq.”  Cuando los xibalbios invitaron a Hunahpu y Xbalanque a sentarse sobre un gran banco de piedra, estos últimos declinaron hacerlo, argumentando que sabían muy bien que la piedra se calentaba para quemarlos hasta la muerte si se sentaban sobre ella.  Entonces, los príncipes de Xibalba ordenaron a Hunahpu y Xbalanque a descansar por el resto de la noche en la Casa de las Sombras.  Esta acción completó el primer grado de los Misterios Xibalbios.

La segunda prueba tuvo lugar en la Casa de las Sombras, en donde a cada candidato se le ofrecía una antorcha de pino y un cigarro, con el requerimiento de que ambas se mantuvieran encendidas por toda la noche y que cada una debía ser regresada a la próxima mañana sin consumirse.  Sabiendo que la muerte era la consecuencia del fracaso en la prueba, los jóvenes quemaron plumas de aves exóticas que reemplazaron las astillas de pino (a las cuales estas se parecen mucho) y también colocaron luciérnagas en las puntas de los cigarros.  Aquellos que veían las luces estaban seguros de que Hunahpu y Xbalanque habían caído en la trampa.  Pero cuando se acercó la mañana, las antorchas y los cigarros le fueron regresados a los custodios sin consumirse y aun encendidos.  Asombrados, los príncipes de Xibalba observaron las astillas y los cigarros que no se consumieron, ya que nunca antes estos habían sido regresados intactos.


Continúa…

Traducción del tema The Mysteries of Xibalba del capítulo American Indian Symbolism del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sanchez&Rivera, Traductoras.  2012, Puerto Rico.  madias85@yahoo.com







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