SIMBOLISMO
NATIVO-AMERICANO
Manly
P. Hall
EL
POPOL VUH
Ningún otro libro sagrado como el Popol Vuh establece de una forma tan
completa los ritos de iniciación de una gran escuela de filosofía mística. Este volumen, por sí solo, es suficiente para
establecer indiscutiblemente la excelencia filosófica de la raza roja.
James Morgan Pryse escribe, “Los ‘Hijos
del Sol’ Rojos no adoran al Único Dios.
Para ellos, ese Único Dios es absolutamente impersonal, y todas las
Fuerzas que emanan de ese Único Dios son personales. Esto es exactamente al revés de la popular
concepción occidental de un Dios personal y de las fuerzas impersonales que
obran en la naturaleza. Decida por usted
mismo cuál de estas creencias es la más
filosófica. Estos Hijos del Sol adoran a
la Serpiente Emplumada, que es el mensajero del Sol. Él era el Dios Quetzalcóatl en México,
Gucumatz en quechua; y en Perú el fue llamado Amaru. De este último nombre sale nuestra palabra América. Literalmente traducido, Amaruca es la ‘Tierra de la Serpiente Emplumada’. Desde su centro principal en las Cordilleras,
los sacerdotes de este Dios de Paz una vez gobernaron ambas Américas. Todos los hombres Rojos que han permanecido
fieles a la antigua religión aún están bajo su influencia. Uno de sus fuertes centros estaba localizado
en Guatemala, y el autor del libro llamado Popol
Vuh era de su Orden. En el idioma
quechua, Gucumatz es el equivalente exacto de Quetzalcóatl en el idioma
náhuatl; quetzal, el ave del Paraíso;
coatl, serpiente ---‘la Serpiente cubierta de plumas del ave
del paraíso’!”
El Popol
Vuh fue descubierto por el Padre Jiménez en el siglo diecisiete. Fue traducido al francés por Brasseur de
Bourbourg y publicado en 1861. La única
traducción completa al ingles es aquella realizada por Kenneth Sylvan Guthrie,
que estaba presente en los antiguos
archivos de la revista La Palabra, y
que se usa como base para este articulo.
Una porción del Popol Vuh fue
traducida al inglés, con comentarios extremadamente valiosos, por James Morgan
Pryse; pero desafortunadamente, su traducción nunca se completó. El segundo libro del Popol Vuh está ampliamente dedicado a los ritos de iniciación de la
nación quechua. Estos ceremoniales son
de suma importancia para los estudiantes de simbolismo Masónico y de filosofía mística,
ya que establecen, más allá de toda duda, la existencia de antiguas y
divinamente instituidas escuelas de Misterio en el continente americano.
Al describir el Popol Vuh, Lewis Spence ofrece una serie de traducciones del título
del propio manuscrito. Pasando por alto
las interpretaciones, “El Libro de la Esterilla” y “El Registro de la
Comunidad”, él considera probable que el titulo correcto es “La Colección de
Hojas Escritas”, Popol significa la
“corteza preparada” y Vuh, “papel” o
“libro” del verbo uoch,
escribir. El Dr. Guthrie dice que las
palabras Popol Vuh significan “El
Libro del Senado” o “El Libro de la Santa Asamblea”; Brasseur de Bourbourg lo
llama “El Libro Sagrado”; y Padre Jiménez lo llama “El Libro Nacional”. En sus artículos sobre el Popol Vuh que aparecen en el
decimoquinto volumen de Lucifer, James
Morgan Pryse, acercándose al tema desde el punto de vista del místico, denomina
esta obra “El Libro del Velo Azul”. En
el mismo Popol Vuh, el nativo
cristianizado que lo recopiló de los registros antiguos de los cuales derivó su
material, hace referencia a este como “El Relato de la Existencia Humana en la
Tierra de las Sombras, y, Cómo el Hombre Vio la Luz y la Vida”.
Los escasos registros nativos
disponibles contienen abundante evidencia que apunta a que las posteriores
civilizaciones de América Central y América del Sur estaban completamente
dominadas por las artes negras de sus supercherías sacerdotales. En las convexidades de sus espejos
magnetizados, los hechiceros nativos capturaron las inteligencias de los seres
elementales y, echando un vistazo a las profundidades de estos abominables
aparatos, eventualmente hicieron que el cetro se subordinara a la vara
mágica. Vestidos con ropajes de color marrón
oscuro, los neófitos, en su búsqueda de la verdad, fueron conducidos por sus guías
siniestros a través de los confusos pasajes de la nigromancia. Por el camino a mano izquierda, descendían
hasta las sombrías profundidades del mundo infernal, en donde aprendieron a
dotar a las piedras con el poder de la palabra y a sutilmente enredar las
mentes de los hombres con sus canticos y fetiches. Como típico de la prevalente perversión,
nadie podía alcanzar los grandes Misterios hasta que un ser humano sufriera
inmolación por sus manos y el corazón sangrante de la víctima fuera elevado
ante el lujurioso rostro del ídolo de piedra fabricado por la superchería
sacerdotal, del cual los miembros se dieron cuenta de la verdadera naturaleza
del demonio fabricado por el hombre, mas completamente de lo que se atrevieron
a admitir. Los sanguinarios e
indescriptibles ritos practicados por muchos de los nativos centroamericanos
pueden representar remanentes de la posterior perversión atlante de los
antiguos Misterios del sol. Según la
tradición secreta, fue durante la posterior época atlante que la magia negra y
la hechicería dominó las escuelas esotéricas, resultando en los ritos
sangrientos de sacrificios y la repugnante idolatría que, en última instancia,
acabó con el imperio atlante y que incluso penetró en el mundo religioso ario.
Traducción del tema The Popol Vuh del
capítulo American Indian Symbolism del libro The Secret Teachings of All Ages
de Manly P. Hall. ®Sanchez&Rivera,
Traductoras. 2012, Puerto Rico. madias85@yahoo.com
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