LA FE
DEL ISLAM
Manly
P. Hall
Parte
Final
Para los pocos discernidores es evidente
que Mahoma tenía un conocimiento de aquella doctrina secreta cuyos deberes
constituyen el corazón de todas las grandes instituciones filosóficas,
religiosas o éticas. Mahoma pudo haber
contactado las enseñanzas de los Misterios antiguos a través de una de cuatro
posibilidades: (1) a través del contacto directo con la Gran Escuela en el
mundo invisible; (2) a través de los monjes cristianos nestorianos; (3) a
través del misterioso hombre santo que aparecía y desaparecía en intérvalos
frecuentes durante el período en el cual los suras del Corán fueron revelados; (4) a través de una escuela
decadente que ya existía en Arabia, que, a pesar de su transcurso dentro de la idolatría,
aun retuvo los secretos del culto de la Sabiduría Antigua. Aun puede demostrarse que el arcano del islam
pudo haberse basado directamente sobre los antiguos Misterios paganos que se
realizaron en la Kaaba siglos antes del nacimiento del Profeta; de hecho,
generalmente se acepta que muchas de las ceremonias que ahora se incluyen en
los Misterios islámicos son sobrevivientes de la Arabia pagana.
El principio femenino se enfatiza
repetidamente en el simbolismo islámico.
Por ejemplo, el viernes, que es sagrado del planeta Venus, es el día
santo de los musulmanes; el verde es el color del Profeta y, como es símbolo de
verdor, inevitablemente se asocia con la Madre del Mundo; y tanto la luna
creciente islámica como la cimitarra pueden interpretarse como representativos de
la forma creciente, ya sea de la luna o de Venus.
Jennings escribe, “La famosa ‘Piedra de
Cabar’, Kaaba, Cabir o Kebir en la Meca, que es tan devotamente besada por los
Fieles, es un Talismán. Se dice que la
figura de Venus hoy día se ve grabada sobre ésta con una luna creciente. Esta Kaaba era en sí primeramente un templo
idólatra, donde los árabes adoraban a Al-Uzza (Dios e Issa), que es Venus”. (Véase Enoc,
el Segundo Mensajero de Dios de Kenealy).
Sir William Jones escribe, “Los
musulmanes ya son un tipo de cristianos heterodoxos: son cristianos, si Locke
razona justamente, porque ellos firmemente creen en la inmaculada concepción,
en el carácter divino y en los milagros del MESIAS; pero son heterodoxos, al
negar vehementemente su carácter de Hijo, y su igualdad, como Dios, con el
Padre, de cuya unidad y atributos ellos abrigan y expresan las más terribles
ideas; mientras consideran nuestra doctrina como una perfecta blasfemia, e
insisten que nuestras copias de las Escrituras fueron corrompidas tanto por los
judíos como por los cristianos”.
Los seguidores del Profeta dicen que las
siguientes líneas fueron borradas de los Evangelios cristianos: “Y cuando Jesús,
el Hijo de María, dijo, Oh!, hijos de Israel, realmente soy el apóstol de Dios
enviado a ustedes, confirmando la ley que fue entregada ante mí, y trayendo
buenas noticias de un apóstol que debe venir después de mi, y cuyo nombre debe
ser AHMED”. En el presente texto, que
contiene la profecía de Jesús con relación a un consolador que vendría después
de Él, más adelante se dice que la palabra consolador
debe ser traducida como insigne, y
que tiene una referencia directa con Mahoma; también, que las lenguas de fuego
que descendían sobre los apóstoles en el día de Pentecostés, de ninguna manera
podían ser interpretadas como representativas del consolador prometido. Sin embargo, cuando se solicitó prueba
definitiva de que los Evangelios originales contenían estas llamadas
referencias expurgadas de Mahoma, los musulmanes hicieron una contrademanda por
la elaboración de los documentos originales sobre los cuales se basa el
cristianismo. Hasta que estos escritos
sean descubiertos, el punto en disputa debe permanecer en controversia.
Ignorar la herencia de la cultura
recibida del islam sería un descuido imperdonable, ya que cuando la luna creciente
triunfó sobre la cruz en Europa del sur,
esto era el presagio de una civilización que no tendría igual en su día. En Estudios
en una Mezquita, Stanley Lane-Poole escribe:
“Por casi ocho siglos, bajo los gobernantes mahometanos, España le envió
a toda Europa un brillante ejemplo de un estado civilizado e iluminado.*** El arte, la literatura y la ciencia
prosperaron como nunca en Europa. Desde
Francia, Alemania e Inglaterra, los estudiantes acudieron a beber de las
fuentes de aprendizaje que sólo fluían en las ciudades de los moros. Los cirujanos y doctores de Andalucía
estuvieron a la vanguardia de la ciencia; a las mujeres se les exhortaba a
dedicarse al estudio serio, y una doctora no era desconocida entre la gente de Córdova. Las matemáticas, la astronomía y la botánica;
la historia, la filosofía y la jurisprudencia, tenían que dominarse única y
exclusivamente en España”.
La Biblioteca
de Fuentes Originales resume los efectos del islam de la siguiente manera:
“Los resultados del mahometismo han sido grandemente subestimados. En el siglo después de la muerte de Mahoma, éste
arrebató del cristianismo a Asia Menor, África
y España, mas de la mitad del mundo civilizado, y estableció una civilización,
la más alta del mundo durante la Edad Oscura.
Condujo a la raza árabe a su más alto desarrollo, elevó la posición de las mujeres en el este, aunque
retuvo la poligamia; era intensamente monoteísta, y fomento el progreso, hasta
que, por la mayor parte, los turcos tomaron el control”.
En la misma obra, entre los grandes
científicos y filósofos islámicos que hicieron substanciosas contribuciones al
conocimiento humano, están Gerber, o Djafer, quien en el noveno siglo sentó las
bases de la química moderna; Ben Musa, quien en el décimo siglo introdujo la
teoría del álgebra; Alhaze, quien en el undécimo siglo hizo un profundo estudio
de la óptica y descubrió el poder magnificador de los lentes convexos; y también
en el undécimo siglo, tanto Avicenna, o Ibn Sina, cuya enciclopedia médica era
el estandarte de su época, y el gran cabalista Avicebron, o Ibn Gebirol.
La autoridad anteriormente mencionada
hace el siguiente resumen: “Revisando la ciencia de los mahometanos, se
observará que ellos sentaron las primeras bases de la química y realizaron importantes avances en las matemáticas
y en la óptica. Sus descubrimientos
nunca tuvieron la debida influencia sobre el rumbo de la civilización europea,
pero esto fue porque la propia Europa no estaba lo suficientemente iluminada
como para aprovecharlos y hacer uso de estos.
La observación de Gerber de que el hierro oxidado pesa más que antes de
oxidarse, tenía que rehacerse. De la
misma forma, tenían que rehacerse algunos
de sus trabajos en la óptica, y también
muchos de sus descubrimientos geográficos.
Ellos habían rodeado a África mucho antes que Vasco de Gama. La composición de la pólvora llegó a Europa
del Norte a través de ellos. Nunca
debemos olvidar que la edad oscura en la Europa cristiana era la edad de luz
del mundo mahometano. En el campo de la filosofía,
los árabes comenzaron a adoptar el neoplatonismo que encontraron en Europa; y,
gradualmente, colaboraron con Aristóteles”.
Qué significa el sutil misterio del fénix
que resurge cada seiscientos años? La
respuesta es tenuemente susurrada desde dentro del santuario de los Misterios
del Mundo. Seiscientos años antes de
Cristo, el fénix de la sabiduría (Pitágoras?) desplegó sus alas y murió sobre el altar de la
humanidad, consumido por el fuego del sacrificio. En Nazaret, el ave resurgió de sus propias
cenizas, solamente para morir sobre el árbol que tuvo sus raíces en el cráneo de
Adán. En el año 600 d.C., apareció Ahmed (Mahoma). De nuevo, el fénix sufrió, esta vez por el
veneno de Kheibar, y de sus cenizas carbonizadas resurgió para desplegar sus
alas a lo largo de la faz de Mongolia; donde, en el duodécimo siglo, Genghis
Khan estableció la regla de la sabiduría.
Girando sobre el poderoso desierto de Gobi, el fénix de nuevo tomó su forma, que ahora yace enterrada en un sarcófago
de cristal debajo de una pirámide que tiene sobre esta las inefables figuras de
los Misterios. Después del periodo de
seiscientos años desde la muerte de Genghis Khan, pudo Napoleón Bonaparte ---que se creía el hombre del destino--- haber
contactado en sus travesías esta extraña leyenda del continuo renacimiento periódico
de la sabiduría? Pudo él haber sentido
las alas extendidas del fénix dentro de él y creer que la esperanza del mundo había
tomado forma en él? El águila sobre su
estandarte muy bien pudo haber sido el fénix.
Esto explicaría por qué él fue movido a creerse predestinado para
establecer el reino de Cristo sobre la Tierra y es, quizás, la pista para su poca
entendida simpatía hacia los musulmanes.
Fin
Traducción del original en
inglés The Faith of Islam del libro The
Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall. ®Sanchez&Rivera,
Traductoras. 2012, Puerto Rico. madias85@yahoo.com
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