Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

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MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

jueves, 10 de mayo de 2012

LA FE DEL ISLAM - Parte Final





LA  FE  DEL  ISLAM

Manly P. Hall


Parte Final



Para los pocos discernidores es evidente que Mahoma tenía un conocimiento de aquella doctrina secreta cuyos deberes constituyen el corazón de todas las grandes instituciones filosóficas, religiosas o éticas.  Mahoma pudo haber contactado las enseñanzas de los Misterios antiguos a través de una de cuatro posibilidades: (1) a través del contacto directo con la Gran Escuela en el mundo invisible; (2) a través de los monjes cristianos nestorianos; (3) a través del misterioso hombre santo que aparecía y desaparecía en intérvalos frecuentes durante el período en el cual los suras del Corán fueron revelados; (4) a través de una escuela decadente que ya existía en Arabia, que, a pesar de su transcurso dentro de la idolatría, aun retuvo los secretos del culto de la Sabiduría Antigua.  Aun puede demostrarse que el arcano del islam pudo haberse basado directamente sobre los antiguos Misterios paganos que se realizaron en la Kaaba siglos antes del nacimiento del Profeta; de hecho, generalmente se acepta que muchas de las ceremonias que ahora se incluyen en los Misterios islámicos son sobrevivientes de la Arabia pagana.

El principio femenino se enfatiza repetidamente en el simbolismo islámico.  Por ejemplo, el viernes, que es sagrado del planeta Venus, es el día santo de los musulmanes; el verde es el color del Profeta y, como es símbolo de verdor, inevitablemente se asocia con la Madre del Mundo; y tanto la luna creciente islámica como la cimitarra  pueden interpretarse como representativos de la forma creciente, ya sea de la luna o de Venus.

Jennings escribe, “La famosa ‘Piedra de Cabar’, Kaaba, Cabir o Kebir en la Meca, que es tan devotamente besada por los Fieles, es un Talismán.  Se dice que la figura de Venus hoy día se ve grabada sobre ésta con una luna creciente.  Esta Kaaba era en sí primeramente un templo idólatra, donde los árabes adoraban a Al-Uzza (Dios e Issa), que es Venus”.  (Véase Enoc, el Segundo Mensajero de Dios de Kenealy).

Sir William Jones escribe, “Los musulmanes ya son un tipo de cristianos heterodoxos: son cristianos, si Locke razona justamente, porque ellos firmemente creen en la inmaculada concepción, en el carácter divino y en los milagros del MESIAS; pero son heterodoxos, al negar vehementemente su carácter de Hijo, y su igualdad, como Dios, con el Padre, de cuya unidad y atributos ellos abrigan y expresan las más terribles ideas; mientras consideran nuestra doctrina como una perfecta blasfemia, e insisten que nuestras copias de las Escrituras fueron corrompidas tanto por los judíos como por los cristianos”.

Los seguidores del Profeta dicen que las siguientes líneas fueron borradas de los Evangelios cristianos: “Y cuando Jesús, el Hijo de María, dijo, Oh!, hijos de Israel, realmente soy el apóstol de Dios enviado a ustedes, confirmando la ley que fue entregada ante mí, y trayendo buenas noticias de un apóstol que debe venir después de mi, y cuyo nombre debe ser AHMED”.  En el presente texto, que contiene la profecía de Jesús con relación a un consolador que vendría después de Él, más adelante se dice que la palabra consolador debe ser traducida como insigne, y que tiene una referencia directa con Mahoma; también, que las lenguas de fuego que descendían sobre los apóstoles en el día de Pentecostés, de ninguna manera podían ser interpretadas como representativas del consolador prometido.  Sin embargo, cuando se solicitó prueba definitiva de que los Evangelios originales contenían estas llamadas referencias expurgadas de Mahoma, los musulmanes hicieron una contrademanda por la elaboración de los documentos originales sobre los cuales se basa el cristianismo.  Hasta que estos escritos sean descubiertos, el punto en disputa debe permanecer en controversia.

Ignorar la herencia de la cultura recibida del islam sería un descuido imperdonable, ya que cuando la luna creciente triunfó  sobre la cruz en Europa del sur, esto era el presagio de una civilización que no tendría igual en su día.  En Estudios en una Mezquita, Stanley Lane-Poole escribe:

“Por casi ocho siglos,  bajo los gobernantes mahometanos, España le envió a toda Europa un brillante ejemplo de un estado civilizado e iluminado.***  El arte, la literatura y la ciencia prosperaron como nunca en Europa.  Desde Francia, Alemania e Inglaterra, los estudiantes acudieron a beber de las fuentes de aprendizaje que sólo fluían en las ciudades de los moros.  Los cirujanos y doctores de Andalucía estuvieron a la vanguardia de la ciencia; a las mujeres se les exhortaba a dedicarse al estudio serio, y una doctora no era desconocida entre la gente de Córdova.  Las matemáticas, la astronomía y la botánica; la historia, la filosofía y la jurisprudencia, tenían que dominarse única y exclusivamente en España”.

La Biblioteca de Fuentes Originales resume los efectos del islam de la siguiente manera: “Los resultados del mahometismo han sido grandemente subestimados.  En el siglo después de la muerte de Mahoma, éste arrebató  del cristianismo a Asia Menor, África y España, mas de la mitad del mundo civilizado, y estableció una civilización, la más alta del mundo durante la Edad Oscura.  Condujo a la raza árabe a su más alto desarrollo, elevó  la posición de las mujeres en el este, aunque retuvo la poligamia; era intensamente monoteísta, y fomento el progreso, hasta que, por la mayor parte, los turcos tomaron el control”.

En la misma obra, entre los grandes científicos y filósofos islámicos que hicieron substanciosas contribuciones al conocimiento humano, están Gerber, o Djafer, quien en el noveno siglo sentó las bases de la química moderna; Ben Musa, quien en el décimo siglo introdujo la teoría del álgebra; Alhaze, quien en el undécimo siglo hizo un profundo estudio de la óptica y descubrió el poder magnificador de los lentes convexos; y también en el undécimo siglo, tanto Avicenna, o Ibn Sina, cuya enciclopedia médica era el estandarte de su época, y el gran cabalista Avicebron, o Ibn Gebirol.

La autoridad anteriormente mencionada hace el siguiente resumen: “Revisando la ciencia de los mahometanos, se observará que ellos sentaron las primeras bases de la química  y realizaron importantes avances en las matemáticas y en la óptica.  Sus descubrimientos nunca tuvieron la debida influencia sobre el rumbo de la civilización europea, pero esto fue porque la propia Europa no estaba lo suficientemente iluminada como para aprovecharlos y hacer uso de estos.  La observación de Gerber de que el hierro oxidado pesa más que antes de oxidarse, tenía que rehacerse.  De la misma forma,  tenían que rehacerse algunos de sus trabajos  en la óptica, y también muchos de sus descubrimientos geográficos.  Ellos habían rodeado a África mucho antes que Vasco de Gama.  La composición de la pólvora llegó a Europa del Norte a través de ellos.  Nunca debemos olvidar que la edad oscura en la Europa cristiana era la edad de luz del mundo mahometano.  En el campo de la filosofía, los árabes comenzaron a adoptar el neoplatonismo que encontraron en Europa; y, gradualmente, colaboraron con Aristóteles”.

Qué significa el sutil misterio del fénix que resurge cada seiscientos años?   La respuesta es tenuemente susurrada desde dentro del santuario de los Misterios del Mundo.  Seiscientos años antes de Cristo, el fénix de la sabiduría (Pitágoras?) desplegó  sus alas y murió sobre el altar de la humanidad, consumido por el fuego del sacrificio.  En Nazaret, el ave resurgió de sus propias cenizas, solamente para morir sobre el árbol que tuvo sus raíces en el cráneo de Adán.  En el año 600 d.C., apareció Ahmed (Mahoma).  De nuevo, el fénix sufrió, esta vez por el veneno de Kheibar, y de sus cenizas carbonizadas resurgió para desplegar sus alas a lo largo de la faz de Mongolia; donde, en el duodécimo siglo, Genghis Khan estableció la regla de la sabiduría.  Girando sobre el poderoso desierto de Gobi, el fénix de nuevo tomó  su forma, que ahora yace enterrada en un sarcófago de cristal debajo de una pirámide que tiene sobre esta las inefables figuras de los Misterios.  Después del periodo de seiscientos años desde la muerte de Genghis Khan, pudo Napoleón Bonaparte   ---que se creía el hombre del destino---    haber contactado en sus travesías esta extraña leyenda del continuo renacimiento periódico de la sabiduría?  Pudo él haber sentido las alas extendidas del fénix dentro de él y creer que la esperanza del mundo había tomado forma en él?  El águila sobre su estandarte muy bien pudo haber sido el fénix.  Esto explicaría por qué él fue movido a creerse predestinado para establecer el reino de Cristo sobre la Tierra y es, quizás, la pista para su poca entendida simpatía hacia los musulmanes.


Fin



Traducción del original en inglés The Faith of Islam del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sanchez&Rivera, Traductoras.  2012, Puerto Rico.  madias85@yahoo.com


Napoleon Bonaparte

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avefenix

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