PIEDRAS,
METALES Y GEMAS
Manly P.
Hall
Introducción
Parte II - Final
En muchos casos, los
monolitos no estaban tallados o no tenían inscripciones, ya que sin duda, estos
antecedieron tanto al uso de las herramientas como al arte de escribir. En algunos casos, las piedras fueron talladas
en columnas u obeliscos, tales como los monumentos rúnicos y los lingams hindúes y las piedras sakti; en otros casos, estos estaban moldeados como si fueran ásperas semejanzas
del cuerpo humano, como en el caso de las estatuas de la Isla de Pascua; o en
elaboradas figuras esculpidas de los indios centroamericanos y los Khmers de Camboya. Las primeras imágenes hechas en piedra áspera
pueden, con mucha dificultad, ser consideradas como efigies o cualquier deidad
particular; más bien pueden ser consideradas como el crudo esfuerzo del hombre
primitivo para mostrar, en las perdurables cualidades de la piedra, los
atributos procreativos de la Divinidad abstracta. Un reconocimiento instintivo de la
estabilidad de la Deidad ha persistido a través de todas las épocas intermedias
entre el hombre primitivo y la civilización moderna. Una amplia evidencia de la supervivencia de
la litolatría en la fe cristiana está suministrada por alusiones a la roca del refugio, la roca sobre la cual se fundamentó la
iglesia de Cristo, la piedra angular
que los constructores rechazaron, la almohada
pedregosa que Jacob colocó y ungió con aceite, la honda con piedra de David, la roca
Moriah sobre la cual se erigió el templo del Rey Salomón, la piedra blanca de Revelación, y la Roca de los Tiempos.
Los pueblos prehistóricos
reverenciaban altamente a las piedras, principalmente debido a su
utilidad. Probablemente, los pedazos
irregulares de las piedras fueron las primeras armas del hombre; los
acantilados y los riscos rocosos fueron sus primeras fortificaciones y desde estos puntos de observación arrojaba
bloques de piedra sobre los merodeadores.
Los primeros humanos se protegían de los rigores de los elementos en
cavernas o rudas cabañas moldeadas con placas de roca. Las piedras fueron colocadas como marcadores
y monumentos de los logros primitivos; también fueron colocadas sobre las
tumbas de los muertos, probablemente como una medida de precaución para
prevenir las depredaciones de las bestias salvajes. Durante las migraciones, aparentemente los
pueblos primitivos tenían la costumbre de llevar consigo piedras tomadas de su hábitat
original. Como el hogar o lugar de
nacimiento de una raza era considerado como sagrado, estas piedras eran emblemáticas
de esa visión universal de lugar de origen compartida por todas las naciones. El descubrimiento de que el fuego podía producirse
al golpear dos pedazos de piedra, uno contra el otro, aumentó la reverencia del
hombre hacia las piedras; pero últimamente, el hasta ahora insospechado mundo
de maravillas abierto por el recién descubierto elemento del fuego, causó que
la pirolatría sustituyera la adoración a las piedras. El oscuro y frío Padre ---la piedra--- dio a luz de sí al brillante y resplandeciente
Hijo ---el fuego; y al desplazar a su
padre, la recién nacida llama se convirtió en el más impresionante y misterioso
de todos los símbolos religiosos-filosóficos que se ha extendido y perdurado a través
de los tiempos.
El cuerpo de todas las cosas fue comparado a una roca tallada o en un
cubo o, más adornadamente, cincelado para formar un pedestal; mientras que el espíritu de todas las cosas fue
comparado a la elaboradamente tallada figura que lo coronaba. De igual forma, se erigieron altares como símbolo
del mundo inferior; y los fuegos ardían sobre ellos como una representación de
esa esencia espiritual que iluminaba el cuerpo que lo coronaba. En realidad, el cuadrado es una superficie de
un cubo, su figura correspondiente y su apropiado símbolo filosófico en la geometría
plana. Consecuentemente, al considerar
la Tierra como un elemento y no como un cuerpo, los griegos, brahmánicos y
egipcios siempre hacían referencia a sus cuatro ángulos, aunque estaban
totalmente conscientes de que el planeta en sí era una esfera.
Debido a que sus
doctrinas eran el seguro fundamento de todo el conocimiento y el primer paso
para el logro de la inmortalidad consciente, en muchas ocasiones, los Misterios
eran representados como piedras cúbicas o piramidales. Por otro lado, estas piedras en sí pasaron a
ser el emblema de esa condición de bondad autoadquirida. La inalterabilidad de la piedra hizo que ésta
se convirtiera en un emblema adecuado de Dios
---la inamovible e inalterable Fuente de la Existencia y también de las
ciencias divinas--- la eterna revelación
de Dios hacia la humanidad. Como la personificación
del intelecto racional, que es el verdadero fundamento de la vida humana,
Mercurio, o Hermes, fue simbolizado de una forma similar. Los pilares cuadrados o cilíndricos coronados
por una cabeza con barba de Hermes, y llamados hermæ, fueron colocados en
lugares públicos. Terminus, una forma de
Júpiter y dios de las fronteras y de las carreteras, de cuyo nombre se deriva
la moderna palabra terminal, también
fue simbolizado por una piedra vertical, que a veces estaba adornada con la
cabeza del dios, y que era colocada en las fronteras de provincias y en las
intersecciones de importantes carreteras.
En realidad, la piedra filosofal es la piedra filosófica, ya que realmente la filosofía
se compara con una joya mágica cuyo toque transmuta las substancias básicas en
valiosas gemas como ésta. La sabiduría es
el polvo de la proyección del
alquimista que transforma en miles de veces su propio peso de grosera ignorancia
en la preciada substancia de la iluminación.
Traducción del original en
inglés Stones, Metals, and Gems del
libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall. ®Sánchez & Rivera, Traductoras. 2013, Puerto Rico. madias85@yahoo.com.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.