MAGIA
CEREMONIAL Y HECHICERIA
Manly
P. Hall
Introducción
La magia ceremonial es
el antiguo arte de invocar y controlar espíritus por medio de una aplicación científica
de ciertas fórmulas. Un mago, envuelto
en vestiduras santificadas y portando una vara inscrita con figuras jeroglíficas,
podía, por el poder conferido en ciertas palabras y símbolos, controlar los
habitantes invisibles de los elementos y del mundo astral. Mientras la elaborada magia ceremonial de la antigüedad
no era necesariamente mala, de su perversión salieron varias falsas escuelas de
hechicería o de magia negra.
Egipto, un gran centro
de aprendizaje y el lugar de nacimiento de muchas artes y ciencias, proporcionó
un ambiente ideal para la experimentación trascendental. Allí, los magos negros de Atlantis
continuaron ejerciendo sus poderes sobrehumanos hasta socavar y corromper por
completo la moral de los Misterios primitivos.
Al establecer una casta sacerdotal, usurparon la posición que
anteriormente fue ocupada por los iniciados y tomaron las riendas del gobierno
espiritual. De esta forma, la magia
negra dictó la religión del estado y paralizó las actividades intelectuales y
espirituales del individuo al requerirle su consentimiento completo y sin
titubeos en el dogma formulado por el sacerdocio. El Faraón se convirtió en una marioneta en
las manos del Concilio Escarlata ---un comité
de archihechiceros elevados al poder por el sacerdocio.
Estos hechiceros
comenzaron la destrucción sistemática de todas las claves hacia la sabiduría antigua
para que nadie pudiese tener acceso al conocimiento necesario para alcanzar el
adeptado sin primero convertirse en uno de su orden. Ellos mutilaron los rituales de los Misterios
mientras profesaban preservarlos para que, aunque el neófito pasara por los
grados, no pudiese asegurar el conocimiento con el cual fue dotado. La idolatría fue introducida al fomentar la adoración
de las imágenes que en el comienzo los sabios habían erigido únicamente como símbolos
de estudio y meditación. A los emblemas
y figuras de los Misterios se le otorgaron falsas interpretaciones, y se
crearon elaboradas teologías para confundir las mentes de sus devotos. Las masas, privadas de su derecho de
nacimiento para entender, y postradas ante la ignorancia, eventualmente se
convirtieron en viles esclavos de los impostores espirituales. La superstición prevaleció universalmente y
los magos negros dominaron por completo los asuntos nacionales con el resultado
de que la humanidad aún sufre por los sofismas de los sacerdocios de Atlantis y
Egipto.
Completamente
convencidos de que su Escrituras la sancionaban, numerosos Cabalistas
medievales consagraron sus vidas a la práctica de la magia ceremonial. El trascendentalismo de los Cabalistas se
basa en la antigua y mágica fórmula del Rey Salomón, a quien los judíos por
mucho tiempo han considerado como el príncipe de los magos ceremoniales.
Entre los Cabalistas de
la Edad Media hubo un gran número de magos negros que se desviaron de los
nobles conceptos del Sepher Yetzirah
y estuvieron inmersos en el demonismo y la brujería. Ellos buscaron sustituir los espejos mágicos,
las dagas consagradas y los círculos desplegados alrededor de firmes columnas,
por la existencia de aquella vida virtuosa que, sin la ayuda de complicados
rituales o de criaturas submundanas, constantemente lleva al hombre al estado
de verdadera realización individual.
Aquellos que buscaban
controlar a los espíritus elementales a través de la magia ceremonial lo hicieron
con la esperanza de asegurar de los
mundos invisibles su raro conocimiento o su poder sobrenatural. El pequeño demonio rojo de Napoleón Bonaparte
y las infames cabezas oraculares de de Medici son ejemplos de los desastrosos
resultados de permitirle a los seres elementales que dicten el curso del
proceder humano. Mientras el demonio erudito
y semejante a Dios de Sócrates parece haber sido una excepción, esto en
realidad evidencia que el estado intelectual y moral del mago tiene mucho que
ver con la clase de elemental que éste es capaz de invocar. Pero incluso el demonio de Sócrates abandonó al
filósofo cuando fue pasada la sentencia de muerte.
El trascendentalismo y
todas las formas de magia fenomenalística son solo callejones sin salida ---crías de brujería de Atlantis; y aquellos
que siguen el camino correcto de la filosofía, al vagar allí, casi invariablemente caen víctimas
de su imprudencia. El hombre, incapaz de
controlar sus propios apetitos, no puede asumir la tarea de gobernar los ardientes y
tempestuosos espíritus elementales.
Muchos magos perdieron
sus vidas como resultado de abrir un camino en el cual las criaturas
submundanas podían convertirse en participantes activos de sus asuntos. Cuando Eliphas Levi invocó al espíritu de
Apolonio de Tiana, qué esperaba lograr?
Es la gratificación de la curiosidad razón suficiente para garantizar la
devoción de toda una vida a un fin peligroso e improductivo? Si el viviente Apolonio rehusó divulgar sus
secretos a los profanos, hay alguna probabilidad de que tras la muerte le
revelara dichos secretos a las mentes curiosas?
El propio Levi no se atrevía a afirmar que el espectro que se le apareció
realmente era el gran filósofo, porque Levi muy bien se dio cuenta de la
proclividad de los elementales para hacerse pasar por aquellos que han
muerto. La mayoría de las modernas
apariciones mediumnicas son solo criaturas elementales que se enmascaran a través
de cuerpos compuestos de substancias del
pensamiento provistas por todas las
personas que desean observar estos espectros de seres desencarnados.
Traducción del original en inglés Ceremonial Magic and Sorcery del libro The
Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall. ®Sánchez & Rivera, Traductoras. 2013, Puerto Rico. madias85@yahoo.com

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