Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.
MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

sábado, 28 de septiembre de 2013

PIEDRAS, METALES Y GEMAS - Introducción (Parte I)



PIEDRAS, METALES Y GEMAS
 
 
Manly P. Hall
 
 
 
Introducción
 
Parte I
 
 
 
Según fue enseñado por los antiguos filósofos,  cada uno de los cuatro elementos principales tiene su análogo en la cuaternaria constitución terrestre del hombre.  Las rocas y la tierra corresponden a los huesos y la carne; el agua corresponde a los diferentes fluidos; el aire corresponde a los gases y el fuego al calor corporal.  Como los huesos son el marco que sostiene la estructura corpórea, estos pueden ser vistos como un emblema adecuado del espíritu   ---ese fundamento divino que sostiene la estructura compuesta de la mente, el alma y el cuerpo.  Para el iniciado, el esqueleto de la muerte que sostiene en sus dedos óseos la guadaña del segador, representa a Saturno (Cronos), el padre de los dioses que lleva consigo la hoz con la cual mutiló a Urano, su propio progenitor.
 
En el lenguaje de los Misterios, los espíritus de los hombres son los huesos pulverizados de Saturno.  Esta deidad siempre fue adorada bajo el símbolo de la base o fundamento,  ya que fue considerada como la subestructura que sostiene a la creación.  El mito de Saturno tiene su fundamento histórico en los fragmentados registros preservados por los antiguos griegos y fenicios con relación a un rey que tenía ese nombre y quien gobernó el antiguo continente de Hiperbórea.  Debido a que yacen enterrados debajo de los continentes y océanos del mundo moderno, Polaris, Hiperbórea y Atlantis frecuentemente han sido simbolizados como rocas que sostienen sobre sus anchas superficies nuevas tierras, razas e imperios.  Según los Misterios escandinavos, las piedras y acantilados se formaron de los huesos de Ymir, el principal gigante de la arcilla hirviente; mientras que para los místicos helénicos las rocas eran los huesos de la Gran Madre, Gaia.
 
Tras el diluvio enviado por los dioses para destruir a la humanidad en la parte final de la Edad de Hierro, solo Deucalión y Pyrrah quedaron vivos.  Cuando entraron a orar a un santuario en ruinas, un oráculo les indicó que salieran del templo y que, con las cabezas con velos y las vestimentas sin atar,  lanzaran tras ellos los huesos de su madre.  Interpretando que el mensaje críptico del dios se refería a que la Tierra era la Gran Madre de todas las criaturas, Deucalión recogió rocas sueltas y, pidiéndole a Pyrrah que hiciera lo mismo, las lanzó tras él.  De estas rocas salió una nueva e inquebrantable raza de seres humanos; las rocas lanzadas por Deucalión se convirtieron en hombres y las que fueron lanzadas por Pyrrah se convirtieron en mujeres.  En esta alegoría se epitomiza el misterio de la evolución humana debido a que cuando el espíritu anima  a la materia, éste se convierte en el poder morador que gradualmente, pero en secuencia, eleva a los minerales al estado de las plantas; las plantas al plano de los animales; los animales a la dignidad del hombre y al hombre al estado de los dioses.
 
El sistema solar se organizó  por medio de fuerzas que obraban desde el gran anillo de la esfera saturnina; y debido a que los comienzos de todas las cosas estaban bajo el control de Saturno, la inferencia más razonable es que las primeras formas de adoración fueron dedicadas a él y a su peculiar símbolo   ---la piedra.  Por lo tanto, la naturaleza intrínseca de Saturno es sinónimo de esa roca espiritual que es el fundamento duradero del Templo Solar, y tiene su antitipo u octava inferior en esa roca terrestre   ---el planeta Tierra---   que sostiene sobre su irregular superficie los géneros diversificados de la vida mundana.
 
Aunque se desconoce su origen, sin duda alguna la litolatría constituye una de las primeras formas de expresión religiosa.  Godfrey Higgins escribe: “A través de todo el mundo, el primer objeto de la Idolatría parece haber sido una piedra plana y en bruto colocada en la tierra como un emblema de los poderes generativos o procreativos de la naturaleza”.  (Ver Los Druidas Celtas).  Restos de adoración a las piedras están distribuidos sobre la mayor parte de la superficie de la Tierra; un notable ejemplo de esto son los menhires de Carnac, en Bretaña, donde existen varios miles de piedras gigantescas y sin cortar dispuestas en once filas ordenadas.  Muchos de estos monolitos están a sobre veinte pies fuera de la arena en la cual fueron incrustados, y se estima que algunos de los más grandes pesan tanto como 250,000 libras.  Algunos creen que muchos de los menhires marcan la localización de los tesoros enterrados; pero la visión más admisible es la que toma a Carnac como un monumento  del conocimiento astronómico de la antigüedad.  Esparcidos a través de todas las Islas Británicas y Europa, estas esferas, dólmenes, menhires y cistas sirven de mudos y a la vez elocuentes testigos de la existencia y logros de las razas que hoy día ya no existen.
 
De interés particular son los dólmenes o piedras de acceso que evidencian la habilidad mecánica de estos pueblos antiguos.  Estas reliquias consisten de enormes bloques de piedra colocados sobre uno o dos pequeños puntos de forma tal que la tensión más leve los puede balancear; pero el mayor esfuerzo no es suficiente para derribarlos.  Los griegos y latinos los llamaron piedras vivientes; las más famosas son las piedras gregorianas localizadas en el Estrecho de Gibraltar.  Aunque están  tan perfectamente balanceadas que pueden moverse con el tallo de un narciso, estas rocas no pueden ser afectadas por el peso combinado de muchos hombres.  Existe una leyenda que dice que Hércules colocó un peñón sobre las tumbas de los dos hijos de Bóreas, a quienes había asesinado en  un combate.  Esta piedra estaba tan delicadamente colocada que se mecía con el viento; pero ninguna aplicación de fuerza la podía derribar.  Un gran número de piedras de acceso fueron encontradas en Bretaña; trazos de una que ya no existe fueron descubiertos en Stonhenge.  (Ver Los Druidas Celtas).  Es interesante señalar que se cree que las piedras verdes que formaban el anillo interior de Stonhenge fueron traídas desde África.
 
Continúa…
 
 
Traducción del original en inglés Stones, Metals, and Gems del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sánchez & Rivera, Traductoras.  2013, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com.
 
 

 


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