LA
TABLA BEMBINE DE ISIS
Manly
P. Hall
INTRODUCCION
Un manuscrito de Thomas
Taylor contiene el siguiente importante párrafo:
“Platón fue iniciado a
los ‘Misterios Superiores’ a la edad de 49.
La iniciación se llevó a cabo en uno de los vestíbulos subterráneos de
la Gran Pirámide de Egipto. La TABLA
ISIACA formaba el altar ante el cual estaba el Divino Platón cuando recibió
aquello que siempre fue suyo, pero que la ceremonia de los Misterios avivó y
trajo de su estado durmiente. Con este
ascenso, después de tres días en el Gran Vestíbulo, fue recibido por el
Hierofante de la Pirámide (el Hierofante solo podía ser visto por aquellos que habían
pasado los tres días, los tres grados, las tres dimensiones) y verbalmente le
fueron dadas las Más Altas Enseñanzas Esotéricas, cada una acompañada con Su Símbolo
correspondiente. Tras haber pasado tres
meses adicionales en los vestíbulos de la Pirámide, el Iniciado Platón fue
enviado al mundo para hacer el trabajo de la Gran Orden, igual que lo hicieron
Pitágoras y Orfeo”.
Antes del saqueo de
Roma en 1527, no existe mención histórica alguna del Mensa Isiaca (Tableta de Isis).
Para esa época, la Tableta estaba bajo la posesión de un cerrajero o
herrero, que se la vendió por un precio exorbitante al Cardenal Bembo, un
famoso anticuario, historiador de la República de Venecia y bibliotecario de
San Marcos. Tras su muerte en 1547, la
Tableta Isiaca fue adquirida por la Casa de Mantua, en cuyo museo permaneció
hasta 1630, cuando las tropas de Fernando II capturaron la ciudad de Mantua. Varios antiguos escritores del tema han
asumido que la Tableta fue demolida por los soldados ignorantes debido a la
planta que contenía. Sin embargo, la
presunción fue errónea. La Tableta cayó
en las manos del Cardenal Pava, quien se la presentó al Duque de Savoy, quien más tarde se la
presentó al Rey de Cerdeña. Cuando los franceses conquistaron a Italia en
1797, la Tableta fue llevada a París. Al
escribir sobre la Mensa Isiaca en
1809, Alexandre Lenoir dijo que ésta estaba en exhibición en la Biblioteca
Nacional. Tras el establecimiento de la
paz entre los dos países, fue regresada
a Italia. En su Guía del Norte de
Italia, Karl Baedeker describe la Mensa
Isiaca como si estuviese en el centro de la Galería II en el Museo de Antigüedades
de Turín.
Una fiel reproducción
de la Tableta original fue hecha en 1559 por el famoso Æneas Vicus de Parma; y
el Canciller del Duque de Bavaria llevó una copia del tallado al Museo de los Jeroglíficos. Atanasio Kircher describe la Tableta midiendo “cinco palmas de largo y cuatro de
ancho”. W. Wynn Westcott dice que mide 50 pulgadas por 30
pulgadas. Fue hecha de bronce y estaba
decorada con pirograbado y esmalte y con una incrustación de plata. Fosbroke añade: “Las figuras están cortadas de
manera muy superficial, y el contorno de la mayoría de ellas está rodeado por
hilos de plata. Las bases sobre las
cuales estas figuras estaban sentadas o reclinadas, y que fueron dejadas en
blanco en los impresos, eran de plata y están arrancadas”. (Ver Enciclopedia
de Antigüedades).
Quienes están familiarizados
con los principios fundamentales de la filosofía Hermética, reconocerán en la Mensa Isiaca la clave de la teología caldea,
egipcia y griega. En sus Antigüedades, el erudito Benedictino,
Padre Montfaucon, acepta su incapacidad para familiarizarse con las
complejidades de su simbolismo. Por
consiguiente, él duda que los emblemas sobre la Tableta posean alguna
importancia digna de consideración y ridiculiza a Kircher, diciendo que él es más
oscuro que la Tableta en sí. Laurentius
Pignorius reprodujo la Tableta en conjunto con un ensayo descriptivo en 1605,
pero sus tímidamente adelantadas explicaciones demostraron su ignorancia con relación
a la verdadera interpretación de las figuras.
En su Œdipus Ægyptiacus, publicado en 1654,
Kircher abordó el problema con característica avidez. Al estar peculiarmente cualificado para dicha
tarea por medio de años de investigación en asuntos pertinentes a las doctrinas
secretas de la antigüedad, y con la ayuda de un grupo de eminentes eruditos,
Kircher logro mucho en cuanto a una exposición de los misterios de la
Tableta. Sin embargo, el secreto maestro
lo eludió incluso a él, como Eliphas Levi hábilmente lo señaló en su Historia de la Magia.
Levi escribe, “El
erudito jesuita evidenció que esta Tableta contenía la clave jeroglífica para
los alfabetos sagrados, aunque fue incapaz de desarrollar la explicación. Esta Tableta está dividida en tres compartimientos iguales; en
la parte superior están las doce casas del cielo y en la inferior están las
correspondientes distribuciones de la labor [períodos de trabajo] a través del
año, mientras que en el centro hay veintiún signos sagrados que responden a las
letras del alfabeto. En el centro de
todo hay una figura sentada del IYNX pantomórfico, emblema del ser universal y
que corresponde, como tal, al Yod
hebreo, o a esa única letra de la cual todas las demás letras se formaron. El IYNX está rodeado por la triada Ofita, que
responde a las Tres Letras Madres de los alfabetos egipcios y hebreo. A la derecha están las triadas Ibimórficas y Serápicas;
a la izquierda están las de Nepthys y Hecate, que representan lo activo y lo
pasivo, lo fijo y lo volátil, el fuego fructificador y el agua generadora. Cada par de triadas, en conjunto con la del
centro, produce un septenario, y hay un septenario en el centro. Los tres septenarios proporcionan el número
absoluto de los tres mundos, así como el número completo de las letras
primitivas, al cual se le añade un signo complementario, como el cero a los
nueve numerales”.
La pista de Levi puede
ser interpretada como una referencia de que las veintiuna figuras en la sección
central de la Tabla representan las veintiuna cartas de triunfo del Tarot. Si esto es así, no es la carta cero, causa de
mucha controversia, la corona sin nombre de la Mente Suprema que está simbolizada por la triada oculta en
la parte superior del trono en el centro de la Tabla? No podrá la primera emanación de esta Mente
Suprema estar bien simbolizada por un malabarista o mago con los símbolos de
los cuatro mundos inferiores esparcidos sobre una mesa ante él: el bastón, la
espada, la copa y la moneda?
Considerando esto, la carta cero no pertenece a ningún lado entre las demás,
pero de hecho, es el cuarto punto
dimensional del cual todos los demás emanaron y, consecuentemente, está
dividido en las veintiuna cartas
(letras) que, cuando se unen, producen el cero.
La cifra que aparece sobre esta carta podría comprobar esta interpretación
ya que la cifra, o círculo, es emblema de la esfera superior de la cual salen
los mundos, poderes y letras inferiores.
Westcott cuidadosamente
recolectó las muy exiguas teorías adelantadas por diferentes autoridades, y en
1887 publicó su ahora extremadamente raro volumen, que contiene la única descripción
detallada de la Tableta Isiaca publicada en inglés desde que Humphreys tradujo
la vana descripción de Montfaucon en 1721.
Tras explicar su reticencia para revelar aquello que Levi evidentemente
consideró que era mejor dejar oculto, Westcott resume su interpretación de la
Tableta de la siguiente manera:
“El diagrama de Levi,
por medio del cual explica el misterio de la Tableta, muestra la Región
Superior dividida en las cuatro estaciones del año, cada una con tres signos
del Zodiaco; y añadió el nombre sagrado de cuatro letras, el Tetragrammaton, asignándole
Jod
a Acuario, que es Canopus; He a Tauro, que es Apis; Vau a Leo, que es
Momphta; y el He final a Tifón. Nótese
el paralelo Querúbico ---Hombre, Toro, León
y Águila. La cuarta forma se encuentra
ya sea como Escorpión o Águila, dependiendo de la intensión benigna o maligna
Oculta: en el Zodiaco Demótico, la Serpiente sustituye al Escorpión.
“Él le adjudica la Región
Inferior a las doce letras hebreas simples, asociándolas con los cuatro cuartos
del horizonte. Comparece con el Sepher
Yetzirah, Cap. v., sec. 1.
“Él le adjudica la Región
Central a los poderes Solares y a los Planetas.
En el centro vemos lo superior, el Sol, marcado Ops y en la parte
inferior se ve un Sello de Salomón; en
la parte superior hay una cruz; un Hexapla con triángulos dobles, un triángulo
claro y uno oscuro superpuesto; todo esto forma una especie de símbolo complejo
de Venus. Al Ibimorfos le asigna los
tres planetas oscuros; Venus, Mercurio y Marte colocados alrededor de un triángulo
recto oscuro que denota el Fuego. A la
triada Nephthæ le otorga tres planetas claros; Saturno, Luna y Júpiter
alrededor de un triángulo claro invertido que denota el Agua. Hay una conexión necesaria entre el agua,
poder femenino, principio pasivo, Binah y Madre Sephirótica, y Novia. (Ver la Cábala
por Mathers). Nótese que los signos
antiguos de los planetas estaban compuestos por una Cruz, un Disco Solar y una
Creciente: Venus es una cruz debajo de
un disco Solar; Mercurio es un disco con una creciente en la parte superior y
una cruz en la inferior; Saturno es una Cruz cuyo punto inferior toca el ápice
de la creciente; Júpiter es una Creciente cuyo punto inferior toca el extremo
izquierdo de una cruz: todos estos son misterios profundos. Nótese que Levi, en su lámina original,
traspuso a Serapis y a Hecate, pero no al Apis negro y al Apis blanco, tal vez
porque él asocia la cabeza de Bes con Hecate.
Nótese que cuando nos referimos a las doce letras simples de lo
inferior, las 7 letras dobles deben corresponder a la región central de los
planetas, y entonces tenemos a la gran triada A.M.S., cuyas letras madres que representan Aire, Agua
y Fuego, que permanecen mostradas; alrededor
de S está el Iynx Central, o Yod, por la Triada Ofionia, las dos Serpientes y
la Esfinge Leonina. La palabra OPS de
Levi en el centro es el Ops en latín, Terra, genio de la Tierra; y el Ops
griego, Rea o Kubele (Cibeles) que a
veces está dibujada como una diosa sentada en un carruaje tirado por leones; ella
está coronada con torrecillas y sostiene una Llave”. (Ver La
Tableta Isiaca).
El ensayo que Alexandre Lenoir publicó en francés
en 1809, aunque es curioso y original, contiene poca información real sobre la Tableta;
lo que el autor buscaba demostrar era un calendario egipcio o un mapa astrológico.
Como tanto Montfaucon como Lenoir ---que de hecho, escribieron sobre el tema
desde 1651--- fundaron su trabajo sobre
el de Kircher o fueron considerablemente influenciados por él, se hizo una cuidadosa
traducción del artículo original del último (ochenta páginas en latín del Siglo
Diecisiete). La lámina a doble página al
comienzo de este capítulo es una fiel reproducción que Kircher realizó del
tallado en el Museo de Jeroglíficos. Las
letras y números pequeños utilizados para designar las figuras fueron añadidas por
él para aclarar su comentario y serán utilizadas con el mismo propósito en este
trabajo.
Como casi todas las antigüedades
religiosas y filosóficas, la Tabla Bembine de Isis ha sido tema de mucha
controversia. En una nota al pie de página,
A. E. Wayte ---que era incapaz de
diferenciar entre la verdadera y la supuesta naturaleza u origen de la
Tableta--- se hace eco de los puntos de
vista de J. G. Wilkinson, otro eminente exotérico:
“La [Tabla] original es excesivamente antigua y está ásperamente clasificada
como un fraude”. Por otro lado, Eduard
Winkelmann, un hombre de aprendizaje profundo, defiende el carácter genuino y
la antigüedad de la Tableta. Una sincera
consideración de la Mensa Isiaca revela
un hecho de fundamental importancia: que aunque la persona que moldeó la Tabla
no era necesariamente egipcio, era un iniciado de la más alta orden,
familiarizado con los postulados mas arcanos del esoterismo Hermético.
______________________________________________________________________________
Traducción del original en inglés
The Bembine Table of Isis del libro The
Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall. ®Sánchez & Rivera, Traductoras. 2014, Puerto Rico. riverafarrell@gmail.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.