PECES,
INSECTOS, ANIMALES, REPTILES Y AVES
Parte
Uno
Manly
P. Hall
INTRODUCCION
2da. Parte – Final
También existen
leyendas que dicen que mucho antes de la aparición de los seres humanos existió
una raza o especie de criaturas compuestas que fue destruida por los
dioses. Los templos de la antigüedad preservaron
sus propios registros históricos y poseían información con relación al mundo prehistórico
que nunca les fue revelada a los no iniciados.
Según estos registros, la raza humana evolucionó de una especie de
criatura que, de alguna forma, fue parte de la naturaleza de un anfibio ya que,
para ese tiempo, el hombre primitivo tenía las agallas de un pez y estaba
parcialmente cubierto por escamas. Hasta
cierto punto, el embrión humano demuestra la posibilidad de esta condición. Como resultado de la teoría del origen del
hombre en el agua, el pez fue visto como el progenitor de la familia
humana. Esto le dio lugar a la
ictiolatría de los caldeos, fenicios y brahmánicos. Los nativos americanos creían que las aguas de
los lagos, ríos y océanos están habitadas por un pueblo misterioso, los “Indios
del Agua”.
El pez fue utilizado
como emblema de condenación; pero entre los chinos representaba satisfacción y
buena fortuna; y los peces aparecen en muchas de sus monedas. Cuando Tifón, o Set, el malvado genio
egipcio, dividió el cuerpo del dios Osiris en catorce partes, lanzó una de
estas partes hasta el río Nilo donde, según Plutarco, fue devorado por tres
peces ---el lepidotus (probablemente la lepidosirena),
el phagrus y el oxyrynchus (una especie de lucio).
Por esta razón, los egipcios no ingerían la carne de estos peces
creyendo que hacerlo sería devorar el cuerpo de su dios. Cuando se utilizaba como símbolo de maldad,
el pez representaba la tierra (la naturaleza inferior del hombre) y la tumba
(el sepulcro de los Misterios). Jonás
estuvo tres días dentro del estómago del “gran pez” de la misma forma que
Cristo estuvo tres días en la tumba.
Algunos antiguos padres
de la iglesia creían que la “ballena” que se tragó a Jonás era el símbolo de
Dios el Padre quien, cuando el desventurado profeta fue lanzado por la borda,
aceptó a Jonás en Su propia naturaleza hasta haber llegado a un lugar más
seguro. En realidad, la historia de Jonás
es una leyenda de iniciación dentro de los Misterios; y el “gran pez”
representa la oscuridad de la ignorancia que se traga al hombre cuando éste es lanzado por la borda
del barco (nace) dentro del mar (vida).
La costumbre de construir barcos en forma de peces o aves, común en
tiempos antiguos, pudo haberle dado lugar a la historia; y tal vez Jonás
simplemente fue recogido por otro barco y llevado a puerto; el diseño de este barco provocó que fuese llamado un “gran
pez”. (“Esta es una oración simple muy cierta!”). Muy probablemente, la “ballena” de Jonás está
basada en la criatura mitológica pagana, hipocampo,
mitad caballo y mitad delfín, ya que las antiguas estatuas y tallados
cristianos muestran la criatura compuesta y no una ballena real.
Es razonable suponer
que las misteriosas serpientes de mar que, según las leyendas mayas y toltecas,
llevaron a los dioses hasta México eran barcos vikingos o caldeos construidos
en forma de compuestos monstruos o dragones de mar. H. P. Blavatsky adelanta la teoría de que la
palabra cetus, la gran ballena, se
deriva de keto, un nombre para el dios-pez Dagón, y que en realidad Jonás fue encerrado
en una celda ahuecada en el cuerpo de una gigante estatua de Dagón después de
que éste fue capturado por los marineros fenicios y llevado hasta una de sus
ciudades. Sin duda, hay un gran misterio
en la gigante forma de cetus, que aún
se preserva como una constelación.
Según muchos existentes
fragmentos diseminados, la naturaleza inferior del hombre fue simbolizada por
una extraordinaria y torpe criatura parecida a una gran serpiente o dragón,
llamada leviatán. Todos los símbolos que tienen formas o
movimientos serpentinos representan a la energía solar en una de sus muchas
formas. Por lo tanto, esta gran criatura
del mar representa la fuerza de vida solar encarcelada en el agua y también
representa la energía divina que recorre el cuerpo del hombre donde, hasta ser
transmutada, se manifiesta como un monstruo retorciéndose ---las codicias, pasiones y lujurias del
hombre. Entre los símbolos de Cristo
como el Salvador de los hombres hay muchos que se relacionan al misterio de Su
divina naturaleza oculta dentro de la personalidad del humilde Jesús.
Los gnósticos dividieron
la naturaleza del Redentor cristiano en dos partes ---uno es Jesús, un hombre mortal; el otro
es Cristos, una personificación del Nous,
el principio de la Mente Cósmica. Nous, el más grande, estuvo utilizando
la vestimenta carnal del hombre mortal (Jesús) por un período de tres años
(desde el bautismo hasta la crucifixión).
Para ilustrar este punto y aún para ocultarlo de los ignorantes, muchas
criaturas extrañas y a veces repulsivas fueron utilizadas; el áspero exterior
de estas magníficas criaturas ocultaban magníficos organismos. En sus notas sobre el Libro de Enoc, Kenealy observa: “El por qué la oruga fue un símbolo
del Mesías es muy evidente porque bajo un humilde, sigiloso y completo aspecto
terrestre, se oculta la forma de una bella mariposa con sus radiantes alas que
simulan, con sus diferentes colores, el Arcoíris, la Serpiente, el Salmón, el
Escarabajo, el Pavo Real y el agonizante Delfín * * *”.
Traducción del original en
inglés Fishes, Insects, Animals,
Reptiles, and Birds (Part One) del libro The Secret Teachings of All Ages de
Manly P. Hall. ®Sánchez &
Rivera, Traductoras. 2013, Puerto
Rico. riverafarrell@gmail.com
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