Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

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MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

lunes, 24 de junio de 2013

PARACELSIA: SISTEMA DE FILOSOFIA MEDICA - 2da. Parte - Final



FARMACOLOGIA, QUIMICA Y TERAPEUTICA HERMETICA
 
 
Manly P. Hall
 
 
 
PARACELSIA: SISTEMA DE FILOSOFIA MÉDICA
 
 
2da. Parte
 
 
 
La creencia de que casi todas las enfermedades tienen su origen en la naturaleza invisible del hombre (el Astral) es un precepto fundamental de la medicina Hermética, ya que mientras los Herméticos de ninguna forma desatendían el cuerpo físico, creían que la constitución material del hombre era una emanación o una objetivización de sus principios espirituales invisibles.  A continuación un breve resumen que algunos creen es bastante comprensible de los principios Herméticos de Paracelso.
 
Hay una substancia vital en la Naturaleza sobre la cual subsisten todas las cosas.  Esta substancia vital se denomina archæus, o fuerza vital de vida, y es sinónimo de la luz astral o el aire espiritual de los antiguos.  Con respecto a esta substancia, Eliphas Levi escribió: “La luz, ese agente creativo cuyas vibraciones son el movimiento y la vida de todas las cosas; la luz, latente en el éter universal, que irradia alrededor de centros absorbentes que, cuando se saturan, proyectan el movimiento y la vida en su giro, formando así corrientes creativas; la luz, astralizada  en las estrellas, animalizada en los animales, humanizada en los seres humanos; la luz, que vegeta todas las plantas, resplandece en los metales, produce todas las formas de la Naturaleza y lo equilibra todo por las leyes de simpatía universal   ---esta es la luz que exhibe el fenómeno del magnetismo, espiritualizada por Paracelso, que da color a la sangre, siendo desprendida del aire mientras es inhalada y descargada por los fuelles herméticos de los pulmones”.  (Historia de la Magia).
 
Esta energía vital tiene su origen en el cuerpo espiritual de la Tierra.  Cada cosa creada tiene dos cuerpos: uno visible y substancial, el otro invisible y trascendental.  Este último cuerpo consiste de una contraparte etérea de la forma física; constituye el vehículo del archæus, y puede ser denominado un cuerpo vital.  Esta envoltura de sombra etérica no se disipa con la muerte, más bien permanece hasta que la forma física se haya desintegrado por completo.  Estos “dobles etéricos”, vistos alrededor de los cementerios, han dado auge a una creencia en los fantasmas.  Al ser más fino en sus substancias que el cuerpo terrenal, el doble etérico es mucho más susceptible a los impulsos y a las desarmonías.  Son los trastornos de este cuerpo de luz astral los que causan la mayoría de las enfermedades.  Paracelso enseñó que una persona con una actitud mental mórbida podía envenenar su propia naturaleza etérica, y esta infección, que se desvía del flujo natural de la fuerza vital de vida, más tarde podría aparecer como una enfermedad física.  Todas las plantas y minerales tienen una naturaleza invisible compuesta de este “archæus”, pero cada uno se manifiesta en forma diferente.
 
Con relación a los cuerpos de luz astral de las flores, en 1650, James Gaffarel escribió lo siguiente: “Respondo que aunque estén cortados en pedazos, triturados en un Mortero e incluso convertidos en Cenizas; aún así retienen (por un Secreto específico y un maravilloso Poder de la Naturaleza), tanto en el Jugo como en las Cenizas, la misma Forma y Figura que tenían antes: y aunque no sea Visible, aún así,  por Arte,  puede ser sacado y hecho Visible al Ojo por un Artista.  Tal vez esto pudiera parecer una historia Ridícula para quienes solo leen los Títulos de los Libros: pero quienes se contentan, pueden ver esta verdad confirmada, con tan solo recurrir a las Obras de M. du Chesne, S. de la Violette, uno de los mejores Químicos que ha producido nuestra Época; que afirma haber visto a un Excelente Médico polaco de Cracovia, que conservaba en envases de Cristal las Cenizas de casi todas las Hierbas conocidas: para que cuando alguien, por Curiosidad, tuviese un deseo de ver cualquiera de estas plantas, como (por ejemplo) una Rosa, en uno de sus envases de Cristal, tomase Aquel en donde las Cenizas de una Rosa fueron preservadas; y sosteniéndolo sobre una Vela encendida, tan pronto como esta comenzase a sentir el Calor, en ese momento deben ver las Cenizas empezar a Moverse, y tras elevarse, y dispersarse alrededor del Cristal, inmediatamente verán una especie de pequeña Nube Oscura; que al dividirse en muchas partes, llegará a representar una Rosa; tan Hermosa, tan Fresca y tan Perfecta que pensaran que pudiese ser una Rosa tan Substancial y Olorosa, como la que crece en el Rosal”.  (Curiosidades Insólitas con Relación a las Esculturas Talismánicas de los Persas).
 
Al reconocer los trastornos del doble etérico como la causa más importante de las enfermedades, Paracelso buscaba rearmonizar sus substancias al ponerlas en contacto con otros cuerpos cuya energía vital les podía proveer los elementos necesarios, o eran lo suficientemente fuertes como para sobrepasar las dolencias existentes en el aura del enfermo.  Habiéndose removido su causa invisible, la enfermedad rápidamente desaparecía.
 
Paracelso llamó al vehículo del archæus, o fuerza vital de vida, el mumia.  Un buen ejemplo de mumia físico es la vacuna, que es el vehículo de un virus semiastral.  Cualquier cosa que sirva de medio para la transmisión del archæus, sea orgánico o inorgánico, verdaderamente físico o parcialmente espiritualizado, se denomina como mumia.  La forma más universal de mumia fue el éter, que la ciencia moderna ha aceptado como una substancia hipotética que sirve de medio entre el reino de la energía vital y el reino de la substancia orgánica e inorgánica.
 
Prácticamente, el control de la energía universal es imposible, a menos que se realice a través de uno de sus vehículos (el mumia).  Un buen ejemplo de esto es la comida.  El hombre no asegura su alimento de los organismos de plantas o animales muertos, sino que cuando el incorpora sus estructuras dentro de su propio cuerpo, toma el control sobre el mumia, o doble etérico, del animal o de la planta.  Habiendo obtenido este control, el organismo humano desvía el flujo del archæus hacia sus propios usos.  Paracelso dice: “Aquello que constituye vida está en el Mumia, y al impartir el Mumia impartimos vida”.  Este es el secreto de las propiedades remediativas de los talismanes y amuletos, ya que el mumia de las substancias de las cuales se componen sirve como un canal para conectar a la persona que los utiliza con algunas manifestaciones de la fuerza vital de vida universal.
 
Según Paracelso, de la misma forma que las plantas purifican la atmósfera al aceptar dentro de sus constituciones el bióxido de carbono exhalado por los animales y por los humanos, así también las plantas y los animales pueden aceptar elementos de enfermedades que le son transferidos por los seres humanos.  Estas formas de vida inferior, que tienen organismos y necesidades diferentes a las del hombre, a veces son capaces de asimilar estas substancias sin ningún efecto de enfermedad.  En otras ocasiones, la planta o el animal muere, y es sacrificado para que la criatura más inteligente y consecuentemente más útil, pueda sobrevivir.  Paracelso descubrió que en cualquiera de los casos el paciente gradualmente se aliviaba de su enfermedad.  Cuando la vida inferior haya asimilado completamente el extraño mumia del paciente, o haya muerto y se haya desintegrado como resultado de su incapacidad para esta asimilación, el resultado era la total recuperación.  Muchos años de investigación fueron necesarios para determinar cuál hierba o animal aceptaba fácilmente el mumia de cada una de las diferentes enfermedades.
 
Paracelso descubrió que en muchos casos la forma de las plantas revelaba los órganos particulares del cuerpo humano para los que servían con más efectividad.  El sistema médico de Paracelso se basaba en la teoría de que al remover el mumia etérico enfermo del organismo del paciente y al provocar que este fuese aceptado dentro de la naturaleza de alguna cosa distante o desinteresada que tiene un valor comparativamente pequeño, era posible desviar del paciente el flujo del archæus que contínuamente estaba revitalizando y alimentando la enfermedad.  Habiéndose transplantado su vehículo de expresión, el archæus necesariamente acompañaba su mumia, y el paciente se recuperaba.
 
Fin de este tema.
 
 
Traducción del original en inglés The Paracelsian System of Medical Philosophy del capítulo Hermetic Pharmacology, Chemistry, and Therapeutics del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sánchez & Rivera, Traductoras.  2013, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com
 
 




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