Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.
MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

lunes, 21 de enero de 2013

VESTIMENTAS DE GLORIA, LAS - El Tabernáculo en el Desierto



LAS VESTIMENTAS DE  GLORIA
 
Manly P. Hall
 
Nota de Sánchez & Rivera:   Publicamos la traducción de este capítulo tal como nos llegó a través del participante WOOZ en el grupo Secret Teachings.  El documento no indica el nombre del traductor para darle el merecido crédito.  Agradecemos a WOOZ por su valiosa aportación.
 
Como se explicara en la cita de Josephus, las vestimentas y adornos de los sacerdotes judíos tenían un significado secreto, y aún hasta hoy hay un código lingüístico religioso oculto en los colores, formas  y usos de las prendas sagradas, no sólo entre los sacerdotes cristianos y judíos sino también entre las religiones paganas.  Las vestimentas de los sacerdotes del Tabernáculo se llamaban Cahanææ; las del Sumo Sacerdote se denominaban Cahanææ Rabbæ.  Sobre la Machanese, una prenda interior que se parece a pantalones cortos, usaban el Chethone, una túnica de lino finamente tejida, que llegaba al piso y tenía mangas largas atadas a los brazos del que la usaba.  Una faja brillantemente bordada, enroscada varias veces alrededor de la cintura (un poco más alta de lo que se acostumbra), con un pendiente colgante en el frente, y un gorro de lino muy ajustado, denominado Masnaemphthes, completaba el traje de un sacerdote común.
 
Las vestimentas del Sumo Sacerdote eran las mismas que las de aquellos de grados menores, excepto que se agregaban determinadas prendas y adornos.  Sobre la túnica de lino blanco especialmente tejida el Sumo Sacerdote usaba un hábito sin costura y sin mangas, de color azul cielo y que casi le llegaba a los pies.  Se llamaba Meeir y estaba ornamentado con un borde alternado de campanillas doradas y granadas.  En el Eclesiastés (uno de los libros rechazados de la Biblia moderna), se describen estas campanillas y su propósito con las siguientes palabras: "Y él se rodeaba con granadas, y con muchas campanillas doradas a su alrededor, que a medida que pasaba, producían un sonido y un ruido que podía oírse en el templo, como un conmemorativo a los hijos de su pueblo".  El Meeir también estaba ceñido con una faja veteada finamente bordada y con un filamento de oro insertado a través del bordado.
 
El Efod, vestimenta corta descrita por Josephus como parecida a un abrigo o una chaqueta, se usaba sobre la parte superior del Meeir.  Las hebras de las cuales se tejía el Efod eran de muchos colores, probablemente rojas, azules, purpuras, y blancas, como las cortinas y mantas del Tabernáculo. También se tejían finos filamentos de oro en la tela. El Efod se abrochaba  a cada hombro con un gran ónix en forma de botón, y los nombres de los doce hijos de Jacob estaban grabados sobre estas dos piedras,  seis sobre cada una.  Se suponía que estos botones de ónix tuviesen  poderes de oráculo, y cuando el Sumo Sacerdote hacía ciertas preguntas, emitían una brillantez celestial.  Cuando el ónix se iluminaba sobre el hombre derecho,  significaba que Jehová contestaba afirmativamente la pregunta del Sumo Sacerdote, y cuando brillaba el izquierdo, indicaba una respuesta negativa a la pregunta.
 
En el medio de la superficie frontal del Efod había un espacio para acomodar el Essen, o Peto de la Rectitud y Profecía, que, como su nombre lo indica, era también un oráculo de gran poder.  Este pectoral  tenía una forma más o menos cuadrada y consistía en una montura de bordados en la cual se colocaban doce piedras, cada una sostenida en una cavidad de oro.  Debido al gran peso de sus piedras, cada una de las cuales era de tamaño considerable e inmenso valor, el peto estaba sostenida en su posición por cadenas y cintas doradas especiales.  Las doce piedras del peto, como las piedras de ónix en los hombros del Efod, tenían el misterioso poder de encenderse con gloria Divina y así servir como oráculos.  Con respecto al extraño poder de estos símbolos destellantes de las doce tribus de Israel, Josephus escribe:
 
"Sin embargo mencionaré lo que es aún más maravilloso que esto:  En cuanto Dios declaró de antemano, por aquellas doce piedras que el Sumo Sacerdote ponía sobre su pecho y que estaban insertas en su peto, cuando debieran ser victoriosos en la batalla, porque tan grande esplendor brillaba de ellas antes de que el ejército comenzara a marchar, que todo el pueblo estaba sensible de la presencia de Dios en su ayuda.  Ocurrió que aquellos  griegos, que tenían veneración por nuestras leyes, porque posiblemente no podían contradecir esto, llamaron al peto, 'el Oráculo' ".  El escritor después agrega que las piedras cesaron de encenderse y brillar unos doscientos años antes de que escribiera su historia, porque los judíos habían violado las leyes de Jehová y el Dios de Israel ya no estaba satisfecho con Su pueblo elegido.
 
Los judíos aprendieron astronomía de los egipcios, y no es improbable que las doce joyas del peto fueran simbólicas de las doce constelaciones del zodíaco.  Estas doce jerarquías celestiales eran admiradas como joyas que adornaban el peto del Hombre Universal, el Macroprosophus, al que se hace referencia en el Zohar como El Anciano de Días.  El número doce frecuentemente aparece entre los pueblos antiguos, que en casi todos los casos tenían un panteón que consistía en doce semidioses y diosas presididos por  El  Invencible, que era El mismo, sujeto al Incomprensible Padre Todo.  Este uso del número doce se nota especialmente en los escritos judíos y cristianos.  Los doce profetas, los doce patriarcas, las doce tribus y los doce Apóstoles   ---cada grupo tiene un determinado significado oculto, ya que cada uno se refiere al Divino Duodécimo, o Deidad Doce Veces, cuyas emanaciones se manifiestan en el Universo tangible creado a través de doce canales individualizados.  La doctrina secreta también les enseñó a los sacerdotes que las joyas representaban centros de vida dentro de sus propias constituciones, que cuando se desplegaban de acuerdo con las instrucciones esotéricas del Templo, eran capaces de absorber dentro de sí e irradiar nuevamente la luz Divina de la Deidad.  (Las flores de loto de la India Oriental tienen un significado similar).  Los Rabinos  han enseñado que cada hebra de lino retorcido usada para tejer las cortinas y ornamentaciones del Tabernáculo consistían en veinticuatro hilos separados, recordándole a los entendidos que la experiencia  ganada durante las veinticuatro horas del día (simbolizadas en la Masonería por la regla de veinticuatro pulgadas) se convierte  en hebras de las cuales se tejen las Prendas de  Gloria.
 


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.