Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.
MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

jueves, 20 de octubre de 2011

EL MISTERIO DEL APOCALIPSIS


Manly P. Hall

Parte III


Los capítulos seis hasta el once, inclusive, son dedicados a un relato sobre la apertura de los siete sellos en el libro sostenido por el Cordero.  Cuando se rompió el primer sello, salió un hombre sobre un caballo blanco portando una corona y sosteniendo en su mano un arco.  Cuando se rompió el segundo sello, salió un hombre sobre un caballo bermejo, y su mano tenía una gran espada.  Cuando se rompió el tercer sello, salió un hombre sobre un caballo negro con un par de balanzas en su mano.  Y cuando se rompió el cuarto sello salió la Muerte sobre un caballo amarillo, y el infierno salió tras él.  Los cuatro jinetes del Apocalipsis pueden ser interpretados para representar las cuatro principales divisiones de la vida humana.  El nacimiento está representado por el jinete del caballo blanco que viene venciendo y para vencer; la impetuosidad de la juventud está representada por el jinete del caballo bermejo que tomo la paz de la Tierra; la madurez está representada por el jinete del caballo negro que pesa todas las cosas sobre la balanza de la razón; y la muerte está representada por el jinete del caballo amarillo a quien se le dio poder sobre una cuarta parte de la Tierra.  En la filosofía oriental, estos jinetes representan las cuatro yugas, o épocas, del mundo que cabalgando en sus eras designadas, se convierten, por un periodo especifico, en gobernantes de la creación.

Al comentar sobre la vigesimocuarta alocución de Crisóstomo, en El Origen de Toda Adoración Religiosa, Dupuis señala que cada uno de los cuatro elementos estaba representado por un caballo que portaba el nombre del dios “que se establece sobre el elemento”.  El primer caballo, que representaba el éter de fuego, fue llamado Júpiter  y ocupo el lugar más alto en el orden de los elementos.  Este caballo tenía alas, era muy veloz, y, trazando el círculo más grande, acompasaba a todos los demás.  Brillaba con la más pura luz, y sobre su cuerpo estaban las imágenes del sol, la luna, las estrellas, y todos los cuerpos en las regiones etéreas.  El segundo caballo, que representaba el elemento del aire, era Juno.  Este era inferior al caballo de Júpiter y trazaba un círculo más pequeño; su color era negro, pero aquella parte expuesta al sol se volvió luminosa, representando así las condiciones diurnas y nocturnas del aire.  El tercer caballo, que simbolizaba el elemento del agua, era sagrado a Neptuno.  Su trote era pesado, y trazaba un círculo muy pequeño.  El cuarto caballo, que representaba el elemento estático de la tierra, fue descrito como inamovible y, mascando su embocadura, era el corcel de Vesta.  Aun con sus diferencias en temperamento, estos cuatro caballos vivían juntos y en armonía, lo que concuerda con los principios de los filósofos, que decían que el mundo tenía que ser preservado por la concordia y armonía de sus elementos.  Sin embargo, andando el tiempo, el caballo competidor de Júpiter quemo la crin del caballo de la tierra; el estrepitoso corcel de Neptuno también se cubrió con sudor y anego al caballo inamovible de Vesta, lo cual resulto en el diluvio de Deucalion.  Finalmente, el flameante caballo de Júpiter consumirá al resto, cuando los tres elementos inferiores   ---purificados por la reabsorción en el éter flameante---   vendrán renovados, constituyendo “un nuevo cielo y una nueva tierra”.

Cuando se abrió el quinto sello, San Juan observo a aquellos que habían muerto por la palabra de Dios.  Cuando se rompió el sexto sello, hubo un gran terremoto, el sol se obscureció y la luna se volvió sangre.  Los ángeles de los vientos vinieron, y también vino otro ángel, que sello las cabezas de los 144,000 hijos de Israel que deben ser preservados del impresionante día de la gran tribulación.  Al sumar los dígitos según el sistema Pitagórico de la filosofía numérica, el numero 144,000 se reduce a 9, el símbolo místico del hombre y también el numero de la iniciación, ya que aquel que pase a través de los nueve grados de los Misterios recibe la señal de la cruz como emblema de su regeneración y de la liberación de la atadura de su propia naturaleza infernal o inferior.  La suma de las tres cifras del número sagrado  original 144 indica la elevación del misterio a la tercera esfera.

Cuando se rompió el séptimo sello, hubo un silencio por espacio de media hora.  Entonces vinieron siete ángeles y a cada uno se le dio una trompeta.  Cuando los siete ángeles tocaron sus trompetas   ---entonando el Nombre de siete letras del Logos---   sobrevinieron grandes catástrofes.  Una estrella, que fue llamada  Ajenjo, cayó del cielo, significando de esta forma que la doctrina secreta de los antiguos le había sido dada a los hombres y estos la habían profanado, motivando así que la sabiduría de Dios se convirtiera en un agente destructivo.  Y otra estrella   ---que simbolizaba la falsa luz de la razón humana que se diferenciaba de la razón divina del iniciado---   cayó del cielo, y a esta (razón materialista) se le dio la llave al foso sin fondo (Naturaleza), que esta abrió, motivando que todas las formas de criaturas malignas salieran.  Y también vino un ángel poderoso que estaba investido en una nube, cuyo rostro era como el sol y sus pies y piernas como pilares de fuego, y un pie estaba sobre las aguas y el otro sobre la tierra (el Antropos Hermético).  Este ser celestial le dio a San Juan un pequeño libro, ordenándole que lo comiera, lo que el profeta hizo.  El libro representa la doctrina secreta   ---aquel alimento espiritual que nutre el espíritu.  Y San Juan, estando “en el espíritu”, comió hasta llenarse de la sabiduría de Dios y el hambre de su alma fue aplacada.

El duodécimo capitulo trata sobre una gran maravilla apareciendo en los cielos: una mujer investida con el sol, y con la luna bajo sus pies, y sobre su cabeza tenía una corona de doce estrellas.  Esta mujer representa la constelación de Virgo, y también representa a la Isis egipcia, quien, a punto de dar a luz a su hijo Horus, es atacada por Tifón cuando el segundo intento destruir al hijo predestinado por los dioses para matar al Espíritu de la Maldad.  La guerra en el cielo se relaciona a la destrucción del planeta Ragnarok y a la caída de los ángeles.  La virgen puede ser interpretada para representar a la propia doctrina secreta y su hijo es el iniciado nacido de la “matriz de los Misterios”.  El Espíritu de la Maldad personificado en el gran dragón intento controlar la humanidad al destruir a la madre de aquellas almas iluminadas que han obrado incesantemente para  la salvación del mundo.  A los Misterios (la Virgen) se le dieron alas, y estos volaron al desierto; y el dragón maligno trato de destruirlos con una inundación (de falsas doctrinas); pero la tierra (el olvido) se trago las falsas doctrinas y los Misterios perduraron.


Continúa…


Traduccion del original en ingles The Mystery of the Apocalypse del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  © Sánchez & Rivera.  2011, Puerto Rico.  madias85@yahoo.com









La Virgen Coronada: Una Vision de Juan

(Grabado de Gustave Doré)


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