CULTO A LOS ARBOLES
Manly P. Hall
Parte IV
La mandrágora officinarum, o mandrágora, posee los más notables poderes mágicos. Sus propiedades narcóticas fueron reconocidas por los griegos, quienes la usaron para aminorar el dolor durante las operaciones quirúrgicas, y también fue identificada con la baaras, la hierba mística usada por los judíos para echar fuera a los demonios. En las Guerras Judías, Josefo describe el método para resguardar el baaras; que, dice él, emite destellos de luz y destruye a todo el que lo toque a menos que se proceda según ciertas reglas que supuestamente el propio Rey Salomón había formulado.
Aunque poco entendidas, las propiedades ocultas de la mandrágora han sido responsables de la adopción de la planta como un talismán capaz de aumentar el valor o cantidad de cualquier cosa con la cual esta estaba asociada. Como un amuleto fálico, la mandrágora era considerada una cura infalible para la esterilidad. Este amuleto era uno de los símbolos Priapicos por los cuales los Caballeros Templarios fueron acusados de adorar. La raíz de la planta se parece mucho a un cuerpo humano y, a veces, tenía el contorno de la cabeza, los brazos o las piernas de un humano. Esta sorprendente similitud entre el cuerpo del hombre y la mandrágora es uno de los enigmas de la ciencia natural, y es el verdadero fundamento para la veneración que se le tenía a esta planta. En Isis sin Velo, la señora Blavatsky señala que la mandrágora parece ocupar sobre la tierra el punto donde se unen los reinos vegetal y animal, de la misma forma que los zoofitos y los pólipos lo hacen en el mar. Este pensamiento abre un amplio campo de especulación con relación a la naturaleza de este animal-planta.
Según una superstición popular, la mandrágora se encogía al ser tocada y, gritando con voz humana, se adhería desesperadamente al terreno en el cual esta estaba plantada. Cualquiera que oyera su grito mientras la arrancaban, inmediatamente moría o se volvía loco. Para evitar esta tragedia, era costumbre cavar alrededor de las raíces de la mandrágora hasta que la planta estuviese completamente suelta; y entonces había que amarrar el extremo de una cuerda alrededor del tallo y fijar el otro extremo a un perro. Cuando obedecía el llamado de su amo, entonces el perro sacaba la raíz de la tierra y se convertía en la victima del hechizo de la mandrágora. Una vez que se desarraigaba, la planta podía ser manejada con toda la inmunidad.
Durante la Edad Media, los amuletos de mandrágoras tuvieron gran valor y se desarrollo una habilidad mediante la cual el parecido entre la raíz de la mandrágora y el cuerpo humano se acentuó considerablemente. Al igual que muchas supersticiones, la creencia en los poderes peculiares de la mandrágora fue fundada sobre una antigua doctrina secreta relacionada con la verdadera naturaleza de la planta. Eliphas Levi escribe, “Es levemente narcótica, y una virtud afrodisiaca le fue atribuida por los antiguos, quienes la representaron como si fuese buscada por los hechiceros Tesálicos para la realización de pociones mágicas. Es esta raíz el vestigio umbilical de nuestro origen terrenal, como lo sugiere un misticismo mágico especifico? No nos atrevemos a afirmar esto seriamente, pero también es verdad que el hombre salió del cieno de la tierra y su primera aparición tuvo que haber sido en la forma de un boceto áspero. Las analogías de la Naturaleza nos obligan a aceptar esta noción, al menos como una posibilidad. En este caso, los primeros hombres eran una familia de mandrágoras gigantes y sensitivas, animadas por el sol, que salieron de la tierra.” (Véase Magia Trascendental).
Los egipcios reverenciaban la cebolla casera como un símbolo del universo porque sus anillos y capas representaban los planos concéntricos en los cuales la creación estaba dividida según los Misterios Herméticos. También poseía una gran virtud medicinal. Por sus propiedades peculiares, que eran resultado de su agudeza, la planta de ajo era un poderoso agente en la magia trascendental. Al día de hoy, no se ha encontrado un mejor medio para el tratamiento de la obsesión. El vampirismo y muchas otras formas de locura ---especialmente aquellas que eran resultado de la mediunidad y las influencias de las larvas elementales--- responden inmediatamente al uso del ajo. En la Edad Media se creía que su presencia en una casa eliminaba todo poder maligno.
Las plantas trifoliadas, tales como el trébol, fueron empleadas por muchas sectas religiosas para representar el principio de la Trinidad. Se supone que San Patricio usara el trébol para ilustrar esta doctrina de la Divinidad trina. La razón para la santidad adicional conferida por una cuarta hoja es que el cuarto principio de la Trinidad es el hombre, y, por lo tanto, la presencia de esta hoja representa la redención de la humanidad.
Las guirnaldas se usaban durante la iniciación a los Misterios y la lectura de libros sagrados para representar que estos procesos estaban consagrados a las deidades. Sobre el simbolismo de las guirnaldas, Richard Payne Knight escribe: “En lugar de cuentas, aparecen sobre monedas, a veces rodeando las figuras simbólicas, y a veces como diademas sobre sus cabezas, guirnaldas de hojas generalmente de laurel, olivo, mirto, hiedra o roble. Todas estas eran sagradas a algunas personificaciones peculiares de la deidad, y representativas de algunos atributos particulares, y, en general, todas las siempreverdes eran plantas Dionisias; esto es, símbolos del poder generativo, que representaba la perpetuidad de la juventud y el vigor, de la misma forma que los círculos de cuentas y las diademas representan la perpetuidad de la existencia.” (Véase Lenguaje Simbólico del Arte y la Mitología Antigua).
Traducción del original en ingles Cultus Arborum del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall. © Sánchez & Rivera, Traductoras. 2011, Puerto Rico. madias85@yahoo.com
Imagen alegorica recuperada de internet en 5/10/2011. No se identifica al autor.
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