EL MISTERIO DEL APOCALIPSIS
Manly P. Hall
La presencia del Templo de Diana en Éfeso distinguió a aquella ciudad como sagrada para la religión de los Misterios, ya que las Siete Maravillas del mundo antiguo fueron erigidas para indicar los depositarios del conocimiento recóndito. Sobre Éfeso, H. P. Blavatsky escribe:
“Este era un punto central de las doctrinas ‘secretas’ universales; el laboratorio sobrenatural de donde, labrada con una elegante fraseología griega, broto la quintaesencia de la filosofía budista, zoroástrica y caldea. Artemisa, el símbolo concreto gigante de las abstracciones teosófico-panteístas, la gran madre Multimamma, andrógina y patrona de los ‘escritos Efesos’, fue conquistada por Pablo; pero aunque los entusiastas neófitos de los apóstoles pretendieron quemar todos sus libros sobre las ‘artes curiosas’, τα περιεργα, muchos de estos permanecieron para que ellos los estudiaran cuando su primer fervor se hubiera tranquilizado.” (Véase Isis sin Velo).
Siendo un gran centro de aprendizaje pagano, Éfeso ha sido el hogar de muchos mitos cristianos antiguos. Se ha hecho la afirmación de que este fue el último hogar de la Virgen María; también, que la tumba de San Juan el Divino estaba localizada allí. Según la leyenda, San Juan no partió de esta vida de una manera usual; sino que, al seleccionar su tumba, entro allí aun estando vivo, y al cerrar la entrada detrás de el, desapareció para siempre de la vista de los mortales. Un rumor corrió en el antiguo Éfeso de que San Juan dormiría en su tumba hasta el regreso del Salvador, y que cuando el apóstol se volteara sobre su lecho sepulcral, la tierra de arriba se movería como las colchas de una cama.
Sujeto a mas criticas que cualquier otro libro ahora incorporado en el Nuevo Testamento, el Apocalipsis ---popularmente acreditado a San Juan el Divino--- es, por mucho, el más importante pero menos entendido de los escritos Gnósticos cristianos. Aunque Justino Mártir sostuvo que el Libro de Revelaciones fue escrito por “Juan, uno de los apóstoles de Cristo”, su autoría fue discutida tan temprano como en el segundo siglo después de Cristo. En el tercer siglo, estas contiendas se volvieron agudas, y aun Dionisio de Alejandría y Eusebio atacaron la teoría Juanina, diciendo que tanto el Libro de Revelaciones como el Evangelio según San Juan, fueron escritos por un Cerinthus, quien tomo la mejor posición del nombre del gran apóstol para introducir clandestinamente sus propias doctrinas sobre los cristianos. Más tarde, Jerónimo cuestiono la autoría del Apocalipsis y, durante la Reforma, sus objeciones fueron revividas por Lutero y Erasmo. La una vez generalmente aceptada noción de que el Libro de Revelaciones era el record actual de una “experiencia mística que le ocurrió a San Juan mientras este visionario era un exiliado dentro de la Isla de Patmos, es ahora tomada con desagrado por mas eruditos críticos. Por lo tanto, se han adelantado otras explicaciones para considerar el simbolismo que permea el volumen y el motivo original para ser escrito. La más razonable de estas teorías puede resumirse de la siguiente manera:
Primero, sobre el peso de la evidencia suministrado por su propio contenido, el Libro de Revelaciones puede muy bien ser declarado como un escrito pagano ---uno de los libros sagrados de los Misterios Eleusinos o Frigios. Como un corolario, el verdadero autor de una obra que establece las profundidades del misticismo egipcio y griego debe haber sido un iniciado como tal y, en consecuencia, fue obligado a escribir solo en el lenguaje simbólico de los Misterios.
Segundo, es posible que el Libro de Revelaciones fuera escrito para reconciliar las aparentes discrepancias entre las filosofías cristianas antiguas y las paganas religiosas. Cuando los fanáticos de la primera Iglesia Cristiana buscaban Cristianizar el paganismo, los iniciados paganos replicaron con un esfuerzo poderoso para convertir el cristianismo en pagano. Los cristianos fallaron, pero los paganos tuvieron éxito. Con el decaimiento del paganismo, los hierofantes paganos iniciados transfirieron su base de operaciones al nuevo vehículo del cristianismo primitivo, adoptando los símbolos del nuevo culto para ocultar aquellas verdades eternas que son la posesión inestimable de los sabios. El Apocalipsis muestra claramente la fusión que se dio como resultado del simbolismo pagano y cristiano y, por lo tanto, carga una evidencia irrefutable de las actividades de estas mentes iniciadas que operaron a través del cristianismo antiguo.
Tercero, se adelanto la teoría de que el Libro de Revelaciones representa el intento hecho por los miembros inescrupulosos de una cierta orden religiosa para socavar los Misterios cristianos al satirizar su filosofía. Ellos esperaban lograr este fin nefasto mostrando que la nueva creencia era, meramente, un restablecimiento de las antiguas doctrinas paganas, al apilar el ridículo sobre el cristianismo y usando sus propios símbolos hacia su menosprecio. Por ejemplo, la estrella que cayó a la Tierra (Rev. viii. 10-11) puede ser interpretada para representar la Estrella de Belén, y el encarnizamiento de aquella estrella (llamada ajenjo, y que envenenaba a la humanidad) podría representar las enseñanzas “falsas” de la Iglesia Cristiana. Mientras que la última teoría ha ganado cierta popularidad, la profundidad del Apocalipsis lleva al lector perspicaz a la inevitable conclusión de que esta es la menos creíble de las tres hipótesis. Para aquellos capaces de rasgar el velo de su simbolismo, la fuente inspirada del documento no requiere mucha evidencia corroborativa.
En el análisis final, la verdadera filosofía no puede ser limitada ni por credos ni por bandos; de hecho, es incompatible con todas las limitaciones artificiales del pensamiento humano. La pregunta del origen pagano o cristiano del Libro de Revelaciones tiene, en consecuencia, poca importancia. El valor intrínseco del libro yace en su magnífico epitome del Misterio Universal ---una observación que llevo a San Jerónimo a decir que es susceptible a siete interpretaciones completamente diferentes. Inexperto en los alcances del pensamiento antiguo, el teólogo moderno posiblemente no puede salir adelante con las complejidades del Apocalipsis; ya que, para él, este escrito místico es solo una fantasmagoría de la divina inspiración que el esta penosamente tentado a cuestionar. En el espacio limitado aquí disponible, es posible bosquejar brevemente unos pocos rasgos sobresalientes de la visión del profeta de Patmos. Una cuidadosa consideración de los diferentes Misterios paganos también puede ayudar materialmente a llenar los inevitables vacios en este compendio.
Continúa…
Traduccion del original en ingles The Mystery of the Apocalypse del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall. © Sanchez & Rivera. 2011, Puerto Rico. madias85@yahoo.com
Juan en Patmos - Grabado de Gustave Doré
"Yo, Juan, tu hermano..., ...estaba en el Espiritu en el dia del Senor, y oi detras de mi una gran voz como de trompeta, que decia..." (Libro de Revelaciones)
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