Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.
MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

miércoles, 19 de febrero de 2014

FUNDAMENTOS PITAGORICOS (III - Final)



VIDA Y FILOSOFIA DE PITAGORAS
 
Manly P. Hall
 
 
FUNDAMENTOS PITAGORICOS (III - Final)
 
 
Los pitagóricos no consideraban a los dígitos 1 y 2 como números ya que estos últimos representaban las dos esferas supermundanas.  Por lo tanto, los números pitagóricos comienzan con 3, el triángulo, y 4, el cuadrado.  Cuando estos dígitos son sumados al 1 y al 2, producen el 10, el gran número de todas las cosas, el arquetipo del universo.  Los tres mundos fueron llamados receptáculos.  El primero era el receptáculo de los principios, el segundo era el receptáculo de las inteligencias y el tercero, o inferior, era el receptáculo de las cantidades.
 
“Pitágoras y los pensadores griegos que le sucedieron vieron los sólidos simétricos como algo de mayor importancia.  Para ser perfectamente simétrico o regular, un sólido debe tener igual número de caras que se encuentran en cada uno de sus ángulos; y estas caras deben ser polígonos regulares iguales; entiéndase figuras cuyos lados y ángulos son todos iguales.  Tal vez, Pitágoras puede ser acreditado con el gran descubrimiento de que solo existen cinco sólidos de este tipo* * *.
 
“Bien, los griegos creían que el mundo [el universo material] estaba compuesto de cuatro elementos   ---tierra, aire, fuego, agua---   y para la mente griega era inevitable la conclusión de que las formas de las partículas de los elementos eran aquellas de los sólidos regulares.  Las partículas de tierra eran cúbicas; el cubo era el sólido regular que poseía la mayor estabilidad; las partículas de fuego eran tetraédricas; el tetraedro era el sólido más simple y, por ende, el más liviano.  Las partículas de agua eran icosaédricas por exactamente la misma razón pero a la inversa; mientras que las partículas de aire, que son intermedias entre las dos últimas, eran octaédricas.  Para estos antiguos matemáticos, el dodecaedro era el más misterioso de los sólidos; por mucho, era el más difícil de construir; el acertado dibujo del pentágono regular necesitaba una aplicación más elaborada del gran teorema de Pitágoras.  De ahí sale la conclusión, como Pitagoras lo dijo, de que ‘esto (el dodecaedro regular) fue utilizado por la Deidad cuando trazó el plan del Universo’.”  (H. Stanley Redgrove, en Pasadas Creencias).
 
El Sr. Redgrove no mencionó el quinto elemento de los Misterios antiguos; aquél que haría la analogía entre los sólidos simétricos y los elementos completos.  Este quinto elemento, o éter, fue llamado por los hindúes akasa.  Este estaba estrechamente correlacionado con el éter hipotético de la ciencia moderna, y fue la substancia interpenetrativa que impregnó todos los demás elementos y que actuó como un denominador y solvente común de ellos.  El sólido de doce caras también hacía una sutil referencia a los Doce Inmortales que emergieron del universo y también a los doce espirales del cerebro humano   ---los vehículos de aquellos Inmortales en la naturaleza del hombre.
 
De acuerdo con otros de su época, aunque Pitágoras practicaba la adivinación (posiblemente la aritmomancia), no hay una información precisa con relación a los métodos que éste utilizaba.  Se cree que Pitágoras tenía una notable rueda por cuyo medio podía predecir eventos futuros, y que aprendió la hidromancia de los egipcios.  El creía que el bronce tenía poderes oraculares porque aún cuando todo estaba perfectamente quieto, siempre había una resonancia en los recipientes de bronce.  En una ocasión, Pitágoras hizo una plegaria al espíritu de un río, y del agua salió una voz, “Pitágoras, te saludo”.  Se cree que él era capaz de hacer que los demonios entraran al agua y perturbaran su superficie; y de pronosticar ciertas cosas por medio de agitaciones.
 
Un día, tras haber tomado de un manantial específico, uno de los Maestros de Pitágoras anunció que el espíritu del agua había acabado de pronosticar que al día siguiente ocurriría un gran terremoto   ---una profecía que se cumplió.  Es altamente probable que Pitágoras poseyera poderes hipnóticos, no solo sobre el hombre sino también sobre los animales.  Por medio del ejercicio de la influencia mental, él hizo que un ave cambiara el curso de su vuelo; que un oso cesara sus destrucciones sobre una comunidad y que un toro cambiara su dieta.  Pitágoras también fue dotado con la segunda vista, siendo capaz de ver cosas a gran distancia y acertadamente describir sucesos que aún no habían ocurrido.
 
 
Traducción del original en inglés The Life and Philosophy of Pythagoras del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sánchez&Rivera, Traductoras.  2014, Puerto Rico.  madias85@yahoo.com
 
 


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