VIDA
Y FILOSOFIA DE PITAGORAS
Manly
P. Hall
FUNDAMENTOS
PITAGORICOS (II)
La famosa Υ pitagórica representaba
el poder de la elección y fue utilizada en los Misterios como emblema de la Bifurcación
de los Caminos. El tallo central fue
separado en dos partes; uno se ramificaba hacia la derecha y el otro hacia la
izquierda. La rama de la derecha fue
llamada Sabiduría Divina y la de la
izquierda Sabiduría Terrenal. La juventud, personificada por el candidato
que caminaba hacia el Sendero de la Vida, simbolizada por el tallo central de
la Υ, alcanza el punto donde el Sendero se divide. El neófito debe entonces elegir si tomará el
sendero hacia la izquierda y, siguiendo los dictados de su naturaleza inferior,
entrar a un período de insensatez y desconsideración
que inevitablemente resultará en su ruina, o si tomará el camino hacia la
derecha y a través de la integridad, el trabajo y la sinceridad, retomará, en última
instancia, la unión con los inmortales en las esferas superiores.
Es probable que
Pitagoras obtuviera su concepto de la Υ de los egipcios quienes incluyeron en algunos de sus ritos de iniciación
una escena en la cual el candidato era confrontado por dos figuras
femeninas. Una de ellas, vestida con las
túnicas blancas del templo, instaba al neófito para que entrara a las salas de
aprendizaje; la otra, adornada con joyas que simbolizaban los tesoros
terrenales, y que llevaba en sus manos una bandeja llena de uvas (emblemáticas de
la falsa luz), buscaba atraerlo hacia las cámaras de la disipación. Este símbolo aún está preservado entre las
cartas del Tarot, donde es llamado La Bifurcación de los Caminos. La vara bífida ha sido el símbolo de vida
entre muchas naciones; y fue colocada en el desierto para indicar la presencia
del agua.
Existen diferencias de opinión
con relación a la teoría de transmigración difundida por Pitágoras. Según un punto de vista, él enseñaba que los
mortales que durante su existencia terrenal se habían convertido en animales
debido a ciertas acciones, regresaban a la Tierra en forma de las bestias en
las cuales se habían convertido y a las cuales se asemejaban. Así pues, una persona tímida retornaría en la
forma de un conejo o un ciervo; una persona cruel retornaría en la forma de un
lobo u otro animal feroz; y una persona astuta retornaría en la forma de un
zorro. Sin embargo, este concepto no
encaja en el esquema pitagórico general; y es mucho más probable que esto se
diera más en un sentido alegórico que en uno literal. Se pretendía transmitir la idea de que los
seres humanos se vuelven bestiales cuando se permiten a sí mismos ser dominados
por sus propios deseos inferiores y tendencias destructivas. Es probable que el término transmigración se entienda como lo que
es más comúnmente llamado reencarnación,
una doctrina que Pitágoras pudo haber contactado directa o indirectamente en
India y Egipto.
El hecho de que Pitágoras
aceptaba la teoría de las reapariciones sucesivas de la naturaleza espiritual
en forma humana, se encuentra en una nota al pie de página de Historia de la Magia de Levi: “El fue un
importante defensor de lo que solía llamarse la doctrina de la metempsicosis,
entendida como la transmigración del alma hacia sucesivos cuerpos. El mismo fue (a) Aetalides, un hijo de
Mercurio; (b) Euphorbus, hijo de Panthus, que pereció en las manos de Menelaus
en la guerra de Troya; (c) Hermotimus, un profeta de Clazomenae, una ciudad de
Jonia; (d) un humilde pescador; y finalmente (e) el filósofo de Samos”.
Pitágoras también enseñaba
que cada especie de criaturas tenía lo que él denominaba un sello que le era
dado por Dios, y que la forma física de cada uno era la impresión de este sello
sobre la cera de substancia física. Así
pues, cada cuerpo era estampado con la dignidad de su patrón divinamente
dado. Pitágoras creía que, en última
instancia, el hombre alcanzaría un estado en el cual desecharía su naturaleza grosera y funcionaria
en un cuerpo de éter espiritualizado que todo el tiempo estaría yuxtaposicionado
a su forma física y que pudiera ser la octava esfera, o Antichton. De ahí, el hombre ascendería hasta el reino
de los inmortales, a donde pertenecía por el divino derecho de nacimiento.
Pitágoras enseñaba que
todo en la naturaleza era divisible en tres partes y que nadie podía volverse
verdaderamente sabio a menos que no viese cada problema como si éste fuese diagramáticamente
triangular. El dijo, “Establezcan el
triángulo y el problema está resuelto en dos terceras partes”; además, “Todas
las cosas consisten de tres”. De
conformidad con este punto de vista, Pitágoras dividió el universo en tres
partes, las cuales denominó el Mundo
Supremo, el Mundo Superior y el Mundo Inferior. El mundo más alto, o Mundo Supremo, era una
esencia espiritual sutil e interpenetrativa que impregnaba a todas las cosas y
que, por lo tanto, era el verdadero plano de la Suprema Deidad en sí, que en
todo sentido era omnipresente, omniactiva, omnipotente y omnisciente. Ambos mundos inferiores existían dentro de la
naturaleza de esta suprema esfera.
El Mundo Superior era
el hogar de los inmortales. También era
la morada de los arquetipos, o los sellos; de ninguna manera sus naturalezas
formaban parte del material de la terrenalidad; más bien, al lanzar sus sombras
a la profundidad (el Mundo Inferior), eran reconocibles solo a través de sus
sombras. El tercer mundo, o Mundo
Inferior, era el hogar de aquellas criaturas que formaban parte de la
substancia material o que estaban comprometidas en la labor con o sobre la substancia
material. Por lo tanto, esta esfera era
el hogar de los dioses mortales, los Demiurgos, los ángeles que laboran con los
hombres; también era el hogar de los demonios que formaban parte de la
naturaleza de la Tierra; y finalmente, el hogar de la humanidad y los reinos
inferiores, aquellos que son temporeramente de la Tierra pero que son capaces
de elevarse sobre esa esfera por medio de la razón y la filosofía.
Continúa…
Traducción del original en
inglés The Life and Philosophy of
Pythagoras del libro The Secret Teachings of All Ages de
Manly P. Hall. ®Sánchez&Rivera,
Traductoras. 2014, Puerto Rico. riverafarrell@gmail.com
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