Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.
MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

lunes, 17 de febrero de 2014

FUNDAMENTOS PITAGORICOS (I)



VIDA Y FILOSOFIA DE PITAGORAS
 
Manly P. Hall
 
 
FUNDAMENTOS PITAGORICOS (I)
 
 
El estudio de la geometría, la música y la astronomía fue considerado esencial para un entendimiento racional de Dios, el hombre o la Naturaleza, y nadie que no estuviese lo suficientemente familiarizado con estas ciencias podía acompañar a Pitágoras como discípulo.  Muchos buscaban admisión a su escuela.  Cada aspirante era probado en estos tres temas; y si resultaba ignorante, era sumariamente desestimado.
 
Pitágoras no era extremista.  Enseñaba la moderación en todas las cosas más que el exceso en cualquier cosa, ya que creía que un exceso de virtud era en sí un vicio.  Una de sus declaraciones preferidas era: “Debemos evitar con nuestro mayor empeño y amputar con fuego y espada y con otros medios, la enfermedad del cuerpo; la ignorancia del alma; el placer del estómago; la sedición de las ciudades; la discordia de las familias y el exceso de todas las cosas”.  Pitágoras también creía que no había crimen que se igualara al de la anarquía.
 
Todos los hombres saben lo que quieren, pero pocos saben lo que necesitan.  Pitágoras les advirtió a sus discípulos que cuando oraran no lo hicieran por ellos mismos; que cuando pidieran cosas de los dioses no las pidieran para ellos mismos porque ningún hombre sabe lo que es bueno para él y por esta razón es indeseable pedir cosas que, si son obtenidas, solo demostrarían  ser perjudiciales.
 
El Dios de Pitágoras era la Mónada, o el Uno que lo es Todo.  El describió a Dios como la Mente Suprema distribuída por todas las partes del universo   ---la Causa de todas las cosas, la Inteligencia de todas las cosas y el Poder dentro de todas las cosas.  Además, él decía que el movimiento de Dios era circular, que el cuerpo de Dios estaba compuesto de la substancia de la luz y que la naturaleza de Dios estaba compuesta de la substancia de la verdad.
 
Pitágoras decía que comer carne nublaba las facultades del razonamiento.  Aunque no condenaba su uso ni se abstenía totalmente de hacerlo, decía que los jueces se debían abstener de comer carne antes de un juicio para que aquellos que estuviesen frente a ellos pudiesen recibir las más honestas e inteligentes decisiones.  Cuando Pitágoras decidía (como en ocasiones lo hacía) retirarse al templo de Dios por un extenso período de tiempo para meditar y orar, se llevaba consigo un suministro de comida y bebida especialmente preparadas.  La comida consistía de partes iguales de semillas de amapola y sésamo, la piel de la cebolla de albarra de la cual el jugo había  sido totalmente extraído, la flor del narciso, las hojas de malva y una pasta de cebada y guisantes.  El mezclaba estos elementos añadiéndole miel silvestre.  Para hacer la bebida, tomaba las semillas de los pepinos, pasas de uva deshidratadas (con sus semillas removidas), flores de cilantro, semillas de malva y verdolaga, queso rallado, harina y crema, mezcladas y endulzadas con miel silvestre.  Pitágoras alegaba que ésta era la dieta que Hércules hizo mientras viajaba por el desierto libio y que fue realizada según la fórmula que la propia diosa Ceres le dio a dicho héroe.
 
Entre los pitagóricos, el método preferido de sanación era por medio de la ayuda de cataplasmas.  Los pitagóricos también conocían las propiedades mágicas de un sinnúmero de plantas.  Pitágoras estimaba grandemente las propiedades medicinales de la cebolla de albarra, y se dice que escribió un volumen completo sobre el tema.  Sin embargo, hoy día este trabajo no se conoce.  Pitágoras descubrió que la música tenía un gran poder terapéutico y preparó armonías especiales para diferentes enfermedades.  Aparentemente, también experimentó con el color logrando considerables éxitos.  Uno de sus singulares procesos curativos resultó  de su descubrimiento del valor sanador de algunos versos de la Odisea y la Ilíada de Homero.  El hacía que estos versos le fueran  leídos a personas que sufrían de algunas enfermedades.  Se oponía a toda clase de cirugías y también objetaba la cauterización.  No permitía que el cuerpo humano fuese desfigurado ya que, a su mejor entender, esto era un sacrilegio contra la morada de los dioses.
 
Pitágoras enseñaba que la amistad era la más fiel y casi perfecta de todas las relaciones.  Decía que en la Naturaleza existía una amistad de todo hacia todo; de los dioses hacia los hombres; de las doctrinas hacia ellas mismas; del alma hacia el cuerpo; de la parte racional hacia la irracional; de la filosofía hacia su teoría; de los hombres hacia ellos mismos; de los compatriotas hacia ellos mismos; que la amistad también existía entre extranjeros, entre un hombre y su esposa, sus hijos y sus servidores.  Todos los lazos que no tenían amistad eran grilletes, y no había virtud en su conservación.  Pitágoras creía que las relaciones eran esencialmente mentales más que físicas; y que un extranjero de amable intelecto se acercaba más a él que una relación sanguínea cuyo punto de vista era diferente al suyo.  Pitágoras definió el conocimiento como el fruto de la acumulación mental.  Creía que este conocimiento podía ser obtenido de muchas formas, principalmente a través de la observación.  La sabiduría era el entendimiento de la fuente o causa de todas las cosas; y esto solo se podía obtener al elevar el intelecto a un punto donde intuitivamente podía reconocer lo invisible manifestándose externamente a través de lo visible, y de esta forma volverse capaz de estar en armonía con el espíritu de las cosas más que con sus formas.  La máxima fuente que la sabiduría podía reconocer era la Mónada, el misterioso átomo permanente de los pitagóricos.
 
Pitágoras enseñaba que tanto el hombre como el universo estaban hechos a la imagen de Dios; que ambos estaban hechos a la misma imagen, el entendimiento de uno dependía del conocimiento del otro.  Además, enseñaba que existía una constante interacción entre el Gran Hombre (el universo) y el hombre (el pequeño universo).
 
Pitágoras creía que todos los cuerpos siderales estaban vivos y que las formas de los planetas y las estrellas eran simplemente cuerpos revistiendo almas, mentes y espíritus de la misma manera que la forma humana visible solo es el vehículo que reviste un organismo espiritual invisible que en realidad es el individuo consciente.  Pitagoras veía a los planetas como magníficas deidades dignas de la adoración y el respeto del hombre.  Sin embargo, él consideraba que todas estas deidades estaban subordinadas a la Única Primera Causa dentro de la cual todos existían de forma temporera de la misma forma que la mortalidad existe en el centro de la inmortalidad.
 
Continúa…
 
 
Traducción del original en inglés The Life and Philosophy of Pythagoras del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sánchez&Rivera, Traductoras.  2014, Puerto Rico.  madias85@yahoo.com
 
 
 


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