Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.
MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

miércoles, 5 de febrero de 2014

DIEZ NUMEROS, Tabla de los - Parte III - Final



MATEMATICA   PITAGORICA
 
Manly P. Hall
 
LA TABLA DE LOS DIEZ NUMEROS
 
Parte III - Final
 
 
Los pitagóricos decían que la héxada   ---6---   representaba, como Clemente de Alejandría la concibió, la creación del mundo, según los profetas y los Misterios antiguos.  Los pitagóricos la llamaban la perfección de todas las partes.  Este número era particularmente sagrado para Orfeo y también para los Destinos, Lachesis y la Musa Talía.  Fue llamada la forma de formas, la expresión del universo y la hacedora del alma.
 
Entre los griegos, la armonía y el alma fueron consideradas similares en naturaleza debido a que todas las almas son armónicas.  La héxada también es el símbolo del matrimonio ya que se forma de la unión de dos triángulos; uno masculino y el otro femenino.  Entre las palabras claves otorgadas a la héxada están: tiempo, porque es la medida de la adoración; panacea, porque salud es equilibrio; y la héxada es un número balance; el mundo, porque éste, al igual que la héxada, con frecuencia es visto como si consistiese de contrarios de la armonía; omnisuficiente, porque sus partes son suficientes para la totalidad (3 + 2 + 1 = 6); incansable, porque contiene los elementos de la inmortalidad.
 
Los pitagóricos llamaban a la héptada   ---7---   “digna de veneración”.  Se decía que éste era el número de la religión porque el hombre es controlado por siete espíritus celestiales, a los cuales le es propio al hombre realizar ofrendas.  Este número fue llamado el número de la vida porque se creía que  las criaturas humanas que nacían en el séptimo mes de la vida embriónica con frecuencia vivían; pero aquellos que nacían en el octavo mes a veces morían.  Un autor llamó a este número Minerva, la Virgen sin Madre, porque no nació de una madre sino de la corona, o la cabeza del Padre, la mónada.  Las palabras claves de la héptada son fortuna, ocasión, custodia, control, gobierno, juicio, sueños, voces, sonidos y aquello que lleva a todas las cosas a su fin.  Las deidades cuyos atributos estaban expresados por la héptada fueron Ægis, Osiris, Marte y Cleo (una de las Musas).
 
Entre muchas naciones antiguas la héptada es un número sagrado.  Supuestamente, los Elohim de los judíos eran siete.  Estos eran los Espíritus del Amanecer, más comúnmente conocidos como los Arcángeles que controlaban los planetas.  Los siete Arcángeles con los tres espíritus que controlaban al sol en su triple aspecto, constituyen el 10, la sagrada década pitagórica.  El misterioso tetractis pitagórico, o cuatro filas de puntos, que aumentan de 1 a 4, fue simbólico de las etapas de la creación.  La gran verdad pitagórica de que todas las cosas en la Naturaleza están regeneradas por la década, o 10, está sutilmente preservada en la Francmasonería a través de los agarres que se realizan al unir los 10 dedos, cinco en la mano de cada persona.
 
El 3 (espíritu, mente y alma) desciende hasta el 4 (el mundo); y la suma de éstos es 7, o la naturaleza mística del hombre que consiste de un triple cuerpo espiritual y una cuádruple forma material.  Estos dos están simbolizados por el cubo, que tiene seis superficies y un misterioso séptimo punto dentro de éste.  Las seis superficies son las direcciones: norte, este, sur, oeste, arriba y abajo; o frente, atrás, derecha, izquierda, superior e inferior; o de nuevo, tierra, fuego, aire, agua, espíritu y materia.  En el medio de éstas está el 1 que es la figura vertical del hombre, de cuyo centro en el cubo irradian seis pirámides.  De este centro sale el gran axioma oculto: “El centro es el padre de las direcciones, las dimensiones y las distancias”.
 
La héptada es el número de la ley porque es el número de los Hacedores de la ley Cósmica, los Siete Espíritus ante el Trono.
 
La ogdóada   ---8---   era sagrada porque era el número del primer cubo cuya forma tenía ocho esquinas y era el único número equitativamente par menor de 10 (1 – 2 – 4 – 8 – 4 – 2 – 1).  Así pues, el 8 se divide en dos 4, cada 4 se divide en dos 2 y cada 2 se divide en dos 1, restableciendo de esta forma la mónada.  Entre las palabras claves de la ogdóada están amor, consejo, prudencia, ley y conveniencia.  Entre las divinidades que formaban parte de su naturaleza estaban Panarmonia, Rea, Cibeles, Cadmea, Dindimene, Orcia, Neptuno, Temis y Euterpe (una Musa).
 
La ogdóada era un número misterioso asociado con los Misterios Eleusinos de Grecia y los Cabiri.  Fue llamado el pequeño número santo.  En parte, derivaba su forma de las serpientes retorcidas sobre el Caduceo de Hermes, y en parte, del movimiento serpentino de los cuerpos celestiales; posiblemente, también derivaba su forma de los nodos de la luna.
 
La enéada   ---9---   fue el primer cuadrado de un número impar (3 X 3).  Se asociaba con la pérdida y la deficiencia porque se quedaba corto del perfecto número 10 por uno.  Fue llamado el número del hombre debido a los nueve meses de su vida embriónica.  Entre sus palabras claves están océano y horizonte porque para los antiguos estos eran infinitos.  La enéada es el número ilimitado porque no hay nada más allá de éste que no sea el infinito 10.  Fue llamado frontera y limitación porque reunía a todos los números dentro de sí mismo.  Fue llamado la esfera del aire porque rodeaba a los números de la misma forma que el aire rodea a la Tierra.  Entre los dioses y diosas que en mayor o menor grado formaban parte de su naturaleza estaban Prometeo, Vulcano, Juno, la hermana y esposa de Júpiter, Pæan y Aglaia, Tritogenia, Curetes, Proserpina, Hiperion y Terpsícore (una Musa).
 
El 9 fue visto como maligno porque era un 6 invertido.  Según los Misterios Eleusinos, éste era el número de las esferas por las cuales la conciencia pasaba en su camino hacia el nacimiento.  Debido a su estrecha semejanza con el espermatozoide, el 9 fue asociado con la vida germinal.
 
Según los pitagóricos, la década   ---10---   es el más grande de los números, no solo porque es el tetractis (los 10 puntos) sino también porque comprende todas las proporciones aritméticas y armónicas.  Pitágoras dijo que el 10 es la naturaleza del número porque todas las naciones lo consideran y cuando llegan a él regresan a la mónada.  La década fue llamada cielo y el mundo porque el primero incluye al último.  Al ser un número perfecto, los pitagóricos le aplicaban la década a aquellas cosas que se relacionaban con la edad, poder, fe, necesidad y el poder de la memoria.  También fue llamado incansable porque, al igual que Dios, no se cansaba.  Los pitagóricos dividieron los cuerpos celestiales en diez órdenes.  Ellos también decían que la década perfeccionaba a todos los números y que incluía dentro de sí a la naturaleza del número impar y el número par, movido y no movido, bueno y malo.  Asociaban su poder con las siguiesen deidades: Atlas (porque llevaba los números sobre sus hombros), Urania, Mnemosine, el Sol, Phanes, y el Único Dios.
 
Probablemente, el sistema decimal puede ser trazado para el tiempo cuando era costumbre contar con los dedos, los cuales estaban entre los aparatos de cálculo más primitivos y que aún están en uso entre muchos pueblos aborígenes.
 
 
Fin de este tema.
 
 
Traducción del original en inglés The Table of the Ten Numbers del capítulo Pythagorean Mathematics del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sánchez & Rivera, Traductoras.  2014, Puerto Rico.  madias85@yahoo.com
 
 
 
 
 


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