MATEMATICA PITAGORICA
Manly
P. Hall
LA
TABLA DE LOS DIEZ NUMEROS
Parte
III - Final
Los pitagóricos decían que
la héxada ---6--- representaba, como Clemente de Alejandría la
concibió, la creación del mundo, según los profetas y los Misterios
antiguos. Los pitagóricos la llamaban la
perfección de todas las partes. Este
número era particularmente sagrado para Orfeo y también para los Destinos,
Lachesis y la Musa Talía. Fue llamada la
forma de formas, la expresión del universo y la hacedora del alma.
Entre los griegos, la
armonía y el alma fueron consideradas similares en naturaleza debido a que
todas las almas son armónicas. La héxada
también es el símbolo del matrimonio ya que se forma de la unión de dos
triángulos; uno masculino y el otro femenino.
Entre las palabras claves otorgadas a la héxada están: tiempo, porque es
la medida de la adoración; panacea, porque salud es equilibrio; y la héxada es
un número balance; el mundo, porque éste, al igual que la héxada, con
frecuencia es visto como si consistiese de contrarios de la armonía;
omnisuficiente, porque sus partes son suficientes para la totalidad (3 + 2 + 1
= 6); incansable, porque contiene los elementos de la inmortalidad.
Los pitagóricos llamaban
a la héptada ---7--- “digna de veneración”. Se decía que éste era el número de la
religión porque el hombre es controlado por siete espíritus celestiales, a los
cuales le es propio al hombre realizar ofrendas. Este número fue llamado el número de la vida
porque se creía que las criaturas
humanas que nacían en el séptimo mes de la vida embriónica con frecuencia
vivían; pero aquellos que nacían en el octavo mes a veces morían. Un autor llamó a este número Minerva, la
Virgen sin Madre, porque no nació de una madre sino de la corona, o la cabeza
del Padre, la mónada. Las palabras claves
de la héptada son fortuna, ocasión, custodia, control, gobierno, juicio, sueños,
voces, sonidos y aquello que lleva a todas las cosas a su fin. Las deidades cuyos atributos estaban
expresados por la héptada fueron Ægis, Osiris, Marte y Cleo (una de las Musas).
Entre muchas naciones
antiguas la héptada es un número sagrado.
Supuestamente, los Elohim de los judíos eran siete. Estos eran los Espíritus del Amanecer, más
comúnmente conocidos como los Arcángeles que controlaban los planetas. Los siete Arcángeles con los tres espíritus
que controlaban al sol en su triple aspecto, constituyen el 10, la sagrada
década pitagórica. El misterioso
tetractis pitagórico, o cuatro filas de puntos, que aumentan de 1 a 4, fue simbólico
de las etapas de la creación. La gran
verdad pitagórica de que todas las cosas en la Naturaleza están regeneradas por
la década, o 10, está sutilmente preservada en la Francmasonería a través de
los agarres que se realizan al unir los 10 dedos, cinco en la mano de cada
persona.
El 3 (espíritu, mente y
alma) desciende hasta el 4 (el mundo); y la suma de éstos es 7, o la naturaleza
mística del hombre que consiste de un triple cuerpo espiritual y una cuádruple
forma material. Estos dos están
simbolizados por el cubo, que tiene seis superficies y un misterioso séptimo
punto dentro de éste. Las seis
superficies son las direcciones: norte, este, sur, oeste, arriba y abajo; o
frente, atrás, derecha, izquierda, superior e inferior; o de nuevo, tierra,
fuego, aire, agua, espíritu y materia.
En el medio de éstas está el 1 que es la figura vertical del hombre, de
cuyo centro en el cubo irradian seis pirámides.
De este centro sale el gran axioma oculto: “El centro es el padre de las
direcciones, las dimensiones y las distancias”.
La héptada es el número
de la ley porque es el número de los Hacedores de la ley Cósmica, los Siete
Espíritus ante el Trono.
La ogdóada ---8---
era sagrada porque era el número del primer cubo cuya forma tenía ocho
esquinas y era el único número equitativamente par menor de 10 (1 – 2 – 4 – 8 –
4 – 2 – 1). Así pues, el 8 se divide en
dos 4, cada 4 se divide en dos 2 y cada 2 se divide en dos 1, restableciendo de
esta forma la mónada. Entre las palabras
claves de la ogdóada están amor, consejo, prudencia, ley y conveniencia. Entre las divinidades que formaban parte de
su naturaleza estaban Panarmonia, Rea, Cibeles, Cadmea, Dindimene, Orcia,
Neptuno, Temis y Euterpe (una Musa).
La ogdóada era un
número misterioso asociado con los Misterios Eleusinos de Grecia y los
Cabiri. Fue llamado el pequeño número
santo. En parte, derivaba su forma de las
serpientes retorcidas sobre el Caduceo de Hermes, y en parte, del movimiento
serpentino de los cuerpos celestiales; posiblemente, también derivaba su forma
de los nodos de la luna.
La enéada ---9---
fue el primer cuadrado de un número impar (3 X 3). Se asociaba con la pérdida y la deficiencia
porque se quedaba corto del perfecto número 10 por uno. Fue llamado el número del hombre debido a los
nueve meses de su vida embriónica. Entre
sus palabras claves están océano y horizonte porque para los antiguos estos
eran infinitos. La enéada es el número
ilimitado porque no hay nada más allá de éste que no sea el infinito 10. Fue llamado frontera y limitación porque reunía
a todos los números dentro de sí mismo.
Fue llamado la esfera del aire porque rodeaba a los números de la misma
forma que el aire rodea a la Tierra.
Entre los dioses y diosas que en mayor o menor grado formaban parte de
su naturaleza estaban Prometeo, Vulcano, Juno, la hermana y esposa de Júpiter,
Pæan y Aglaia, Tritogenia, Curetes, Proserpina, Hiperion y Terpsícore (una
Musa).
El 9 fue visto como
maligno porque era un 6 invertido. Según
los Misterios Eleusinos, éste era el número de las esferas por las cuales la
conciencia pasaba en su camino hacia el nacimiento. Debido a su estrecha semejanza con el
espermatozoide, el 9 fue asociado con la vida germinal.
Según los pitagóricos,
la década ---10--- es el más grande de los números, no solo
porque es el tetractis (los 10 puntos) sino también porque comprende todas las
proporciones aritméticas y armónicas. Pitágoras
dijo que el 10 es la naturaleza del número porque todas las naciones lo
consideran y cuando llegan a él regresan a la mónada. La década fue llamada cielo y el mundo porque
el primero incluye al último. Al ser un
número perfecto, los pitagóricos le aplicaban la década a aquellas cosas que se
relacionaban con la edad, poder, fe, necesidad y el poder de la memoria. También fue llamado incansable porque, al
igual que Dios, no se cansaba. Los
pitagóricos dividieron los cuerpos celestiales en diez órdenes. Ellos también decían que la década
perfeccionaba a todos los números y que incluía dentro de sí a la naturaleza
del número impar y el número par, movido y no movido, bueno y malo. Asociaban su poder con las siguiesen
deidades: Atlas (porque llevaba los números sobre sus hombros), Urania,
Mnemosine, el Sol, Phanes, y el Único Dios.
Probablemente, el
sistema decimal puede ser trazado para el tiempo cuando era costumbre contar
con los dedos, los cuales estaban entre los aparatos de cálculo más primitivos
y que aún están en uso entre muchos pueblos aborígenes.
Fin de este tema.
Traducción del original en inglés
The Table of the Ten Numbers del
capítulo Pythagorean Mathematics del
libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall. ®Sánchez & Rivera, Traductoras. 2014, Puerto Rico. madias85@yahoo.com

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