EL
SIMBOLISMO DEL CUERPO HUMANO
Manly
Hall
(Este capítulo
nos llegó como cortesía, no se identifica al traductor/a)
Parte
III
Al
ser generalmente vistos como politeístas, los paganos obtuvieron esta
reputación no porque rendían culto a más de un Dios, más bien porque
personificaban los atributos de este Dios, creando así un panteón de deidades
posteriores que manifestaban una parte de lo que el Único Dios manifestaba como
un todo. Por lo tanto, los diferentes panteones
de las religiones antiguas realmente representaban los atributos catalogados y
personificados de la Deidad. En cuanto a
esto, ellos corresponden a las jerarquías
de los Cabalistas Hebreos. En
consecuencia, todos los dioses y diosas de la antigüedad tienen sus analogías en el cuerpo humano,
como también las tienen los elementos, planetas y constelaciones que fueron asignados como
vehículos adecuados para estos celestiales.
Cuatro centros corporales les son asignados a los elementos, los siete
órganos vitales
a los planetas, las doce partes y miembros principales al zodíaco, las partes invisibles
de la naturaleza divina del hombre a varias deidades supermundanas, mientras que
se declaraba que el Dios oculto se manifestaba a través de la médula en los
huesos.
Para
muchos es difícil darse cuenta de que ellos son universos reales; que sus
cuerpos físicos son una naturaleza visible a través de cuya estructura las incontables
ondas de vida evolutiva desenvuelven sus latentes potencialidades. Sin embargo, a través del cuerpo físico del hombre no solo evolucionan
un reino mineral, un reino vegetal y un reino animal, más bien evolucionan
desconocidas clasificaciones y divisiones de vida espiritual invisible. De la misma forma que las células son unidades infinitésimas en la estructura del hombre, así también el
hombre es una unidad infinitésima en la estructura del universo. Una teología basada en el conocimiento y
apreciación de estas relaciones es profundamente justa y verdadera.
Como
el cuerpo físico del hombre tiene cinco extremidades distintas e importantes ---dos piernas, dos brazos, y una cabeza; esta
última gobierna las primeras cuatro--- el
número 5 ha sido aceptado como el símbolo del hombre. Por sus cuatro esquinas la pirámide simboliza
los brazos y las piernas, y por su ápice, la cabeza; esto indica que un poder
racional controla cuatro esquinas irracionales. Las manos y los pies se usan para representar
los cuatro elementos, de los cuales los dos pies son tierra y agua, y las dos
manos, fuego y aire. Entonces, el
cerebro simboliza el quinto elemento sagrado
---éter--- que controla y
unifica los otros cuatro. Si los pies
son colocados juntos y los brazos extendidos, entonces el hombre simboliza la
cruz con el intelecto racional como la cabeza o miembro superior.
Los
dedos de las manos y de los pies también tienen un significado especial. Los dedos de los pies representan los Diez
Mandamientos de la ley física y los dedos de las manos los Diez Mandamientos de
la ley espiritual. Los cuatro dedos de
cada mano representan los cuatro elementos y las tres falanges de cada dedo
representan las divisiones del elemento, de manera que en cada mano hay doce
partes de los dedos que son análogas a los signos del zodíaco; mientras que las dos falanges y la base de
cada pulgar representan la triple Deidad.
La primera falange corresponde al
aspecto creativo, la segunda al aspecto preservativo, y la base al aspecto
generativo y destructivo. Cuando se
juntan las manos, el resultado es los veinticuatro Ancianos y los seis Días de
la Creación.
En
el simbolismo el cuerpo está verticalmente dividido en mitades, la mitad
derecha se considera la luz y la mitad izquierda la oscuridad. Para aquellos que no están familiarizados con los verdaderos significados
de luz y oscuridad, la mitad derecha fue denominada espiritual y la mitad
izquierda material. La luz es el símbolo de la objetividad; la oscuridad de la subjetividad.
La luz es una manifestación de la vida y, en consecuencia, es posterior a la vida.
Aquello que es anterior a la luz es
oscuridad, en la cual la luz existe temporalmente pero la oscuridad permanentemente.
Como la vida precede a la luz, su único
símbolo es la oscuridad, y la oscuridad es considerada el velo que debe ocultar
eternamente la verdadera naturaleza del Ser abstracto y no indiferenciado.
En
tiempos antiguos los hombres peleaban con su
brazo derecho y defendían sus centros vitales con su brazo
izquierdo, sobre el cual llevaban el escudo protector. Por lo tanto, la mitad derecha era considerada
ofensiva y la mitad izquierda defensiva. Por esta razón también el lado derecho del
cuerpo era considerado masculino y el lado izquierdo femenino. Varias autoridades opinan que, en la raza, el
actual uso generalizado de la mano derecha es el resultado de la costumbre de restringir
la mano izquierda para propósitos de
defensa. Además, de la misma forma que la fuente del Ser está en la oscuridad primordial
que precedía la luz, así también la
naturaleza espiritual del hombre está en la parte oscura de su ser, ya que el
corazón está en el lado izquierdo.
Entre
las curiosas ideas equivocadas que surgen de la falsa práctica de asociar la
oscuridad con el mal, hay una que dice
que varias antiguas naciones usaban la
mano derecha para todas las labores constructivas y la mano izquierda sólo para
aquellos propósitos denominados impuros e impropios para la vista de los
dioses. Por la misma razón, con
frecuencia se hacía referencia a la magia negra como el sendero de la
izquierda, y se decía que el cielo estaba a la derecha y el infierno a la
izquierda. Además, algunos filósofos decían
que había dos métodos de escritura: uno de izquierda a derecha, que era
considerado el método exotérico; el otro de derecha a izquierda, que era
considerado esotérico. La escritura
exotérica era aquella que era hecha hacia afuera
o alejada del corazón, mientras que la escritura esotérica era aquella que ---al igual que el hebreo antiguo--- se escribía hacia el corazón.
Continúa…
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