Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.
MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

miércoles, 4 de diciembre de 2013

CUERPO HUMANO, El Simbolismo del - 1ra. Parte



EL SIMBOLISMO DEL CUERPO HUMANO
 
 
Manly Hall
 
 
(Este capítulo nos llegó como cortesía, no se identifica al traductor/a)
 
 
Parte I
 
 
El más antiguo, el más profundo, el más universal de todos los símbolos es el cuerpo humano.   Los griegos, los persas, los egipcios y los hindús consideraban que el análisis filosófico de la naturaleza trina y una del hombre era una parte indispensable de las enseñanzas éticas y religiosas. Los Misterios de todas las naciones enseñaban que las leyes, elementos, y poderes del universo se resumían en la constitución humana; que todo lo que existía fuera del hombre tenía su análogo dentro del hombre.  El universo, siendo inmensurable en su inmensidad e inconcebible en su profundidad, estaba más allá de la estimación mortal. Hasta los mismos dioses comprendían sólo una parte de su inaccesible gloria que era su fuente. Cuando está temporalmente impregnado con entusiasmo divino, el hombre puede trascender por un breve momento las limitaciones de su propia personalidad y contemplar en parte ese celestial resplandor en el que se baña toda la creación. Pero aún en sus períodos de mayor iluminación el hombre es incapaz de imprimir en la sustancia de su alma racional una imagen perfecta de la expresión multiforme de la actividad celestial.
 
Reconociendo la inutilidad de tratar de afrontar intelectualmente  aquello que transciende la comprensión de las facultades racionales, los primeros filósofos desviaron su atención de la inconcebible Divinidad al hombre en sí mismo, dentro de los estrechos confines de cuya naturaleza encontraron manifestados todos los misterios de las esferas externas. Como resultado natural de esta práctica se fabricó un sistema teológico secreto en el cual se consideró a Dios como el Gran Hombre y, viceversa, al hombre como el pequeño dios. Continuando esta analogía, el universo fue considerado como un hombre y, por el contrario, el hombre como un universo en miniatura.  El universo mayor fue denominado el Macrocosmos   ---el Gran Mundo o Cuerpo---   y la Vida Divina o entidad espiritual que controla sus funciones fue llamada el Macroprosophus. El cuerpo del hombre, o el universo humano individual, fue llamado el Microcosmos, y la Vida Divina o entidad espiritual que controla sus funciones fue llamada Microprosophus. Los Misterios paganos se ocupaban primariamente de instruir neófitos en la verdadera relación que existe entre el Macrocosmos y el Microcosmos   ---en otras palabras, entre Dios y el hombre.  Por consiguiente, la clave de estas analogías entre los órganos y funciones del hombre Microcósmico y las del Hombre Macrocósmico constituyó la posesión más preciada de los primeros iniciados.
 
En Isis Sin Velo, H. P. Blavatsky resumió el concepto pagano del hombre de la siguiente manera: "El hombre es un mundo pequeño   ---un microcosmos dentro del gran  universo. Como un feto, está suspendido, por sus tres espíritus, en la matriz del macrocosmos; y mientras su cuerpo terrestre está en constante armonía con su madre tierra, su alma astral vive al unísono con el anima mundi sideral. El es en ello, como ello es en él, ya que el elemento que penetra el mundo llena todo el espacio, y es el espacio mismo, sólo que ilimitado e infinito. Con respecto a su tercer espíritu, el divino, qué es sino un rayo infinitesimal, una de las incontables radiaciones que proceden directamente de la Más Alta Causa   ---la Luz Espiritual del Mundo?   Esta es la trinidad de naturaleza orgánica e inorgánica   ---la espiritual y la física, que son tres en una, y de la cual Proclus dice 'La primera mónada es el Dios Eterno; la segunda, la eternidad; la tercera, el paradigma, o patrón del universo;' los tres que constituyen la Triada Inteligible."
 
Mucho antes de la implantación de la idolatría en la religión, los primeros sacerdotes hicieron que la estatua de un hombre se colocara en el santuario del templo.  Esta figura humana simbolizaba el Poder Divino en todas sus intrincadas manifestaciones. De esta manera los sacerdotes de la antigüedad aceptaron al hombre como su libro de texto, y a través del estudio de él aprendieron a entender los misterios más grandes y más abstrusos del plan celestial del cual ellos eran una parte. No es improbable que esta figura misteriosa que vigilaba los altares primitivos fuera realizada algo así como un maniquí y, como ciertas manos emblemáticas en las escuelas de Misterios, fue cubierta con jeroglíficos tallados o pintados.  La estatua puede haberse abierto, de manera que mostraba las posiciones relativas de los órganos, huesos, músculos, nervios, y otras partes. Después de siglos de investigación, el maniquí se convirtió en una masa de jeroglíficos intricados y figuras simbólicas. Todas las partes tenían su significado secreto. Las medidas formaron un estándar básico por medio de las cuales era posible medir todas las partes del cosmos. Era un emblema glorioso compuesto por todo el conocimiento poseído por los sabios y hierofantes.
 
Luego vino la era de la idolatría. Los Misterios decayeron desde adentro. Los secretos se perdieron y nadie conoció la identidad del hombre misterioso que vigilaba el altar. Se recordó solamente que la figura era un símbolo sagrado y glorioso del Poder Universal, y finalmente llegó a ser admirado como un dios  ---el Uno en cuya imagen se hizo el hombre. Habiendo perdido el conocimiento del propósito por el cual se construyó originalmente el maniquí, los sacerdotes rindieron culto a esta efigie hasta que al final su falta de comprensión espiritual tumbó el templo en ruinas sobre sus cabezas y la estatua se desmoronó con la civilización que había olvidado su significado.
 
Siguiendo el supuesto de los primeros teólogos de que el hombre es realmente ideado a la imagen de Dios, las mentes iniciadas de edades pasadas erigieron la estupenda estructura de la teología sobre la base del cuerpo humano. El mundo religioso de hoy es casi totalmente ignorante del hecho de que la ciencia de la biología es la fuente primera de sus doctrinas y principios. Muchos de los códigos y leyes que los modernos divinos creen que fueron revelaciones directas de la Divinidad son en realidad el fruto de años de paciente ahondar en los intrincados detalles de la constitución humana y las maravillas infinitas reveladas por dicho estudio.
 
En casi todos los libros sagrados del mundo se puede rastrear una analogía anatómica.  Esto es más evidente en sus mitos de la creación. Cualquiera que esté familiarizado con la embriología y obstetricia no tendrá dificultad en reconocer la base de la alegoría con respecto a Adán y Eva y el Jardín del Edén, los nueve grados de los Misterios Eleusinos, y la legenda brahmánica de las encarnaciones de Vishnu.  La historia del Huevo Universal, el mito escandinavo de Ginnungagap (la grieta oscura en el espacio en la cual se sembró la semilla del mundo), y el uso del pez como el emblema del poder generador paterno   ---todo muestra el verdadero origen de la especulación teológica.  Los filósofos de la antigüedad se dieron cuenta que el hombre mismo era la clave del acertijo de la vida, porque era la imagen viva del Plan Divino, y en las eras futuras la humanidad también llegará a darse cuenta más en detalle de la importación solemne de aquellas antiguas palabras: "El verdadero estudio de la humanidad es el hombre."
 
Tanto Dios como el hombre tienen una constitución doble, de la cual la parte superior es invisible y la inferior visible. En ambos hay también una esfera intermedia, marcando el punto donde esas naturalezas visible e invisible se tocan. Como la naturaleza espiritual de Dios controla Su forma universal objetiva   ---que es en realidad una idea cristalizada---   así la naturaleza espiritual del hombre es la causa invisible y el poder controlador de su personalidad material visible. De esta manera es evidente que el espíritu del hombre guarda la misma relación con su cuerpo material que Dios guarda con el universo objetivo.  Los Misterios enseñaban que el espíritu, o la vida, era  anterior a la forma y que lo que es anterior incluye todo lo que es posterior a sí misma.  Siendo el espíritu anterior a la forma, esta última, por lo tanto, está  incluida dentro del reino del espíritu.  Es también una declaración o creencia popular que el espíritu del hombre está dentro de su cuerpo.  Sin embargo, de acuerdo con las conclusiones de la filosofía y la teología, esta creencia es errónea, ya que el espíritu primero circunscribe un área y luego se manifiesta dentro de ella. Hablando filosóficamente, siendo una parte del espíritu, la forma está dentro del espíritu; pero el espíritu es más que la suma de la forma, por lo tanto, como la naturaleza material del hombre está dentro de la suma del espíritu, así también la Naturaleza Universal, que incluye todo el sistema sideral, está dentro de la esencia reinante de Dios   ---el Espíritu Universal.
 
Continúa…


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