TEORIA
Y PRÁCTICA DE LA ALQUIMIA
(Primera
Parte)
Manly
P. Hall
Introducción
2da.
Parte – Final
Aquellos que disienten de la leyenda de
Hermes y de su Tableta Esmeralda ven en los doscientos ángeles que descienden
sobre las montanas, según descrito por el Profeta Enoc, los primeros
instructores del arte alquímico.
Independientemente de su originador, a los sacerdotes egipcios les fue
encargado preservar la alquimia para el mundo moderno. Por el color de su tierra, Egipto fue llamado
“el imperio negro”, y el Antiguo Testamento lo llama “la tierra de la oscuridad”. Por razón de su posible origen allí, la
alquimia ha sido conocida por mucho tiempo como “el arte negro”, no en el
sentido de maldad sino en el sentido de aquella oscuridad que siempre ha
envuelto sus procesos secretos.
Durante la Edad Media, la alquimia no
solo fue una filosofía y una ciencia, sino que también fue una religión. Quienes se rebelaron contra las limitaciones
religiosas de su época ocultaban sus enseñanzas filosóficas bajo la alegoría de
la fabricación del oro. De esta forma
preservaron su libertad personal y fueron ridiculizados más que
perseguidos. La alquimia es un arte
triple, cuyo misterio está bien simbolizado por un triangulo. Su símbolo es 3 veces 3 ---tres elementos o procesos en tres mundos
o esferas. El 3 veces 3 es parte del
misterio del 33er grado de la Francmasonería, ya que 33 es 3 veces 3, que es 9,
el número del hombre esotérico y el número de emanaciones desde la raíz del Árbol
Divino. También es el número de los
mundos alimentados por los cuatro ríos que, como el verbum fiat, salen de la Boca Divina. Bajo el llamado simbolismo de la alquimia se
oculta un magnifico concepto, ya que este arte ridiculizado y menospreciado aún
conserva intacta la triple llave hacia las puertas de la vida eterna. Por lo tanto, al darnos cuenta de que la
alquimia es un misterio en tres mundos
---el divino, el humano y el elemental--- fácilmente puede apreciarse por qué los
sabios y filósofos crearon y evolucionaron una compleja alegoría para ocultar
su sabiduría.
La alquimia es la ciencia de la multiplicación
y se basa en el fenómeno natural del crecimiento. “Nada sale de la nada”, es un proverbio extremadamente
antiguo. La alquimia no es el proceso de
hacer algo de la nada; es el proceso de aumentar y mejorar aquello que ya
existe. Si un filósofo fuese a decir que
un hombre viviente puede salir de una piedra, el no iluminado probablemente exclamaría,
“Imposible!” De esta forma revelarían su
ignorancia, ya que el sabio conoce que en cada piedra está la semilla del
hombre. Un filósofo puede decir que un
universo puede realizarse partiendo de un hombre, pero el necio podría tomar
esto como una imposibilidad, ya que nos se da cuenta de que un hombre es una
semilla de la cual puede salir un universo.
Dios es el “dentro” y el “sin” de todas
las cosas. El Supremo se manifiesta a través
del crecimiento, que es un impulso que va desde adentro hacia afuera, una lucha
por expresarse y manifestarse. No hay
milagro más grande en el crecimiento y la multiplicación del oro que realiza el
alquimista si este milagro no se encuentra en una pequeña semilla de mostaza
que produce un arbusto mil veces más grande que el tamaño de la semilla. Si una semilla de mostaza produce cien mil
veces su propio tamaño y peso, cuando es plantada en una substancia
completamente diferente (la tierra), por qué la semilla de oro no puede
multiplicarse cien mil veces por medio del arte cuando esa semilla se planta en
su tierra (los metales base) y se alimenta artificialmente por el proceso
secreto de la alquimia?
La alquimia enseña que Dios está en todo; que El es Un Espíritu Universal, que se
manifiesta en infinidad de formas. Por
lo tanto, Dios es la semilla espiritual plantada en la tierra oscura (el
universo material). Por medio del arte
es posible desarrollar y expandir esta semilla para que el universo entero de
la substancia sea infusionado allí y
se convierta en la semilla ---oro
puro. En la naturaleza espiritual del
hombre, esto es llamado regeneración;
en el cuerpo material de los elementos, esto se denomina transmutación. De la misma
forma que esto es así en los universos espirituales y materiales, también es así
en el mundo intelectual. La sabiduría no
se le puede enseñar a un idiota porque la semilla de la sabiduría no está
dentro de él, pero la sabiduría sí puede
impartírsele a una persona ignorante, por más ignorante que sea, porque la
semilla de la sabiduría existe en él y puede desarrollarse por arte y
cultura. Por lo tanto, un filósofo es
solo un hombre ignorante dentro de cuya naturaleza ha tomado lugar una proyección.
A través del arte (el proceso de aprendizaje), el completo conglomerado de
metales base (el cuerpo mental de la ignorancia) es transmutado en oro puro (sabiduría), ya que es infusionado con entendimiento. Entonces, si por la fe y la proximidad hacia
Dios la conciencia del hombre puede transmutarse desde los deseos animales base
(representados por los conglomerados de metales planetarios) hasta una
conciencia pura, dorada y piadosa, iluminada y redimida, y aquella pequeña chispa,
desde la cual Dios se manifiesta, ser aumentada
hasta un Ser grande y glorioso; si también los metales base de la ignorancia
mental pueden, a través de un esfuerzo y entrenamiento adecuado, transmutarse
en genio y sabiduría trascendental; por qué el proceso en dos mundos o esferas
de aplicación no es igualmente verdadero en el tercero? Si tanto los elementos espirituales y
mentales del universo pueden multiplicarse en su expresión, entonces, por la
ley de analogía, si se pudiera determinar el proceso necesario, los elementos
materiales del universo también pudieran multiplicarse.
Aquello que es cierto en lo superior también es cierto en lo inferior.
Si la alquimia es un gran hecho espiritual, también es un gran hecho
material. Si puede llevarse a cabo en el
universo, puede llevarse a cabo en el hombre; si puede llevarse a cabo en el
hombre, puede llevarse a cabo en las plantas y minerales. Si una cosa en el universo crece, entonces
todo en el universo crece. Si una cosa
puede multiplicarse, entonces todas las cosas pueden multiplicarse, “ya que lo
superior está de acuerdo con lo inferior y lo inferior está de acuerdo con lo
superior”. Pero como la forma de redención
del alma se oculta en los Misterios, de la misma forma los secretos para la redención
de los metales también están ocultos, para no caigan en las manos de los
profanos y los perviertan.
Si alguien quiere desarrollar metales,
primero debe aprender sus secretos: debe darse cuenta de que todos los
metales ---al igual que todas las
piedras, plantas, animales y universos---
se desarrollan a partir de semillas, y estas semillas ya están en el
cuerpo de la Substancia (la matriz de la Virgen del Mundo); ya que la semilla
del hombre está en el universo antes de éste nacer (o crecer), y de la misma forma
que la semilla de la planta existe por todas las épocas, aunque la planta viva
solo una parte de esa época, de igual forma las semillas del oro espiritual y
material siempre están presentes en todas las cosas. Los metales crecen por las épocas, ya que la
vida se le imparte desde el sol. Crecen
imperceptiblemente, en forma de pequeños arbustos, ya que todo crece de alguna
forma. Los métodos de crecimiento solo
difieren según su clase y magnitud.
Uno de los grandes axiomas es, “Dentro
de todo está la semilla de todo”, aunque por los simples procesos de la
Naturaleza este axioma puede permanecer latente por muchos siglos, o su
crecimiento puede ser excesivamente lento.
Por lo tanto, cada grano de arena contiene, no solo la semilla de los
metales preciosos de la misma forma que la semilla de las gemas valiosas, sino
que también contiene las semillas del sol, la luna y las estrellas. Como dentro de la naturaleza del hombre se
refleja todo el universo en miniatura, de la misma forma en cada grano de
arena, en cada gota de agua, en cada pequeña partícula de polvo cósmico se
ocultan todas las partes y elementos del cosmos en forma de pequeños gérmenes
de semillas tan minúsculos que incluso el microscopio más poderoso no podría
detectar. Trillones de veces más pequeñas
que el ión o electrón, estas semillas
---irreconocibles e incomprensibles---
esperan por el tiempo que se les asignó para crecer y expresarse. (Consideremos las mónadas de Leibniz).
Existen dos métodos por los cuales se
puede lograr el crecimiento. El primero
es por Naturaleza, ya que la Naturaleza es un alquimista que siempre logra lo
aparentemente imposible. El segundo es a
través del arte, por cuyo medio se
produce, en un tiempo comparativamente corto, aquello que, para duplicarse, le
requiere a la Naturaleza períodos casi interminables. El verdadero filósofo, que desea lograr el Magnun Opus, modela su conducta según las
leyes de la Naturaleza, reconociendo que el arte
de la alquimia es simplemente un método copiado de la Naturaleza pero con
la ayuda de ciertas formulas secretas grandemente reducidas al ser
correspondientemente intensificadas.
Para lograr sus milagros, la Naturaleza debe trabajar ya sea a través de
la extensividad o la intensividad. Los procesos extensivos de la Naturaleza son
los mismos que se usan en la transmutación de la brea de carbón negro a
diamantes, lo que requiere millones de años de endurecimiento natural. El proceso intensivo es arte, que siempre es el fiel servidor de la Naturaleza (como lo
dice el Dr. A. Dee), suplementando cada paso suyo y cooperando con ella en
todas sus formas. “Así que, en este
trabajo filosófico, la Naturaleza y el Arte
deben abrazarse con amor, para que el Arte
no necesite lo que la Naturaleza niega, ni para que la Naturaleza niegue lo que
el Arte puede perfeccionar. Para que la Naturaleza respalde, esta se
degrada en forma obediente a cada artista, mientras que por su aplicación es
ayudada, no obstaculizada”. (Dr. A. Dee,
en sus Colecciones Químicas).
Por medio de este arte, la semilla que está dentro del alma de una piedra puede hacerse
para germinar tan intensivamente que en pocos momentos sale un diamante de su
semilla. Si la semilla del diamante no
estuviera en el mármol, granito y arena, un diamante no podría salir de allí. Pero como la semilla esta dentro de todas
estas cosas, un diamante puede crecer a partir de cualquier otra substancia en
el universo. Sin embargo, en algunas
substancias, es más fácil realizar este milagro ya que en ellas estos gérmenes
ya han sido fertilizados y están casi más
preparados para el proceso vitalizante del arte. De igual forma, enseñarles sabiduría a algunos hombres es más fácil que enseñarles
sabiduría a otros, ya que algunos ya tienen un fundamento sobre el cual
trabajar, mientras en otros las facultades de pensamiento están completamente
dormidas. Por lo tanto, la alquimia debe
ser tomada como el arte de crecer y
florecer perfectamente con la mayor prontitud posible. La Naturaleza puede lograr su deseado fin o,
por la destructividad ejercida por un elemento sobre otro, no podrá hacerlo;
pero con la ayuda del verdadero arte,
la Naturaleza siempre logra su fin, ya que este arte no está sujeto ni a las pérdidas de tiempo ni al vandalismo de
las reacciones elementales.
En su Historia de la Química, James Campbell Brown, fenecido profesor de química
de la Universidad de Liverpool, en los siguientes párrafos resume los fines que
los alquimistas buscaban alcanzar:
“Por lo tanto, esta era la meta general
de los alquimistas, llevar a cabo en el laboratorio, en la medida de lo
posible, los procesos que la Naturaleza llevó a cabo en el interior de la
Tierra. Siete problemas principales
ocupaban su atención: ---
“1. La preparación de un compuesto
llamado elixir, medicina magisterial, o piedra filosofal, que poseía la
propiedad de transmutar los metales base en oro y plata, y de realizar muchas
otras maravillosas operaciones.***
“2. La creación de homúnculos o seres vivientes, de los cuales se han dicho muchos
relatos maravillosos e increíbles.
“3. La preparación del alcahest o solvente universal, que disolvía
todas las substancias que eran inmersas en éste.***
“4. Palingenesia, o la restauración de
una planta desde sus cenizas. Si los
alquimistas hubiesen tenido éxito en ésto, hubiesen sido capaces de resucitar a
los muertos. [El Profesor Brown lo da
por supuesto].
“5. La preparación de spiritus mundi, una substancia mística
que poseía muchos poderes, siendo el principal su capacidad para disolver oro.
“6. La extracción de la quintaesencia o
principio activo de todas las substancias.
“7. La preparación de aurum potabile, oro liquido, un remedio
soberano, porque el oro, siendo perfecto en sí mismo, puede producir perfección
en el marco humano”.
Traduccion del original en
ingles The Theory and Practice of Alchemy
(Part One) del libro The
Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall. ® Sánchez & Rivera,
Traductoras. 2012, Puerto Rico. riverafarrell@gmail.com
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