Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

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MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

jueves, 13 de septiembre de 2012

ALQUIMIA, TEORIA Y PRACTICA (Primera Parte) - Introduccion, 2da. Parte




TEORIA Y PRÁCTICA DE LA ALQUIMIA
 
(Primera Parte)
 
Manly P. Hall
 
 
 
Introducción
 
2da. Parte – Final
 
 
Aquellos que disienten de la leyenda de Hermes y de su Tableta Esmeralda ven en los doscientos ángeles que descienden sobre las montanas, según descrito por el Profeta Enoc, los primeros instructores del arte alquímico.  Independientemente de su originador, a los sacerdotes egipcios les fue encargado preservar la alquimia para el mundo moderno.  Por el color de su tierra, Egipto fue llamado “el imperio negro”, y el Antiguo Testamento lo llama “la tierra de la oscuridad”.  Por razón de su posible origen allí, la alquimia ha sido conocida por mucho tiempo como “el arte negro”, no en el sentido de maldad sino en el sentido de aquella oscuridad que siempre ha envuelto sus procesos secretos.
 
Durante la Edad Media, la alquimia no solo fue una filosofía y una ciencia, sino que también fue una religión.  Quienes se rebelaron contra las limitaciones religiosas de su época ocultaban sus enseñanzas filosóficas bajo la alegoría de la fabricación del oro.  De esta forma preservaron su libertad personal y fueron ridiculizados más que perseguidos.  La alquimia es un arte triple, cuyo misterio está bien simbolizado por un triangulo.  Su símbolo es 3 veces 3   ---tres elementos o procesos en tres mundos o esferas.  El 3 veces 3 es parte del misterio del 33er grado de la Francmasonería, ya que 33 es 3 veces 3, que es 9, el número del hombre esotérico y el número de emanaciones desde la raíz del Árbol Divino.  También es el número de los mundos alimentados por los cuatro ríos que, como el verbum fiat, salen de la Boca Divina.  Bajo el llamado simbolismo de la alquimia se oculta un magnifico concepto, ya que este arte ridiculizado y menospreciado aún conserva intacta la triple llave hacia las puertas de la vida eterna.  Por lo tanto, al darnos cuenta de que la alquimia es un misterio en tres mundos   ---el divino, el humano y el elemental---   fácilmente puede apreciarse por qué los sabios y filósofos crearon y evolucionaron una compleja alegoría para ocultar su sabiduría.
 
La alquimia es la ciencia de la multiplicación y se basa en el fenómeno natural del crecimiento.  “Nada sale de la nada”, es un proverbio extremadamente antiguo.  La alquimia no es el proceso de hacer algo de la nada; es el proceso de aumentar y mejorar aquello que ya existe.  Si un filósofo fuese a decir que un hombre viviente puede salir de una piedra, el no iluminado probablemente exclamaría, “Imposible!”  De esta forma revelarían su ignorancia, ya que el sabio conoce que en cada piedra está la semilla del hombre.  Un filósofo puede decir que un universo puede realizarse partiendo de un hombre, pero el necio podría tomar esto como una imposibilidad, ya que nos se da cuenta de que un hombre es una semilla de la cual puede salir un universo.
 
Dios es el “dentro” y el “sin” de todas las cosas.  El Supremo se manifiesta a través del crecimiento, que es un impulso que va desde adentro hacia afuera, una lucha por expresarse y manifestarse.  No hay milagro más grande en el crecimiento y la multiplicación del oro que realiza el alquimista si este milagro no se encuentra en una pequeña semilla de mostaza que produce un arbusto mil veces más grande que el tamaño de la semilla.  Si una semilla de mostaza produce cien mil veces su propio tamaño y peso, cuando es plantada en una substancia completamente diferente (la tierra), por qué la semilla de oro no puede multiplicarse cien mil veces por medio del arte cuando esa semilla se planta en su tierra (los metales base) y se alimenta artificialmente por el proceso secreto de la alquimia?
 
La alquimia enseña  que Dios está en todo;  que El es Un Espíritu Universal, que se manifiesta en infinidad de formas.  Por lo tanto, Dios es la semilla espiritual plantada en la tierra oscura (el universo material).  Por medio del arte es posible desarrollar y expandir esta semilla para que el universo entero de la substancia sea infusionado allí y se convierta en la semilla   ---oro puro.  En la naturaleza espiritual del hombre, esto es llamado regeneración; en el cuerpo material de los elementos, esto se denomina transmutación.  De la misma forma que esto es así en los universos espirituales y materiales, también es así en el mundo intelectual.  La sabiduría no se le puede enseñar a un idiota porque la semilla de la sabiduría no está dentro de él, pero la sabiduría sí  puede impartírsele a una persona ignorante, por más ignorante que sea, porque la semilla de la sabiduría existe en él y puede desarrollarse por arte y cultura.  Por lo tanto, un filósofo es solo un hombre ignorante dentro de cuya naturaleza ha tomado lugar una proyección.
 
A través del arte (el proceso de aprendizaje), el completo conglomerado de metales base (el cuerpo mental de la ignorancia) es transmutado  en oro puro (sabiduría), ya que es infusionado con entendimiento.  Entonces, si por la fe y la proximidad hacia Dios la conciencia del hombre puede transmutarse desde los deseos animales base (representados por los conglomerados de metales planetarios) hasta una conciencia pura, dorada y piadosa, iluminada y redimida, y aquella pequeña chispa, desde la cual  Dios se manifiesta, ser aumentada hasta un Ser grande y glorioso; si también los metales base de la ignorancia mental pueden, a través de un esfuerzo y entrenamiento adecuado, transmutarse en genio y sabiduría trascendental; por qué el proceso en dos mundos o esferas de aplicación no es igualmente verdadero en el tercero?  Si tanto los elementos espirituales y mentales del universo pueden multiplicarse en su expresión, entonces, por la ley de analogía, si se pudiera determinar el proceso necesario, los elementos materiales del universo también pudieran multiplicarse.
 
Aquello que es cierto en lo superior también es cierto en lo inferior.  Si la alquimia es un gran hecho espiritual, también es un gran hecho material.  Si puede llevarse a cabo en el universo, puede llevarse a cabo en el hombre; si puede llevarse a cabo en el hombre, puede llevarse a cabo en las plantas y minerales.  Si una cosa en el universo crece, entonces todo en el universo crece.  Si una cosa puede multiplicarse, entonces todas las cosas pueden multiplicarse, “ya que lo superior está de acuerdo con lo inferior y lo inferior está de acuerdo con lo superior”.  Pero como la forma de redención del alma se oculta en los Misterios, de la misma forma los secretos para la redención de los metales también están ocultos, para no caigan en las manos de los profanos y los perviertan.
 
Si alguien quiere desarrollar metales, primero debe aprender sus secretos: debe darse cuenta de que todos los metales   ---al igual que todas las piedras, plantas, animales y universos---   se desarrollan a partir de semillas, y estas semillas ya están en el cuerpo de la Substancia (la matriz de la Virgen del Mundo); ya que la semilla del hombre está en el universo antes de éste nacer (o crecer), y de la misma forma que la semilla de la planta existe por todas las épocas, aunque la planta viva solo una parte de esa época, de igual forma las semillas del oro espiritual y material siempre están presentes en todas las cosas.  Los metales crecen por las épocas, ya que la vida se le imparte desde el sol.  Crecen imperceptiblemente, en forma de pequeños arbustos, ya que todo crece de alguna forma.  Los métodos de crecimiento solo difieren según su clase y magnitud.
 
Uno de los grandes axiomas es, “Dentro de todo está la semilla de todo”, aunque por los simples procesos de la Naturaleza este axioma puede permanecer latente por muchos siglos, o su crecimiento puede ser excesivamente lento.  Por lo tanto, cada grano de arena contiene, no solo la semilla de los metales preciosos de la misma forma que la semilla de las gemas valiosas, sino que también contiene las semillas del sol, la luna y las estrellas.  Como dentro de la naturaleza del hombre se refleja todo el universo en miniatura, de la misma forma en cada grano de arena, en cada gota de agua, en cada pequeña partícula de polvo cósmico se ocultan todas las partes y elementos del cosmos en forma de pequeños gérmenes de semillas tan minúsculos que incluso el microscopio más poderoso no podría detectar.  Trillones de veces más pequeñas que el ión o electrón, estas semillas   ---irreconocibles e incomprensibles---   esperan por el tiempo que se les asignó para crecer y expresarse.  (Consideremos las mónadas de Leibniz).
 
Existen dos métodos por los cuales se puede lograr el crecimiento.  El primero es por Naturaleza, ya que la Naturaleza es un alquimista que siempre logra lo aparentemente imposible.  El segundo es a través del arte, por cuyo medio se produce, en un tiempo comparativamente corto, aquello que, para duplicarse, le requiere a la Naturaleza períodos casi interminables.  El verdadero filósofo, que desea lograr el Magnun Opus, modela su conducta según las leyes de la Naturaleza, reconociendo que el arte de la alquimia es simplemente un método copiado de la Naturaleza pero con la ayuda de ciertas formulas secretas grandemente reducidas al ser correspondientemente intensificadas.  Para lograr sus milagros, la Naturaleza debe trabajar ya sea a través de la extensividad  o la intensividad.  Los procesos extensivos de la Naturaleza son los mismos que se usan en la transmutación de la brea de carbón negro a diamantes, lo que requiere millones de años de endurecimiento natural.  El proceso intensivo es arte, que siempre es el fiel servidor de la Naturaleza (como lo dice el Dr. A. Dee), suplementando cada paso suyo y cooperando con ella en todas sus formas.  “Así que, en este trabajo filosófico, la Naturaleza y el Arte deben abrazarse con amor, para que el Arte no necesite lo que la Naturaleza niega, ni para que la Naturaleza niegue lo que el Arte puede perfeccionar.  Para que la Naturaleza respalde, esta se degrada en forma obediente a cada artista, mientras que por su aplicación es ayudada, no obstaculizada”.  (Dr. A. Dee, en sus Colecciones Químicas).
 
Por medio de este arte, la semilla que está dentro del alma de una piedra puede hacerse para germinar tan intensivamente que en pocos momentos sale un diamante de su semilla.  Si la semilla del diamante no estuviera en el mármol, granito y arena, un diamante no podría salir de allí.  Pero como la semilla esta dentro de todas estas cosas, un diamante puede crecer a partir de cualquier otra substancia en el universo.  Sin embargo, en algunas substancias, es más fácil realizar este milagro ya que en ellas estos gérmenes ya han sido fertilizados y están casi  más preparados para el proceso vitalizante del arte.  De igual forma, enseñarles  sabiduría a algunos hombres es más fácil que enseñarles sabiduría a otros, ya que algunos ya tienen un fundamento sobre el cual trabajar, mientras en otros las facultades de pensamiento están completamente dormidas.  Por lo tanto, la alquimia debe ser tomada como el arte de crecer y florecer perfectamente con la mayor prontitud posible.  La Naturaleza puede lograr su deseado fin o, por la destructividad ejercida por un elemento sobre otro, no podrá hacerlo; pero con la ayuda del verdadero arte, la Naturaleza siempre logra su fin, ya que este arte no está sujeto ni a las pérdidas de tiempo ni al vandalismo de las reacciones elementales.
 
En su Historia de la Química, James Campbell Brown, fenecido profesor de química de la Universidad de Liverpool, en los siguientes párrafos resume los fines que los alquimistas buscaban alcanzar:
 
“Por lo tanto, esta era la meta general de los alquimistas, llevar a cabo en el laboratorio, en la medida de lo posible, los procesos que la Naturaleza llevó a cabo en el interior de la Tierra.  Siete problemas principales ocupaban su atención: ---
 
“1. La preparación de un compuesto llamado elixir, medicina magisterial, o piedra filosofal, que poseía la propiedad de transmutar los metales base en oro y plata, y de realizar muchas otras maravillosas operaciones.***
“2. La creación de homúnculos o seres vivientes, de los cuales se han dicho muchos relatos maravillosos e increíbles.
“3. La preparación del alcahest o solvente universal, que disolvía todas las substancias que eran inmersas en éste.***
“4. Palingenesia, o la restauración de una planta desde sus cenizas.  Si los alquimistas hubiesen tenido éxito en ésto, hubiesen sido capaces de resucitar a los muertos.  [El Profesor Brown lo da por supuesto].
“5. La preparación de spiritus mundi, una substancia mística que poseía muchos poderes, siendo el principal su capacidad para disolver oro.
“6. La extracción de la quintaesencia o principio activo de todas las substancias.
“7. La preparación de aurum potabile, oro liquido, un remedio soberano, porque el oro, siendo perfecto en sí mismo, puede producir perfección en el marco humano”.
 
 
 
Traduccion del original en ingles The Theory and Practice of Alchemy (Part One) del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ® Sánchez & Rivera, Traductoras.  2012, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com


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