TEORIA
Y PRÁCTICA DE LA ALQUIMIA
Segunda
Parte
Manly
P. Hall
EL
ORIGEN DE LAS FORMULAS ALQUIMICAS
Aparentemente, solo unos pocos
alquimistas medievales descubrieron el Gran Arcano sin ayuda; y algunos autores
dicen que ninguno alcanzó el fin deseado sin la ayuda de un Maestro o
Instructor. En todos los casos, la
identidad de estos Maestros ha sido cuidadosamente oculta, y aún durante la
Edad Media abundaban las especulaciones con relación a ellos. Se volvió costumbre llamar adeptos a estos sabios iluminados; este
es un título que indicaba que estos poseían los verdaderos secretos de transmutación
y multiplicación. Estos adeptos eran
personas conocidas por varios nombres, que aparecían y desaparecían inesperadamente
sin dejar rastro de su paradero. Existen
indicaciones de que había cierto grado de organización entre ellos. Las más poderosas organizaciones alquímicas eran
los Rosacruces, los Illuminati y algunas sectas árabes y sirias.
En los documentos aquí presentados se hace
referencia a los “Hermanos”. Estas
referencias son una representación de que aquellos que realmente habían logrado
el Magum Opus estaban unidos y se conocían
entre sí por medio de códigos claves y signos o símbolos secretos. Aparentemente, un número de estos adeptos
iluminados moraba en Arabia, ya que varios de los grandes alquimistas europeos
fueron iniciados en Asia Menor. Cuando
un discípulo de las artes alquímicas descubría el supremo secreto, lo guardaba
celosamente y no le revelaba a nadie su valioso tesoro. Este no estaba autorizado a revelarle el
secreto ni siquiera a los miembros de su familia inmediata.
Con el paso de los años, quien había
descubierto el secreto ---o, mejor
dicho, uno a quien le había sido revelado---
tenía que buscar un joven merecedor de encargarse de las fórmulas. Como regla, a este joven, y solo a este
joven, el filósofo estaba autorizado a revelarle el arcano. El joven entonces pasaba a ser el “hijo filosófico”
del antiguo sabio, y este último le legaba sus secretos. Sin embargo, en muchas ocasiones, cuando un
adepto encontraba un buscador sincero y con seriedad, lo instruía en los
principios fundamentales del arte, y si el discípulo persistía, era iniciado
secretamente en la augusta fraternidad de los Hermanos. De esta forma, se preservaban los procesos alquímicos;
pero el número de aquellos que los conocían no aumentaba rápidamente.
Durante los Siglos dieciséis, diecisiete
y dieciocho, un considerable número de adeptos alquímicos se trasladaron de
lugar en lugar por toda Europa, aparentemente apareciendo y desapareciendo a
voluntad. Según una tradición popular,
estos adeptos eran inmortales, y se mantenían vivos por medio de la misteriosa
medicina que era uno de los objetivos de la aspiración alquímica. Se afirma que algunos vivieron cientos de años,
y que no ingerían alimento alguno salvo por este elixir, del cual tan solo unas
pocas cuantas gotas preservarían su juventud por un largo período de
tiempo. Puede haber pocas dudas de que
estos misteriosos hombres existían; y su presencia es atestiguada por decenas
de confiables testigos.
Más adelante, se afirma que estos
adeptos aún pueden ser encontrados por aquellos que se han autocalificado para
contactarlos. Los filósofos enseñaban
que lo igual atrae a lo igual, y que cuando el discípulo ha desarrollado una
virtud e integridad aceptable para los adeptos, estos se le aparecerán y le
revelarán aquellas partes de los procesos secretos que no pueden ser
descubiertos sin esta ayuda. “La sabiduría
es como una flor de la cual la abeja fabrica su miel y de la cual la araña
fabrica su veneno, cada una según su propia naturaleza”. (Por un adepto desconocido).
El lector debe tener todo el tiempo en
mente que las fórmulas y los emblemas de la alquimia deben ser tomados
principalmente como símbolos alegóricos; porque hasta que su significado esotérico
haya sido comprendido, su interpretación literal no tendrá valor. Casi todas las formulas alquímicas tienen un
elemento omitido a propósito; y los filósofos medievales decidieron que
aquellos que no podían descubrir, con su propia inteligencia, aquella substancia
o proceso perdido, no estaban cualificados para encargarse de los secretos
que les podían dar control sobre las
grandes masas de la humanidad, y de la misma forma, someter a su voluntad las
fuerzas elementales de la Naturaleza.
Traduccion del original en
ingles The Theory and Practice of Alchemy
(Part Two) The Origin of Alchemical
Formulæ del libro The Secret Teachings of All Ages de
Manly P. Hall. ®
Sánchez & Rivera, Traductoras. 2012,
Puerto Rico. madias85@yahoo.com
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