Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.
MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

sábado, 8 de septiembre de 2012

ALQUIMIA, TEORIA Y PRACTICA (1ra. Parte) - Introduccion



TEORIA Y PRÁCTICA DE LA ALQUIMIA
 
Primera Parte
 
Manly P. Hall
 
 
 
Introducción
 
La alquimia, el arte secreto de la tierra de Khem, es una de las dos ciencias más antiguas que el mundo conoce.  La otra es la astrología.  Los comienzos de ambas ciencias se trasladan a la oscuridad de la época prehistórica.  Según los registros más antiguos existentes, la alquimia y la astrología se consideraban como ciencias divinamente reveladas al hombre para que, con su ayuda, este pueda retomar su patrimonio perdido.  Según antiguas leyendas preservadas por los Rabinos, el ángel que estaba a las puertas del Edén instruyó a Adán en los misterios de la Cábala y en la alquimia, prometiendo que cuando la raza humana haya dominado cabalmente la sabiduría secreta oculta dentro de estas artes inspiradas, el hechizo de la fruta prohibida sería removido y el hombre podría de nuevo entrar al Jardín del Señor.  De la misma forma que el hombre tomó sobre sí “abrigos de pieles” (cuerpos físicos) para la época de su caída, así también estas ciencias sagradas fueron traídas por él hacia los mundos inferiores encarnadas en densos vehículos a través de los cuales sus naturalezas espirituales trascendentales ya no podían manifestarse.  Por lo tanto, fueron consideradas muertas o perdidas.
 
El cuerpo terrenal de la alquimia es la química, pero los químicos no se dan cuenta de que la mitad de El Libro de la Tora se oculta eternamente tras el velo de Isis (ver el Tarot), y que mientras ellos solo estudien elementos materiales,  solo podrán descubrir la mitad del misterio.  La astrología se ha cristalizado dentro de la astronomía, cuyos seguidores ridiculizan los sueños de antiguos videntes y sabios, burlándose de sus símbolos como si fueran insignificantes productos de superstición.  No obstante, la intelectualidad del mundo moderno nunca podrá pasar tras el velo que divide lo visto de lo no visto, excepto en la forma establecida   ---los Misterios.
 
Qué es vida?  Qué es inteligencia?  Qué es fuerza?  Estos son los problemas a cuya solución los antiguos consagraban sus templos de aprendizaje.  Quién puede decir que ellos no respondieron esas preguntas?  Quién puede reconocer las respuestas si estas son otorgadas?  Es posible que bajo los símbolos de la alquimia y la astrología yace oculta una sabiduría tan abstracta que la mente de esta raza no está calificada para concebir sus principios?
 
Al igual que muchas razas orientales, los caldeos, fenicios y babilonios estaban familiarizados con los principios de la alquimia.  Esta fue la ciencia maestra de los egipcios y fue practicada en Grecia y Roma.  Khem era un nombre antiguo para la tierra de Egipto; y tanto las palabras alquimia como química son un recordatorio perpetuo de la prioridad del conocimiento científico de Egipto.  Según los escritos fragmentarios de aquellos pueblos antiguos, para éstos la alquimia no era un arte especulativo.  Estos pueblos creían implícitamente en la multiplicación de los metales; y frente a sus reiteraciones, tanto los eruditos como los materialistas deben ser más generosos en su consideración de los teoremas alquímicos.  Los evolucionistas trazan el desenvolvimiento de las artes y ciencias hasta la creciente inteligencia del hombre prehistórico, mientras  a otros, que tienen un punto de vista trascendental, les gusta considerarlos como revelaciones directas de Dios.
 
Se han adelantado muchas interesantes soluciones al acertijo del origen de la alquimia.  Una es que la alquimia le fue revelada al hombre por el misterioso semidiós egipcio Hermes Trismegisto.  Esta sublime figura, emergiendo a través de las nieblas del tiempo y llevando en su mano la Esmeralda inmortal, está acreditada por los egipcios como el autor de todas las artes y ciencias.  En su honor, todo el conocimiento científico fue recolectado bajo el título general de Las Artes Herméticas.  Cuando el cuerpo de Hermes fue enterrado en el Valle de Ebrón (o Hebrón), la divina Esmeralda fue enterrada con el cuerpo.  Muchos siglos después, la Esmeralda fue descubierta   ---según una versión, por un iniciado árabe; según otra, por Alejandro Magno, Rey de Macedonia.  Por medio del poder de esta Esmeralda, sobre la cual estaban las misteriosas inscripciones del Tres Veces Grande Hermes   ---trece oraciones en total---   Alejandro conquistó todo el entonces conocido mundo.  Sin embargo, no habiéndose conquistado a sí mismo, finalmente fracasó.  Independientemente de su gloria y poder, se cumplieron las profecías de los árboles parlantes, y Alejandro fue diezmado en medio de su triunfo.  (Existen persistentes rumores al efecto de que Alejandro era un iniciado de alto orden que fracasó por su incapacidad para resistir las tentaciones de poder).
 
Al citar del Cosmódromo del Doctor Gobelin Persona, E.Y. Kenealy describe el suceso de Alejandro y los árboles parlantes, ante cuya presencia se dice que el Rey de Macedonia fue llevado mientras estaba en campaña en India: “Y entonces Alejandro marchó hacia otros cuarteles igualmente peligrosos; simultáneamente, sobre cúspides de montañas y por valles oscuros, en los cuales su ejército fue atacado por serpientes y bestias salvajes, hasta que después de trescientos días llegó a una montana más agradable, de cuyos lados colgaban cadenas o cuerdas de oro.  Esta montaña tenía dos mil cincuenta escalones de zafiro puro, por los cuales se podía ascender hasta la cúspide, y Alejandro acampó cerca de esta montaña.  Día a día, Alejandro ascendía con sus Doce Príncipes por los escalones antes mencionados hasta el tope de la Montaña, y allí encontró un Palacio maravillosamente bello, que tenía Doce Puertas, y setenta ventanas del oro más puro, y fue llamado el Palacio del Sol, y allí había un Templo de oro, ante cuyas puertas habían árboles de parra que tenían racimos de carbuncos y perlas; y habiendo entrado al Palacio, Alejandro y sus Príncipes encontraron a un hombre acostado sobre una cabecera dorada; este hombre tenía una apariencia majestuosa y bella, y su cabeza y barba eran blancas como la nieve.  Entonces Alejandro y sus príncipes se arrodillaron ante el Sabio que habló de esta forma: ‘Alejandro, ahora verás lo que ningún hombre terrenal había visto o escuchado antes’.  Alejandro respondió: ‘Muy satisfecho, oh Sabio, cómo me conoces?’  El Sabio contestó: ‘Antes de que la ola del Diluvio cubriera la faz de la Tierra, conocía tus obras’.  Añadió: ‘Te puedo mostrar los más sagrados Árboles del Sol y la Luna, que anuncian todas las cosas futuras?’ Alejandro respondió: ‘Esta bien, mi señor, en gran medida anhelamos verlos’.***
 
“Entonces el Sabio dijo: ‘Echa a un lado tus anillos y adornos, y remueve tu calzado y sígueme’.   Alejandro así lo hizo y escogió tres de los Príncipes, y dejó el resto para que esperaran su regreso; siguió al Sabio, y llegó hasta los Árboles del Sol y la Luna.  El Árbol del Sol tiene hojas de oro rojo, el Árbol de la Luna tiene hojas de plata, y son muy grandes, y Alejandro, ante la sugerencia del Sabio le preguntó a los Arboles si debía regresar triunfante a Macedonia, a lo cual los Arboles respondieron  No, sino que debía vivir otro año y ocho meses, tras el cual debía morir por medio de una copa envenenada.  Y cuando Alejandro preguntó, quién era aquél que le debía dar ese veneno,  no recibió respuesta, y el Árbol de la Luna le dijo que su Madre, tras una muerte muy vergonzosa e infeliz, debía yacer desenterrada por mucho tiempo, pero la felicidad estaba reservada para sus hermanas”.  (Ver El Libro de Enoc, El Segundo Mensajero de Dios).
 
Con toda probabilidad  los llamados arboles parlantes eran solo laminas de madera con letras sobre ellas, por cuyo medio se evocaban los oráculos.  A la misma vez, los libros escritos sobre madera eran llamados “árboles parlantes”.  La dificultad para decidir el origen de la alquimia se debe directamente a ignorar el continente perdido de la Atlántida.  El Gran Arcano era el más preciado de los secretos del sacerdocio Atlante.  Cuando la tierra de Atlas se hundió, hierofantes del Misterio del Fuego trasladaron la formula hasta Egipto, en donde permaneció por siglos bajo la posesión de los sabios y los filósofos.  Gradualmente, esta fórmula fue trasladada a Europa, donde sus secretos aún se preservan intactos.
 
 
Continúa…
 
 
 
Traduccion del original en ingles The Theory and Practice of Alchemy (Part One) del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ® Sánchez & Rivera, Traductoras.  2012, Puerto Rico.  madias85@yahoo.com
 
 
 
 
 
 
 
 


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