TEORIA
Y PRÁCTICA DE LA ALQUIMIA
Primera
Parte
Manly
P. Hall
Introducción
La alquimia, el arte secreto de la
tierra de Khem, es una de las dos ciencias más antiguas que el mundo
conoce. La otra es la astrología. Los comienzos de ambas ciencias se trasladan
a la oscuridad de la época prehistórica.
Según los registros más antiguos existentes, la alquimia y la astrología
se consideraban como ciencias divinamente reveladas al hombre para que, con su
ayuda, este pueda retomar su patrimonio perdido. Según antiguas leyendas preservadas por los
Rabinos, el ángel que estaba a las puertas del Edén instruyó a Adán en los
misterios de la Cábala y en la alquimia, prometiendo que cuando la raza humana
haya dominado cabalmente la sabiduría secreta oculta dentro de estas artes
inspiradas, el hechizo de la fruta prohibida sería removido y el hombre podría
de nuevo entrar al Jardín del Señor. De
la misma forma que el hombre tomó sobre sí “abrigos de pieles” (cuerpos físicos)
para la época de su caída, así también estas ciencias sagradas fueron traídas por
él hacia los mundos inferiores encarnadas en densos vehículos a través de los
cuales sus naturalezas espirituales trascendentales ya no podían manifestarse. Por lo tanto, fueron consideradas muertas o
perdidas.
El cuerpo terrenal de la alquimia es la química,
pero los químicos no se dan cuenta de que la mitad de El Libro de la Tora se oculta eternamente tras el velo de Isis (ver
el Tarot), y que mientras ellos solo
estudien elementos materiales, solo podrán
descubrir la mitad del misterio. La astrología
se ha cristalizado dentro de la astronomía, cuyos seguidores ridiculizan los sueños
de antiguos videntes y sabios, burlándose de sus símbolos como si fueran insignificantes
productos de superstición. No obstante,
la intelectualidad del mundo moderno nunca podrá pasar tras el velo que divide
lo visto de lo no visto, excepto en la forma establecida ---los
Misterios.
Qué es vida? Qué es inteligencia? Qué es fuerza? Estos son los problemas a cuya solución los
antiguos consagraban sus templos de aprendizaje. Quién puede decir que ellos no respondieron
esas preguntas? Quién puede reconocer
las respuestas si estas son otorgadas?
Es posible que bajo los símbolos de la alquimia y la astrología yace
oculta una sabiduría tan abstracta que la mente de esta raza no está calificada
para concebir sus principios?
Al igual que muchas razas orientales, los
caldeos, fenicios y babilonios estaban familiarizados con los principios de la
alquimia. Esta fue la ciencia maestra de
los egipcios y fue practicada en Grecia y Roma.
Khem era un nombre antiguo
para la tierra de Egipto; y tanto las palabras alquimia como química son
un recordatorio perpetuo de la prioridad del conocimiento científico de
Egipto. Según los escritos fragmentarios
de aquellos pueblos antiguos, para éstos la alquimia no era un arte
especulativo. Estos pueblos creían implícitamente
en la multiplicación de los metales; y frente a sus reiteraciones, tanto los
eruditos como los materialistas deben ser más generosos en su consideración de
los teoremas alquímicos. Los
evolucionistas trazan el desenvolvimiento de las artes y ciencias hasta la
creciente inteligencia del hombre prehistórico, mientras a otros, que tienen un punto de vista
trascendental, les gusta considerarlos como revelaciones directas de Dios.
Se han adelantado muchas interesantes
soluciones al acertijo del origen de la alquimia. Una es que la alquimia le fue revelada al
hombre por el misterioso semidiós egipcio Hermes Trismegisto. Esta sublime figura, emergiendo a través de
las nieblas del tiempo y llevando en su mano la Esmeralda inmortal, está
acreditada por los egipcios como el autor de todas las artes y ciencias. En su honor, todo el conocimiento científico fue
recolectado bajo el título general de Las
Artes Herméticas. Cuando el cuerpo
de Hermes fue enterrado en el Valle de Ebrón (o Hebrón), la divina Esmeralda
fue enterrada con el cuerpo. Muchos
siglos después, la Esmeralda fue descubierta
---según una versión, por un iniciado árabe; según otra, por Alejandro
Magno, Rey de Macedonia. Por medio del
poder de esta Esmeralda, sobre la cual estaban las misteriosas inscripciones
del Tres Veces Grande Hermes ---trece
oraciones en total--- Alejandro conquistó
todo el entonces conocido mundo. Sin
embargo, no habiéndose conquistado a sí mismo, finalmente fracasó. Independientemente de su gloria y poder, se
cumplieron las profecías de los árboles parlantes, y Alejandro fue diezmado en
medio de su triunfo. (Existen persistentes
rumores al efecto de que Alejandro era un iniciado de alto orden que fracasó
por su incapacidad para resistir las tentaciones de poder).
Al citar del Cosmódromo del Doctor Gobelin Persona, E.Y. Kenealy describe el
suceso de Alejandro y los árboles parlantes, ante cuya presencia se dice que el
Rey de Macedonia fue llevado mientras estaba en campaña en India: “Y entonces
Alejandro marchó hacia otros cuarteles igualmente peligrosos; simultáneamente,
sobre cúspides de montañas y por valles oscuros, en los cuales su ejército fue
atacado por serpientes y bestias salvajes, hasta que después de trescientos días
llegó a una montana más agradable, de cuyos lados colgaban cadenas o cuerdas de
oro. Esta montaña tenía dos mil
cincuenta escalones de zafiro puro, por los cuales se podía ascender hasta la cúspide,
y Alejandro acampó cerca de esta montaña.
Día a día, Alejandro ascendía con sus Doce Príncipes por los escalones
antes mencionados hasta el tope de la Montaña, y allí encontró un Palacio maravillosamente
bello, que tenía Doce Puertas, y setenta ventanas del oro más puro, y fue llamado
el Palacio del Sol, y allí había un Templo de oro, ante cuyas puertas habían árboles
de parra que tenían racimos de carbuncos y perlas; y habiendo entrado al
Palacio, Alejandro y sus Príncipes encontraron a un hombre acostado sobre una
cabecera dorada; este hombre tenía una apariencia majestuosa y bella, y su
cabeza y barba eran blancas como la nieve.
Entonces Alejandro y sus príncipes se arrodillaron ante el Sabio que habló
de esta forma: ‘Alejandro, ahora verás lo que ningún hombre terrenal había
visto o escuchado antes’. Alejandro respondió:
‘Muy satisfecho, oh Sabio, cómo me conoces?’
El Sabio contestó: ‘Antes de que la ola del Diluvio cubriera la faz de
la Tierra, conocía tus obras’. Añadió: ‘Te
puedo mostrar los más sagrados Árboles del Sol y la Luna, que anuncian todas
las cosas futuras?’ Alejandro respondió: ‘Esta bien, mi señor, en gran medida
anhelamos verlos’.***
“Entonces el Sabio dijo: ‘Echa a un lado
tus anillos y adornos, y remueve tu calzado y sígueme’. Alejandro así lo hizo y escogió tres de los Príncipes,
y dejó el resto para que esperaran su regreso; siguió al Sabio, y llegó hasta
los Árboles del Sol y la Luna. El Árbol
del Sol tiene hojas de oro rojo, el Árbol de la Luna tiene hojas de plata, y
son muy grandes, y Alejandro, ante la sugerencia del Sabio le preguntó a los
Arboles si debía regresar triunfante a Macedonia, a lo cual los Arboles
respondieron No, sino que debía vivir
otro año y ocho meses, tras el cual debía morir por medio de una copa envenenada. Y cuando Alejandro preguntó, quién era aquél
que le debía dar ese veneno, no recibió respuesta,
y el Árbol de la Luna le dijo que su Madre, tras una muerte muy vergonzosa e
infeliz, debía yacer desenterrada por mucho tiempo, pero la felicidad estaba
reservada para sus hermanas”. (Ver El Libro de Enoc, El Segundo Mensajero de
Dios).
Con toda probabilidad los llamados arboles parlantes eran solo laminas
de madera con letras sobre ellas, por cuyo medio se evocaban los oráculos. A la misma vez, los libros escritos sobre
madera eran llamados “árboles parlantes”.
La dificultad para decidir el origen de la alquimia se debe directamente
a ignorar el continente perdido de la Atlántida. El Gran Arcano era el más preciado de los
secretos del sacerdocio Atlante. Cuando
la tierra de Atlas se hundió, hierofantes del Misterio del Fuego trasladaron la
formula hasta Egipto, en donde permaneció por siglos bajo la posesión de los
sabios y los filósofos. Gradualmente,
esta fórmula fue trasladada a Europa, donde sus secretos aún se preservan
intactos.
Continúa…
Traduccion del original en
ingles The Theory and Practice of Alchemy
(Part One) del libro The
Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall. ® Sánchez & Rivera, Traductoras. 2012, Puerto Rico. madias85@yahoo.com

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