Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

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MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

viernes, 13 de julio de 2012

LOS MISTERIOS Y SUS EMISARIOS - Hypatia




LOS MISTERIOS Y SUS EMISARIOS

Manly P. Hall

Hypatia


Sentada en la silla de la filosofía previamente ocupada por su padre, Theon el matemático, por muchos años la inmortal Hypatia fue la figura central en la Escuela Alejandrina de Neo-Platonismo.  Afamada de igual forma por la profundidad de su aprendizaje y por el encanto de su persona, amada por los ciudadanos de Alejandría y en ocasiones consultada por los magistrados de esa ciudad, esta noble mujer sobresale de las páginas de la historia como la más grande de los mártires paganos.  Discípula personal del mago Plutarco, y versada en las profundidades de la Escuela Platónica, Hypatia eclipsó en argumento y estima pública a cada defensor de las doctrinas cristianas en el norte de Egipto.  Mientras sus escritos perecieron para la época de la quema de la biblioteca de Alejandría por los mahometanos; de los escritos de autores contemporáneos, podría recogerse alguna pista de su naturaleza.  Evidentemente, Hypatia escribió un comentario sobre la Aritmética de Diophantus, otro sobre el Canon Astronómico de Ptolomeo y un tercero sobre las Cónicas de Apolonio de Perga.  Synesius, Obispo de Ptolemais, su devoto amigo, le escribió a Hypatia para que lo ayudara en la construcción de un astrolabio y un hidroscopio.  Reconociendo la trascendencia de su intelecto, los eruditos de muchas naciones se trasladaron a la academia donde ella disertaba. 

Muchos escritores han reconocido que las enseñanzas de Hypatia tenían espíritu cristiano; de hecho, ésta removió el velo de misterio en el cual el nuevo culto se había ocultado, discurriendo con tanta claridad sobre sus principios más ocultos, que muchos recién convertidos a la fe cristiana lo abandonaron para convertirse en sus discípulos.  Definitivamente, Hypatia no solo evidencio el origen pagano de la fe cristiana, sino que también  desenmascaró  los pretendidos milagros que para ese entonces habían promovido los cristianos como señales de preferencia divina, al demostrar las leyes naturales que controlaban los fenómenos.

Para esta época, Cirilo   ---que más tarde fue nombrado fundador de la doctrina de la Trinidad Cristiana y canonizado por su fervor---   era Obispo de Alejandría.  Viendo en Hypatia una contínua amenaza para la propagación de la fe cristiana, Cirilo   ---al menos indirectamente---   fue el responsable de su trágico fin.  A pesar de cada posterior esfuerzo para exonerarlo del estigma de su asesinato, permanece el incontrovertible hecho de que el no hizo ningún esfuerzo para evitar el viciado y brutal delito.  La única pizca de excusa que podría darse en su defensa es que, cegado por el hechizo del fanatismo, Cirilo consideraba a Hypatia como una hechicera que estaba aliada con el Diablo.  En contraste con la general excelencia de los trabajos literarios de Charles Kingsley, puede señalarse la pueril delineación del carácter de Hypatia, en su libro del mismo nombre.  Sin excepción, las escasas referencias históricas sobre esta virgen filósofa atestiguan su virtud, integridad y absoluta devoción a los principios de Verdad y Derecho.

Mientras es cierto que las mejores mentes del cristianismo de ese período pueden fácilmente ser absueltas del cargo de participes criminis, sin duda el implacable odio de Cirilo le fue comunicado a los miembros más fanáticos de su fe, particularmente a un grupo de monjes del desierto Nitrio.  Comandados por Pedro el Lector, un hombre salvaje e iletrado, estos monjes atacaron a Hypatia en la calle al aire libre mientras ésta se trasladaba de la academia hasta su hogar.  Lanzando a la indefensa mujer de su carroza, la llevaron a la Iglesia Cesárea.  Desgarrando sus ropas, la golpearon hasta la muerte con palos, tras lo cual desgarraron la piel de sus huesos con cascarones de ostras y llevaron los restos mutilados a un lugar llamado Cindron, donde fueron convertidos en cenizas.

De esta forma, en el año 415 d.C. pereció la más grande iniciada del mundo antiguo, y con ella también cayó la Escuela Neo-Platónica de Alejandría.  Probablemente, la memoria de Hypatia ha sido perpetuada en la adoración de santos de la Iglesia Católica Romana en la persona de Sta. Catalina de Alejandría.


Traduccion del original en ingles The Mysteries and Their Emissaries  (Hypatia) del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sanchez&Rivera, Traductoras.  2012, Puerto Rico.  madias85@yahoo.com






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