LOS MISTERIOS Y SUS EMISARIOS
Manly P. Hall
Episodios
de la Historia Americana
Muchas veces se ha formulado la
siguiente pregunta, Era la visión de la “Nueva Atlante” de Francis Bacon un sueño
profético de la gran civilización que estaba a punto de surgir sobre el suelo
del Nuevo Mundo? No puede dudarse que
las sociedades secretas de Europa se confabularon para establecer sobre el
Continente Americano “una nueva nación, concebida en libertad y dedicada a la
propuesta de que todos los hombres son creados iguales”. Dos sucesos de la antigua historia de los
Estados Unidos evidencian la influencia de ese cuerpo silente que por mucho tiempo ha guiado los destinos de los
pueblos y las religiones. Por ellos, las
naciones son creadas como vehículos para la difusión de los ideales, y mientras
las naciones sean fieles a estos ideales, sobreviven; cuando se diferencian de
estos ideales y dejan de “conocer a los dioses”, desaparecen como el Atlante de
la antigüedad.
En su excelente pequeño tratado, Nuestra Bandera, Robert Allen Campbell revive
los detalles de un poco claro pero muy importante episodio de la historia
americana ---el diseño de la bandera
Colonial de 1775. El relato involucra a
un hombre misterioso sobre el cual no se tiene ninguna información disponible
que no sea que él estaba en términos familiares tanto con el General George
Washington como con el Dr. Benjamin Franklin.
La siguiente descripción de esta persona es tomada del tratado de
Campbell:
“Poco parece conocerse con relación a
este antiguo caballero; y en los materiales de los cuales este relato es
recopilado su nombre no se menciona ni siquiera una sola vez, ya que de él se
habla uniformemente o se hace referencia a él como ‘el Profesor’. Evidentemente, tenía más de setenta años; y a
veces hacía referencia a eventos históricos de más de un siglo antes, de la
misma forma que si él hubiese sido un testigo viviente del hecho; aun así, era
erguido, vigoroso y activo ---de
empuje, cordial, y tenía una mente muy clara--- tan fuerte y energético en todo el sentido
como en el principio de su vida. Era
alto, de buena figura, perfectamente sencillo y muy digno en su forma de ser;
siendo cortés, amable y dominante. En
aquellos tiempos, y considerando las costumbres de los Colonistas, él era muy
peculiar en su método de vivir; ya que no comía carne, aves o pescado; nunca
usaba como alimento cualquier ‘cosa verde’, raíz o nada que no estuviese
maduro; no bebía licor, vino o cerveza; pero tenía una dieta que consistía de
cereales y sus productos, frutas que eran maduradas al sol con su tallo,
nueces, té liviano y dulces como miel, azúcar o melaza.”
“Era bien educado, altamente refinado,
de extensa y variada información y muy estudioso. Pasaba un tiempo considerable, en forma
paciente y persistente, con varios raros y antiguos libros y manuscritos que parecía
estar descifrando, traduciendo o reescribiendo.
Estos libros y manuscritos, que se unen a sus propios escritos, no les
fueron mostrados a nadie; y él ni siquiera los mencionaba en sus conversaciones
con la familia, excepto de una forma muy casual; y siempre los encerraba
cuidadosamente en un gran baúl de roble, antiguo, de forma cúbica, remachado
con hierro y pesado, cada vez que salía de su habitación, incluso para tomar
sus alimentos. Hacia largas y frecuentes
caminatas solo, se sentaba de frente a los valles vecinos, o se divertía en medio
de la verde y florida pradera. Era muy
liberal ---mas no era suntuoso--- al gastar su dinero, con el cual estaba bien
abastecido. El era un tranquilo miembro
de la familia, aunque era muy inventivo e interesante; y parecía estar al tanto
de cada tema que surgía en las conversaciones.
En resumen, era uno que se hacía notar y se daba a respetar, con quien
cualquier persona podría familiarizarse, y de quien nadie presumiría cuestionar
algo con relación a sí mismo ---sobre
cuándo venía, por qué tardaba o a dónde viajaba.”
Por algo más que una simple
coincidencia, mientras estaban en Cambridge, el comité designado por el
Congreso Colonial para diseñar una bandera aceptó una invitación de la misma
familia con la cual el Profesor se estaba quedando. Fue aquí que el General Washington se les unió
con el propósito de decidirse por un emblema apropiado. Por las señales que pasaron entre ellos, era
evidente que tanto el General Washington como el Doctor Franklin reconocieron
al Profesor; y, por aprobación unánime, fue invitado para ser un miembro activo
del comité. Durante los procesos que
siguieron, el Profesor fue tratado con el más profundo respeto y todas sus sugerencias
eran inmediatamente aceptadas. Sometió
un patrón que consideraba simbólicamente adecuado para la nueva bandera, y esto
fue aceptado sin vacilación por los otros seis miembros del comité, que votaron
para que el arreglo sugerido por el Profesor fuera adoptado de allí en
adelante. Tras el episodio de la
bandera, el Profesor desapareció tranquilamente, y no se supo nada más de él.
Habrán reconocido el General Washington
y el Doctor Franklin al Profesor como un emisario de la escuela de Misterio que
por tanto tiempo ha controlado los destinos políticos de este planeta? Benjamin Franklin fue filósofo y Masón ---posiblemente un iniciado Rosacruz. El y el Marqués de Lafayette ---también un hombre de misterio--- son dos de los eslabones más importantes en
la cadena de circunstancias que culminó con el establecimiento de las trece Colonias Americanas originales como una nación
libre e independiente. La formación
filosófica del Doctor Franklin es atestiguada en El Almanaque del Pobre Ricardo publicado por él, por muchos años,
bajo el nombre de Richard Saunders. Su interés
en la causa de la Masonería también se muestra por su republicacion de las Constituciones de la Masonería de
Anderson, un extraño y muy discutido trabajo sobre el tema.
Fue durante la tarde del 4 de julio de
1776 que ocurrió el segundo de estos episodios misteriosos. En la antigua Casa de Estado en Filadelfia,
un grupo de hombres se reunieron para la trascendental tarea de romper el último
lazo entre el antiguo país y el nuevo.
Fue un momento solemne y no pocos de los presentes temieron perder sus
vidas por su audacia. En medio del debate
se escuchó una intensa voz. Los
debatientes se detuvieron y voltearon su vista sobre el desconocido. Quién era este hombre que apareció súbitamente
en el medio y los transfiguró con su oratoria?
Nunca antes lo habían visto, nadie sabía cuando había entrado, pero su
forma elevada y claro rostro los llenó de asombro. Su voz sonaba con un santo ardor, el
extranjero agitó sus almas. Sus palabras
de clausura sonaron por todo el edificio: “Dios
le ha otorgado libertad a América!” Mientras el extranjero se sentaba exhausto en
una silla, estalló un tempestuoso entusiasmo.
Nombre tras nombre fue colocado sobre el pergamino: la Declaración de
Independencia fue firmada. Pero, dónde estaba el hombre que había precipitado
el logro de esta inmortal tarea ---que
por un momento había descorrido el velo de los ojos de la asamblea y revelado
al menos una parte del gran propósito para el cual la nueva nación fue concebida? Había desaparecido, nunca fue visto otra vez
ni se estableció su identidad. Este
episodio paraleliza con otros similares registrados por los historiadores
antiguos presentes en la fundación de cada nueva nación. Son coincidencias, o demuestran que la sabiduría
divina de los Misterios antiguos aun está presente en el mundo, sirviéndole a
la humanidad como lo hizo anteriormente?
Traduccion del original en ingles The Mysteries and Their Emissaries (Episodes from American History) del
libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall. ®Sanchez&Rivera, Traductoras. 2012, Puerto Rico. madias85@yahoo.com
Bandera Colonial 1775 (13 estrellas, 13 franjas)


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