Este libro está dedicado a todas las almas racionales del mundo.

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MANLY P. HALL - "ESTE LIBRO ESTA DEDICADO A TODAS LAS ALMAS RACIONALES DEL MUNDO".

jueves, 19 de julio de 2012

LOS MISTERIOS Y SUS EMISARIOS - El Conde de St. -Germain




LOS MISTERIOS Y SUS EMISARIOS

Manly P. Hall

EL CONDE DE ST. –GERMAIN


Durante la primera parte del Siglo Dieciocho, en los círculos diplomáticos de Europa apareció la personalidad más desconcertante de la historia   ---un hombre cuya vida era casi un sinónimo de misterio y el enigma de su verdadera identidad era tan irresoluble para sus contemporáneos como lo ha sido para los posteriores investigadores.  El Conde de St. –Germain fue reconocido como el erudito y lingüista sobresaliente de su época.  Sus versátiles logros se extendían desde la química y la historia hasta la poesía y la música.  Tocaba varios instrumentos musicales con gran destreza y entre sus numerosas composiciones había una corta opera.  También era un artista de excepcional habilidad y se cree que los extraordinarios efectos luminosos que creó sobre lienzo fueron el resultado de la mezcla que él hacía de nácar en polvo con sus pigmentos.  Obtuvo una distinción mundial por su habilidad para reproducir en sus pinturas el lustro original de las piedras preciosas que aparecían sobre las vestiduras de sus sujetos.  Su habilidad lingüística rayaba en lo sobrenatural.  Hablaba alemán, inglés, italiano, portugués, español, francés con acento piamontés, griego, latín, sanscrito, árabe y chino,  con tal fluidez que en cada país que visitaba fue aceptado como nativo.  Era ambidiestro a tal grado que podía escribir el mismo artículo con ambas manos en forma simultánea.  Cuando los dos pedazos de papel se unían con una luz detrás de ellos, el escrito en una hoja cubría exactamente, letra por letra, el escrito en la otra hoja.

Como historiador, el Conde de St. –Germain poseía un asombroso conocimiento de cada evento de los dos mil años anteriores, y en sus reminiscencias describía con gran detalle eventos de siglos pasados en los que protagonizaba papeles importantes.  Ayudó  a Mesmer a desarrollar la teoría del mesmerismo, y con toda probabilidad fue el verdadero descubridor de esa ciencia.  Su conocimiento de la química era tan profundo que podía remover imperfecciones de los diamantes y de otras piedras preciosas   ---una hazaña que realizó a pedidos de Luis XV en 1757.  También fue reconocido como un crítico de arte sin  igual y a veces fue consultado con relación a las pinturas que se les acreditaban a los grandes maestros.  Su afirmación de la posesión del legendario elixir de la vida fue atestiguado por Madame de Pompadour quien, según ella, descubrió que él le había regalado a una dama de la corte  un líquido específico, que no tenía precio, pero que tenía el efecto de preservar su viveza y belleza juvenil por sobre veinticinco años más allá del término normal.

La asombrosa precisión de sus declaraciones proféticas le ganó un gran grado de fama.  Le predijo a María Antonieta la caída de la monarquía francesa, y éste también tenía conocimiento del infeliz destino de la familia real años antes de que la Revolución se llevase a cabo.  Sin embargo, la mayor evidencia del genio del Conde era su penetrante entendimiento de la situación política de Europa y la destreza consumada con la cual esquivaba los impulsos de sus adversarios diplomáticos.  Fue contratado por varios gobiernos europeos, incluyendo el francés, como agente secreto y todo el tiempo tenía credenciales que le daban entrada a los círculos más exclusivos.

En su excelente monografía, El Conde de St. –Germain, el Secreto de los Reyes, la Sra. Cooper-Oakley hace una lista de los nombres más importantes bajos los cuales se ocultaba esta maravillosa persona entre los años 1710 y 1822.  Ella escribe, “Durante este tiempo, tenemos a M. de St. –Germain como el Marqués de Montferrat, Conde Bellamarre o Aymar, en Venecia;  Caballero Schoening, en Pisa; Caballero Weldon, en Milán y Leipzig; Conde Soltikoff, en Génova y Leghorn; Graf Tzarogy, en Schwalbach y Triesdorf; Prinz Ragoczy, en Dresden; y Conde de St. –Germain, en Paris, La Haya, Londres y St. Petersburgo.”  Es evidente que M. de St. –Germain adoptó estos nombres diferentes en el interés del trabajo del servicio secreto político que los historiadores creían que era la misión más importante de su vida.

El Conde de St. –Germain ha sido descrito como un hombre de mediana estatura, de cuerpo bien proporcionado y de apariencia regular y agradable.  Su tez era un poco morena y su cabello oscuro, aunque a veces lo mostraba empolvado.  Vestía en forma sencilla, usualmente de negro, pero su vestimenta era muy bien ajustada y  de la mejor calidad.  Aparentemente, tenía un gusto por los diamantes, los cuales no solamente usaba en anillos, sino que también los usaba en su reloj y cadena, su tabaquera y sobre las hebillas de sus zapatos.  Un joyero estimó el valor de las hebillas de sus zapatos en 200,000 francos.  Generalmente, el Conde es mostrado como un hombre de mediana edad, completamente desprovisto de arrugas y libre de toda enfermedad física.  No comía carne ni bebía vino; de hecho, casi nunca comía en presencia de otros.  Aunque fue catalogado como un charlatán y un impostor por unos cuantos nobles de la Corte Francesa, Luis XV reprendió severamente a un cortesano que hizo un señalamiento despectivo con relación a él.  La gracia y dignidad que caracterizaban su conducta, en conjunto con su perfecto control de cada situación, atestiguaron el refinamiento y la cultura intrínseca de uno “innato”.  Esta importante persona también tenia la sorprendente e impresionante habilidad de adivinar, incluso al mas mínimo detalle, las preguntas de sus inquisidores antes de que fuesen hechas.  Por algo parecido a la telepatía también fue capaz de sentir cuando su presencia era  necesitada en alguna ciudad o estado distante, e incluso, de él se ha registrado que tenía el sorprendente habito,  no solo de aparecer en su propio apartamento y en el de sus amigos sin recurrir a la convencionalidad de la puerta, sino que también tenía la habilidad de salir en forma similar.

Los viajes de M. de St. –Germain cubrieron muchos países.  Durante el reinado de Pedro III él estuvo en Rusia y entre los años 1737 y 1742 fue invitado de honor en la corte del Shah de Persia.  Sobre el tema de sus viajes, Una Birch escribe: “Los viajes del Conde de St. –Germain cubrieron un largo período de años y una gran cantidad de países.  Desde Persia hasta Francia y desde Calcuta hasta Roma, fue conocido y respetado.  Horacio Walpole hablo con él en Londres en 1745; Clive lo conoció en India en 1756; Madame d’Adhemar alega haberlo conocido en París en 1789, cinco años después de su supuesta muerte; mientras que otras personas dicen haber conversado con él a principios del Siglo Diecinueve.  Estaba en términos familiares e íntimos con las cabezas coronadas de Europa y era el amigo honorario de muchas personas distinguidas de todas las nacionalidades.  Incluso, se le menciona en las memorias y cartas de la época, así como también se menciona que fue un hombre de misterio.  Federico el Grande, Voltaire, Madame de Pompadour, Rousseau, Chatham y Walpole, que lo conocieron personalmente, rivalizaban entre sí  curiosos con su origen.  Sin embargo, durante las muchas décadas en las cuales estuvo ante el mundo, nadie tuvo éxito en descubrir por qué apareció como un agente jacobita en Londres, como un conspirador en Petersburgo, como un alquimista y conocedor de cuadros en París o como un general ruso en Nápoles.   ***De vez en cuando, la cortina que oculta sus acciones es echada a un lado, y se nos permite verlo tocando en el salón de música de Versalles, charlando con Horacio Walpole en Londres, sentado en la biblioteca de Federico el Grande en Berlín o dirigiendo reuniones iluministas en grutas al lado del Rin”.  (Ver El Siglo Diecinueve, enero, 1908).

El Conde de St. –Germain generalmente ha sido visto como una figura importante en las tempranas actividades de los Masones.  Sin embargo, se han hecho repetidos esfuerzos, probablemente con motivos ulteriores, para desacreditar sus afiliaciones Masónicas.  Un ejemplo de ésto es el relato que aparece en La Tradición Secreta en la Masonería, por Arthur Edward Waite.  Después de realizar varios señalamientos un tanto despectivos sobre el tema, este autor amplia su artículo reproduciendo un grabado del incorrecto Conde de St. –Germain, aparentemente estando incapaz de distinguir entre el gran iluminista y el general francés.  Mas allá de toda duda, se establecerá que el Conde de St. –Germain era un Masón y, al mismo tiempo, un Templario; de hecho, las memorias de Cagliostro contienen una declaración directa de su iniciación dentro de la orden de los Caballeros Templarios  a  manos de St. –Germain.  Muchos de los ilustres personajes con los cuales el Conde de St. –Germain se asociaba eran altos Masones, y se han preservado suficientes memorandos con relación a las conversaciones que habían sostenido para evidenciar que él era un maestro del saber Masónico.  También es razonablemente seguro que él estaba conectado con los Rosacruces   ---posiblemente siendo la cabeza actual de esa orden.

El Conde de St. –Germain estaba ampliamente familiarizado con los principios del esoterismo oriental.  Practicaba  el sistema oriental de meditación y concentración, siendo visto en varias ocasiones sentado con sus pies cruzados y sus manos dobladas, en la postura de un Buda hindú.  El tenía un refugio en el corazón del Himalaya al cual, periódicamente, se retiraba del mundo.  En una ocasión, dijo que permanecería en India por ochenta y cinco años y entonces regresaría a la escena de sus trabajos europeos.  En diferentes ocasiones, admitió estar obedeciendo las órdenes de un poder superior y más grande que el.  Lo que no dijo fue que este poder superior era la escuela de Misterio que lo había enviado al mundo para realizar una misión definitiva.  El Conde de St. –Germain y Sir Francis Bacon son los dos más grandes emisarios enviados al mundo por la Hermandad  Secreta en los últimos dos mil años.

E. Francis Udny, un escritor Teosófico, es de la creencia de que el Conde de St. Germain no era el hijo del Príncipe Rakoczy de Transilvania, pero, por su edad pudo haber sido nada más y nada menos que el mismo príncipe, de quien se conoce que tenía una profunda naturaleza filosófica y mística.  El mismo escritor cree que el Conde de St. –Germain pasó por la “muerte filosófica” como Francis Bacon en 1626, como François Rakoczy en 1735, y como Conde de St. –Germain en 1784.  Este autor también piensa que el Conde de St. –Germain era el famoso Conde de Gabalis, y como Conde Hompesch, fue el último Gran Maestro de los Caballeros de Malta.  Es bien conocido que muchos miembros de las sociedades secretas europeas han fingido estar muertos por diferentes propósitos.  El Mariscal Ney, un miembro de la Sociedad de Filósofos Desconocidos, escapó del pelotón de fusilamiento y, bajo el nombre de Peter Stuart Ney, vivió y enseñó en una escuela de Carolina del Norte por sobre treinta años.  En su lecho de muerte, P. S. Ney le dijo al Doctor Locke, el físico que lo atendía, que él era el Mariscal Ney de Francia.

En la conclusión de un artículo sobre la identidad del inescrutable Conde de St. –Germain, Andrew Lang escribe: “Realmente, St. –Germain murió en el palacio del Príncipe Carlos de Hesse para los años 1780-85?  Por otro lado, habrá escapado de la prisión francesa donde Grosly creyó haberlo visto durante la Revolución Francesa?  Fue conocido por Lord Lytton más o menos para el año 1860?  ***Es éste  el misterioso asesor moscovita del Dalai Lama?  Quién sabe?  El es una quimera de los escritores de memorias del Siglo Dieciocho”.  (Ver Misterios Históricos). 



Traducción del original en inglés The Mysteries and Their Emissaries (The Comte de St. –Germain) del libro The Secret Teachings of All Ages de Manly P. Hall.  ®Sánchez&Rivera, Traductoras.  2012, Puerto Rico.  riverafarrell@gmail.com





Conde de St. -Germain

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